Doña Sofía regresará a Grecia, el país donde nació, para acompañar a su cuñada, la reina Ana María, en su 80.º cumpleaños. Una cifra redonda que invita a celebrar la vida, pero también a hacer balance de quienes faltan. La última reina de los helenos cumplirá ocho décadas el domingo 30 de agosto y espera reunir a su alrededor al mayor número posible de miembros de una familia extensa, repartida entre Grecia, Dinamarca, España, Reino Unido y Estados Unidos. La intención de la Reina Sofía es viajar acompañada por sus hijas, las Infantas Elena y Cristina, aunque la composición definitiva del encuentro dependerá de las obligaciones de cada uno.
El viaje supone la vuelta de la Reina a su primera patria y a los paisajes que marcaron su vida. Sofía de Grecia nació en Atenas el 2 de noviembre de 1938. Su infancia transcurrió entre los avatares de una familia reinante, el exilio provocado por la Segunda Guerra Mundial y los años felices de Tatoi, la residencia situada entre bosques al norte de la capital. Allí jugaba con sus hermanos Constantino e Irene y allí aprendieron a vivir con una sencillez que siempre contrastó con la imagen habitual de la vida palaciega.
La patria íntima de Tatoi
Doña Sofía mantiene intactas en su memoria algunas de sus escenas más emotivas. Le gusta evocar las brisas de Tatoi, el olor de los eucaliptos, los pinos y los cipreses, los juegos inventados en una época sin televisión y las veladas familiares junto a la chimenea. Grecia es para ella su idioma sentimental y una forma de entender la familia. El paisaje, sin embargo, va tomando otra tonalidad. En el cementerio real de Tatoi descansan su padre, el rey Pablo; su madre, la reina Federica; su hermano Constantino, fallecido en enero de 2023, y también la princesa Irene, cuya muerte a comienzos de este año dejó a la madre de Felipe VI sin su compañera de vida.
El rey Felipe VI, la reina Letizia, la reina Sofía, la princesa Leonor, la infanta Sofía, la infanta Elena y la infanta Cristina asisten a la misa por la princesa Irene de Grecia en la Catedral de Atenas, este lunes. La princesa Irene de Grecia será enterrada este lunes en el cementerio de Tatoi de Atenas tras el funeral que se celebrará en la Catedral Metropolitana al que asistirán la familia real española y otros representantes de monarquías europeas. Francisco Gómez/casa Real EFE/
Irene fue mucho más que una hermana. Compartió con la Reina una cercanía discreta y muy leal. Vivió junto a ella en el Palacio de la Zarzuela, la acompañó en numerosos actos culturales y solidarios y estuvo presente tanto en los días de dicha como en los más difíciles. Su discreción llegó a ser tan natural que su imagen se fundía con todo lo que rodeaba a Doña Sofía. Solo después de su ausencia se entiende mejor la dimensión de aquella compañía.
Volver a Grecia supone, por tanto, regresar también a la tierra donde reposa su hermana. Aunque no se ha confirmado que el viaje incluya una visita a Tatoi, resultaría imposible separar el aniversario familiar del recuerdo de quienes ya no podrán sentarse a la mesa. Será el primer gran cumpleaños de Ana María sin Irene y uno de los primeros encuentros importantes de la familia griega después de su muerte.
La celebración llega, además, marcada por otra ausencia. Ana María afronta sus 80 años sin Constantino, con quien compartió casi seis décadas de matrimonio. Ana María, hija menor de los reyes Federico IX e Ingrid de Dinamarca, nació en Copenhague el 30 de agosto de 1946. Se convirtió en reina de Grecia con solo 18 años y abandonó el país junto a Constantino tras el fracaso del contragolpe promovido por el monarca contra la dictadura de los coroneles en diciembre de 1967. Después del exilio, principalmente en Londres, el matrimonio regresó a Grecia en 2013. Su cumpleaños resume así una vida repartida entre tres papeles: princesa danesa, última reina de los helenos y matriarca de una de las familias más emparentadas de Europa.
Constantino y Ana María de Grecia Stefan Lindblom ©GTRESONLINE
La relación entre Ana María y Sofía comenzó antes incluso de la boda con Constantino en Atenas. La joven princesa danesa había sido una de las damas de honor de Doña Sofía cuando esta contrajo matrimonio con Don Juan Carlos en Atenas, en mayo de 1962. Desde entonces, las dos han compartido más de sesenta años de historia familiar: nacimientos, bodas, destierros, reconciliaciones y funerales. Este verano estuvieron juntas en Mallorca. Ana María participó en la cena privada celebrada en Marivent el 26 de julio, a la que asistieron Don Juan Carlos, las Infantas Elena y Cristina, varios de sus nietos y miembros de la rama griega. El encuentro, en este primer verano sin Irene, volvió a mostrar la capacidad de la Reina Sofía para conservar los lazos familiares incluso en las circunstancias más delicadas.
El viaje de finales de agosto prolongará esa reunión, esta vez en territorio griego. Cabe esperar la presencia de los cinco hijos de Ana María y Constantino –Alexia, Pablo, Nicolás, Teodora y Felipe–, junto a algunos de sus nietos. También podrían sumarse representantes de la familia real danesa, pues Ana María es hermana de la reina Margarita y tía del rey Federico X. No obstante, ni la lista de invitados ni el lugar de la celebración se han hecho públicos.
Una cita que ya es costumbre
Doña Sofía mantiene desde hace años la costumbre de viajar a Grecia al final del verano para acompañar a su cuñada. Ya lo hizo en 2025, cuando la viuda de Constantino II cumplió 79 años. Esta vez quiere hacerlo junto a sus hijas. A sus 87 años, la madre de Felipe VI continúa ejerciendo una cualidad que ha definido toda su vida: la lealtad. Lealtad a la Corona española que sirvió durante décadas, a sus responsabilidades solidarias, a su familia y también a sus orígenes. Si España es el país al que ha entregado buena parte de su biografía, Grecia continúa siendo la patria de su infancia.
Pero bajo la alegría del reencuentro se sentirá el peso de las ausencias. En Grecia la esperan su memoria y los bosques de Tatoi; también las tumbas de quienes marcaron su vida. El viaje permanece dentro del ámbito estrictamente privado.