{"id":113132,"date":"2025-09-13T22:31:07","date_gmt":"2025-09-13T22:31:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/113132\/"},"modified":"2025-09-13T22:31:07","modified_gmt":"2025-09-13T22:31:07","slug":"un-prontuario-literario-teldense-canarias7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/113132\/","title":{"rendered":"Un prontuario literario teldense | Canarias7"},"content":{"rendered":"<p>Prontuario literario teldense&#8217;. As\u00ed se llamaba una carpeta digital creada en 2002, en el verano que pas\u00e9 de ser becario de la Universidad de Las  &#8230; Palmas de Gran Canaria (ULPGC) a profesor de secundaria, mientras terminaba de corregir mi tesis doctoral, que registr\u00e9 en oto\u00f1o de ese a\u00f1o. Consider\u00e9 entonces que se hab\u00eda cerrado una etapa de mi vida y que era conveniente, antes del comienzo pleno de la siguiente, recopilar en un solo lugar ciertas escrituras que, a mi juicio, por la raz\u00f3n que fuera, se hab\u00edan ganado el derecho a no ser olvidadas. El nombre del repositorio era tambi\u00e9n el de la publicaci\u00f3n que recogiera todos esos textos. Reconozco que fantaseaba con la idea de un tr\u00edo editorial. Me seduc\u00eda que este &#8216;Prontuario literario teldense&#8217; formara parte de la misma colecci\u00f3n libresca del Ayuntamiento de Telde a la que pertenecen mi c\u00e1ndida, deficiente, pretenciosa y entra\u00f1able \u00f3pera prima (&#8216;Cervant\u00f3fila teldesiana&#8217;, 1998) y mi edici\u00f3n de &#8216;Letras a Telde, 1605-2001&#8217; (las actas de un ciclo de conferencias hom\u00f3nimo que coordin\u00e9 durante el a\u00f1o 2001 con motivo del 650 aniversario de la fundaci\u00f3n de la ciudad grancanaria y que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de destacados especialistas en literatura de nuestra tierra).<\/p>\n<p class=\"v-p\">En ese momento, sin dejar de tener presente lo que nos advierte Cervantes en el pr\u00f3logo del segundo &#8216;Quijote&#8217; acerca de que una de las mayores tentaciones del demonio \u00abes ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer e imprimir un libro con que gane tanta fama como dineros y tantos dineros cuanta fama\u00bb \u2014verdad esta que he convertido en divisa personal\u2014, consider\u00e9 que pod\u00eda ser una empresa recomendable reunir y publicar ese ramillete de escritos compuesto por una semblanza de tres poetas del lugar y el despliegue vital cronol\u00f3gico de uno de ellos, m\u00e1s algo relacionado con las disertaciones que formaron parte de las celebraciones organizadas por los apuntados seis siglos y medio de existencia, m\u00e1s otro poco que giraba alrededor de la revista &#8216;Cuadernos de la \u00cdnsula Barataria&#8217; y, de paso, de un programa de radio que llevaba el nombre del recinto que le toc\u00f3 gobernar a Sancho Panza (cap\u00edtulos 45-53 de la ya se\u00f1alada segunda &#8216;quijotesca&#8217;) y que se emiti\u00f3 en Canal Telde desde 1999 hasta 2002, m\u00e1s alg\u00fan que otro detalle sobre una exposici\u00f3n bibliogr\u00e1fica en la que estuvimos metidos de lleno \u2014como en un buen n\u00famero de asuntos, todos variados y enriquecedores\u2014 mi hermano Juan Miguel Ram\u00edrez Ben\u00edtez y un servidor; m\u00e1s\u2026, no s\u00e9, por a\u00f1adir m\u00e1s cositas a lo expuesto, una serie de anotaciones sueltas dedicadas a la denominaci\u00f3n de la Escuela L\u00edrica de Telde, tambi\u00e9n en torno a la conveniencia de sacar a la luz repertorios onom\u00e1sticos de teldenses anteriores al siglo XX o, por no hacer m\u00e1s prolija esta enumeraci\u00f3n, acerca de ese misterio literario llamado Hilda Zud\u00e1n, escritora paisana que no era merecedora de m\u00e1s de un par de hojas en el mentado op\u00fasculo y que dos d\u00e9cadas despu\u00e9s \u2014qui\u00e9n me lo iba a decir entonces\u2014 se ha convertido en la protagonista especial de esto que ahora lees y que me permite estar un rato contigo.