{"id":116006,"date":"2025-09-15T06:27:06","date_gmt":"2025-09-15T06:27:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/116006\/"},"modified":"2025-09-15T06:27:06","modified_gmt":"2025-09-15T06:27:06","slug":"superestar-o-como-sacar-el-tamarismo-de-lo-abyecto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/116006\/","title":{"rendered":"\u2018Superestar\u2019, o c\u00f3mo sacar el tamarismo de lo abyecto"},"content":{"rendered":"<p>El tamarismo fue a <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/espana\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Espa\u00f1a<\/a> lo que su retrato a Dorian Gray: una evocaci\u00f3n magistral y perversa de su esencia; kitsch, fea y a la vez hipn\u00f3tica, que, solo con verla una vez, desataba la maldici\u00f3n. En el plat\u00f3 televisivo donde la performance bufonesca hac\u00eda delirar al espectador, creyendo que un mundo sin represiones ni verg\u00fcenza era posible, <strong>se ocultaba el ADN mezquino y cretino de nuestra raza. <\/strong>El gusto por el descojone del tropiezo ajeno, lejos de reconocer la paja en el ojo propio.<\/p>\n<p>Hubo mucha cochambre en aquel flirteo socarr\u00f3n con el sinsentido llamado Cr\u00f3nicas Marcianas. El nombre, sacado de los relatos de <strong>Ray Bradbury sobre la colonizaci\u00f3n humana de <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/marte\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Marte<\/a><\/strong>, le iba que ni pintado. Fueron los participantes de aquella nave nodriza psiqui\u00e1trica un esperp\u00e9ntico reflejo de una raza extraterrestre reci\u00e9n ca\u00edda del cielo. O reci\u00e9n descubierta, vaya.<\/p>\n<p><strong>En Cr\u00f3nicas Marcianas, que en la <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/series-de-netflix\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">nueva serie de Nacho Vigalondo, Superestar (Netflix)<\/a><\/strong>, sobre el fen\u00f3meno tiene por nombre Tiempo de Marte, quedaban reveladas la v\u00edscera y la entra\u00f1a patria, con su hedentina, sin obviar lo que nos hac\u00eda (\u00bfhace?) espa\u00f1oles: el griter\u00edo, el clasismo de adoqu\u00edn, el gen bizarro y los catedr\u00e1ticos de la chuler\u00eda ca\u00f1\u00ed.<strong> Un surrealismo propio de ese bu\u00f1uelismo berlanguiano<\/strong>, solo observable en los safaris de la realidad, que tantas veces la ficci\u00f3n intenta emular en estrepitoso fracaso.<\/p>\n<p>Vigalondo, sin embargo, haciendo gala de su canino olfato, logra rescatar la esquizoide m\u00e1quina de creaci\u00f3n de dobles vidas (hasta Artaud, con El teatro y su doble, sabe a poco) que es la televisi\u00f3n. Y<strong> lo hace iluminando los rescoldos m\u00e1s sometidos a la inatenci\u00f3n, porque entre las logias de liendres buscavidas<\/strong>, de sanguijuelas omn\u00edvoras devoradas por su propia gloria televisiva, la verdad inc\u00f3moda se digiere mal, forzando a tener la compasi\u00f3n en horas bajas. Una misericordia que Vigalondo s\u00ed les regala a los protagonistas de Superestar, porque incluso detr\u00e1s de los arlequines histri\u00f3nicos hay encharcamientos depresivos de madrugada, rencores y sue\u00f1os frustrados que se viven como un duelo. <strong>Como la cara de los payasos, una vez se han limpiado el maquillaje con toallitas h\u00famedas<\/strong>.<\/p>\n<p>Ah\u00ed Vigalondo es impecable. Le ayuda su mundo propio, su onirismo, su obsesi\u00f3n con las realidades paralelas y la facilidad con que las figuras ret\u00f3ricas y los recursos ling\u00fc\u00edsticos se literalizan y devienen personajes.<strong> Desde la primera escena sabemos que estamos en la cabeza de Vigalondo, y no en la de Tamara ni nadie m\u00e1s, y eso basta.<\/strong> Se entiende desde el arranque que la serie no es un biopic, con esa latosa narrativa tan manida que habla de or\u00edgenes humildes, desvelo de un talento, salto a la fama, ca\u00edda a los infiernos y redenci\u00f3n final. Superestar es un relato poli\u00e9drico, un prisma de ambiciones y l\u00e1grimas en el que las visiones de los personajes se entretejen sin formar un dibujo claro. M\u00e1s bien, un ca\u00f3tico gurru\u00f1o de hilos que va tomando forma a medida que el espectador da pasitos hacia atr\u00e1s. Aumentando la perspectiva. <strong>Como una l\u00ednea de Nazca cat\u00f3dica que ha pasado desapercibida<\/strong>, hasta que Vigalondo nos ha subido a su singular helic\u00f3ptero para que veamos las formas desde arriba.<\/p>\n<p>Antes del estallido de las redes y la sumisi\u00f3n a la qu\u00edmica delirante de lo digital, el tamarismo anticip\u00f3 la adicci\u00f3n al cutrismo oropelado, a la pomposa degeneraci\u00f3n cultural que se ha ido imponiendo. <strong>El circo que ahora llega a nuestras pantallas, dirigido por algoritmos, donde las gansadas disfrazadas con gestos de seriedad y auto-adoraci\u00f3n atraen la atenci\u00f3n de millones de personas<\/strong>, bebe sin saberlo de la fuente de Yurena (antes Tamara), Paco Porras (el vidente de las frutas) o Leonardo Dant\u00e9s. La \u00e9lite de los excesos nocturnos en la televisi\u00f3n espa\u00f1ola de primeros de milenio coron\u00f3 un ins\u00f3lito cap\u00edtulo de nuestra historia, con tanta marcianada, sin Dios y descomunismo, que, un cuarto de siglo m\u00e1s tarde, <strong>revivirlo sabe a lun\u00e1tico oasis cultural.<\/strong><\/p>\n<p>El tiempo no ha absuelto al tamarismo de sus delitos contra el buen gusto, pero <strong>Vigalondo convierte aquel abyecto ensayo pop y exhibicionista en un repaso por la tridimensionalidad humana<\/strong>. Record\u00e1ndonos que, detr\u00e1s de toda funci\u00f3n, por muy esperp\u00e9ntica que sea, hay personas con frustraciones y vidas saboteadas por las circunstancias. Y si ese no es uno de los horizontes del arte, vamos, que venga Yurena y me lo cante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El tamarismo fue a Espa\u00f1a lo que su retrato a Dorian Gray: una evocaci\u00f3n magistral y perversa de&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":116007,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[171],"tags":[146,147,25,24,26257,17929,152,4018,38933,32332,23,214],"class_list":{"0":"post-116006","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-tv","8":"tag-entertainment","9":"tag-entretenimiento","10":"tag-es","11":"tag-espana","12":"tag-espau00f1a","13":"tag-marte","14":"tag-netflix","15":"tag-performance","16":"tag-series-de-netflix","17":"tag-series-de-televisiu00f3n","18":"tag-spain","19":"tag-tv"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=116006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116006\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/116007"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=116006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=116006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=116006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}