{"id":132731,"date":"2025-09-22T22:49:05","date_gmt":"2025-09-22T22:49:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/132731\/"},"modified":"2025-09-22T22:49:05","modified_gmt":"2025-09-22T22:49:05","slug":"sobre-un-cuerpo-ausente-la-nueva-novela-de-j-b-duizeide","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/132731\/","title":{"rendered":"\u00abSobre un cuerpo ausente\u00bb, la nueva novela de J. B. Duizeide"},"content":{"rendered":"<p>Un hombre abraza la urna con las cenizas de su madre y camina por las calles de su ciudad natal hacia la costa. Ronda los sesenta a\u00f1os y se piensa un forastero, porque le cuesta reconocer casas y sitios por donde anduvo tanto tiempo atr\u00e1s, y sin embargo desemboca en el rinc\u00f3n favorito de ella junto a la orilla, con sus recuerdos a la rastra, o arrastrado por sus recuerdos. \u201cChillaban las gaviotas con rabia de \u00e1ngeles. Me cegaba el mar. Segu\u00ed hasta el filo donde olas y continente se combaten desde hace milenios. Castigaban mi avance chispas de sal. Segu\u00ed como si fuera a zambullirme. Pero me detuve. Respir\u00e9 hondo. La vastedad incendi\u00f3 mi aliento. Me agach\u00e9, abr\u00ed la urna, la sacud\u00ed. Por algunos segundos fuiste una nube desprolija, una bandada indecisa, un revoloteo difuso. Luego, todo tuvo la forma de tu zarpada a deshora\u201d.<\/p>\n<p>  Las referencias iniciales, los detalles aprehendidos en la cita, pertenecen a la apertura de <b>Sobre un cuerpo ausente, la \u00faltima novela de Juan Bautista Duizeide, publicada por La Flor Azul<\/b>. Los recuerdos se aparecen y transitan, en su recorrida marplatense, por el puerto, las playas, las historias de los submarinos nazis que all\u00e1 se aparecieron al final de la Segunda Guerra, cat\u00e1strofes, los restos del Ch\u00e2teau Frontenac, una noche veraniega en la que era un pibito y su madre lo llev\u00f3 a ver el unipersonal de una actriz y poeta salvaje y pelirroja, los d\u00edas finales de ella, la biblioteca: \u201c\u00bfMe engendraron m\u00e1s aquellos vol\u00famenes que mi propio padre?\u201d, se pregunta. Su padre fue quien lo manije\u00f3, lo convenci\u00f3, para entrar al Liceo Naval. En plena dictadura. \u201cYo quer\u00eda navegar. \u00bfO tal vez \u2013inconfesablemente, porque a\u00fan no lo sab\u00eda\u2013 lo que deseaba era naufragar? \u00c9l me asegur\u00f3 que en ninguna parte se aprend\u00eda como all\u00ed\u201d. Un extravagante colegio pupilo para jovencitos de elite, o para jovencitos cuyas familias pretend\u00edan ser de elite, \u201csituado en una isla subtropical, pero con inviernos casi ant\u00e1rticos\u201d, con un r\u00e9gimen basado en el cansancio y en la tensi\u00f3n permanentes. El cerrado orden militar, las jerarqu\u00edas. Que el padre quer\u00eda un dep\u00f3sito para el pibito, piensa el narrador. Que soportar aquello fue un desaf\u00edo, que lo sostuvo la vanidad dolorosa de superar algo que su padre no habr\u00eda podido, \u201cel sue\u00f1o, el hambre, los esfuerzos, las fatigas, las humillaciones y, lo peor, una inadaptaci\u00f3n extrema respecto a mis compa\u00f1eros, aquellos con quienes supuestamente m\u00e1s unido hubiera debido estar contra las sinrazones de los superiores y las razones de la instituci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, en la instituci\u00f3n, campea el cuerpo central de la novela: iniciaciones, postales, esencias, c\u00f3digos, estrategias de supervivencia, aprendizajes, de un grupo de reclutas, tagarnas, cadetes del Liceo, en a\u00f1os que coinciden con los de la dictadura, el Mundial, Malvinas. Ah, la liturgia milica: realista fabuloso, Duizeide compone aquellas voces y procedimientos, sus absurdos y sus l\u00f3gicas, y tambi\u00e9n el universo extraordinario de la navegaci\u00f3n, aguas y cielos, barcos y hombres, deslumbramientos, rutinas, historias. En este cuerpo central estas entradas del liceo se intercalan con las cartas que la madre le escribe a una amante; est\u00e1 pendiente, la madre, instalada sola en La Plata, de las salidas de fin de semana de su hijo cadete, va asistiendo a su transformaci\u00f3n. En alg\u00fan momento, durante una ceremonia, un almirante, y uno puede intuir qu\u00e9 almirante, le tira a ella los galgos.