{"id":13561,"date":"2025-07-30T08:59:16","date_gmt":"2025-07-30T08:59:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/13561\/"},"modified":"2025-07-30T08:59:16","modified_gmt":"2025-07-30T08:59:16","slug":"una-novela-que-destaca-el-paisaje-cafetero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/13561\/","title":{"rendered":"Una novela que destaca el paisaje cafetero"},"content":{"rendered":"<p>Justo cuando me dispon\u00eda a escribir este an\u00e1lisis sobre Donde el eco dijo, novela de Juli\u00e1n Bernal Ospina, un joven narrador caldense que ha sido para m\u00ed una revelaci\u00f3n literaria, me encontr\u00e9 con que Eduardo Garc\u00eda Aguilar escribi\u00f3 en su columna dominical de La Patria un art\u00edculo sobre Casa que respira, de Samuel Jaramillo Gonz\u00e1lez, un texto que me abre postigos para referirme a la primera novela del autor de De noche alumbran los huesos, libro de cuentos sobre el cual ya escrib\u00ed en este diario. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver una cosa con la otra?, se preguntar\u00e1 el lector. Y yo le contesto: mucho. \u00bfEn raz\u00f3n de qu\u00e9? En que los dos libros coinciden en el referente literario. Donde el eco dijo, igual que Casa que respira, destaca el paisaje cafetero. En los dos, el hilo narrativo gira en torno a una casa rural.<\/p>\n<p>Al encontrarme en el texto de Garc\u00eda Aguilar este p\u00e1rrafo: \u201cSe describen los \u00e1mbitos de esa regi\u00f3n cafetera con sus vientos y soles, lluvias y nieblas, r\u00edos y quebradas, guaduales y prados, cafetales y trochas\u201d, me sorprendi\u00f3 la coincidencia tem\u00e1tica de los dos libros. M\u00e1s cuando, a rengl\u00f3n seguido, Garc\u00eda Aguilar dice: \u201cTextos que evocan la infancia y la adolescencia transcurridas por el hablante en una casa grande del Quind\u00edo, donde el de la voz vive con sus abuelos y familiares\u201d. En Donde el eco dijo se muestra una casa construida en la finca Liberia, en La Caba\u00f1a, vereda de Manizales, de arquitectura antioque\u00f1a, \u201ccon corredores de madera de macana pintadas de verde\u201d, iluminada por el recuerdo de quienes la levantaron. All\u00ed, la abuela \u201ccreci\u00f3 bajo la sombra de los \u00e1rboles y junto al susurro de las quebradas\u201d.<\/p>\n<p>La historia de la finca Liberia la narra en primera persona una nieta de los propietarios. Se llama Ana Mar\u00eda. Es una joven con talento literario que sue\u00f1a con convertirse en escritora para rescatar la historia de la familia. Una muchacha desinhibida, abierta para hablar, de conducta moderna, con lenguaje juvenil, amante de la lectura, que escucha m\u00fasica de Los Beatles mientras alimenta en su alma una obsesi\u00f3n: descubrir los secretos de sus antepasados. Se mete en el alma de quienes han vivido en Liberia, queriendo saber c\u00f3mo piensan y por qu\u00e9 evocan con nostalgia el pasado. Mientras recuerda a los \u201carrieros desentendidos\u201d y a las campesinas de sonrisa fresca, descubre una libreta de apuntes donde la abuela cuenta c\u00f3mo se enamor\u00f3 y c\u00f3mo los nietos jugaban al escondite en las alcobas.<\/p>\n<p>En Donde el eco dijo aparecen seres humanos que vienen de otras \u00e9pocas y sobreviven en el recuerdo. Ah\u00ed est\u00e1n esos personajes que Ana Mar\u00eda trae a la memoria mientras lee los apuntes de la abuela. Los que construyeron la casa, los que sal\u00edan a coger caf\u00e9 y los que contaban historias de aparecidos. Se \u201cavistan los temibles p\u00e1jaros de la violencia\u201d, y se siente el viento crujir en esa casona con ventanas de madera donde en las noches Olga se encerraba a leer. Y o\u00edmos a Benjam\u00edn cantando el tango Volver, de Carlos Gardel, donde dice: \u201cLa vieja casa donde el eco dijo: tuya es su vida, tuyo es su querer\u201d. Y se ve a Marina batiendo el chocolate hasta que hace espuma y a Luis hablando del viaje en la chiva Danubia cuando con una l\u00e1mpara alumbr\u00f3 la carretera a Cerro Bravo para que Rafael manejara.