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Como ocurre con tantas iniciativas en las que la inspiraci\u00f3n y la oportunidad van de la mano, nunca termin\u00e9 de concebir la empresa editorial con la conciencia plena de que lo reunido era suficiente para confeccionar un producto que pudiera ofrecer algo novedoso, distinto\u2026, sugestivo, quiz\u00e1s, a lo que ya se mostraba en otros lares. Y sucedi\u00f3 lo inevitable: aparqu\u00e9 el proyecto, lo saqu\u00e9 de mi cat\u00e1logo de prioridades. Aunque en no pocas ocasiones me plante\u00e9 su eliminaci\u00f3n de mi lista de apetencias, lo cierto es que jam\u00e1s consegu\u00ed desconectarme de esta particular cr\u00f3nica de andanzas personales, que, vista con la debida perspectiva, es en lo que se ha transformado este asunto libresco que nos convoca. La mejor prueba de la existencia de esta conexi\u00f3n \u2014baja durante cuatro lustros, baj\u00edsima, pero siempre latente\u2014 fue el vigor con el que logr\u00f3 salir de su ostracismo cuando, hace unos meses, semana arriba, semana abajo, rescat\u00e9 el material y las adiciones que hab\u00eda ido elaborando en estos veinte a\u00f1os sin un prop\u00f3sito claro y que, convertidas en piezas ferrugientas, yac\u00edan en el fondo de un rebosado pozo sin saber bien c\u00f3mo reflotarlas ni si, en realidad, exist\u00eda inter\u00e9s alguno por mi parte para que emergieran.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Pero lleg\u00f3 2025 y el \u00abprontuario literario teldense\u00bb concebido en el verano de 2001 \u2013animado despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de &#8216;Cuadernos de la \u00cdnsula Barataria&#8217; (Anroart, 2011), alumbrado un pizco tras &#8216;Articulaciones, 2011-2014&#8217; (Mercurio Editorial, 2014) y un tanto espolvoreado en los tres tomos de &#8216;Soltadas&#8217; (Mercurio Editorial, 2021-2023)\u2014, comenz\u00f3 a revivir a finales de la primavera de este a\u00f1o, cuando se me present\u00f3 la oportunidad de conocer e intervenir en la edici\u00f3n que Fran Garcer\u00e1 hab\u00eda preparado en 2022 sobre los textos de la poeta Hilda Zud\u00e1n, un extraordinario trabajo que, si todo sale como se espera, ver\u00e1 la luz en oto\u00f1o.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/s1.ppllstatics.com\/canarias7\/www\/multimedia\/2025\/09\/12\/Imagen%20Hilda-Mireya_Maria%20-%20frontalcover%20-%20(205064683)-kWu--650x975@Canarias7.jpg\" class=\"v-a-img\" width=\"650\" height=\"975\" alt=\"Portada del libro.\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\"\/><\/p>\n<p>Portada del libro.<\/p>\n<p>C7<\/p>\n<p class=\"v-p\">En mi etapa de bachiller y &#8216;cou\u00edsta&#8217; en el instituto Jos\u00e9 Arencibia Gil (1987-1991), tuve cierta noci\u00f3n de la existencia de esta autora. Algo. No mucho. Apenas. Que hubo una escritora as\u00ed llamada, sab\u00eda; y alguna que otra composici\u00f3n suya le\u00ed en su momento (\u00bfen la antolog\u00eda de Jos\u00e9 Quintana de 1970, quiz\u00e1s?) \u2014nada relevante, nada trascendental\u2014. Poco m\u00e1s. En la universidad, la situaci\u00f3n no vari\u00f3. Frente a la luminosidad de Saulo Tor\u00f3n y Fernando Gonz\u00e1lez, quienes me acompa\u00f1aron durante mis a\u00f1os de licenciatura (viaj\u00e1bamos juntos en la 80 de Salcai, atraves\u00e1bamos el parque de San Telmo, sub\u00edamos por Bravo Murillo, gir\u00e1bamos para tomar Tom\u00e1s Morales, lleg\u00e1bamos al Edificio de Humanidades y, bastantes horas despu\u00e9s, regres\u00e1bamos a casa en feliz compa\u00f1\u00eda), frente a esto, repito, se hallaba la oscuridad de Hilda Zud\u00e1n (o Mireya Su\u00e1rez, o Mar\u00eda del Jes\u00fas Su\u00e1rez L\u00f3pez), que adquir\u00eda la forma de ausente presencia, de un estar sin estar, de un inconmensurable enigma que, de un modo u otro, se intentaba vincular, aunque de manera imprecisa, a un movimiento l\u00edrico e intelectual teldense anterior a la Guerra Civil espa\u00f1ola que no terminaba de convencerme.