Convertida en una reconocida diseñadora de interiores y especializada en la reforma de viviendas, la decoración de espacios residenciales y la compra, rehabilitación y venta de propiedades en Estados Unidos, Chábeli Iglesias ha logrado transformar su innato sentido de la elegancia en una actividad altamente rentable. Una faceta profesional que le ha permitido construir una cómoda posición económica sin necesidad de recurrir a exclusivas ni de exponer constantemente su vida privada.
La hija de Isabel Preysler y Julio Iglesias confiesa que «mi gran pasión es la decoración. Hoy no solo decoro, diseño lugares con alma. Espacios que cuenten historias, que hablen de quienes los habitan y que transmitan armonía, serenidad y bienestar».
La empresaria adquiere viviendas para reformarlas y aporta todos sus conocimientos para crear nuevos hogares y, después, las vende. Y no solo eso, a través del universo 2.0 también ha ido revelando algún que otro tip relacionado con este tema. Consejos que han tenido una buena acogida por parte de los internautas. «Simplicidad. Adoro cómo los pequeños toques transforman un espacio. Un toque de elegancia natural con esta bella orquídea», contó en una ocasión.
Es precisamente al otro lado del Atlántico donde la hermana mayor de Tamara Falcó ha logrado construir su verdadero refugio junto al empresario Christian Altaba, su compañero de vida desde hace más de dos décadas. Juntos han formado una familia alejada de los focos y han criado a sus hijos, Alejandro y Sofía, bajo una filosofía muy distinta a la que ella conoció durante su infancia y juventud.
Chábeli Iglesias Gtres
Este retiro dorado se refleja también en el patrimonio inmobiliario que ha construido en Estados Unidos. Por un lado, su residencia habitual en Palm Beach, rodeada de exuberante vegetación tropical, amplios jardines y luminosos espacios abiertos donde cada detalle responde a su pasión por el diseño. Por otro, una finca situada en Hendersonville, Carolina del Norte, rodeada de naturaleza y extensos terrenos que se ha convertido en uno de sus lugares favoritos para desconectar de la vida pública.