{"id":118316,"date":"2025-09-16T08:02:11","date_gmt":"2025-09-16T08:02:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/118316\/"},"modified":"2025-09-16T08:02:11","modified_gmt":"2025-09-16T08:02:11","slug":"en-cuba-solo-hay-una-industria-que-funciona-la-del-control","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/118316\/","title":{"rendered":"\u00abEn Cuba solo hay una industria que funciona, la del control\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Morir en la arena (Tusquets), de Leonardo Padura (<a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/la-habana\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">La Habana<\/a>, 1955), es un libro triste, muy triste. Con fragmentos de una luz que se niega a apagarse, pese a todo. <strong>Describe la estafa a una generaci\u00f3n, la suya, a la que prometieron el para\u00edso en la tierra del <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/comunismo\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">comunismo<\/a> a cambio de la libertad.<\/strong> Frisando los 70 a\u00f1os, hace ya mucho que descubrieron que todo era mentira, pero una \u00abindustria del control\u00bb los mantiene atados a un pr\u00f3logo absurdo de miseria.<\/p>\n<p><strong>Padura se hizo un nombre con las novelas negras de su detective Mario Conde, y podr\u00eda haber escapado de Cuba como tantos otros, pero sigue viviendo en su barrio de siempre<\/strong>. Aunque no se queja y reconoce que publicar en una editorial extranjera lo convierte en un privilegiado, se traga los cortes de luz y el desabastecimiento y la decadencia y la tristeza, sobre todo esa tristeza infinita de ver a su gente descomponi\u00e9ndose en la miseria. Pero se queda.<\/p>\n<p>Uno de los personajes de Morir en la arena, que la vertebra aunque no sea su principal protagonista, es un escritor que se enfrenta al \u00faltimo y definitivo miedo: el olvido. \u00abA menos que yo me decida a vencer todos mis miedos y me atreva a escribir la cr\u00f3nica de una derrota\u00bb. Eso es este libro. <strong>Mario Conde apenas aparece en un cameo, como uno m\u00e1s de ese grupo de maravillosos perdedores que, narrativamente, se arremolinan en torno a un parricidio.<\/strong> Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, el asesino sale de la c\u00e1rcel con una enfermedad incurable y su familia lo espera con la l\u00f3gica inquietud.<\/p>\n<p><strong>\u00abLa idea de esta novela surgi\u00f3 sencillamente de una observaci\u00f3n de la realidad que est\u00e1 sufriendo Cuba, <\/strong>y sobre todo de la preocupaci\u00f3n por el destino final de una generaci\u00f3n que, despu\u00e9s de tanto trabajar, se encuentra empobrecida, con muchas carencias\u00bb, dice Padura en Madrid, donde promociona su novela. \u00abMi literatura siempre tiene una mirada generacional. El personaje de Mario Conde es m\u00e1s visible, pero ya en novelas anteriores, Como polvo en el viento por ejemplo, aparece lo que ellos llaman \u2018el clan\u2019, gente de mi generaci\u00f3n, tanto los del exilio como los que se quedan\u00bb.<\/p>\n<p>Arrancar con algo tan tremendo como <strong>el parricidio suena bastante metaf\u00f3rico en una Cuba secuestrada por un r\u00e9gimen demasiado parecido a un padre tir\u00e1nico y maltratador<\/strong>. \u00abPara darle una densidad dram\u00e1tica mayor a la novela, decid\u00ed incluir la historia real de un parricidio en una familia muy cercana: el hermano del parricida es muy amigo m\u00edo. La transfigur\u00e9 mucho, utiliz\u00e1ndola como motor para continuar las reflexiones que he venido haciendo a lo largo de otros libros sobre ese destino generacional\u00bb.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"673\" src=\"https:\/\/theobjective.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/048-color-\u00a9-Ivan-Gimenez-1024x673.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3720127\"  \/>Leonardo Padura.