{"id":121271,"date":"2025-09-17T17:34:23","date_gmt":"2025-09-17T17:34:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/121271\/"},"modified":"2025-09-17T17:34:23","modified_gmt":"2025-09-17T17:34:23","slug":"diego-rojas-presente-asi-fue-la-noche-en-que-su-voz-volvio-a-escucharse-a-traves-de-su-novela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/121271\/","title":{"rendered":"\u201cDiego Rojas, !presente!\u201d: as\u00ed fue la noche en que su voz volvi\u00f3 a escucharse a trav\u00e9s de su novela"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"La presentaci\u00f3n del libro de\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"high\" height=\"3198\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/OFEALG5JZNAUTCXZYGSTEF5WGU.jpg\" width=\"4797\"\/>La presentaci\u00f3n del libro de Diego Rojas: Olga Viglieca, Elsa Drucaroff, Mart\u00edn Sivak y Claudia Pi\u00f1eiro sonri\u00e9n. Sobre la mesa, la foto de Rojas. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Es raro que la presentaci\u00f3n de un libro, en una librer\u00eda coqueta de Palermo, termine con los asistentes de pie, con el pu\u00f1o izquierdo en alto y gritando el nombre del autor. Pero as\u00ed fue: entre las mesas de la librer\u00eda Dain, una voz grit\u00f3 \u201c<b>\u00a1Diego Rojas<\/b>!\u00bb y las cincuenta, sesenta personas que hab\u00edan ido al lanzamiento de<a rel=\"noopener noreferrer nofollow\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/cultura\/2025\/08\/01\/cuando-una-guerrilla-boliviana-ataque-buenos-aires\/\" target=\"_blank\" title=\"https:\/\/www.infobae.com\/cultura\/2025\/08\/01\/cuando-una-guerrilla-boliviana-ataque-buenos-aires\/\"> su novela<b> Los d\u00edas de la zona<\/b><\/a> respondieron: \u201cPresente\u201d.<\/p>\n<p><a class=\"bajalibros-card\" href=\"http:\/\/bajalibros.com\/?externalId=9789876708937\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"bajalibros-card-book-img\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/aaffb605-443f-4460-bad8-1c148b7a6638_cover.jpg\" alt=\"book img\"\/><\/p>\n<p class=\"bajalibros-card-book-info-title\">Los d\u00edas de la zona<\/p>\n<p class=\"bajalibros-card-book-info-author\">Por Diego Rojas<\/p>\n<p class=\"bajalibros-card-book-type\">eBook<\/p>\n<p><\/a><\/p>\n<p class=\"paragraph\">Y es que, claro, el periodista <b>Diego Rojas<\/b>, el escritor <b>Diego Rojas<\/b> -el autor de libros como<b> \u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Mariano Ferreyra?<\/b>,<b> La izquierda<\/b> o<b> El kirchnerismo feudal<\/b>, el <a rel=\"noopener noreferrer nofollow\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/autor\/diego-rojas\/\" target=\"_blank\" title=\"https:\/\/www.infobae.com\/autor\/diego-rojas\/\">colaborador de Infobae<\/a>, el hombre que andaba por los bares, el militante trotskista, el amigo de muchos amigos-,<b> Diego Rojas<\/b> no estaba presente, salvo en dos hermosas fotos en una mesita, sobre el escenario. Porque Diego Rojas muri\u00f3 el 13 de mayo del a\u00f1o pasado, a los 47 a\u00f1os. Dej\u00f3, reci\u00e9n terminada, una novela, que fech\u00f3: \u00abHospital Alem\u00e1n, mayo de 2024\u2033.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Desde all\u00ed le dej\u00f3 su novela a su amiga, la profesora Elsa Drucaroff, para que la editara. Ella abri\u00f3, este martes, la presentaci\u00f3n de la novela, en la que particip\u00f3 junto a la escritora<b> Claudia Pi\u00f1eiro<\/b> y los periodistas <b>Mart\u00edn Sivak<\/b> y<b> Olga Viglieca<\/b>. Entre todos hicieron una presentaci\u00f3n intelectual, \u00edntima y pol\u00edtica. Lo que Rojas merec\u00eda.