La decisión se tomó en una reunión en Moncloa en la tarde de este miércoles. Tras una fuerte resistencia inicial y aconsejado por sus consejeros áulicos, el presidente del Gobierno decidió suspender el viaje a Andorra adelantado en exclusiva por ABC como colofón a sus … vacaciones veraniegas tras un gabinete de crisis reunido a las 17:00 horas. Las fuentes consultadas por este periódico confirman que el jefe del Ejecutivo anuló su marcha a Andorra «ante la presión mediática y política» generada sobre un «viaje de carácter privado», que conocían solo los más estrechos colaboradores del presidente y que el Ejecutivo pretendía llevar con el mayor de los secretismos. Al quedar «al descubierto» sus planes, Sánchez se vio obligado a recular para no alimentar la polémica de las prolongadas vacaciones del jefe del Ejecutivo y, por ende, su dejadez e inacción durante el mes posterior a la invasión de 80.000 inmigrantes en la Ciudad Autónoma. Según estas fuentes, el presidente «está muy molesto porque se le han alterado los planes» previstos para el final de su descanso estival, donde suele practicar su deporte favorito, la bicicleta de montaña, antes de retomar definitivamente su agenda política.
La repercusión de la información de ABC sobre la escapada veraniega de Pedro Sánchez a Andorra, 48 horas después de celebrar el Consejo de Ministros por la crisis migratoria en Ceuta, generó un enorme malestar en el complejo presidencial de La Moncloa por la fuga de información, que obligó al Ejecutivo a contrarrestar el impacto mediático del viaje anunciando la solicitud de la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados, inicialmente prevista para el día 9 de septiembre, dentro de dos semanas. La presión de sus socios parlamentarios y la repercusión en redes sociales sobre las nuevas vacaciones de Sánchez obligaron a Moncloa a anticipar al día 3 el pleno monográfico sobre Ceuta, el jueves de la próxima semana.
Las fuentes gubernamentales consultadas explican que «el cabreo fue en aumento» a medida que se iba difundiendo la noticia en los medios de comunicación y en las redes sociales, imposibilitando mantener el desplazamiento del presidente con la discreción prevista en un primer momento. Hasta las 17:00 horas del miércoles, Sánchez se resistía a suspender el viaje y mantenía el viaje posponiendo su marcha hasta el viernes 28 a las 13:00 horas, realizando el trayecto en coche privado «para no dejar rastro».
La «enorme presión» existente en Moncloa a raíz de la publicación motivó la recomendación del núcleo duro del presidente de la suspensión de la prórroga de sus vacaciones, a apenas tres días de la sesión parlamentaria, lo cual podría avivar las críticas de la oposición parlamentaria por la inacción del Ejecutivo durante el verano. Fuentes del Gobierno confirman a ABC que las habitaciones del exclusivo hotel de cinco estrellas gran lujo, cuyo precio oscila entre los 500 y los 2.000 euros por noche en función de la temporada, estaban reservadas desde hace quince días, dos semanas después de la llegada de 80.000 inmigrantes a Ceuta y en el clímax de la creciente inseguridad e inquietud ciudadana de la población ceutí por la permanencia de varios miles de jóvenes y menores sin control por las calles de la Ciudad Autónoma. El presidente no solo evitó suspender sus vacaciones para tomar las riendas de la crisis y adoptar el mando único que ha asumido un mes después del asalto, sino que planificó entonces su escapada de final de verano junto a su esposa.
La periodista Ketty Garat da las claves de la decisión.
El sector crítico del PSOE: «Tiene la mente fuera de Moncloa»
Fueron determinante las críticas internas. El silencio inicial de Moncloa se cruzó con la incomprensión de una buena parte del PSOE a la gestión de la crisis. El sector díscolo ve a Pedro Sánchez «fuera de la realidad y, con su mente, fuera de Moncloa». Hasta los más oficialistas admitieron a este diario la evidencia de que el presidente del Gobierno «no ha estado a la altura porque no ha estado».
Siguiendo usos y costumbres socialistas, quien verbalizó públicamente este malestar fue el presidente manchego, Emiliano García Page, dejando en evidencia la inacción del Ejecutivo: «La opinión es España es unánime. La respuesta ha sido evidentemente insuficiente desde todo punto de vista». Y vinculó la «desgracia» a las vacaciones del presidente: «E se mando habría estado mucho antes de ser al final de las vacaciones».