<\/p>\n<p>  Duizeide cre\u00eda que llevaba unos diez a\u00f1os trabajando de distintas formas con los materiales de esta novela, pero un compa\u00f1ero del Liceo, Daniel Ortiz, rescat\u00f3 unos correos que llevan la cosa otros diez a\u00f1os hacia atr\u00e1s. \u201cTen\u00eda la idea de que el origen estaba en un libro de cuentos, pero yo estaba disconforme porque me parec\u00eda demasiado anecd\u00f3tico y porque faltaba la sociedad de la \u00e9poca, y a m\u00ed me interesaba dar cuenta de eso; y tambi\u00e9n faltaba bastante lo femenino \u2013cuenta Duizeide\u2013. Pero por este amigo ca\u00ed en que tramos de este material formaron parte de una novela que intent\u00e9 con foco en los Astilleros R\u00edo Santiago, que queda frente al Liceo. Una novela coral, con todo el mundo de oficios y pol\u00edticas, y actividades de los cadetes, pero al final eso se cay\u00f3, y form\u00f3 parte de otro libro, Cr\u00f3nicas con fondo de agua. Los cuentos en alg\u00fan momento ganaron un concurso de fomento a la industria editorial independiente, pero me ech\u00e9 atr\u00e1s, no me conformaban. Y segu\u00ed laburando\u201d.<\/p>\n<p>  Porque ten\u00eda la necesidad de contar de esos a\u00f1os. En el medio, entre otras cosas, <b>public\u00f3 veinte libros: Kanaka, La canci\u00f3n del n\u00e1ufrago, Vuelta encontrada, Noche cerrada, mar abierto, Alrededor de Haroldo Conti, son algunos de los t\u00edtulos de su producci\u00f3n, que re\u00fane novelas, cuentos, cr\u00f3nicas, ensayos, antolog\u00edas. Lector extraordinario, traductor del ingl\u00e9s y el franc\u00e9s, Duizeide es un erudito de la literatura de navegaci\u00f3n. Naci\u00f3 en Mar del Plata en 1964, fue piloto de la marina mercante (cruz\u00f3 el Estrecho de Magallanes, anduvo por el B\u00e1ltico y el Mar del Norte), se hizo un viaje a vela entre Buenos Aires y Tierra del Fuego, toda la costa argentina. Y estudi\u00f3 en el Liceo Naval en los a\u00f1os de la dictadura. <\/b><\/p>\n<p>\u201cCreo que esa demora en publicarlo, en encontrarle la forma, tiene en parte que ver con el componente autobiogr\u00e1fico \u2013dice\u2013. Por supuesto que yo creo que no existe texto que no sea autobiogr\u00e1fico, porque uno trabaja con su lenguaje, m\u00e1s all\u00e1 de que invente personajes o situaciones. Como otras que escrib\u00ed, esta novela es un collage con much\u00edsimas referencias, metaliterarias y musicales\u201d. Hay, a la vez, otra referencia autobiogr\u00e1fica en la que quiere enfocar: \u201cYo pas\u00e9 de una cierta militancia gremial pol\u00edtica de izquierda a un trabajo en un museo de arte y memoria y a lecturas bastante intensivas de ficciones y no ficciones que ten\u00edan que ver con la dictadura. Y encontr\u00e9 montones de textos que no me satisfac\u00edan; textos que no sirven, pensaba, que nos dejan anclado siempre en el mismo lugar; lo que hoy podr\u00eda llamar \u2018narrativas del Nunca M\u00e1s\u2019\u201d. Duizeide destaca las lecturas en ese sentido de Elsa Drucaroff, y la de Alejandro Horowicz en Los cuatro peronismos acerca de \u201cla democracia de la derrota\u201d. \u201cY m\u00e1s all\u00e1 de que esto es una ficci\u00f3n, ten\u00eda claro que quer\u00eda escribir contra esas narrativas que tienden a cristalizar determinado estado social y del lenguaje, con cosas y deseos absolutamente innombrables. Aqu\u00ed escribo en torno a la dictadura, y no de manera abstracta, sus personajes tienen problem\u00e1ticas concretas. Pero no quer\u00eda quedar preso de ese lenguaje al que alud\u00eda. Dicho grosso modo: ning\u00fan Falcon verde, por favor. No. No a las v\u00edctimas. Me interesa pensar en sujetos pol\u00edticos. Por supuesto que hay una dimensi\u00f3n de v\u00edctima, pero no es lo mismo hablar de sujetos pol\u00edticos con determinados grados de autonom\u00eda y