<\/p>\n<p>Esta novela es para m\u00ed un buen experimento t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>En Donde el eco dijo, de Juli\u00e1n Bernal Ospina, hay un narrador que despliega sus excelencias verbales para conducir al lector por una historia donde aparecen, como en un caleidoscopio, hechos menores que tienen relevancia en el argumento, como la aparici\u00f3n de una m\u00e1quina de escribir o la muerte de un perro arrollado por el veh\u00edculo familiar. El autor juega con el suspenso, como queriendo llevar al lector a un desenlace inusitado. Con buena imaginaci\u00f3n, recrea el misterio que surge cuando Benjam\u00edn cambia con un extra\u00f1o un caballo flaco por una maleta vieja. Nadie en Liberia revisa lo que hay adentro. Cuando la abren, encuentran la m\u00e1quina. El esposo de la t\u00eda Raquel la trajo sin pensar en facilitarle a Olga escribir sobre el entorno familiar. Aunque le explican c\u00f3mo se maneja, ella nunca la usa.<\/p>\n<p>Esta novela es para m\u00ed un buen experimento t\u00e9cnico. Se cuentan intimidades de una familia acomodada donde, a las cuatro de la ma\u00f1ana, una mujer embarazada, que tiene antojos, le pide a su esposo que le lleve tirados. Juli\u00e1n Bernal se vale de un alter ego para, en prosa bien elaborada, donde se advierte un escritor castizo, narrar el pasado de cuatro generaciones. La fuerza descriptiva del lenguaje seduce a quien tiene el libro en las manos. Hay aqu\u00ed un autor que hace menci\u00f3n de los juguetes que hay sobre las repisas, las materas adornadas con flores, las cortinas que cubren las ventanas y los cables de ox\u00edgeno que le permiten a la abuela respirar. Ana Mar\u00eda a\u00f1ora los pinos que sembraban en memoria de cada familiar que mor\u00eda. Y hasta el ladrido de los perros tiene aqu\u00ed un sentido especial.<\/p>\n<p>Otro elemento para destacar en Donde el eco dijo es el manejo del erotismo. Su autor no se queda en las descripciones crom\u00e1ticas de las cosas que llenan la casa, como el olor a caf\u00e9 molido, el cacareo de las gallinas en el patio, el sabor de los sancochos, sino que complementa la historia narrada con las relaciones sexuales. As\u00ed como habla de Libia cuando camina hasta la orilla del r\u00edo para encontrarse con Luis, exalta la libido de los personajes. Veamos la forma como narra un momento de pasi\u00f3n: \u201cLo fue tocando con suavidad, con curiosidad, con la sensaci\u00f3n distinta que solo descubr\u00eda al sentirlo a \u00e9l. Luis se despertaba. El tacto lo estimul\u00f3. Vi\u00e9ndose as\u00ed, frente a ella, quiso al comienzo ponerse la ropa, pero tras las caricias y las sonrisas sigui\u00f3 tal cual, y not\u00f3 sin pena el comienzo de una erecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En la literatura universal, muchas novelas recrean el interior de una vivienda. En Cien a\u00f1os de soledad, de Garc\u00eda M\u00e1rquez, la casa grande de Macondo es el espacio donde sufren Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda y \u00darsula Iguar\u00e1n. Est\u00e1 La casa de los esp\u00edritus, de Isabel Allende, donde se expresan las alegr\u00edas de la familia Trueba. Y La casa de las dos palmas, de Manuel Mej\u00eda Vallejo, donde crece la familia Herreros. En Donde el eco dijo, la casa de Liberia, donde la t\u00eda Filomena toma pocillados de tinto, es un espacio donde se alimentan sue\u00f1os e ilusiones. Aunque en la novela pocas veces rezan el rosario, hacen presencia hombres y mujeres llenos de valores, a quienes la vida premi\u00f3 con una uni\u00f3n fuerte en el dolor y la alegr\u00eda. Un libro con una narrativa fluida, alegre, pulcra, que entretiene al lector por su brillo literario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Justo cuando me dispon\u00eda a escribir este an\u00e1lisis sobre Donde el eco dijo, novela de Juli\u00e1n Bernal Ospina,&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13562,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,9199,146,147,25,1598,24,225,9198,1645,23],"class_list":{"0":"post-13561","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-eje-cafetero","10":"tag-entertainment","11":"tag-entretenimiento","12":"tag-es","13":"tag-escritores","14":"tag-espana","15":"tag-libros","16":"tag-literatura-colombiana","17":"tag-novela","18":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13561"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13561\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13562"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}