{"id":114897,"date":"2025-09-14T18:07:08","date_gmt":"2025-09-14T18:07:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/114897\/"},"modified":"2025-09-14T18:07:08","modified_gmt":"2025-09-14T18:07:08","slug":"resena-literaria-el-abecedario-ese-ultimo-juguete-sobre-al-traves-del-verdegal-de-matias-paredes-zuniga-por-felipe-rios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/114897\/","title":{"rendered":"[Rese\u00f1a literaria] El abecedario, ese \u00faltimo juguete. Sobre &#8216;Al trav\u00e9s del verdegal&#8217; de Mat\u00edas Paredes Z\u00fa\u00f1iga. Por Felipe R\u00edos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Al trav\u00e9s del verdegal de Mat\u00edas Paredes Z\u00fa\u00f1iga.<\/p>\n<p>        <a imagebanner=\"\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/elsureno.cl\/suscribete\/\" rel=\"nofollow noopener\">&#13;<br \/>\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1500\" height=\"300\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=\" http:=\"\" alt=\" suscribete el sure\u00f1o\" data-lazydelay=\"0\" data-lazy-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Sin-titulo-Banner-horizontal-1500-\u00d7-400-px-1500-\u00d7-300-px.png\"\/> &#13;<br \/>\n        <\/a><\/p>\n<p>Llego al edificio de Humanidades, subo por las escaleras y encaro hacia la sala. Mientras camino me pregunto qu\u00e9 hago ah\u00ed y si era necesario empezar a estudiar de nuevo. Empujado solo por mis insistencias, sin tema, sin objetivos ni hip\u00f3tesis, me aventur\u00e9 con un documento mal escrito.<\/p>\n<p>Sentado afuera de la sala, un hombre de mi edad espera lo mismo. Lo saludo: \u201cHola, \u00bfest\u00e1s esperando para la primera clase?\u201d. Me contesta en un tono seco: \u201cHola, s\u00ed\u201d. Cuando la clase est\u00e1 por terminar, el hombre lanza un comentario cr\u00edtico de dif\u00edcil respuesta, un entramado de palabras tan bien urdidas que el profesor no supo qu\u00e9 hacer. Me atrev\u00ed y le di mi parecer frente a su comentario. A partir de ese momento, la comunicaci\u00f3n encontr\u00f3 su espacio. Nos reconocimos como pares en el ejercicio de la duda, esa duda que a veces puede clasificarse de neur\u00f3tica y, en otras, de intelectual o reflexiva. Si tenemos la inocencia de creer que esas dos cosas pueden separarse, y no ser una sola. La duda como ejercicio se debe, tal vez, a la insoportable persistencia de im\u00e1genes antiguas, un est\u00edmulo clandestino que ha sabido sobrevivir y que conduce, sin que nosotros lo sepamos, nuestra actual y particular forma de ser en el mundo. Hacia el final de su carrera, el acad\u00e9mico y poeta Sergio Mansilla, dice algo similar. Cree que para quien investiga, cada gran desarrollo te\u00f3rico, cada libro y ensayo, hablan de un tema en particular, y que la disgregaci\u00f3n de ese tema en otros, no era nada m\u00e1s y nada menos, que esfuerzos para hacer algo con la nostalgia, una forma de echar de menos y de mantener vivas las tierras de la infancia.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo que comenz\u00f3 en la sala, sigui\u00f3 su curso por los pasillos de la universidad hasta el terminal de buses. El lugar por excelencia de los hijos de pueblo, que tienen que moverse a los centros urbanos en busca de esa supuesta sabidur\u00eda citadina, de la valorada y bien pensante inteligencia metropolitana. Es en las ciudades donde se legitima tu val\u00eda intelectual; jam\u00e1s en un pueblo. Ciertamente, las l\u00f3gicas universitarias no son las de Jorge Teillier.<\/p>\n<p>No pas\u00f3 mucho tiempo hasta que empezamos a compartir fantas\u00edas en torno a la escritura. Quedamos en hacernos llegar borradores que yo nunca envi\u00e9. Le\u00ed su borrador, que ya ten\u00eda varios a\u00f1os entre edici\u00f3n o, si se quiere, sobreedici\u00f3n. A prop\u00f3sito de los vericuetos en que nos metemos al atrevernos a exponer algo propio. Verdaderos laberintos para algunos, porque est\u00e1n all\u00ed tambi\u00e9n la verg\u00fcenza, la retenci\u00f3n, la exposici\u00f3n, el problema con el control. Es lo que pasa cuando se ve afuera algo que consideramos muy propio. En ese gesto est\u00e1 siempre la incertidumbre de la respuesta: ser cuidados o no.