decisi\u00f3n que pensar en la mera v\u00edctima. Y no es lo mismo pensar en una derrota que en equivocaciones masivas, o incluso en locura, como hablan algunos historiadores de ese per\u00edodo. Todo eso me hizo andar con pies de plomo. Nunca tard\u00e9 tanto en escribir una ficci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><b>LOS CADETES Y LOS HOMBRES<\/b><\/p>\n<p>Dice Duizeide que no habr\u00eda novela sin el Liceo y que, a la vez, el Liceo no es lo central. \u201cEn el prototexto s\u00ed lo era, pero eso cambi\u00f3 \u2013plantea\u2013. Al comienzo procur\u00e9 trabajar lo que se cuenta por fuera para sustentar la verosimilitud de lo que pasa adentro. Y luego eso se fue dando vuelta solo y lo siento como una met\u00e1fora muy concentrada de lo que pasa afuera, una exacerbaci\u00f3n. Me resulta mucho m\u00e1s central esa madre que el Liceo. Que tuvo sus especificidades durante la dictadura, porque era distinto antes y fue distinto despu\u00e9s. Cuando nosotros rendimos el examen se presentaron 1.500 pibes, de los cuales entramos 105 y egresamos 49. Clase media m\u00e1s o menos acomodada, para poder bancar a los profesores que te preparaban para el ingreso. Es decir, era deseable para algunos sectores pudientes de la sociedad tener un hijo ah\u00ed\u201d. <\/p>\n<p><b>M\u00e1s all\u00e1 de las diferencias con la colimba, pensaba tambi\u00e9n en el Liceo como factor\u00eda de \u201cla hombr\u00eda\u201d.<\/b><\/p>\n<p>\u2013Pasa que no siento que el clivaje pasara entre civiles y militares. Pienso que ac\u00e1 hay una cuesti\u00f3n de clase muy fuerte, que me parece central. El colimba estaba obligado: pod\u00eda, en todo caso, acomodarse un poco, o desertar. Del Liceo te pod\u00edas ir cuando quisieras: ped\u00edas la baja y listo. Y sin embargo eran pocos los que la ped\u00edan, pese a que pasabas cuatro a\u00f1os terribles en muchos sentidos; reci\u00e9n en quinto empezabas a vivir un poco. Pero te met\u00edan en la cabeza que ibas a ser de una elite, que ya eras, y que si te ibas eras un fracasado y un maric\u00f3n. Y hasta cierto punto lo cre\u00edas. Y lo reproduc\u00edas. Tu familia ve\u00eda como un orgullo que aguantaras ah\u00ed. Al mismo tiempo se viv\u00eda una suerte de machismo adolescente, sab\u00edas que estabas haciendo un mont\u00f3n de cosas que los hombres de tu familia no podr\u00edan hacer, y eso pesaba para permanecer.<\/p>\n<p><b>\u00bfEs una novela de hombres? <\/b><\/p>\n<p>-\u00bfA vos qu\u00e9 te parece? <\/p>\n<p><b>M\u00e1s all\u00e1 de lo que campea en el Liceo, el personaje de la madre est\u00e1 pendiente del hijo, despotrica contra el marido, tiene esos cruces con el almirante. A la vez, las cartas que le escribe a la amante parecieran no tener respuesta. Pienso tambi\u00e9n que es un personaje at\u00edpico en tu producci\u00f3n. <\/b><\/p>\n<p>-Sab\u00e9s que yo no lo s\u00e9. En una carta ella pone que no es exactamente igual a las madres de los otros cadetes. Tiene otros consumos culturales, es una lectora. Y me parece interesante que sea lectora de libros y tambi\u00e9n lectora de lo social. Uno lo puede leer desde una novela de hombres, claramente, con esta mujer orbitando en torno al marido ausente, ese Georgie (no casualmente, porque es un padre cultural muy pesado), o el hijo, o el almirante. Pasa que yo no quer\u00eda escribir una revolucionaria, sino una ortodoxa, alguien que tiene diferencias respecto a su clase pero no deja de ser una mujer de su clase y de su \u00e9poca. Por supuesto que a esto no lo planifiqu\u00e9, no fue un personaje de dise\u00f1o: fue apareciendo en la escritura. En mi lectura, la novela es la locura de soledad de una mujer, que a la vez no pod\u00eda dejar de orbitar en torno a hombres. Pod\u00eda tener determinados grados de autonom\u00eda, pero no era Pir\u00ed Lugones.