<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>Los d\u00edas de la zona<\/b> transcurre en una Argentina donde, de hecho, la dictadura parece no haber terminado, aunque siga por otros medios. Gobierna la ultraderecha, hay clima de opresi\u00f3n y se ha decidido \u201cdesbolivianizar\u201d el pa\u00eds. Pero los inmigrantes bolivianos, que viven en una especie de ghetto con checkpoints y todo, se organizan y se rebelan. Habr\u00e1 mucha violencia, mucha, de ambos lados: Rojas no vuelve santos a los que se est\u00e1n levantando y eso -ya lo dir\u00e1n los presentadores- tiene que ver con su formaci\u00f3n y con las muchas preguntas que se hizo sobre una revoluci\u00f3n que defendi\u00f3 en todas las arenas.<\/p>\n<p><img alt=\"Una ausencia. La foto de\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"3648\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6CEEQSENTRHN3CJVODIVOA2XF4.jpg\" width=\"5472\"\/>Una ausencia. La foto de Diego Rojas en la presentaci\u00f3n del libro que escribi\u00f3. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\">\u201cVoy a decir una palabra jugada: es hermoso estar ac\u00e1\u201d, arranc\u00f3 <b>Drucaroff<\/b>, ante un p\u00fablico que ya conten\u00eda las l\u00e1grimas. Cont\u00f3 que Rojas le dio la novela reci\u00e9n terminada y \u201cten\u00eda un ritmo y un trabajo con el suspenso y con la intriga magn\u00edficos y que trabajaba muy fuertemente con el thriller negro. En una Buenos Aires extra\u00f1\u00edsima, una Buenos Aires totalmente reconocible por un lado y totalmente irreconocible por el otro. Una Buenos Aires que es una especie de cementerio en vida, donde los bares est\u00e1n cerrados, donde la noche est\u00e1 vac\u00eda, donde por el Parque Centenario a las diez de la noche no camina un alma. Una Buenos Aires de dictadura\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>Drucaroff<\/b> habl\u00f3 tambi\u00e9n de algunas claves pol\u00edticas de Los d\u00edas de la zona: \u201cLa novela de Diego no est\u00e1 tan segura como las bajadas de l\u00ednea de sus personajes. Y yo creo que eso la vuelve notable. Est\u00e1 absolutamente seguro qui\u00e9nes son los oprimidos y qui\u00e9nes son los opresores, qui\u00e9n comenz\u00f3 y es responsable de la horrorosa violencia que se desata. De eso, en principio, no hay duda. El problema es que no est\u00e1 tan claro qu\u00e9 es lo que est\u00e1 bien y qu\u00e9 es lo que est\u00e1 mal y qu\u00e9 se puede hacer en nombre de la pol\u00edtica revolucionaria. Y ah\u00ed la novela se mueve en un borde que es fascinante porque es implacable, porque <b>no es condescendiente<\/b> con nada, ni con la derecha ni con la izquierda, ni con la guerrilla ni con la atroz represi\u00f3n. La guerrilla tambi\u00e9n hace ac\u00e1 cosas atroces, atroces de verdad. Es enormemente <b>inc\u00f3moda<\/b> la novela\u201d.<\/p>\n<p><img alt=\"Los padres de Diego Rojas,\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"3515\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/UZASHJDMWRFKBDB2M4ATOG4TFE.jpg\" width=\"5273\"\/>Los padres de Diego Rojas, en la presentaci\u00f3n, en la librer\u00eda Dain. