Marc Casadó vivió un cierre del mercado frenético. Tenía asumido desde hacía muchísimo tiempo que debía salir del club porque Flick no contaba con él y porque, a sus 22 años (cumplirá 23 el 14 de septiembre), quiere disfrutar del fútbol. De ahí que todo se demorara más de lo que habría sido recomendable para evitar las prisas. Si hubiera priorizado el dinero, habría firmado hace muchas semanas por alguno de los clubs que le tentaron desde Arabia Saudita o Turquía. De hecho, esa era una de las opciones que más seducía al Barça, precisamente, para obtener un buen pellizco por su venta. La fórmula del traspaso fue, de hecho, siempre la primera opción para todas las partes, pero las cosas a veces no se dan como uno imagina, sino como la realidad impone.
Una de las operaciones que tenía más posibilidades de tener éxito es la que habría llevado a Casadó al Bayer Leverkusen. Durante los últimos días del mercado apareció esta opción de la mano de Carles Martínez, que ya trabajó con el futbolista en La Masia. Tanto el técnico como el jugador se pusieron manos a la obra y luego lo hicieron los clubs. El Barça empezó pidiendo 40 millones de euros, una cifra que los alemanes no querían asumir, así que la cosa se complicaba mucho. Los blaugrana cedieron con el paso del tiempo y habrían aceptado 20 millones, una cifra importante para un canterano con quien Flick no contaba. Había sintonía, pero condicionado a la marcha de Robert Andrich, que acabó no produciéndose y echó al traste el futuro en la Bundesliga de Casadó. Entre los movimientos para activar la vía alemana, en la Liga varios clubs levantaron la mano. Uno de ellos, el Betis, que estuvo muy interesado en la cesión del jugador porque no podía asumir un traspaso. También el Elche movió ficha. Lo hizo a través de su entrenador, Martín Anselmi, que llamó personalmente al jugador para trasladarle sus intenciones.

Casadó se marcha al Depor / SPORT
Pero fue a media tarde cuando, con todo encallado (y descartada la vía alemana porque el mercado allí cerraba a las 20 horas), la dirección deportiva del Barça se puso en marcha para encontrar una solución satisfactoria para todos. El club ofreció al Deportivo la posibilidad de firmar a Marc Casadó. Y la operación se puso en marcha porque, desde el primer momento, encajaba perfectamente en los planes del técnico del conjunto gallego, Antonio Hidalgo. Curiosamente, ambos son de la comarca del Vallès Oriental. El entrenador de Canovelles y el futbolista, de Sant Pere de Vilamajor. El líder del vestuario coruñés se puso en contacto telefónico con el centrocampista y, si quedaba alguna duda sobre la conveniencia de elegir al Deportivo, que ya eran pocas, acabaron todas despejadas. Hidalgo le trasladó su idea de juego, en el que la pieza del pivote es esencial. A partir de ahí, tocaba cerrar todos los detalles a contrarreloj para que la operación se cerrara. La fórmula elegida desde el principio fue la cesión. Los gallegos no podían asumir un traspaso.

Antonio Hidalgo, clave para llevar a Marc Casadó al Deportivo / Carlos Pardellas
Durante las negociaciones, ya con todos los esfuerzos centrados en el Deportivo y con Bayer Leverkusen, Betis y Elche descartados (la vía árabe y la turca solo se habrían abierto en el caso de no llegar a buen puerto con el préstamo a los coruñeses). Pero todos pusieron de su parte para que el final fuera feliz. Eso sí, hubo algún momento de tensión cuando Deco quiso incluir una cláusula de compra obligatoria por valor de 30 de millones de euros, algo a lo que su homónimo gallego, Fernando Soriano, se negó de forma rotunda porque no podía comprometer esa cantidad de dinero a futuro. El Deportivo no juega aún esa Liga, así que el club blaugrana tuvo que rebajar, si quería cerrar la cesión, sus pretensiones. La cláusula pasó a ser no obligatoria, aunque permite indirectamente avisar a posibles futuros pretendientes de un precio de salida para Marc Casadó.

Deco, director deportivo del FC Barcelona / Gorka Urresola
En cualquier caso, y sobre la bocina, tal y como había avisado SPORT, todo el papeleo llegó a tiempo a sus diferentes destinaciones para que la cesión fuera una realidad y pudiera darse oficialidad a la llegada del canterano a A Coruña. El futbolista, aseguran, está muy satisfecho con haber aceptado el reto del regreso del Deportivo a Primera División y, además de la confianza del técnico, muchas caras en el vestuario no serán nuevas para él. No coincidió en el Barça con Aubameyang, pero sí lo hizo en el Barça Atlètic, con mayor o menor intensidad, con Luismi y Arnau Comas. También se conocen con Adrià Altimira.
Por otro lado, Riazor tampoco le es extraño porque allí vivió con el Barça Atlètic el ascenso a Segunda División del conjunto local tras ganar al filial blaugrana por 1-0 ante más de 30.000 espectadores. En ese sentido, son muchos los aficionados del equipo que recuerdan el partidazo que allí jugó Casadó, que ahora vestirá, por lo menos una temporada, la camiseta del Depor en Primera División.