{"id":135189,"date":"2025-09-24T03:06:15","date_gmt":"2025-09-24T03:06:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/135189\/"},"modified":"2025-09-24T03:06:15","modified_gmt":"2025-09-24T03:06:15","slug":"una-novela-es-como-un-altavoz-del-pueblo-estonia-el-paisaje-distopico-sin-certezas-del-costero-carlos-rios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/135189\/","title":{"rendered":"\u00abUna novela es como un altavoz del pueblo\u00bb | \u00abEstonia\u00bb, el paisaje dist\u00f3pico sin certezas del costero Carlos R\u00edos\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>No alcanzan los dedos de las manos para contar todos los libros que escribi\u00f3<b> <\/b><b>Carlos R\u00edos<\/b>. Con una trabajo que abarca poes\u00eda, narrativa y ensayo, el autor acaba de publicar <b>\u201cEstonia\u201d <\/b>por la editorial<b> <\/b><b>Club Hem<\/b>. Sin embargo, R\u00edos dice que en vez de escritor se piensa como un \u201c<b>mayordomo de palabras<\/b>\u201d: alguien que busca abastecer a las historias de lenguaje. Cuando dice \u201clenguaje\u201d, el autor oriundo de Santa Teresita lo hace seg\u00fan la acepci\u00f3n del poeta y ling\u00fcista peruano Mario Montalbetti, que sosten\u00eda una diferencia entre \u201cla lengua\u201d como objeto hist\u00f3rico, los idiomas, los diccionarios y las normativas de la comunicaci\u00f3n; y el \u201clenguaje\u201d, entendido como la capacidad humana de organizar palabras con un fin m\u00e1s all\u00e1 del comunicacional: la posibilidad art\u00edstica y expresiva del uso de la lengua. El lenguaje, entonces, como la capacidad humana de hacer poes\u00eda.<\/p>\n<p>A R\u00edos, est\u00e1 claro, le interesa la segunda opci\u00f3n. No es un escritor realista ni mim\u00e9tico, y el pu\u00f1ado de palabras que repite varias veces al ser entrevistado se\u00f1ala c\u00f3mo piensa la escritura: <b>tr\u00e1nsito, br\u00fajula, territorio, imaginaci\u00f3n, recorrido, traducci\u00f3n<\/b>. Si estos sustantivos tienen algo en com\u00fan, es la idea de movimiento, de ir y venir entre el terreno de la imaginaci\u00f3n y el de su posterior traducci\u00f3n a la escritura. Ya lo dijo Piglia: el viaje es uno de los or\u00edgenes de la narraci\u00f3n. Observar, volver y contarle a los otros aquello visto, especialmente cuando lo visto es un sue\u00f1o febril que la imaginaci\u00f3n rumia una y otra vez. <\/p>\n<p>No es la primera vez que R\u00edos enlaza movimiento y literatura. A comienzos de este a\u00f1o public\u00f3 \u201cDiario de los chapuzones\u201d (Bosque Energ\u00e9tico), donde explora el v\u00ednculo entre darse un chapuz\u00f3n y la escritura. Para su \u00faltima novela, \u201cEstonia\u201d, recorri\u00f3 el pa\u00eds del norte de Europa desde el aislamiento en su casa de La Plata, a trav\u00e9s de Google Maps y radios locales, y dej\u00f3 que la ficci\u00f3n hiciera lo suyo. \u201cEscribir es traducir\u201d, puede decirse en su caso. Carlos hila m\u00e1s fino: \u201cse traduce al trasladar paisajes, experiencias y fijarlos en la escritura\u201d.<\/p>\n<p>La novela sali\u00f3 publicada por Club Hem.<\/p>\n<p>\u2014<b>Durante la pandemia llevaste un diario \u00edntimo colectivo en donde vos te reportabas como si estuvieras en Estonia. \u00bfEstas entradas formaron parte del libro?<\/b><\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, pero despu\u00e9s fui agregando cosas. En la novela, el mundo se degrada hasta un punto de no retorno y surge un estado totalitario, jur\u00eddico-sanitario, que crea una burbuja llamada Estonia. El sistema coloca all\u00ed a personas de manera aleatoria: alguien puede ser relocalizado como castigo, pero antes debe ser reseteado y puesto a prueba. La burbuja no es herm\u00e9tica, tiene poros que permiten entrar, salir y traficar, y a su alrededor se forman suburbios en movimiento. La historia recupera ese paisaje