{"id":137162,"date":"2025-09-25T04:05:11","date_gmt":"2025-09-25T04:05:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/137162\/"},"modified":"2025-09-25T04:05:11","modified_gmt":"2025-09-25T04:05:11","slug":"pilar-quintana-durante-la-noche-surgen-nuestras-sombras-y-nuestros-miedos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/137162\/","title":{"rendered":"Pilar Quintana: \u201cDurante la noche surgen nuestras sombras y nuestros miedos\u201d"},"content":{"rendered":"<p>VAL\u00c8NCIA. En Noche negra, Pilar Quintana vuelve a internarse en el territorio de la selva para explorar los miedos m\u00e1s \u00edntimos y la violencia que atraviesa los cuerpos. La escritora colombiana construye la historia de Rosa, un personaje que se debate entre la fragilidad y la resistencia, en una casa sin puertas que simboliza a la vez refugio y vulnerabilidad. \u201cLos cuerpos de las mujeres son casas sin puertas, donde los hombres se sienten con el derecho de invadir\u201d, dice Quintana, que entrelaza lo animal, lo humano y lo pol\u00edtico en una narraci\u00f3n que oscila entre la luz del d\u00eda y las sombras de la noche.<\/p>\n<p>\u2014Te quer\u00eda preguntar primero por la distancia de la narradora respecto al personaje. Hay algo intermedio entre unos ojos que la acechan, que parecen los de un voyeur, pero a veces tambi\u00e9n se mezclan con los pensamientos y los miedos de ella, y en otras ocasiones se aleja. \u00bfQu\u00e9 distancia necesitabas t\u00fa como narradora de la historia con ella?<\/p>\n<p>\u2014Bueno, no pod\u00eda ser en primera persona, porque lo que le est\u00e1 pasando a Rosa no es fiable. No podemos confiar en lo que ella cree sobre lo que le ocurre. Entonces ten\u00eda que ser claramente un narrador externo. Yo quer\u00eda que fuera un narrador cercano, pero que pudiera ver las cosas desde afuera sin decirnos: \u201cella est\u00e1 loca y en realidad no le est\u00e1 pasando eso\u201d, ni tampoco: \u201cRosa tiene toda la raz\u00f3n\u201d. Me lo imaginaba casi como una c\u00e1mara que la acompa\u00f1a, registrando lo que ella ve, sabiendo lo que piensa, pero con cierta frialdad y cierta distancia cari\u00f1osa. No juzga a Rosa: est\u00e1 con ella, cercana, pero capaz de ver las cosas desde afuera, desde su punto de vista.<\/p>\n<p>\u2014Las amenazas que ella siente durante el d\u00eda son parecidas, pero diferentes a las de la noche. O al menos las percibe de manera distinta. En el momento en que aborda la noche, todo cambia. \u00bfC\u00f3mo intentabas equilibrar esa narraci\u00f3n del d\u00eda y la de la noche, tanto en su cabeza como en lo que estaba sucediendo?<\/p>\n<p>\u2014Mira, para escribir esta novela\u2026 Yo nac\u00ed en 1972; Rosa, en el 41. Tenemos mucha distancia ella y yo. Yo intento hacer personajes cercanos a m\u00ed porque me resulta m\u00e1s f\u00e1cil, nado con mayor comodidad en esas aguas. Pero en este caso no lo logr\u00e9, porque Rosa pertenece a un universo narrativo ya establecido, que empez\u00f3 con un cuento que se llama La rumba son palo muerto y contin\u00faa en esta historia. En La perra, que pertenece al mismo universo, Rosa tiene cierta edad, ya no vive en su casa, pero sabemos d\u00f3nde est\u00e1. Es muchos a\u00f1os despu\u00e9s de esta novela.<\/p>\n<p>Cuando fui a escribir Noche negra, pensaba que Rosa iba a tener mi edad, pero no pod\u00eda ser, por el universo narrativo que ya hab\u00eda creado. Me toc\u00f3 inventarla mucho m\u00e1s vieja que yo, en una edad muy dif\u00edcil de examinar para m\u00ed. Rosa es diez a\u00f1os mayor que mi mam\u00e1 y diez a\u00f1os menor que mi pap\u00e1. No ten\u00eda referentes reales de alguien de esa edad.<\/p>\n<p>Durante ese tiempo estuve editando una biblioteca de escrituras colombianas y le\u00ed autoras desde la colonia hasta las nacidas en la primera mitad del siglo XX. A todas las le\u00ed con inter\u00e9s de editora, pero a las nacidas en la \u00e9poca de Rosa las le\u00ed tambi\u00e9n con inter\u00e9s de investigadora, para entender su pensamiento pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, tuve que leer toda la historia de la violencia en Colombia para comprender qu\u00e9 pas\u00f3 en los a\u00f1os sesenta, cuando se formaron las guerrillas de las FARC. En Colombia hubo La Violencia, con may\u00fascula: un periodo de guerra entre liberales y conservadores. Los conservadores, muchas veces desde el Estado, y los liberales como guerrillas comunistas o campesinos que se iban al monte a luchar. En los a\u00f1os sesenta ya se crearon las FARC.