{"id":131109,"date":"2025-09-22T05:35:14","date_gmt":"2025-09-22T05:35:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/131109\/"},"modified":"2025-09-22T05:35:14","modified_gmt":"2025-09-22T05:35:14","slug":"piglia-en-el-bunker-de-los-libros-prohibidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/131109\/","title":{"rendered":"Piglia en el b\u00fanker de los libros prohibidos"},"content":{"rendered":"<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Salamanca\/El 2 de marzo de 1971, Rodolfo Walsh \u2013autor de la formidable Operaci\u00f3n Masacre\u2013 pone en manos de Ricardo Piglia una carta de Casa de las Am\u00e9ricas. Es una invitaci\u00f3n para unirse a la Redacci\u00f3n de la revista y consolidar su proximidad a La Habana. Firma Roberto Fern\u00e1ndez Retamar. \u201cRaro y a destiempo\u201d, reflexiona Piglia. Hasta ese momento los cubanos nunca se le hab\u00edan acercado tanto y llegaban con p\u00e9simo timing: \u201cTodo se ha enfriado para m\u00ed despu\u00e9s del apoyo de Fidel Castro a la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica en Checoslovaquia\u201d.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Hay una tensi\u00f3n en el aire cuando se habla de Cuba y todo el mundo la percibe. Piglia responde de forma \u201ccordial pero distante\u201d a Retamar. En realidad no quiere saber nada de la Revoluci\u00f3n. Pocos meses despu\u00e9s, la Seguridad del Estado arresta a Heberto Padilla.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Piglia hab\u00eda viajado a Cuba como tantos j\u00f3venes de su generaci\u00f3n. Una generaci\u00f3n, de hecho, que se reconoc\u00eda moldeada por los debates y concursos de Casa de las Am\u00e9ricas. Lo inquietante es que un escritor obsesionado con registrar toda su vida en sus diarios haya dejado solo unos pocos p\u00e1rrafos sobre ese viaje inici\u00e1tico a La Habana. Muchos han sospechado de ese silencio y lo explican: cuando Piglia se averg\u00fcenza de un tramo de su vida o de una aventura ideol\u00f3gica, lo silencia o lo narra en clave.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Para colmo de males, dos de esos fragmentos sobre La Habana son sin\u00f3pticos, cuentan con detalles distintos una misma conversaci\u00f3n con Virgilio Pi\u00f1era en el Habana Libre. La primera forma es breve. \u201cSalgamos al jard\u00edn, estoy lleno de micr\u00f3fonos\u201d, dice el cubano como si tuviera los micr\u00f3fonos instalados en el cuerpo. Al parecer conversan sobre el r\u00e9gimen y la literatura, pero no se dice m\u00e1s. \u201cQu\u00e9 peligro o qu\u00e9 mal pod\u00eda suponer ese refinado artista para la revoluci\u00f3n\u201d, concluye Piglia.\n    <\/p>\n<blockquote class=\"blockquote-atom \">\n<p>                Pi\u00f1era dice: \u201cVamos al jard\u00edn, ac\u00e1 adentr\u00f3 est\u00e1 lleno de micr\u00f3fonos\u201d. Le confiesa que est\u00e1 siendo hostigado por la Seguridad del Estado, que no tiene trabajo, que lo esp\u00edan<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">El segundo relato es m\u00e1s detallado. Pi\u00f1era, \u201cfr\u00e1gil y tenue\u201d en la primera versi\u00f3n, es ahora \u201cun hombre magro, l\u00facido, al que yo admiro mucho\u201d. Los micr\u00f3fonos han cambiado de lugar. Pi\u00f1era dice: \u201cVamos al jard\u00edn, ac\u00e1 adentr\u00f3 est\u00e1 lleno de micr\u00f3fonos\u201d. Le confiesa que est\u00e1 siendo hostigado por la Seguridad del Estado, que no tiene trabajo, que lo esp\u00edan. Es el t\u00edpico grito de ayuda ante el turista \u2013lo har\u00eda Lezama con Cort\u00e1zar\u2013 que no comprende la situaci\u00f3n cubana. \u00bfPor qu\u00e9 lo persiguen? \u201cPorque soy invertido\u201d, responde Virgilio.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">\u201cEl invertido, el inverso, el que est\u00e1 dado vuelta\u201d, Piglia juega con la palabra, que le parece reveladora. Empieza a tentar a la suerte en La Habana, a joder. Va a Casa de las Am\u00e9ricas y pide As\u00ed en la paz como en la guerra, el libro de cuentos de Cabrera Infante, para ese momento ya el enemigo por excelencia. Sucede algo ins\u00f3lito: despu\u00e9s de unos minutos de resistencia, los bibliotecarios le abren la puerta hacia \u201cuna escalera que no terminaba nunca de hundirse en las entra\u00f1as de la tierra\u201d.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">En una suerte de b\u00fanker o Cuarto de Reflexiones mas\u00f3nico est\u00e1n los libros prohibidos. En la entrada cuelga una libreta y un mocho de l\u00e1piz. Todos los que bajen a ese lugar a leer libros de Cabrera Infante deben dejar su nombre y sus datos. Quedan marcados. \u201cMuchos lectores corrieron el riesgo de dar la cara para poder leer una novela que admiraban\u201d, se dice Piglia en un estado de euforia nerviosa. \u201cSe trat\u00f3 de la presencia brutal de una realidad para la que no estaba preparado. Me ca\u00ed de la mata, como dicen los cubanos\u201d.