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>Drucaroff<\/b> agreg\u00f3 que le lleg\u00f3 a decir a Diego lo que le gustaba de la novela: \u201cc\u00f3mo utilizaba la ficci\u00f3n para hacerse preguntas revolucionarias de verdad y de una audacia notable\u201d. Y concluy\u00f3: \u201cPara eso sirve la literatura y yo lo festejo\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>Olga Viglieca<\/b> arranc\u00f3 con una bronca: \u201cEs un esc\u00e1ndalo que <b>Diego Rojas<\/b> no est\u00e9 ac\u00e1. Es una<b> injusticia feroz <\/b>que vamos a tratar de capear como podamos\u201d. Y habl\u00f3 del silencio, el silencio enorme que dej\u00f3 la muerte de alguien presente en las redes, en los medios y en los tel\u00e9fonos de sus amigos a cualquier hora. \u201cCuando, sobre el final de la novela, el protagonista presencia la muerte de su amiga, dice: \u2018Nunca m\u00e1s me iba a hablar\u2019. Y esa ha sido una constataci\u00f3n terrible. Diego nunca m\u00e1s nos iba a hablar. Pero Diego nos dej\u00f3 un bonus track, la continuidad de su palabra, la ruptura de ese silencio, es la novela. Porque en la novela est\u00e1 la voz de Diego en su alter ego, el protagonista. Es una voz inconfundible y es una restituci\u00f3n de su, su presencia, de alguna manera\u201d.<\/p>\n<p><img alt=\"&quot;Los d\u00edas de la zona&quot;\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"3593\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/AKOWBNOFHZC5LPTG7OTCRTUMCI.jpg\" width=\"5389\"\/>\u00abLos d\u00edas de la zona\u00bb se present\u00f3 con un cruce de pol\u00edtica, literatura y recuerdos. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\">En el libro, dijo <b>Viglieca<\/b>, ese alter ego mezcla, como Rojas, \u201cferocidad e inocencia\u201d. Y \u201cmuchas veces el protagonista se pregunta si esa <b>revoluci\u00f3n<\/b> es una revoluci\u00f3n que \u00e9l pueda tolerar. Eso no se lo pregunta a Diego por primera vez, tambi\u00e9n se lo pregunt\u00f3 Sergei Esenin, y nadie dir\u00eda que <b>Esenin<\/b> no fue un <b>bolchevique<\/b>\u201d. <\/p>\n<p class=\"paragraph\">La periodista se\u00f1al\u00f3 que \u201cel personaje es un temeroso y es un torpe, le da miedo bajar por las escaleras, en una oportunidad se cae incluso, atemorizado por lo que est\u00e1 haciendo. Diego era un temeroso y tambi\u00e9n fue el tipo que se sent\u00f3 enfrente de la bestia que determin\u00f3 el asesinato de Mariano Ferreyra y, en una entrevista que deber\u00eda estar en las escuelas de periodismo, lo fue llevando, llevando, hasta que esas respuestas se convirtieron en un argumento basal de la condena a Pedraza\u201d. <\/p>\n<p><img alt=\"El pol\u00edtico Jorge Altarmira, en\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"4694\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/R5SDYRNIQVHPLMOXKYYHRLXK74.jpg\" width=\"3129\"\/>El pol\u00edtico Jorge Altarmira, en la presentaci\u00f3n de \u00abLos d\u00edas de la zona\u00bb. De alguna manera es parte del libro. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Con todos sus cuestionamientos, dijo Viglieca, en la novela Rojas dej\u00f3 clara su posici\u00f3n: \u201cCuando \u00e9l tiene que nombrar a una organizaci\u00f3n revolucionaria, dice \u2018Los <b>Wermus<\/b>\u2019. Como mucha gente sabe, Wermus es el nombre de origen de <b>Jorge Altamira<\/b>. Hay una adscripci\u00f3n pol\u00edtica tajante para que no haya dudas respecto de d\u00f3nde est\u00e1 parado, aunque se permita reflexionar y pensar, en las mejores tradiciones del trotskismo\u00bb.