La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha rechazado este miércoles que la prórroga a la central nuclear de Almaraz que acordó el Gobierno a mitad de agosto sea el inicio de sucesivas extensiones de la vida útil de otras instalaciones, como quiere el sector eléctrico, la CEOE y sindicatos y grupos como el PP

«La decisión no establece ningún precedente, no altera ningún calendario con el horizonte de cierre permanente en 2035, no modifica la política energética que seguirá anclada en la transición ecológica», ha advertido Aagesen este miércoles en el Congreso, la primera vez que se pronunciaba sobre su decisión, tomada en pleno agosto, de autorizar la prórroga de Almaraz hasta 2030.

«Se dictó la Orden de extensión limitada de 31 meses para la Unida I y 19 para la Unidad II en Almaraz, coyuntural y acotada exclusivamente a este instalación», ha reiterado, Aagesen, que ha insistido en que «la apuesta energética» seguirá centrada en «las renovables, el almacenamientos, la electrificación y las redes».

«[La prórroga] se adopta por la coyuntura energética, marcada por una alta incertidumbre, de los mercados internacionales provocados por Oriente Medio», ha indicado Aagesen durante una comparecencia parlamentaria en la que tanto el PP como Vox le han echado en cara que no ha explicado el motivo de su decisión de extender hasta 2030 la vida útil de Almaraz.

En él, el diputado valenciano del PP César Sánchez le ha insistido en si va a negarse a extender la vida útil de la central de Cofrentes si hay una solicitud en este sentido.