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Se pone a caminar por el Malec\u00f3n con un amigo, todav\u00eda obnubilado por la Revoluci\u00f3n. El amigo est\u00e1 considerando mudarse para La Habana, pero tiene dudas de fe. \u201c\u00bfPero vos vivir\u00edas ac\u00e1?\u201d, le pregunta. Piglia no responde o deja que el resto del diario responda por \u00e9l.\n    <\/p>\n<blockquote class=\"blockquote-atom \">\n<p>                Su desencanto al volver a Buenos Aires es total. Califica de \u201cest\u00fapido\u201d un art\u00edculo de Mario Benedetti sobre Cuba y se burla de un amigo que guarda como reliquia una carta \u201cde Fidel\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Su desencanto al volver a Buenos Aires es total. Califica de \u201cest\u00fapido\u201d un art\u00edculo de Mario Benedetti sobre Cuba y se burla de un amigo que guarda como reliquia una carta \u201cde Fidel\u201d, aunque en realidad no la escribi\u00f3 el caudillo. No le perdona a Castro la muerte de Guevara. Hasta la visi\u00f3n de su novia vestida con la guayabera que le trajo de regalo le parece una belleza perturbadora.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Cuando arresten a Padilla \u00e9l ser\u00e1 de los pocos que no se sorprendan de nada. \u201cSe conoce el modelo\u201d, escribe, \u201cdictadura administrativa que intenta imponer el pensamiento \u00fanico\u201d. La tramposa carta de Retamar es en realidad un intento por asegurar lealtades de escritores j\u00f3venes ante lo que viene. La autocr\u00edtica de Padilla, una m\u00e1quina del tiempo que traslada a Cuba al estalinismo sovi\u00e9tico. Piglia cuenta en uno de sus flashbacks habaneros el d\u00eda que conoci\u00f3 a Padilla y acaba el relato con una moraleja: \u201cLos odios literarios en el socialismo se convierten en cuesti\u00f3n de Estado\u201d.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">La Habana es cosa del pasado. Con cierto oportunismo, Piglia se olvida del tr\u00f3pico y fija la mirada primero en Allende, y luego en China. Viaja convencido de que all\u00ed se producir\u00e1 por fin el advenimiento del comunismo, pero la historia se repite. Da con el Padilla chino, con el Virgilio chino, con el Fidel chino. Vuelve a deprimirse, vuelve al diario, y escribe la historia de Kuo Mo-jo (m\u00e1s conocido como Guo Moruo).\n    <\/p>\n<blockquote class=\"blockquote-atom \">\n<p>                La Habana es cosa del pasado. Con cierto oportunismo, Piglia se olvida del tr\u00f3pico y fija la mirada primero en Allende, y luego en China<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Hay que leer su conversaci\u00f3n con Kuo Mo-jo en Pek\u00edn como contrapunto del viaje a La Habana. El anciano, reconocido como \u201cel escritor chino m\u00e1s famoso luego de Lu Sin\u201d, no es ya un intelectual sino un personaje lobotomizado por el r\u00e9gimen. En 1966 tuvo, como Padilla, que hacer un acto de contrici\u00f3n y salir de la vida p\u00fablica. Desde entonces se dedic\u00f3 a la caligraf\u00eda, y no a la caligraf\u00eda de cualquier texto sino de los discursos de Mao.\n    <\/p>\n<p class=\"paragraph-atom A-500-300-700-N A-550-300-700-N--md \">Kuo Mo-jo le pregunta su edad. Piglia tiene 30. El chino sonr\u00ede \u2013\u201ccomo sorprendido de que alguien pueda tener esa edad\u201d\u2013 y le desea cien a\u00f1os de vida. En el diario, Piglia resume lo que parece ser el destino del intelectual en el comunismo: \u201cSensaci\u00f3n de haber encontrado a un poeta que espera la muerte mientras cita a Mato Tse-tung con cierta resignaci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d. No ser\u00e1 su destino.\u00a0\n    <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Salamanca\/El 2 de marzo de 1971, Rodolfo Walsh \u2013autor de la formidable Operaci\u00f3n Masacre\u2013 pone en manos de&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":131110,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,42019,42020,1164,209,146,147,25,24,24076,225,671,27720,1925,42018,23,42017],"class_list":{"0":"post-131109","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-casa-de-las-americas","10":"tag-che-guevara","11":"tag-cuba","12":"tag-cultura","13":"tag-entertainment","14":"tag-entretenimiento","15":"tag-es","16":"tag-espana","17":"tag-fidel-castro","18":"tag-libros","19":"tag-literatura","20":"tag-naufragios","21":"tag-opinion","22":"tag-ricardo-piglia","23":"tag-spain","24":"tag-xavier-carbonell"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131109","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=131109"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/131109\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/131110"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=131109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=131109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=131109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}