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Finalmente, la autora de<b> Las obreras que voltearon al zar <\/b>mostr\u00f3 otro costado de la novela de <b>Rojas<\/b>: \u201cEl rescate de los or\u00edgenes, el rescate de la sintaxis, del espa\u00f1ol del pueblo boliviano, donde ah\u00ed aparece un Diego que no es un Diego muy conocido por nosotros, pero que demuestra hasta d\u00f3nde est\u00e1 enraizado <b>en el origen de sus padres<\/b>, hasta donde \u00e9l reconoce una pertenencia\u00bb.<\/p>\n<p><img alt=\"Olga Viglieca y Elsa Drucaroff.\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"2801\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/XVXKAR33LFEQFHYXMIZKUV3U3U.jpg\" width=\"4201\"\/>Olga Viglieca y Elsa Drucaroff. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>Claudia Pi\u00f1eiro <\/b>sac\u00f3 una hoja. Dijo que ella no suele leer pero esta vez&#8230; mejor tener la intervenci\u00f3n escrita. \u201cLeer<b> Los d\u00edas de la zona<\/b> es una forma de volver a hablar con Diego\u00bb, sostuvo. Y cont\u00f3 que, con un grupo de amigos, todav\u00eda tienen un chat que se llama \u201cRojas Pibe Trosko\u201d. Y que \u201cen ese chat, muy a menudo, cuando nos enfrentamos a situaciones de esta incre\u00edble realidad que nos toca vivir a diario, nos preguntamos: \u2018\u00bfQu\u00e9 dir\u00eda Diego acerca de esto?\u2019 Y cada uno ensaya <b>una versi\u00f3n de Diego<\/b>, as\u00ed presente sigue Diego en nuestros d\u00edas, en nuestras vidas\u201c.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Sobre la novela, Pi\u00f1eiro agreg\u00f3: \u201cEl periodista, Ariel Schraiber, <b>se arriesga<\/b> a transmitir informaci\u00f3n prohibida, algo que Diego hac\u00eda tambi\u00e9n\u201d. Tambi\u00e9n, dijo, \u201chay un l\u00edder ind\u00edgena que organiza un ej\u00e9rcito, <b>cholas<\/b> que luchan con<b> polleras, trenzas y sombrero&#8230;<\/b> En definitiva,<b> un pueblo que se niega a ser borrado de la historia<\/b>. Frente a ellos, una ultraderecha con nombres y discursos que resuenan demasiado familiares\u201c. <\/p>\n<p><img alt=\"Claudia Pi\u00f1eiro, con el padre\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"3095\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/AQHUWHMNVVG6FOKCBFRNJKDYNM.jpg\" width=\"4642\"\/>Claudia Pi\u00f1eiro, con el padre y el hermano de Diego Rojas. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>Los d\u00edas de la zona<\/b> es, dijo la autora de <b>Las maldiciones<\/b>, \u201cperturbadora, entretenida, pol\u00edtica, violenta, por momentos graciosa, con ese humor \u00e1cido tan de Diego y hasta tierna\u201d. Y aludi\u00f3 a la sintaxis boliviana: \u201cDice, por ejemplo: \u2018En paz estamos con ustedes\u2019, \u2018Quieto vas a estar, joven\u2019, \u2018Tranquilo tambi\u00e9n\u2019. Nosotros dir\u00edamos \u2018vas a estar tranquilo\u2019. Y eso se sostiene durante toda la novela\u201d. No se trata de un toque de color, dice Pi\u00f1eiro. \u201cEs una reivindicaci\u00f3n del habla de Bolivia, un acto de resistencia cultural\u201d. <\/p>\n<p class=\"paragraph\">Porque, sostuvo, <b>Los d\u00edas de la zona <\/b>nos llama a no olvidar que<b> la xenofobia, el autoritarismo y el fascismo no son ficciones lejanas,<\/b> sino peligros muy vigentes\u201c.