Un perro ha experimentado una recuperación notable tras ser diagnosticado de leishmaniosis canina, una grave enfermedad parasitaria que rara vez se observa en Reino Unido. En apenas un mes desde el inicio del tratamiento, el animal ganó una cantidad significativa de peso y los resultados de las pruebas mostraron que su organismo se estaba recuperando.

El caso, dado a conocer por el Hospital para Pequeños Animales de la Facultad de Veterinaria de Edimburgo (Dick Vet), pone de manifiesto la importancia de recopilar un historial detallado de viajes e importación para identificar causas ocultas de enfermedades crónicas.

Cuando Winston, un rhodesian ridgeback de un año de edad, fue remitido al Servicio de Medicina Interna del hospital, llevaba varios meses enfermo. Presentaba una grave pérdida de peso y masa muscular, junto con problemas dermatológicos, incluidas llamativas zonas sin pelo alrededor de los ojos.

Al recopilar una historia clínica detallada con el propietario, el equipo descubrió que el perro había sido importado al Reino Unido desde España cuando tenía 15 semanas de edad. A partir de ese dato, los veterinarios consideraron rápidamente la posibilidad de una leishmaniosis, una enfermedad parasitaria frecuente en algunas zonas de Europa continental y África, pero poco habitual en Reino Unido.

La leishmaniosis canina es una enfermedad grave y progresiva que, si no se trata, puede resultar mortal. Se transmite a través de la picadura de flebótomos y puede causar daños importantes en distintos órganos de los animales infectados.

No obstante, aunque los síntomas de Winston eran compatibles con la enfermedad, el diagnóstico no fue sencillo. La leishmaniosis puede confundirse con numerosas patologías y provocar una amplia variedad de signos clínicos. Además, el parásito Leishmania puede permanecer oculto en los tejidos durante largos periodos de tiempo, por lo que algunos animales infectados pueden parecer sanos durante meses o incluso años.

UN EXHAUSTIVO ESTUDIO DIAGNÓSTICO

Ante esta situación, el equipo de Medicina Interna realizó un exhaustivo estudio diagnóstico. Las tomografías computarizadas mostraron alteraciones compatibles con una infección y daño renal, mientras que los análisis de sangre y orina indicaron que el organismo del perro estaba combatiendo una infección y que sus riñones habían resultado afectados.

Aunque estos hallazgos apuntaban a la leishmaniosis, también podían corresponder a otros problemas de salud. La confirmación definitiva llegó cuando patólogos especialistas de Easter Bush Pathology examinaron múltiples muestras de los ganglios linfáticos del animal y detectaron directamente el parásito Leishmania en los tejidos.

Tras el diagnóstico, Winston comenzó el tratamiento adecuado. En apenas cuatro semanas había ganado alrededor de 10 kilogramos y el estado de su piel había mejorado de forma notable.

Si bien la leishmaniosis no tiene cura, la carga parasitaria y la actividad del parásito han disminuido significativamente desde el inicio del tratamiento. Además, las pruebas muestran una mejora marcada de la función renal del perro. Aun así, Winston deberá continuar con la medicación y someterse a revisiones periódicas para controlar la salud de sus riñones y garantizar que la infección permanezca bajo control.

Al cabo de un mes de comenzar el tratamiento, Winston había aumentado unos 10 kg y su piel había mejorado sustancialmente

LA IMPORTANCIA DE RECOPILAR UN HISTORIAL DETALLADO DE LOS VIAJES DE UN ANIMAL

La profesora Silke Salavati, especialista reconocida por el RCVS en Medicina Interna y responsable del Servicio de Medicina Interna del Hospital para Pequeños Animales, destacó que este caso demuestra la importancia de recopilar un historial detallado de viajes e importación.

“Estoy orgullosa de nuestro equipo de veterinarios especialistas que, gracias a su experiencia internacional, su cuidadosa investigación clínica y su dedicación para encontrar un diagnóstico, pudieron ayudar a Winston”, afirmó.

A raíz de este caso, el equipo veterinario recomienda a los propietarios ser conscientes de los riesgos asociados a la adquisición de perros o gatos procedentes de otros países y consultar con su veterinario sobre las medidas de prevención adecuadas cuando viajen a zonas donde la leishmaniosis es endémica.

Asimismo, recuerdan que el uso de insecticidas tópicos eficaces frente a flebótomos puede ayudar a prevenir la infección por Leishmania y que la vacunación constituye otra herramienta disponible para reducir el riesgo de la enfermedad.

EL DIAGNÓSTICO PRECOZ, CLAVE FRENTE A LA LEISHMANIOSIS CANINA

Casos como el de Winston ponen de relieve la importancia de identificar la leishmaniosis canina en sus fases iniciales para facilitar una intervención veterinaria temprana y mejorar el control de la enfermedad. En este sentido, desde Vet Expert recuerdan la necesidad de incorporar el cribado serológico estacional a los protocolos habituales de las clínicas veterinarias, especialmente durante los meses de mayor actividad del flebótomo.

Para ello, la compañía dispone de Leishmania Ab, un test diagnóstico rápido para perros diseñado para detectar anticuerpos frente a Leishmania infantum en muestras de sangre total, suero o plasma. Según destacan desde Vet Expert, esta herramienta permite obtener resultados directamente en consulta y favorece la detección temprana de la infección, contribuyendo a una toma de decisiones clínicas más ágil y fundamentada.