<\/p>\n<p>Esta primera conversaci\u00f3n ininterrumpida hasta hoy, fue el camino que me llev\u00f3 al libro: Al trav\u00e9s del Verdegal. Algunas de las palabras que siguen, fueron parte de la presentaci\u00f3n realizada en la biblioteca p\u00fablica de Villarrica.<\/p>\n<p>Resuena en el t\u00edtulo del libro ese peliagudo al trav\u00e9s, que evoca el lugar com\u00fan de lo que va de un lado a otro, ese atravesar que tambi\u00e9n puede ser de traves\u00eda. Benjamin dec\u00eda en Los Pasajes, a prop\u00f3sito de las ciudades: \u201cImporta poco no saber orientarse en la ciudad, en cambio, perderse en ella, requiere aprendizaje\u201d. Pero se puede aludir aqu\u00ed, no solo a la experiencia de perderse en la ciudad, sino tambi\u00e9n, la de perderse en el bosque \u00bfC\u00f3mo aprender, no a orientarse en Al trav\u00e9s del Verdegal, sino a perderse en \u00e9l, con tal de alcanzar la experiencia sensible que el libro le propone al lector?<\/p>\n<p>No hay trayectos demarcados de antemano en Al trav\u00e9s del Verdegal porque ellos est\u00e1n desdibujados por medio de una narrativa que avanza po\u00e9ticamente. Cada cuento logra desconocer el lugar habitual de los significados. El sentido se resquebraja mientras se avanza entre un lenguaje enrevesado, con novedosas posibilidades sint\u00e1cticas. El autor promueve la contradicci\u00f3n y el opuesto que llevan consigo las palabras. El contenido est\u00e1 \u00edntimamente cruzado por su forma. Hay un montaje original, un uso de la palabra poco habitual, al menos en narrativa. El libro busca eludir el tiempo r\u00e1pido, propio de las l\u00f3gicas de consumo. La prosa del autor marca un contratiempo o tiempo lento. En Al trav\u00e9s del Verdegal, el trabajo de lectura, se propone como un gesto de paciencia, si no de frustraci\u00f3n directamente, al no entregar de manera prefabricada un sentido al lector. De modo tal que la obra establece una cr\u00edtica desde sus formas.<\/p>\n<p>Vuelvo sobre el t\u00edtulo. Al trav\u00e9s, de traves\u00eda, pero tambi\u00e9n de travieso, de jugar, de juego, pens\u00e9. Me parece que hay en el libro un juego l\u00fadico. L\u00fadico, pero tambi\u00e9n sufriente, porque un juego puede ser necesariamente doloroso, sobre todo si se da al trabajo de recordar la ausencia. Jugar puede ser una cosa muy seria, puesto que encarna no solo diversi\u00f3n o entretenimiento sin prop\u00f3sito, sino una implicaci\u00f3n en diferentes niveles capaz de remover la vida del sujeto que lo experimenta. Quiz\u00e1s desde aqu\u00ed pueda pensarse la complejidad est\u00e9tica que propone la obra. Recuerdo a Freud cuando en M\u00e1s all\u00e1 del principio de placer, relata la situaci\u00f3n en que su nieto juega con un carretel que lanza y acerca una y otra vez luego de que su madre se fuera, como si aquel juego le permitiera simbolizar y soportar la ausencia de su madre. No s\u00e9 por qu\u00e9, siempre he pensado la escritura a partir de esta famosa escena psicoanal\u00edtica: el Fort-Da Freudiano.<\/p>\n<p>No recuerdo qui\u00e9n dijo alguna vez la siguiente frase: el abecedario, ese \u00faltimo juguete \u00bfSe puede con el abecedario jugar a recordar? S\u00ed. La escritura es una de las maneras de hurgar en la memoria, a sabiendas \u2013y esto es lo importante- que no hay copia ni original respecto de esa producci\u00f3n de im\u00e1genes, pululan ellas en el intervalo de la ficci\u00f3n. Con todo el peso que posee la ficci\u00f3n para la realidad.