dist\u00f3pico, en ruinas, de una sociedad postapocal\u00edptica. En la segunda parte aparecen las entradas del diario, un para\u00edso sin conflicto, donde el protagonista camina con un gatito, mira y observa. Ese mundo que mira Durkal, el protagonista, ya no existe m\u00e1s: si hoy vas al Street View, lo que describo en esas entradas cambi\u00f3. Entonces, lo que yo vi en tiempos de pandemia cuando hac\u00eda mis recorridos ya no est\u00e1. Y eso me parece muy interesante, porque lo que qued\u00f3 en la novela funciona como un registro fijo. Esa es tambi\u00e9n una funci\u00f3n de la literatura: captar atm\u00f3sferas, atrapar en el aire algo que est\u00e1 y traducirlo en clave narrativa.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que hable de Estonia, siempre estoy hablando un poco de mi vida formativa, que fue junto al mar. Yo nac\u00ed en Santa Teresita, me considero un costero. En la playa y en el mar voy encontrando mis claves narrativas. Si bien parece que escribo sobre Estonia o sobre un futuro posible, en realidad estoy pensando en mi propio territorio, aunque aparezca de manera subalterna. Hay comparaciones entre la geograf\u00eda de Estonia y la pampa bonaerense porque ah\u00ed encuentro mi esencia narrativa. As\u00ed aparece el fen\u00f3meno del lenguaje, que sufre procesos de distorsi\u00f3n y transformaci\u00f3n para poder decir algo sobre lo real. En esas alteraciones y distorsiones de los mundos que voy creando, se puede detectar algo posible. Una traducci\u00f3n de lo real, pero tambi\u00e9n una lectura del mundo en el que nos movemos.<\/p>\n<p>\u2014<b>Qu\u00e9 interesante que traigas la palabra \u201cpara\u00edso\u201d para hablar de la segunda parte. Como lectora, la sensaci\u00f3n que tuve al principio fue de estar algo desorientada, por el procedimiento mismo con el lenguaje. Por eso me sorprendi\u00f3 que en la segunda parte el tratamiento fuera m\u00e1s cotidiano, casi como el momento del libro en que el lector puede descansar, hacer la plancha. \u00bfC\u00f3mo pensaste el contraste entre esos dos registros de escritura?<\/b><\/p>\n<p>\u2014Los tres movimientos de la novela responden a impactos distintos de esa realidad dist\u00f3pica que se cuenta. Pero siempre pienso en el tr\u00e1nsito conjunto. Cuando preguntan si pienso en un lector al escribir, yo dir\u00eda que m\u00e1s que pensar en un lector o una lectora, pienso en formas de transitar. Si vamos a caminar juntos por este territorio, que sea encontrando modulaciones en el lenguaje que nos permitan hacer ese recorrido. No me gustan las novelas donde los escritores o escritoras le sueltan la mano al lector, lo hacen pasar por zonas de dolor o lo dejan solo. Yo trato de que los registros que se abren en la novela acompa\u00f1en a lectores y lectoras, y a su vez yo ser tambi\u00e9n acompa\u00f1ado por esas personas que no conozco, pero que van animando el deseo de continuar por esos territorios, compartiendo incertidumbres.\u00a0<\/p>\n<p>Si en el siglo XXI todav\u00eda existe el deseo de escribir novelas, para m\u00ed tiene que ser un deseo colectivo. La novela debe entrar en la vida comunitaria. Ya no sirve esa idea de la novela como propiedad, como algo cerrado. Prefiero pensar en que lectores y lectoras tambi\u00e9n recrean lo que leen, lo amplifican, lo modulan. A veces siento que las novelas quedan como a medias: yo ofrezco un recorrido, pero la br\u00fajula para transitar por ella se encuentra colectivamente. Esa es tambi\u00e9n una pol\u00edtica de la novela.<\/p>\n<p><b>\u2014\u00bfC\u00f3mo ser\u00eda eso de la pol\u00edtica de la novela?