{"id":13386,"date":"2025-07-30T07:04:11","date_gmt":"2025-07-30T07:04:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/13386\/"},"modified":"2025-07-30T07:04:11","modified_gmt":"2025-07-30T07:04:11","slug":"se-casaban-mas-de-una-vez-en-diferentes-lugares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/13386\/","title":{"rendered":"se casaban m\u00e1s de una vez en diferentes lugares"},"content":{"rendered":"<p class=\"c-paragraph\">Poca gente sabe que, durante la Guerra Civil, la prostituci\u00f3n se multiplic\u00f3 por cuatro en Barcelona. O que se generalizaron los casos de bigamia y hasta de trigamia. <b>O que Franco legisl\u00f3 sobre la prostituci\u00f3n<\/b>. Esto es lo que ha investigado el profesor Fernando Ballano (Utrilla, Soria, 1956) en su libro <b>Amor y sexo durante la Guerra Civil<\/b> (Ed. Almuzara), el primer estudio riguroso sobre el asunto que se hace en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">La mayor\u00eda de la gente tiene la percepci\u00f3n de que los a\u00f1os de la segunda Rep\u00fablica y de la Guerra Civil fueron, en el lado republicano,<b> una especie de locura sexual colectiva<\/b>; que la poblaci\u00f3n pareci\u00f3 enloquecer y se lanz\u00f3 al fornicio indiscriminado con total desenfreno, como si no hubiese un ma\u00f1ana. Fernando Ballano, psic\u00f3logo e historiador, profesor en EE UU y un especialista en la historia de \u00c1frica y en la Guerra Civil espa\u00f1ola, <b>sostiene que no fue para tanto ni mucho menos<\/b>. Lo explica en un documentad\u00edsimo libro, el primero que aborda seriamente el tema del sexo durante la Guerra Civil espa\u00f1ola, los a\u00f1os anteriores y los posteriores.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\"><b>\u00abEn la Rep\u00fablica hubo m\u00e1s libertad sexual, eso es indiscutible\u00bb<\/b>, dice Ballano, \u00abpero no fue para tanto ni mucho menos. No fue una locura. Las mujeres de izquierdas dec\u00edan que los hombres eran anarquistas o comunistas de cintura para arriba, pero de cintura para abajo segu\u00edan siendo los machos ib\u00e9ricos dominantes de toda la vida\u00bb. <b>El libro est\u00e1 escrito con todo el rigor, pero tambi\u00e9n con no poco sentido del humor<\/b>: \u00abEs que si perdemos eso\u2026 Pero s\u00ed, admito que me he puesto un poco gamberrito\u00bb, se r\u00ede el autor.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Hubo varios fen\u00f3menos curiosos. Uno es el de las \u00abmadrinas de guerra\u00bb, que propiciaban relaciones epistolares m\u00e1s bien plat\u00f3nicas que, en algunos casos, llegaron a terminar en matrimonio. Pero la gente ten\u00eda sus necesidades: como bromea Ballano, \u00abtiene raz\u00f3n el dicho popular:<b> hay cosas que no tienen enmienda<\/b>\u00ab. Los varones que estaban en el frente regresaban de permiso en un estado de evidente embravecimiento.\u00a0<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">La \u00fanica opci\u00f3n posible, o, por lo menos la m\u00e1s r\u00e1pida, era el sexo de pago. Como dice el autor, \u00abla <b>prostituci\u00f3n se multiplic\u00f3 por cuatro en la Barcelona de la Rep\u00fablica<\/b> durante la guerra, por ejemplo. El Gobierno no la aboli\u00f3, como se ha repetido tantas veces; lo \u00fanico que hizo fue, en 1935, eliminar la obligatoriedad de que las mujeres que se dedicaban a eso pasasen, cada poco tiempo, los chequeos m\u00e9dicos obligatorios. Eso acab\u00f3 volvi\u00e9ndolo a imponer el gobierno de Franco, pero veinte a\u00f1os despu\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Aunque es un hecho que, a pesar del llamativo aumento de la prostituci\u00f3n, las condiciones eran penosas. <b>Un soldado republicano cobraba diez pesetas al d\u00eda; un \u00abservicio\u00bb de una prostituta costaba cinco<\/b>. Y les daban permiso mucho menos que a los del bando sublevado\u2026 Pero al final de la guerra, las prostitutas ya no quer\u00edan dinero, porque estaba tan devaluado que no serv\u00eda para nada. Cobraban en pan, en alimentos, en comida para sobrevivir.