<\/p>\n<p>La escritura utilizada en Al trav\u00e9s del Verdegal me empuja hacia la poes\u00eda. Veo poemas en los cuentos. Podr\u00e1 f\u00e1cilmente coincidir conmigo quien se acerque a la lectura del libro. Esta cualidad del texto exige al lector, lo pone a prueba. Sonoridad, cadencia, ritmo e im\u00e1genes, forman caracter\u00edsticas centrales y son las que connotan la potencia l\u00edrica del libro; ellas, m\u00e1s que recursos literarios, constituyen una forma de pensar en s\u00ed misma. Son precisamente estas visiones y expresiones l\u00edricas intensas, las que nos ayudan a comprender la complejidad del paisaje que nos propone el autor. Si todo paisaje es un recorte, en Al trav\u00e9s del Verdegal, las palabras son la herramienta, la tijera, que monta y desmonta escenas dis\u00edmiles, para lograr mostrar un paisaje con toda su complejidad.<\/p>\n<p>Hay una intensidad briosa que recuerda cierta l\u00edrica narrativa semejante a los mon\u00f3logos de Eloy, en la novela de <a href=\"https:\/\/elsureno.cl\/2025\/05\/14\/doctor-en-literatura-cristian-vidal-creo-que-carlos-droguett-no-era-valorado-en-chile-por-su-actitud-su-escritura-varguardista-y-por-su-exilio\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Carlos Droguett<\/a>. Una escritura que preserva un decir desbordante, un r\u00edo caudaloso que hace de las palabras lo que son, dos cosas paralelas, simult\u00e1neas: un mero y pobre s\u00edmbolo constituido por l\u00edneas diagonales, horizontales, verticales y curvas, y un conjunto de significados y sentidos que estallan todo el tiempo en y a partir de ellas.<\/p>\n<p>La complejidad y densidad de las escenas que los cuentos traen, frustran las interpretaciones y de este modo dejan oscilante el relato. Hay que dejarse llevar por cierta circularidad de las im\u00e1genes. La escritura invita a volver sobre la lectura para intentar agarrar algo, tal como ocurre en un poema. Lo bueno, creo, es que en cada vuelta es posible encontrar otra cosa, y esta es su riqueza.<\/p>\n<p>Hay obsesiones en todo libro, que son las que empujan la escritura. Las obsesiones filos\u00f3fico-existenciales de Al trav\u00e9s del Verdegal, se presentan a modo de preguntas:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfFue tambi\u00e9n el hast\u00edo, la monoton\u00eda de no ver nunca vuelto otro el color de los pastos, ni de saber aparecidas las flores en otra pampa que no sea la pampa de gualdos, morados lupinos?<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00eda sido su madre siempre el perd\u00f3n de la tierra, como la tierra misma?<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00eda la conciliaci\u00f3n ansiada, la primavera toda y todas las otras estaciones?<\/p>\n<p>\u00bfEso ser\u00eda ella, si \u00e9l le preguntara lo que s\u00f3lo ha preguntado a un campo que de antemano juzg\u00f3 de insensible y mezquino, en lo que han sido sus retornos espor\u00e1dicos?<\/p>\n<p>\u00bfad\u00f3nde habr\u00eda de verter, ah\u00ed, el caudal de su mag\u00edn, rondando como rondaba la impotencia del esp\u00edritu, entre voces iterativas y permanencia de las cosas?<\/p>\n<p>\u00bfAquello era vivir, puesto que se\u00f1al\u00e1base a s\u00ed con el equ\u00edvoco nombre de la felicidad?<\/p>\n<p>\u00bfqui\u00e9n, con un pensamiento que cavila como el m\u00edo, podr\u00eda saberlo?<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00eda su tiempo con su carne propia, sosteniendo pensar y repensar para asociar, tan longevo y seguro como ese presentarse en verd\u00edsima permanencia? \u00bfSer\u00eda su tiempo esa permanencia que enverdece incluso al que lo viera, al que piensa y repiensa para asociar y concluir, a lo mucho, que no concluye en verdad?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 era eso de ser con y en la espesura?<\/p>\n<p>\u00bfNo volver\u00e1 jam\u00e1s un treile a sobrevolar mi campo anquilosado, a pendonear en \u00e9l su sombra ligera, como para que lo sepan arriba algo acechando o lucubrando?