<\/p>\n<p>La perversi\u00f3n de la utop\u00eda<\/p>\n<p>No oculta Padura que,<strong> entre sus obsesiones, est\u00e1 \u00abla posibilidad de escribir una cr\u00f3nica sobre la Cuba contempor\u00e1nea, junto con temas como la perversi\u00f3n de la utop\u00eda,<\/strong> que aparece en El hombre que amaba a los perros, la libertad individual en Herejes, la represi\u00f3n de los intelectuales en Personas decentes o la di\u00e1spora en Como polvo en el viento\u00bb. En definitiva, \u00abun sistema que esta novela desarrolla en un sentido m\u00e1s espec\u00edfico\u00bb. \u00bfPodr\u00edamos hablar de algo tan definitivo como una conclusi\u00f3n? Padura duda. \u00bfUn resumen, mejor? \u00abS\u00ed, un resumen\u2026 Y una conclusi\u00f3n, puede tener esa lectura. Pero no s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto, depende mucho de qu\u00e9 pueda escribir en los pr\u00f3ximos a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>En cualquier caso, se trata de algo diferente. \u00abPudo haber sido la investigaci\u00f3n, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, de lo que ocurri\u00f3 la noche del crimen, pero <strong>no quer\u00eda escribir una novela de Mario Conde porque en ellas ya hay una mirada ir\u00f3nica que condiciona el libro, y aqu\u00ed quer\u00eda otra mucho m\u00e1s desgarrada, triste, pesimista,<\/strong> derrotada\u00bb. La gran definici\u00f3n de Mario Conde, recuerda, sigue siendo la \u00abun ni\u00f1o vencido, pero no derrotado\u00bb. Y en Morir en la arena la derrota es total. O no\u2026<\/p>\n<p>Tampoco hablamos de literatura del yo. Padura, por ejemplo, niega ser Fumero, el escritor amigo de la familia protagonista que se pleg\u00f3 a la doctrina del r\u00e9gimen para prosperar y ahora busca redimirse. Aunque Padura no juzga. \u00abYo pude haber sido Raimundo Fumero, pero tuve la enorme suerte de que<strong> en un momento clave de mi carrera se me abriera la puerta de una editorial en Espa\u00f1a. Eso me ha permitido escribir de una manera mucho m\u00e1s libre de la que normalmente tienen los escritores cubanos que viven en Cuba <\/strong>y tratan de publicar sus libros en editoriales cubanas\u00bb.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen intenta que no circulen por la isla, pero no puede evitar las copias piratas, como cont\u00f3 el autor por <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/cultura\/2023-02-28\/leonardo-padura-cuba\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a> hace un par de a\u00f1os. <strong>Aunque huye de victimismos, Padura tampoco esquiva la denuncia de la represi\u00f3n de intelectuales que vivi\u00f3 en primera persona, sobre todo en sus inicios, en los a\u00f1os 80. <\/strong>Precisamente una subtrama de Morir en la arena describe la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, de la que el parricida es testigo durante una estancia en la RDA. Tras el derrumbe sovi\u00e9tico, Cuba vivi\u00f3 a\u00f1os muy dif\u00edciles, el llamado \u00abperiodo especial\u00bb, pero el r\u00e9gimen no cay\u00f3 y la gente pareci\u00f3 acostumbrase a absurda prolongaci\u00f3n de la nada.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>    <a href=\"https:\/\/amzn.to\/4gvtfXw\" target=\"_blank\" rel=\"sponsored nofollow noopener\" class=\"to-store-widget\"><\/p>\n<p>TO Store<\/p>\n<p>            Compra este libro<br \/>\n            <\/a><\/p>\n<p>Supervivencia<\/p>\n<p>El personaje de Fumero da voz al \u00faltimo cap\u00edtulo en forma de un \u00abep\u00edlogo\u00bb que se le \u00abrevela como un final vulgar, anticlim\u00e1tico, aunque tambi\u00e9n inevitable y hasta humillante\u00bb. Se refiere a la trama, por cuestiones que no destriparemos aqu\u00ed. Nos quedamos con el rumor de fondo que sugiere el ep\u00edlogo, de una coherencia estructural narrativamente exquisita.<strong> \u00abEsas vidas son antidram\u00e1ticas. Lo que les queda es la supervivencia\u00bb. Sin embargo, hay una posible redenci\u00f3n. <\/strong>En Fumero como escritor y en lo que puede salvar. Amor. Amistad. La gente.<\/p>\n<p>Hay que tener un coraz\u00f3n de piedra para no querer a los personajes de Morir en la arena. Pese a (o precisamente porque) a veces no pueden disimular sus contradicciones. Un buen ejemplo es Humbertico, el pr\u00f3spero hijo de Fumero. Padura lo contextualiza en \u00abla trama social cubana que empez\u00f3 a dilatarse a partir de los a\u00f1os 90: desde una gran homogeneidad inicial, del gran bols\u00f3n de pobreza empiezan a surgir unos peque\u00f1os destellos de riqueza, un 2%, 3% de la poblaci\u00f3n que, sin ser multimillonarios, viven mucho mejor que el resto\u00bb. Pero Humbertico es algo m\u00e1s. Bastante perturbador, por cierto. <strong>\u00abEn \u00e9l fusiono dos personas reales: un joven emprendedor y un babalao [una especie de sacerdote del sincretismo yoruba], que tiene algunos negocios. Uno me dio la esencia comercial y el otro la religiosa<\/strong>. Y no tiene ning\u00fan sentido condenar a Humbertico, porque los problemas de la sociedad no los crea \u00e9l, sino que \u00e9l florece a partir de ellos, que surgen de carencias de car\u00e1cter tanto espiritual como material\u00bb.