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Otro fen\u00f3meno sorprendente: el de las bodas \u00abm\u00faltiples\u00bb. Una gran cantidad de muchachas, con Rep\u00fablica o sin Rep\u00fablica, no quer\u00edan mantener relaciones sexuales con sus novios si antes no hab\u00eda boda. <b>As\u00ed que un sorprendente n\u00famero de soldaditos se casaban\u2026 una, dos veces, tres, las que hiciera falta,<\/b> con chicas de lugares distantes. Ah\u00ed s\u00ed que la gente perdi\u00f3 un poco la cabeza, como se supone que sucede cuando la muerte es una posibilidad pr\u00f3xima y cercana. Ballano cita las palabras de Arturo Barea: \u00ab<b>Cuando se espera la muerte, la vida se convierte en simple y clara<\/b>. Se revisan los valores tradicionales y se desechan, se dejan caer como un traje viejo. Se siente el ansia de vivir no la vida anterior, sino una vida nueva, limpia y sincera\u00bb.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Otro fen\u00f3meno sobre el que hay demasiada leyenda es el de la homosexualidad. <b>\u00abSe diga lo que se diga, sigui\u00f3 siendo lo peor\u00bb,<\/b> asegura Ballano; \u00abno solo en el bando sublevado sino en el de la Rep\u00fablica. Hubo gente a la que se le neg\u00f3 el carn\u00e9 del Partido Comunista porque eran homosexuales. Los propagandistas de Franco aseguraban que Aza\u00f1a era maric\u00f3n, y los propagandistas republicanos dec\u00edan lo mismo de Franco. Que eran &#8216;poco hombres&#8217;. Aza\u00f1a lleg\u00f3 a decir que pintaba menos que un florero\u00bb.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Claro que hab\u00eda excepciones, como la del militar, compositor, traductor y esp\u00eda Gustavo Dur\u00e1n; un hombre con una vida de novela, <b>un homosexual que, protegido por un alto jefe <\/b>de las Brigadas Internacionales \u2013esto lo documenta Ballano\u2013,<b> lleg\u00f3 a dirigir un cuerpo de Ej\u00e9rcito<\/b> durante la guerra. Pero son gotas en un oc\u00e9ano.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">El final del libro es un largo ep\u00edlogo sobre lo que ocurri\u00f3\u2026 despu\u00e9s de la guerra, bajo la dictadura nacionalcat\u00f3lica de Franco. Ballano es terminante: \u00abUna cosa es lo que dicen las normas, la actitud oficial, y otra muy distinta lo que pasa en la calle. Es cierto que la Espa\u00f1a de aquellos a\u00f1os, los 40 y los 50, se parec\u00eda a una &#8216;mezcla de cuartel y convento&#8217;, como se dec\u00eda entonces, pero la gente se buscaba la vida para pas\u00e1rselo bien. Y lo consegu\u00eda. Una se\u00f1ora \u2018de orden\u2019 de entonces lo dec\u00eda: que &#8216;<b>los hombres necesitan una v\u00e1lvula de escape para que nos dejen tranquilas<\/b> a las decentes&#8217; y eso justificaba la manga m\u00e1s bien ancha de Franco con la prostituci\u00f3n, que fue legal en Espa\u00f1a durante muchos a\u00f1os, dijera la Iglesia lo que dijese\u00bb.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">El lector se sorprender\u00e1 con los datos sobre la vida sentimental de personajes como Pasionaria, Alberti, Negr\u00edn, Hemngway, Largo Caballero, Queipo de Llano o Mill\u00e1n Astray, entre muchos m\u00e1s. Pero sobre todo tendr\u00e1 acceso a <b>datos y hechos sobre los que siempre ha habido mucha m\u00e1s leyenda y fantas\u00eda que veracidad<\/b>. Y eso, el inventar lo que no se sabe, tampoco tiene enmienda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Poca gente sabe que, durante la Guerra Civil, la prostituci\u00f3n se multiplic\u00f3 por cuatro en Barcelona. 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