<\/p>\n<p>  Una b\u00fasqueda, apunta, fue trabajar contra la empatizaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n con los personajes. \u201cTrat\u00e9 de cuidar eso. Y, a la vez, no ser c\u00ednico, porque al fin y al cabo esos pibes ten\u00edan entre doce, trece a\u00f1os, y diecisiete, dieciocho: no se les pod\u00eda cargar tanto las tintas, pero quer\u00eda que tuvieran esos aspectos machistas, clasistas, arrogantes, violentos, que por supuesto les vienen de la sociedad. El Liceo se los abona e instruye, pero vienen de otro lado\u201d. Referencias metaliterarias: en la primera entrada en el libro del Liceo, al cadete de quinto que alecciona e intimida a los novatos Duizeide lo bautiz\u00f3 De Montherlant, y si uno luego navega y lee relojea al exitoso escritor franc\u00e9s, arist\u00f3crata, colaboracionista, mis\u00f3gino recalcitrante, a quien se le encontr\u00f3 adem\u00e1s correspondencia acerca de sus relaciones sexuales con menores. <\/p>\n<p><b>LA PERRA QUE PARI\u00d3 EL MONSTRUO<\/b><\/p>\n<p>Sostiene Duizeide que tambi\u00e9n escribi\u00f3 \u201ccontra cierta cancelaci\u00f3n del realismo en la literatura argentina\u201d y que, marcado por la lectura de Bertolt Brecht, le interesa mucho esa discusi\u00f3n. \u201cCreo que tiende a pensarse bastante mal al realismo con esto de apegarse a la realidad: si cuento cosas que suceden en la realidad soy realista y si cuento cuentos de fantasmas, no. Hay cantidad de autores realistas del siglo XIX que son grandes narradores de cuentos fant\u00e1sticos: Balzac, Maupassant, Turgueniev. Con lo cual el realismo ser\u00eda, m\u00e1s vale, una forma de trabajar los materiales literarios con cosas que suceden o cosas que no suceden. A la vez, los realismos no son un\u00edvocos, porque el de Balzac no es el mismo que el de Dickens o Flaubert. Adem\u00e1s de pensar las formas de trabajar los materiales, Brecht tambi\u00e9n piensa que el realismo incluye los sue\u00f1os, los delirios, la metaliteratura, el trabajo sobre el lenguaje: una idea bastante m\u00e1s amplia. Esto me parece productivo ac\u00e1, porque pos dictadura hubo un intento de borrar en bloque a los escritores realistas argentinos. Me hace acordar a una pr\u00e1ctica de los conservadores: durante los primeros a\u00f1os de la Ley S\u00e1enz Pe\u00f1a, sobre todo en \u00e1mbitos rurales, se vaciaban las urnas con los votos emitidos y se pon\u00edan las boletas de los candidatos de los doctores, de los terratenientes. Capar la urna, le llamaban: un gran giro ling\u00fc\u00edstico. Por supuesto, no es que ac\u00e1 se sentaron dos o tres personas a dise\u00f1ar esto, pero uno puede ver cierta forma de castraci\u00f3n en la literatura argentina, que determinados registros no pueden jugar, que ser\u00edan mersas o inadecuados. Y entonces la literatura se queda en una especie de loop de producci\u00f3n sobre s\u00ed misma. No es poca cosa la reflexi\u00f3n sobre el lenguaje, pero es una parte. Y hay un problema si esas reflexiones sobre el lenguaje asumen formas que fueron vanguardistas en 1920\u201d. <\/p>\n<p><b>\u00bfQui\u00e9n es la Colorada, la destinataria de las cartas?<\/b><\/p>\n<p>-Para m\u00ed, es una proyecci\u00f3n de la madre. No hay tal: es uno de los cuerpos ausentes. Yo tengo una lectura extrema, a la que llegu\u00e9 reci\u00e9n despu\u00e9s de leer las galeras: toda la novela es un delirio de una mujer sola en medio de la dictadura. En alg\u00fan momento se dice que era una actriz, una poeta que mov\u00eda bastante gente, y que despu\u00e9s ya no recuerda nadie, salvo los 24 de marzo. <\/p>\n<p><b>La lectura hace pensar en m\u00e1s de un cuerpo ausente. \u00bfC\u00f3mo deriv\u00f3 en ese t\u00edtulo?<\/b><\/p>\n<p>-Cuando eran solo los cuentos del Liceo se llamaba Era en la isla. Bastante metaf\u00f3rico: las islas son lugares para prisiones, pero tambi\u00e9n de utop\u00edas. Bueno, ciertos estados de excepci\u00f3n. En alg\u00fan momento se llam\u00f3 Aire de r\u00edo en invierno. Y casi al final, Orden cerrado. En la editorial me dijeron, con buen tino, que el grueso de los lectores actuales desconocer\u00eda esa expresi\u00f3n de cu\u00f1o bien castrense, que obviamente alud\u00eda a la \u00e9poca en que transcurre. Me di cuenta de que en la novela hab\u00eda much\u00edsimos cuerpos ausentes, y me gustaba el doble sentido de ese sobre, que puede interpretarse como acerca, y tambi\u00e9n como algo de peso encima, como una l\u00e1pida sobre un cuerpo ausente. <\/p>\n<p><b>Anot\u00e9: el libro trabaja una nostalgia de algo que tuvo mucha cosa jodida.