<\/p>\n<p class=\"v-p\">En 1999, gracias al recopilatorio que prepar\u00f3 Antonio Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Padr\u00f3n y que public\u00f3 el ayuntamiento de la primera ciudad y sede eclesi\u00e1stica de las islas Afortunadas, los interesados pudimos acceder al conocimiento de lo poco \u2014demostrado\u2014 que se hab\u00eda encontrado de ella hasta ese momento. Tanto el repertorio como las palabras previas y la \u00abbiograf\u00eda incompleta\u00bb (as\u00ed titulada por el editor) saciaron moment\u00e1neamente una curiosidad que, enseguida, como amiga de la gula que es, quiso m\u00e1s, pues me resultaba incomprensible, se esquivaba a mi entendimiento, ese radical, extra\u00f1o, desconcertante silencio en el que se envolvi\u00f3 nuestra protagonista sin haber alcanzado a\u00fan la treintena (naci\u00f3 el 17 de octubre de 1900), tras cuatro a\u00f1os de indesmayable producci\u00f3n textual period\u00edstica (1921-1924) m\u00e1s un islote libresco con aspecto de ensayo sobre la literatura picaresca (1926), y con unos estudios universitarios en Filosof\u00eda y Letras que, al parecer, no la sujetaron a su lugar de origen, como ocurri\u00f3, por ejemplo, con la menor de sus dos hermanas, la conocida inspectora farmac\u00e9utica Mar\u00eda del Pino Su\u00e1rez L\u00f3pez. Las dos eran sobrinas de un afamado profesor de Telde muy vinculado con la historia de La Fraternidad, Ces\u00e1reo Su\u00e1rez S\u00e1nchez, que no logr\u00f3, por lo que se ve, dentro del \u00e1mbito docente, amarrar a su ciudad natal a la segunda hija de su hermano Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Repito: \u00abPero lleg\u00f3 2025\u00bb y, con el a\u00f1o, una edici\u00f3n de Fran Garcer\u00e1 presidida, en su preliminar, por una pregunta sumamente significativa acerca de si las escritoras desaparecen o las desaparecen. Fue ah\u00ed, en esa doble posibilidad, cuando rescat\u00e9 lo perdido, despert\u00e9 lo dormido, aviv\u00e9 lo apagado y comenc\u00e9 a terminar lo dejado a medias; principalmente, ese par de hojas previstas como aditamento a un prontuario que mut\u00f3 de nombre en cuanto Hilda se apoder\u00f3 de todas mis atenciones gracias a la permanente aparici\u00f3n de novedades. El casi absoluto vac\u00edo con el que arranqu\u00e9 a principios de siglo (aliviado en parte por los breves apuntes del cronista oficial de Telde) iba alter\u00e1ndose de un modo constante. Con cada hallazgo, la misma letan\u00eda: \u00abAlgo es todo cuando nada hay\u00bb. Fue as\u00ed como, al cabo de mi incompleto trabajo (de dos p\u00e1ginas pas\u00e9 a cincuenta y a\u00fan me falta\u2026), alcanc\u00e9 la convicci\u00f3n de que la mujer tric\u00e9fala que hab\u00eda ocupado mis d\u00edas y mis noches durante no pocas semanas deb\u00eda ser quien orientara el nuevo t\u00edtulo. As\u00ed naci\u00f3 &#8216;Hilda, Mireya\u2026 Mar\u00eda&#8217;; y, entre los par\u00e9ntesis de \u00ab(y otros ___ teldesianos)\u00bb, se ubicaron los restos de aquella traves\u00eda editorial que ahora, por fin, m\u00e1s de dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, ya puedo dar por acabada: &#8216;Tres poetas teldenses: Saulo, Montiano y Fernando&#8217;, &#8216;Para una historia teldense de la literatura canaria&#8217;, &#8216;Perenne San Gregorio&#8217;, &#8216;Librorum prima civitas et sedes&#8217;, &#8217;35 a\u00f1os de un instante: C.P. Le\u00f3n y Castillo, 1987-2022&#8242;, &#8216;Cuadernos de la \u00cdnsula Barataria&#8217; y &#8216;Telde\u2026 palabras en el tiempo&#8217;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Prontuario literario teldense&#8217;. 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