{"id":117447,"date":"2025-09-15T22:06:22","date_gmt":"2025-09-15T22:06:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/117447\/"},"modified":"2025-09-15T22:06:22","modified_gmt":"2025-09-15T22:06:22","slug":"joyce-carol-oates-elogio-un-libro-de-samanta-schweblin-en-el-new-york-times-aqui-el-texto-completo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/117447\/","title":{"rendered":"Joyce Carol Oates elogi\u00f3 un libro de Samanta Schweblin en el New York Times: aqu\u00ed, el texto completo"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"Samanta Schweblin (Foto: Alejandra L\u00f3pez)\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"high\" height=\"1080\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/2TMXNXRQDVCZLKM5FB2L2OEB7Q.jpg\" width=\"1920\"\/>Samanta Schweblin (Foto: Alejandra L\u00f3pez)<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Cada d\u00eda, la obra de<b> Samanta Schweblin<\/b> escala un poco en la cumbre. Entre los lectores que viene cosechando en todo el mundo, ahora se suma uno m\u00e1s, y de mucho peso: la escritora estadounidense <b>Joyce Carol Oates<\/b>, autora de m\u00e1s de cien libros y ganadora de premios como el National Book Award, el Premio O. Henry, el Bram Stoker Award, el PEN\/Malamud Award, entre tantos otros. Ayer public\u00f3 en The New York Times una rese\u00f1a del \u00faltimo libro de su par argentina: <b>El buen mal<\/b>.<\/p>\n<p><a class=\"bajalibros-card\" href=\"http:\/\/bajalibros.com\/?externalId=9788439745761\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"bajalibros-card-book-img\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/38ce9493-4e55-4ac9-8418-52dc47b6a1e2_cover.jpg\" alt=\"book img\"\/><\/p>\n<p class=\"bajalibros-card-book-info-title\">El buen mal<\/p>\n<p class=\"bajalibros-card-book-info-author\">Por Samanta Schweblin<\/p>\n<p class=\"bajalibros-card-book-type\">eBook<\/p>\n<p><\/a><\/p>\n<p class=\"paragraph\">Tras varios libros, Schweblin se gan\u00f3 la corona de \u201cla maestra del cuento contempor\u00e1neo latinoamericano\u201d. En esa ocasi\u00f3n, vuelve con una colecci\u00f3n de cuentos que transitan el fulgor de la inminente tragedia. \u201cNadie escribe como Samanta Schweblin. Sus historias son \u00fanicas\u2026 maravillosamente impredecibles y cautivadoramente extra\u00f1as, dijo <b>Lorrie Moore<\/b>. Tambi\u00e9n recibi\u00f3 halagos de <b>Siri Hustvedt, Ra\u00fal Zurita <\/b>y<b> Dami\u00e1n Szifron<\/b>, solo por nombrar algunos.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Ahora, en la prensa cultura, aparece una rese\u00f1a de este libro a cargo de Oates. <b>Infobae Cultura<\/b> reproduce de forma \u00edntegra el texto publicado en The New York Times el d\u00eda de ayer, donde la autora estadounidense sostiene que \u201clas historias de <b>El buen mal<\/b> son poderosamente evocadoras e inquietantes\u00bb, ya que \u201cparecen flotar, como sue\u00f1os febriles, entre la reconfortante familiaridad de la vida dom\u00e9stica y los crudos, impredecibles y visionarios vuelos del inconsciente\u201d. A continuaci\u00f3n, el texto:<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Uno de los placeres de leer una colecci\u00f3n de cuentos cortos vinculados tem\u00e1ticamente es que, si bien cada historia puede ser independiente de las dem\u00e1s y representar personajes no relacionados, ambientados en lugares muy diferentes, el lector experimenta acumulativamente algo del impacto emocional de una novela.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Si la aclamada novela corta de <b>Samanta Schweblin<\/b>, <b>Distancia de rescate<\/b>, se desarrolla con el drama acelerado de un relato breve, de estructura compacta, comenzando in medias res como en medio de un sue\u00f1o, los seis relatos de la \u00faltima colecci\u00f3n de la autora argentina establecen r\u00e1pidamente la seriedad de las novelas condensadas. Nos sumergimos en vidas que seguramente existieron antes de la historia y continuar\u00e1n tras su conclusi\u00f3n, irrevocablemente alteradas.