<\/p>\n<p>\u00bfIr\u00e1 bajo tierra la imagen de m\u00ed? \u00bfSer\u00e9 sin escollo de la tierra y las ra\u00edces su alimento, y por entre las hondas piedras tendr\u00e1n mis huesos descanso?<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, una pregunta que se me repite, al igual que en el libro, que se dice m\u00e1s de tres o cuatro veces:<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con \u00e9l, qu\u00e9 pas\u00f3 con la cabeza de Bato, que a otros lares encamin\u00f3?<\/p>\n<p>Todas estas preguntas ensayan hacia el final del texto una respuesta, que no es sino otra pregunta m\u00e1s:<\/p>\n<p>Nada comprend\u00eda, todo lo tem\u00eda. Tuvo ideas, met\u00e1foras, analog\u00edas, im\u00e1genes, descarga de palabras bajo la lengua.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Por la est\u00e9tica novedosa con que se articula la cr\u00edtica a las formas de vida contempor\u00e1nea, as\u00ed como por su aporte al campo de los estudios literarios de la ecocr\u00edtica, Al trav\u00e9s del Verdegal merece ser considerado como una nota destacada dentro del panorama literario regional del sur de Chile. Espero que este breve comentario contribuya a ello.<\/p>\n<p>Le agradezco a Mat\u00edas la persistencia de su amistad, las conversaciones, el compartir conmigo su escritura y la posibilidad de comentarla desde mi condici\u00f3n de intruso, que no habita por completo una disciplina ni la otra (cualquiera que \u00e9sta sea), ni mucho menos desde la renombrada interdisciplina, sino de quien se ubica en el espacio que hay entre ellas. Todo esto, a pesar de que ninguno de los dos volvi\u00f3, despu\u00e9s de ese primer semestre, a las salas de clases del doctorado, obligados a atender las condiciones materiales que la vida impone y a seguir cada cual con aquellas dos tareas imposibles para Freud: el psicoan\u00e1lisis y la pedagog\u00eda.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-14645 aligncenter\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=\" http:=\"\" alt=\"\" width=\"823\" height=\"1030\" data-lazy- data-lazy- data-lazy-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Felipe-Rios--823x1030.jpg\"\/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por <a href=\"https:\/\/elsureno.cl\/2025\/08\/30\/resena-literaria-lo-extranamente-familiar-en-ciertos-fantasmas-de-gonzalo-miranda-por-felipe-rios\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Felipe R\u00edos<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Psic\u00f3logo de Orientaci\u00f3n Psicoanal\u00edtico, UACh Mag\u00edster en Pensamiento Contempor\u00e1neo, UACh Miembro <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/circulo_trazo\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">C\u00edrculo Psicoanal\u00edtico Trazo<\/a><\/strong><\/p>\n<p><script async src=\"\/\/www.instagram.com\/embed.js\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Al trav\u00e9s del verdegal de Mat\u00edas Paredes Z\u00fa\u00f1iga. &#13; &#13; Llego al edificio de Humanidades, subo por las&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":114898,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,146,147,25,24,225,23],"class_list":{"0":"post-114897","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-entertainment","10":"tag-entretenimiento","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-libros","14":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/114897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=114897"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/114897\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/114898"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=114897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=114897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=114897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}