<\/b><\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, \u00bfno? Como ese verso de Luca Prodan, \u201cIt&#8217;s strange the way that past seems always fine\u201d, qu\u00e9 extra\u00f1a la manera en la que el pasado siempre aparece como algo bello. En alg\u00fan momento el hijo reflexiona. Porque aunque la pas\u00e9 mal, tengo una nostalgia bastante genuina por esa \u00e9poca. Lo intuyo en dos puntos: por un lado est\u00e1 el pasaje de la infancia a la adolescencia, y de la adolescencia a la juventud; pero, a la vez, los cinco a\u00f1os en la isla tuvieron un nivel de intensidad y de experiencia fabuloso. Y parad\u00f3jicamente, un nivel de libertad y de autonom\u00eda que, estoy convencido, no habr\u00eda tenido si entraba, por ejemplo, al Nacional La Plata. Hac\u00edamos cosas at\u00edpicas para pibes de esa edad. Una intensidad que, algo atr\u00e1s en el tiempo, andar\u00eda cercana a la de las militancias revolucionarias, o a alguna movida art\u00edstica fuerte, los primeros rockeros. Por eso la nostalgia. Que es tambi\u00e9n, obviamente, por toda juventud. <\/p>\n<p>  Desde Los Redondos a El cantar de los cantares, desde Balzac a Borges, el libro propone m\u00e1s o menos veladamente conexiones, perspectivas. \u201cHay mucha alusi\u00f3n a cl\u00e1sicos de la literatura argentina, El Matadero, Ad\u00e1n Buenosayres, La piel de caballo, de Zelaray\u00e1n \u2013dice Duizeide\u2013. Ya ni me acuerdo de todo lo que inclu\u00ed; para m\u00ed es parte de la cosa de la madre, que es una lectora. Y en alg\u00fan momento se torna un collage enloquecido, con tramos de un discurso de Mart\u00ednez de Hoz, otro de Milei\u201d.<\/p>\n<p><b>Eso me pareci\u00f3 entrever: que cuando ella escucha rugir a los leones en las noches de La Plata, de alg\u00fan modo se alud\u00eda al pajar\u00f3n de estos d\u00edas. Porque adem\u00e1s laten muchos elementos del discurso actual. <\/b><\/p>\n<p>\u2013Bueno, otra cosa que dec\u00eda Brecht: \u201cOjo, porque la perra que pari\u00f3 al monstruo est\u00e1 de nuevo en celo\u201d. En el mundo. Determinadas formas del capitalismo s\u00f3lo pueden dar determinados resultados; cambian las \u00e9pocas, no van a ser exactamente igual, pero hay un discurso meritocr\u00e1tico, clasista y genocida, que tiene vigencia en la sociedad argentina. Yo alguna vez habl\u00e9 ese lenguaje, no se me oculta; me es constitutivo, y no solo porque fui al Liceo Naval, sino porque soy un hombre de la generaci\u00f3n que soy. La situaci\u00f3n me da bastante miedo y me rebela. Creo que m\u00e1s que basado en hechos reales, est\u00e1 basado en un lenguaje real que vuelve a ser real. Porque en realidad nunca se fue. Me parece que hay un loop muy irresuelto en la Argentina\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un hombre abraza la urna con las cenizas de su madre y camina por las calles de su&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":132732,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,146,147,25,24,225,23642,23],"class_list":{"0":"post-132731","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-entertainment","10":"tag-entretenimiento","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-libros","14":"tag-radar-libros","15":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132731","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=132731"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132731\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/132732"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=132731"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=132731"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=132731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}