<\/b><\/p>\n<p>\u2014Tiene que ver con pensar que en las novelas surgen voces, caracterizaciones, gestos que intervienen desde distintos or\u00edgenes: algunos claros y otros m\u00e1s ignotos. Esas gestualidades son sociales. A veces se piensa que de lo individual se va hacia lo colectivo; a m\u00ed me gusta pensarlo al rev\u00e9s: podemos construir individualidades porque somos sujetos sociales, comunitarios, colectivos. La novela, entonces, debe adecuarse a ese recorrido: de lo social a lo individual, a lo particular, pero con la base de que ah\u00ed hay un pueblo sonando. Porque una novela es un altavoz; para m\u00ed, el altavoz del pueblo. En un altavoz, a veces escuch\u00e1s claramente una consigna o una frase, y otras veces se convierte en ruido. Se escucha m\u00e1s el sonido que las palabras. La novela tiene esa dualidad: claridad y ruido. Quienes escribimos tenemos que trabajar en esa tensi\u00f3n: lo que se entiende, lo que no, lo que queda como ruido. La novela todav\u00eda tiene la funci\u00f3n de cartografiar esas escuchas: voces que se cruzan, que se solapan, que tienen que ver con discursos del poder, con legitimaciones, con lo que queda adentro y lo que queda afuera. \u00bfQu\u00e9 puede hacer la novela con todo eso? Darle juego. Que nos permita recorrer, detectar por d\u00f3nde ir, aunque no organice ni ordene. Y lo bueno es que, cuando me preguntan por la novela, puedo ensayar apreciaciones que no son explicaciones cerradas del libro, sino modos de seguir pens\u00e1ndolo.<\/p>\n<p><b>\u2014 En alg\u00fan momento dijiste que sos un escritor distinto en cada libro. \u00bfQu\u00e9 escritor sos en \u201cEstonia\u201d?<\/b><\/p>\n<p>\u2014Siempre estoy pensando hacia d\u00f3nde me va a llevar el pr\u00f3ximo libro. M\u00e1s que sentirme un escritor que puede publicar mucho y tener un reconocimiento social, yo me siento como alguien que est\u00e1 en un lugar con la capacidad de abastecer. Como un mayordomo de palabras. Tengo que ir abasteciendo esas historias que se insin\u00faan, que aparecen, que se van esbozando. Y hay un momento de gran claridad: estar escribiendo y mirando lo que pasa. Yo soy un testigo en esto de la mayordom\u00eda de las palabras, entonces, abastezco. Tengo algunos prop\u00f3sitos, intenciones propias, pero no siempre se resuelven. Lo que hago es ver una situaci\u00f3n y abastecerla de palabras. Narro porque veo. Es como mirar una pared y ver ah\u00ed proyectadas im\u00e1genes de lo que cuento, de esas personas movi\u00e9ndose. Y lo siento as\u00ed: como que esos seres est\u00e1n en alg\u00fan lugar del mundo todav\u00eda, haciendo sus cosas. Siento que eso sigue activo en alg\u00fan lado, y que yo tuve el privilegio de observarlo, de vivirlo y de poder contar lo que vi. Soy un traductor, alguien que traslada paisajes, experiencias. Esa es mi misi\u00f3n: ir, volver y contar lo que sucedi\u00f3.<\/p>\n<p><b>\u2014\u00bfC\u00f3mo empezaste a ver esa imagen en movimiento por la que circulan estos personajes? <\/b><\/p>\n<p>\u2014Me ocurri\u00f3 siempre, desde chico. Desde mi infancia en Santa Teresita, cuando empezaba a escribir sin haber le\u00eddo todav\u00eda mucha literatura. En la escuela primaria mis maestras nos le\u00edan mucho, muchos libros de aventuras. Me acuerdo en particular de un libro que ten\u00eda algunos relatos de Mar\u00eda Elena Walsh. Hab\u00eda un episodio hermoso que para m\u00ed fue constitutivo: se contaba que alumnos y alumnas volv\u00edan de vacaciones y le tra\u00edan a su maestra regalos de los distintos lugares a donde hab\u00edan ido. Una manzana de R\u00edo Negro, algo de tal provincia\u2026 Y en un momento, el relato dec\u00eda: \u201cCaracoles de Santa Teresita\u201d. Para m\u00ed fue un asombro enorme. Yo no pensaba que Santa Teresita pudiera estar adentro de un libro. Y, sin embargo, estaba. Yo pod\u00eda verlo escrito y pod\u00eda ver el dibujo del caracol. Fue un momento fundacional. Despu\u00e9s vino un largo recorrido: viv\u00ed en M\u00e9xico, le\u00ed mucha literatura brasile\u00f1a y eso perme\u00f3 mi escritura, que a veces suena m\u00e1s mexicana o brasile\u00f1a que argentina. Tambi\u00e9n