<\/p>\n<p>Pero se aprovecha. Su padre lo defiende alegando que nadie tiene derecho a pedirle a los cubanos que se conviertan en m\u00e1rtires. Algo parecido pasa con los exiliados. Los hijos de la generaci\u00f3n protagonista de la novela mandan dinero para que sus padres sobrevivan y, en el momento clave de la trama, visitan la isla con una dolorosa mezcla de sentimientos. <strong>\u00abEn los \u00faltimos cuatro o cinco a\u00f1os han salido de Cuba alrededor de 1.200.000 personas, un 10% o 12% de la poblaci\u00f3n. Pero salieron los que pudieron, no los que quisieron. <\/strong>El viaje por la ruta de los coyotes [a EEUU v\u00eda Nicaragua], por donde sali\u00f3 la mayor\u00eda, costaba 10.000 d\u00f3lares. \u00bfQui\u00e9n ten\u00eda 10.000 d\u00f3lares? Los que pudieron vender una casa o un autom\u00f3vil o los recib\u00edan de un pariente desde fuera de Cuba\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los que se quedaron viven en un ep\u00edlogo absurdo. <\/strong>\u00abEl gran problema es que la gente ya no conf\u00eda en las soluciones colectivas. Una vez hubo un Estado protector del que proven\u00eda todo lo que pod\u00edas tener: desde el pan con que desayunabas por la ma\u00f1ana hasta la posibilidad de acceder a un autom\u00f3vil o una casa: en 1997, para comprarme un coche con los dos millones de pesetas del premio Caf\u00e9 Gij\u00f3n tuve que conseguir la autorizaci\u00f3n escrita de dos ministros\u00bb. Un absurdo orweliano\u2026 que ahora, adem\u00e1s, ni siquiera funciona: \u00abEse Estado protector se ha ido llenando de agujeros por su propia incapacidad, sobre todo econ\u00f3mica, y la gente tiene que buscarse la vida como puede\u00bb.<\/p>\n<p>Luchar contra un muro<\/p>\n<p>La pregunta resulta inevitable. \u00bfC\u00f3mo es posible que sigan los mismos en el poder? \u00ab<strong>Porque en Cuba hay una industria que funciona: la del control. <\/strong>El Estado tiene el control de todos los medios importantes y, si intentas luchar contra \u00e9l, vas a chocar contra un muro demasiado fuerte, con consecuencias personales muy duras\u00bb. <strong>El espectro del muro de Berl\u00edn sigue destrozando las vidas de los cubanos, pero Padura no se rinde. <\/strong>\u00abEst\u00e1 cada vez m\u00e1s escorado, como el muro que divide la casa\u00bb de los protagonistas, a punto de caer v\u00edctima del tiempo y, sobre todo, del amor.\u00a0<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por eso<strong> Padura no se va de su barrio. \u00abMe mantiene el deseo de estar cerca de una realidad que es mi cultura, mi manera de entender la vida. Y la familia, con una madre y una suegra ancianas.<\/strong> La casa donde yo vivo es la casa donde nac\u00ed y con la que tengo una relaci\u00f3n sentimental muy fuerte. En el patio est\u00e1n enterrados todos los perros que he tenido en mi vida. Cuando llegu\u00e9 de la cl\u00ednica, debajo de mi cuna hab\u00eda un perro. Pr\u00edn se llamaba. Desde \u00e9l hasta Chorizo, todos est\u00e1n en ese patio. Te podr\u00e1s imaginar las ra\u00edces que tengo yo ah\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Maravillosa idea de la patria, a resguardos de interesados vendedores de ideolog\u00eda y humo y control. \u00abMira, <strong>para m\u00ed el concepto de patria no tiene nada que ver ni con la bandera ni con el himno ni con el escudo. Tiene que ver con mi casa\u00bb. <\/strong>La verdadera protagonista de Morir en la arena es una casa traumatizada por el horror de un parricidio que sus moradores no terminan de entender. Un enigma para el que no estaba preparado ni el mism\u00edsimo Mario Conde. Necesitaba un narrador puro y duro. Con perros leales e inmortales a los pies.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Morir en la arena (Tusquets), de Leonardo Padura (La Habana, 1955), es un libro triste, muy triste. 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