<\/p>\n<p><img alt=\"Joyce Carol Oates en Princeton,\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"1079\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/GY56JLHPLVCT7KKOSJS3OSXHJY.jpg\" width=\"1920\"\/>Joyce Carol Oates en Princeton, en una foto del a\u00f1o 2020 (Cr\u00e9dito: The Grosby Group)<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>El buen mal<\/b> es un t\u00edtulo inesperadamente gen\u00e9rico para una colecci\u00f3n tan imbuida de las ambig\u00fcedades e iron\u00edas de la vida dom\u00e9stica, en la que los absolutos del \u00abbien\u00bb y el \u00abmal\u00bb apenas figuran. No es el conflicto moral, sino la abrumadora presi\u00f3n de la vida familiar, lo que lleva a los personajes \u2014madres, esposas, hijas\u2014 a crisis existenciales. Una mujer de mediana edad en \u00abUna visita del jefe\u00bb, mientras reflexiona sobre su hija distanciada y su madre enferma, lucha por mantener el rumbo:<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Se pregunt\u00f3 de qu\u00e9 se trataba todo aquello; es decir, para qu\u00e9 serv\u00eda todo este asunto de vivir una vida. \u2026 No esperaba ninguna revelaci\u00f3n fant\u00e1stica. Pero si\u2026 hasta entonces no hab\u00eda habido ninguna se\u00f1al que le dijera: \u00abPara esto est\u00e1s aqu\u00ed\u00bb, \u00abEsto es lo que hay que entender\u00bb, \u00bfentonces iba realmente en la direcci\u00f3n correcta?<\/p>\n<p class=\"paragraph\">A\u00fan m\u00e1s a la deriva se encuentra la narradora de \u201cBienvenidos al Club\u201d, una joven esposa y madre que, entre preparar el desayuno y el almuerzo para su familia, ensaya tranquilamente ahogarse en el lago detr\u00e1s de su casa. Al hundirse en el fondo musgoso, se siente \u201ccomo un astronauta aterrizando en la luna\u201d. La perspectiva de la muerte es inquietantemente seductora, hipnotizante:<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Me impacta la sensaci\u00f3n l\u00edquida donde antes siempre hab\u00eda aire, pero sobre todo me impacta lo l\u00facido que me siento. Lo tranquilo&#8230; Y es entonces, en ese momento, cuando recuerdo haber pensado: \u201c\u00bfY si esto es todo?\u201c. Flotar y maravillarme por el resto de la eternidad: el primer miedo real que tuve ese d\u00eda. No poder avanzar ni retroceder, nunca m\u00e1s, en ninguna direcci\u00f3n.<\/p>\n<p><img alt=\"Portada de &quot;El buen mal&quot;,\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"1080\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/FZ3JL7AGSFG2JK3YVDGNJ4KC3M.jpg\" width=\"1920\"\/>Portada de \u00abEl buen mal\u00bb, de Samanta Schweblin<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La narradora ha dejado dos cartas \u2014una para su esposo y otra para sus hijas\u2014 sobre la mesa de la cocina. Puede que no vea el futuro, pero no ha perdido de vista lo que deja atr\u00e1s. Al igual que en \u201cFever Dream\u201d, un relato de ecoterror de lo m\u00e1s realista ambientado en una zona de desastre ambiental, Schweblin crea suspense en estas historias destacando la vulnerabilidad de los ni\u00f1os y la necesidad de protegerlos, una responsabilidad que pesa especialmente sobre las madres.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">\u201c\u00bfQuieres quedarte en este lado del mundo?\u201d, le pregunta una vecina a la narradora de \u201cBienvenido al Club\u201d, tras se\u00f1alar que son sus hijas las que sufrir\u00e1n. \u201c\u00bfQuieres salvarlas del da\u00f1o de perder a su madre?\u201d. Ni la alegr\u00eda de vivir ni siquiera el miedo a la muerte disuadir\u00e1n a esta infeliz mujer de ahogarse, pero quiz\u00e1s otra fuerza s\u00ed: \u201cSi la culpa es lo suficientemente fuerte, tendr\u00e1s que quedarte\u201d, dice la vecina. M\u00e1s tarde, la narradora se da cuenta de \u201cexactamente lo que hace la culpa: entra como el aire por la puerta corrediza de cristal y fluye hasta mis pulmones\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Nuestros apegos a los dem\u00e1s nos salvan y nos destruyen. \u00abWilliam en la ventana\u00bb, identificado en el ep\u00edlogo de Schweblin como \u00abquiz\u00e1s el relato m\u00e1s autobiogr\u00e1fico que he escrito\u00bb, retrata la ansiedad extrema que siente una joven escritora por su amante, a quien le han diagnosticado una grave enfermedad:<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Lo \u00fanico que hab\u00eda hecho concienzudamente en Buenos Aires\u2026 era esperar con horror el momento de encontrarlo muerto. Cuando llegaba a casa y lo encontraba r\u00edgido en el sof\u00e1, o me daba la vuelta por la noche en la cama y le rozaba la pierna con el pie