trabaj\u00e9 catorce a\u00f1os en contexto de encierro, y esas aulas fueron modulando intensidades en lo que he escrito: poemas, peque\u00f1os ensayos, pero sobre todo en las novelas. En esos ensambles aparece la zona desde donde puedo seguir escribiendo: la voz de mi maestra en la infancia, el portugu\u00e9s, las aulas del encierro, las modulaciones sociales de la lengua. Y ah\u00ed siguen emergiendo mundos que parecen distantes, pero son m\u00e1s cercanos de lo que pensamos. Es ese movimiento de ir a buscar algo, traerlo y narrarlo, encontrarlo. Porque la literatura tambi\u00e9n permite configurar nuestras identidades. Cuando le\u00e9s algo que en apariencia no tiene nada que ver con tu vida, tu espesura biogr\u00e1fica empieza a drenar en ese texto, a ocuparlo, a abastecerlo de sentidos. Entonces, lo que parec\u00eda lejano, loco, ajeno a tu experiencia, empieza a ser trabajado por ella para posibilitar aproximaciones, puentes. Eso es lo m\u00e1s hermoso de la literatura: ah\u00ed es donde se conjuga la experiencia.<\/p>\n<p><b>\u2014\u201cEstonia\u201d es un libro que plantea un desaf\u00edo para el lector o la lectora. \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1s de esto?<\/b><\/p>\n<p>\u2014Me interesa cuando la literatura propicia eso, porque si no, estamos en un mundo decorativo, en un mundo que no impone desaf\u00edos. Las redes, por ejemplo. Si la literatura no te impone el desaf\u00edo de leer, de ir a buscar un libro\u2026 \u00bfqu\u00e9 puede hacer? Una novela es una conversaci\u00f3n dilatada, que propone una l\u00ednea de tiempo diferente a la de las redes, a la de la vida cotidiana, a la vida del trabajo. Instala una temporalidad distinta. El arte en general lo hace, pero en particular las artes del lenguaje pueden propiciar eso: trabajar una temporalidad que te permite, de repente, darte vuelta y ver las cosas con un sistema de percepci\u00f3n que ya tenemos, pero que a veces necesitamos que el arte lo active, lo ponga en luz verde. Y cuando lo pone en luz verde, empez\u00e1s a ver el mundo con claridad. Cerr\u00e1s el libro, y esa claridad permanece un poquito. Despu\u00e9s se disgrega. Y hay que ir hacia otros libros tambi\u00e9n, para que no se pierda.<\/p>\n<p><b>\u2014Vos no solo escrib\u00eds libros, sino que los materializ\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo es esa relaci\u00f3n entre escritor y editor? Por ejemplo, en tu proyecto con la Oficina Perambulante.<\/b><\/p>\n<p>\u2014Lo que siento es que, al asumir los procedimientos de la edici\u00f3n no industrial no solo de mis producciones, sino tambi\u00e9n de autores y autoras contempor\u00e1neos, lo que hago es continuar la escritura. Es ensamblar el proceso de escribir y asimilarlo al resto de los procedimientos de la edici\u00f3n. La edici\u00f3n artesanal produce justamente eso: un ensamble m\u00e1s. Son peque\u00f1os libros que se convierten en excusas para conversar. Yo atiendo mi puesto en las ferias, y siempre hay una conversaci\u00f3n de por medio con quienes desean adquirirlos, conservarlos, leerlos. Me interesa eso: que la escritura no ocupe un lugar central, sino que est\u00e9 asimilada al objeto. Primero conversamos sobre lo artesanal, y despu\u00e9s la lectura tambi\u00e9n se convierte en conversaci\u00f3n, pero en otro momento. Me gusta porque se desarma la idea del prestigio literario, del prestigio del autor. El procedimiento artesanal pone todo en un mismo plano: un ni\u00f1o o una ni\u00f1a de siete a\u00f1os puede hacer un libro igual que yo, de la misma manera. En los talleres pasa mucho: lo que yo s\u00e9 hacer lo transmito, y en esa transmisi\u00f3n aparece la escritura tambi\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"No alcanzan los dedos de las manos para contar todos los libros que escribi\u00f3 Carlos R\u00edos. 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