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Mart\u00edn Sivak arranc\u00f3 agradeciendo el honor de ser parte de esa mesa y dio una interpretaci\u00f3n: \u201cMi primera reacci\u00f3n fue leerla como una novela <b>insurreccional<\/b>, una novela insurreccional con la iron\u00eda de Diego. \u00bfEn qu\u00e9 consiste esa iron\u00eda? En que esta novela insurreccional est\u00e1 escrita por un escritor trotskista pero su sujeto de cambio no son los obreros fabriles, no son los mineros, que han sido el gran foco de inter\u00e9s del trotskismo en Bolivia, y no solamente en Bolivia, sino <b>empobrecidos migrantes aimaras<\/b> en Argentina\u00bb. \u201cEs un enorme y significativo homenaje a las tradiciones de la izquierda radical latinoamericana: la del trotskismo, la del indigenismo. Y Diego encuentra una manera no solemne de traerlos a la novela\u201d. <\/p>\n<p><img alt=\"Mart\u00edn Sivak y una lectura\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"2921\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/WJCUQIP3JVAZLE2DYNLZC2RYII.jpg\" width=\"4381\"\/>Mart\u00edn Sivak y una lectura pol\u00edtica de \u00abLos d\u00edas de la zona\u00bb. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>Sivak <\/b>se\u00f1al\u00f3, tambi\u00e9n, que en el l\u00edder de la revuelta en la novela, el \u201cMallku\u201d, resuena Felipe Quispe, que \u201cfue el proyecto m\u00e1s radical de ese indigenismo en los \u00faltimos treinta a\u00f1os\u201d. Quispe, dijo, \u201corganiz\u00f3 un grupo guerrillero, el GTK, en el que estaba \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera, que es m\u00e1s conocido en Argentina porque despu\u00e9s fue el vicepresidente de Evo Morales\u201d. <\/p>\n<p class=\"paragraph\">Una vez, cont\u00f3 el periodista, se entrevist\u00f3 con Quispe-que hablaba de organizar un \u201cMinisterio de Asuntos Blancos\u201d- y le pregunt\u00f3 qu\u00e9 har\u00eda con los blancos en su proyecto. \u201c\u2018Si est\u00e1s preocupado por vos, va a haber una zona para blancos en La Paz, va a haber una zona donde los blancos van a estar por un lado, y nosotros los ind\u00edgenas que somos mayor\u00eda\u2019, me dijo. \u2018Como creo que me ca\u00e9s bien, vas a poder pasar cada tanto\u2019\u201d .<\/p>\n<p><img alt=\"Hinde Pomeraniec, Agustina Larrea y\" class=\"global-image\" decoding=\"async\" fetchpriority=\"low\" height=\"4545\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6YY5UYYMUZE25P4RNT3UJTO224.jpg\" width=\"3030\"\/>Hinde Pomeraniec, Agustina Larrea y Laura Cukierman, periodistas en la presentaci\u00f3n del libro de Diego Rojas. (RS Fotos)<\/p>\n<p class=\"paragraph\">El p\u00fablico -entre quienes hab\u00eda periodistas, editores, la familia de Rojas, <b>Jorge Altamira<\/b>&#8211; se r\u00ede. Sivak se\u00f1ala: \u201cel final tan pero tan hermoso, no es un final de derrota. Porque cuando alguien se va a morir, supuestamente es el momento para evocar con nostalgia lo que sucedi\u00f3 en su vida, los momentos lindos o los momentos tristes. Diego eligi\u00f3 terminar su novela sin nostalgia del pasado y les dice a sus interlocutores: \u2018Hay una revoluci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 es lo que puedo hacer?\u2019. Es un hombre que muere diciendo: \u2018Quiero una revoluci\u00f3n\u2019\u201c.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">En el mismo sentido,<b> Sivak<\/b> habl\u00f3 de <b>Rojas <\/b>como periodista. Era diferente, dijo, porque \u201c Diego no quer\u00eda controlar al poder, Diego quer\u00eda cambiar el mundo\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Entonces, s\u00ed. Bandeja, copas, brindis. Y la voz de una mujer que grita: <b>\u201c\u00a1Diego Rojas!\u201c, \u201d\u00a1Presente!\u00bb<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La presentaci\u00f3n del libro de Diego Rojas: Olga Viglieca, Elsa Drucaroff, Mart\u00edn Sivak y Claudia Pi\u00f1eiro sonri\u00e9n. 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