y sent\u00eda su piel fr\u00eda y r\u00edgida\u2026 Pero sobre todo me aterraba la sospecha de que si Andr\u00e9s mor\u00eda, yo podr\u00eda morir con \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Las protagonistas de estas historias a veces se distancian de sus seres m\u00e1s cercanos, solo para ser confrontadas por hombres que les hablan con la \u00edntima audacia de figuras on\u00edricas o chamanes. La armadura que protege a estas mujeres del sentimiento familiar es perforada por extra\u00f1os que intervienen dram\u00e1ticamente en sus vidas. Una incluso parece amenazar con violencia: \u00abMe toma la mano por la mu\u00f1eca y la obliga a apoyar la palma sobre la mesa\u00bb, relata la narradora de \u00abBienvenidos al Club\u00bb. \u00abAhora me va a cortar los dedos, pienso, me va a despellejar\u00bb.<\/p>\n<p><img alt=\"Samanta Schweblin (Foto: Alejandra L\u00f3pez)\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"1080\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/P7JHHD3KDFGRXGXVVZPWJZY7OE.jpg\" width=\"1920\"\/>Samanta Schweblin (Foto: Alejandra L\u00f3pez)<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Una figura masculina igualmente audaz en la historia final, \u201cUna visita del jefe\u201d, entra en la casa de la protagonista y revela que tiene un arma, aterroriz\u00e1ndola pero tambi\u00e9n, curiosamente, asegur\u00e1ndole: \u201cEres mucho m\u00e1s fuerte de lo que crees&#8230; Y estoy aqu\u00ed para demostr\u00e1rtelo\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Ambas historias avanzan hacia resoluciones tentativas. Si bien la familia es el centro de una terrible ansiedad y culpa para las mujeres, una liberaci\u00f3n emocional y er\u00f3tica es posible gracias a hombres desconocidos que las abruman, aparentemente satisfaciendo una necesidad que sus familiares y c\u00f3nyuges no pueden satisfacer.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Algunos lectores recordar\u00e1n la teor\u00eda de los sue\u00f1os de <b>Carl Jung<\/b>, seg\u00fan la cual las visiones nos llegan como figuras misteriosas cargadas de significado: en las mujeres, la figura es el \u201canimus\u201d; en los hombres, el \u201canima\u201d. Estas figuras on\u00edricas representan nuestros yoes alternativos, nuestro potencial de crecimiento espiritual. Nos hablan con una autoridad misteriosa, como el extra\u00f1o armado en \u201cLa visita del jefe\u201d: \u201cAunque me necesites, no intentes encontrarme. Lo mejor para alguien como t\u00fa es no volver a saber de m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Bellamente traducidas por <b>Megan McDowell<\/b>, en una prosa que brilla con un lirismo amenazador, las historias de <b>El buen mal<\/b> son poderosamente evocadoras e inquietantes. Parecen flotar, como sue\u00f1os febriles, entre la reconfortante familiaridad de la vida dom\u00e9stica y los crudos, impredecibles y visionarios vuelos del inconsciente. Todo existe en un estado de tensi\u00f3n, cargado de contradicciones. La protagonista del relato final descubre en s\u00ed misma un apetito inesperado por el desayuno que su misterioso animus-desconocido le ha preparado como regalo de despedida: \u201cTom\u00f3 el tenedor y dio un mordisco, y luego otro, y otro. Tuvo que terminar el plato antes de comprender lo hambrienta que estaba\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Samanta Schweblin (Foto: Alejandra L\u00f3pez) Cada d\u00eda, la obra de Samanta Schweblin escala un poco en la cumbre.&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":117448,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[27209,224,146,147,25,24,225,23],"class_list":{"0":"post-117447","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-author","9":"tag-books","10":"tag-entertainment","11":"tag-entretenimiento","12":"tag-es","13":"tag-espana","14":"tag-libros","15":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/117447","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=117447"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/117447\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/117448"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=117447"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=117447"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=117447"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}