{"id":131047,"date":"2025-09-22T04:53:14","date_gmt":"2025-09-22T04:53:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/131047\/"},"modified":"2025-09-22T04:53:14","modified_gmt":"2025-09-22T04:53:14","slug":"alteraciones-cerebrales-vinculadas-con-la-depresion-en-parkinson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/131047\/","title":{"rendered":"Alteraciones cerebrales vinculadas con la depresi\u00f3n en p\u00e1rkinson"},"content":{"rendered":"<p>La investigaci\u00f3n liderada por el Instituto de Investigaciones Biom\u00e9dicas de Barcelona del CSIC (IIBB-CSIC) describe nuevos mecanismos neuropatol\u00f3gicos de la depresi\u00f3n en la enfermedad de Parkinson.<\/p>\n<p>El trabajo demuestra que la acumulaci\u00f3n de la prote\u00edna alfa-sinucle\u00edna en las neuronas que producen serotonina altera circuitos cerebrales relacionados con las emociones y provoca da\u00f1os tempranos en el cerebro. Estos cambios ocurren mucho antes de que las neuronas mueran, seg\u00fan la investigaci\u00f3n, y son una se\u00f1al muy temprana antes de la aparici\u00f3n de los s\u00edntomas motores del p\u00e1rkinson, como los temblores. Los resultados sugieren que el p\u00e1rkinson y la depresi\u00f3n pueden tener una base neurobiol\u00f3gica com\u00fan. A pesar de esta conexi\u00f3n, se subraya que padecer depresi\u00f3n no implica necesariamente que se vaya a desarrollar p\u00e1rkinson en el futuro.<\/p>\n<p>El trabajo, publicado en la revista Parkinsons\u2019s Disease, del grupo Nature, est\u00e1 liderado por la investigadora\u00a0<strong>Analia Bortolozzi<\/strong>, del Instituto de Investigaciones Biom\u00e9dicas de Barcelona, y su primer autor es\u00a0<strong>Llu\u00eds Miquel-Rio<\/strong>, y se ha publicado en asociaci\u00f3n con la Fundaci\u00f3n Parkinson. La investigaci\u00f3n forma parte del trabajo de doctorado de\u00a0<strong>Judith Jeric\u00f3-Escolar<\/strong>, que firma como segunda autora y ha realizado gran parte de los experimentos.<\/p>\n<p>Baja conectividad en los circuitos cerebrales<\/p>\n<p>\u201cUtilizando un modelo de rat\u00f3n hemos observado que la acumulaci\u00f3n de alfa-sinucle\u00edna altera las conexiones sin\u00e1pticas entre neuronas y modifica la actividad en los circuitos cerebrales relacionados con las emociones\u201d, explica Analia Bortolozzi. Para demostrarlo, los investigadores han utilizado t\u00e9cnicas de neuroimagen funcional in vivo (fMRI), tal como se utilizan en los pacientes, lo que les ha permitido descubrir que esos cambios causan una \u201cdesconexi\u00f3n\u201d o una baja conectividad en los circuitos cerebrales que regulan el estado de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Este patr\u00f3n de desconexi\u00f3n caracter\u00edstico podr\u00eda servir de alerta sobre un riesgo elevado de desarrollar la enfermedad de Parkinson y depresi\u00f3n. \u201cDe hecho, varios art\u00edculos muestran que las redes de conectividad cerebral en pacientes con depresi\u00f3n y p\u00e1rkinson son distintas de aquellas de pacientes con p\u00e1rkinson sin depresi\u00f3n\u201d, a\u00f1ade Bortolozzi.<\/p>\n<p>Los cambios hallados en los diferentes marcadores sin\u00e1pticos fueron confirmados posteriormente en muestras de tejido cerebral\u00a0postmortem\u00a0de pacientes en diferentes estadios de la enfermedad\u00a0de Parkinson, lo que podr\u00edan ayudar a crear marcadores para identificar a los pacientes con riesgo de depresi\u00f3n y tratarlos a tiempo.<\/p>\n<p>Casi un 50% de pacientes de p\u00e1rkinson sufren de depresi\u00f3n<\/p>\n<p>La ansiedad y la depresi\u00f3n son s\u00edntomas comunes en los enfermos de p\u00e1rkinson. Se estima que entre un 40 y un 50% de pacientes sufren depresi\u00f3n. Esta \u00faltima ha sido considerada tradicionalmente una consecuencia del avance del p\u00e1rkinson, una enfermedad progresivamente incapacitante.<\/p>\n<p>No obstante, un significativo n\u00famero de pacientes presentan depresi\u00f3n en los estadios iniciales de la enfermedad de Parkinson, mucho antes de que aparezcan los temblores, la rigidez y otros s\u00edntomas motores. Y de alguna forma, muchos de estos pacientes tienen una progresi\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida de la enfermedad, lo que sugiere que la depresi\u00f3n y la enfermedad de Parkinson pueden tener una base neurobiol\u00f3gica com\u00fan.<\/p>\n<p>Actualmente, explica Analia Bortolozzi, una de las hip\u00f3tesis m\u00e1s aceptadas de la evoluci\u00f3n del p\u00e1rkinson sugiere que la alfa-sinucle\u00edna se acumula primero en zonas del tronco cerebral que afectan a sistemas como el de la serotonina, clave para el \u00e1nimo, mucho antes de llegar a las \u00e1reas dopamin\u00e9rgicas que controlan el movimiento.\u00a0 \u201cNuestro trabajo aporta una prueba funcional de esa hip\u00f3tesis utilizando un modelo murino. La depresi\u00f3n es, en muchos casos, uno de los primeros s\u00edntomas no-motores de la enfermedad de Parkinson, no una consecuencia\u201d, concluye Bortolozzi.<\/p>\n<p>Colaboraciones y agradecimiento<\/p>\n<p>Este trabajo ha contado con la participaci\u00f3n del Institut de Investigaciones Biom\u00e9dicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS); del Centro de Investigaci\u00f3n Biom\u00e9dica en Red de Salud Mental (CIBERSAM); de la Universidad de Pa\u00eds Vasco (UPV\/EHU); del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS) y de la Universitat de Barcelona (UB).<\/p>\n<p>El equipo de investigaci\u00f3n est\u00e1 especialmente agradecido a los pacientes de p\u00e1rkinson que decidieron en su d\u00eda donar su cerebro a la investigaci\u00f3n tras su fallecimiento. Gracias a ellos se puede seguir avanzando en la compresi\u00f3n de esta enfermedad.<\/p>\n<p><strong>Referencia cient\u00edfica:<\/strong><\/p>\n<p>Miquel-Rio, L., Jeric\u00f3-Escolar, J., Sarri\u00e9s-Serrano, U.\u00a0et al.\u00a0<strong>Early synaptic changes and reduced brain connectivity in PD-like mice with depressive phenotype<\/strong>.\u00a0Parkinson\u2019s disease.\u00a02025.\u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41531-025-01073-1\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41531-025-01073-1\u00a0<\/a><\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> CSIC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La investigaci\u00f3n liderada por el Instituto de Investigaciones Biom\u00e9dicas de Barcelona del CSIC (IIBB-CSIC) describe nuevos mecanismos neuropatol\u00f3gicos&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":131048,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[92],"tags":[10475,2378,25,24,165,3351,166,23],"class_list":{"0":"post-131047","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-salud","8":"tag-csic","9":"tag-depresion","10":"tag-es","11":"tag-espana","12":"tag-health","13":"tag-parkinson","14":"tag-salud","15":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131047"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131047\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/131048"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}