<\/p>\n<p>Ese era el contexto de Rosa en la universidad, cuando conoci\u00f3 a Ferm\u00edn, y yo quer\u00eda entender c\u00f3mo hab\u00eda sido eso. Una de las investigaciones m\u00e1s importantes fue a trav\u00e9s de Arturo Alape. \u00c9l naci\u00f3 en la misma \u00e9poca que Ferm\u00edn, y pens\u00e9: Ferm\u00edn est\u00e1 basado en \u00e9l. Alape era un escritor cale\u00f1o, y su trabajo m\u00e1s importante es La paz, la violencia. Testigos de excepci\u00f3n, que menciono en los agradecimientos. Es un gran libro que explica y hace un recuento hist\u00f3rico muy profundo y un an\u00e1lisis impresionante sobre la violencia en Colombia. Pero adem\u00e1s escribi\u00f3 ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Uno de sus cuentos que m\u00e1s me gust\u00f3 narraba c\u00f3mo Cali era una ciudad alegre y rumbera de d\u00eda, con m\u00fasica bailable, y de noche todo el mundo se encerraba en sus casas porque llegaban \u201clos p\u00e1jaros\u201d: polic\u00edas conservadores que sacaban a la gente de sus casas, se la llevaban y nunca volv\u00edan. Nadie preguntaba por ellos, porque hacerlo era correr el riesgo de que te pasara lo mismo.<\/p>\n<p>Me encant\u00f3 esa visi\u00f3n de la violencia colombiana, porque as\u00ed funciona nuestra violencia: somos un pueblo alegre, rumbero, pachanguero, luminoso, pero al mismo tiempo muy violento. En esta novela yo pod\u00eda hacer eso: la vida de d\u00eda es una, la de noche es otra. Durante la noche surgen nuestras sombras y nuestros miedos. Ella tiene miedo de s\u00ed misma, y por eso la sentimos m\u00e1s cercana. Es como mi miedo, el mismo miedo, pero en la noche ya empieza a romperse.<\/p>\n<p>\u2014Cuando las historias suceden en un paraje como la selva, es sencillo pensarla como un \u00fanico ente que rodea al personaje y lo transforma. Pero me da la sensaci\u00f3n de que t\u00fa te has cuidado mucho de nombrar, separar y particularizar cada amenaza que significa algo distinto para la psique de Rosa. La selva puede ser una sola, pero cada cosa habla de una parte de su vida y le genera una preocupaci\u00f3n diferente. \u00bfC\u00f3mo lo trabajaste?<\/p>\n<p>\u2014Viv\u00ed nueve a\u00f1os en un lugar como el que inspira la novela, en un acantilado selv\u00e1tico frente al oc\u00e9ano Pac\u00edfico, en un pueblo de pescadores negros. Yo viv\u00eda all\u00ed, y me sorprend\u00eda que algunos de esos pescadores, hombres gigantescos, capaces de enfrentarse a la mar brava a oscuras y sacar meros \u2014unos pescados enormes\u2014 con sus propios brazos, me dijeran: \u201cYo nunca he subido all\u00e1\u201d, se\u00f1alando mi casa en la selva. \u00bfPor qu\u00e9? \u201cPorque me da miedo la selva\u201d.<\/p>\n<p>La selva tiene algo profundamente misterioso. No s\u00e9 si es porque es el lugar primigenio, donde sentimos una vuelta a lo m\u00e1s primario de lo que somos. Creo que hay algo ah\u00ed que nos conecta con nuestro yo salvaje.<\/p>\n<p>Cuando escrib\u00ed La perra, inclu\u00ed esa perra que se escapa a la selva y se vuelve un animal indomesticado. Eso naci\u00f3 de mi experiencia: all\u00ed era imposible criar un perro como en la ciudad. En un apartamento el perro no tiene voluntad, vive encerrado, depende de ti. En cambio, en la selva el perro escucha el llamado, y tarde o temprano se vuelve salvaje. Creo que eso mismo nos pasa a nosotros.<\/p>\n<p>Yo llegu\u00e9 a la selva con ideas rom\u00e1nticas: vivir en armon\u00eda con la naturaleza, no contaminar, no ser violenta. Muy pronto tuve cortadas que se infectaban, las termitas se com\u00edan la madera de la casa, y entend\u00ed que deb\u00eda sacar mi bestia para sobrevivir. Si llegaba con la idea de un monje tibetano, la selva me devoraba en dos segundos. Descubr\u00ed que esa violencia en m\u00ed era necesaria, que nos conecta con lo animal.<\/p>\n<p>Por eso quer\u00eda hablar de una selva que s\u00ed se siente como un organismo total, pero que tambi\u00e9n se manifiesta en amenazas particulares, cada una apelando a un miedo: la serpiente, el murci\u00e9lago, las termitas\u2026 Todo supone un peligro para tu vida, tu cuerpo o tu casa. Me muerde una serpiente y muero envenenada, me muerde un murci\u00e9lago y me muero de rabia. Pero adem\u00e1s de esas amenazas, tambi\u00e9n hay una cotidianidad construida en torno a la selva: los pajaritos que se alejan, los cangrejitos que entran en la arena\u2026 Dentro de ese medio que parece tan ex\u00f3tico, existe tambi\u00e9n un reloj cotidiano.<\/p>\n<p>\u2014Y esas amenazas animales o de la propia selva, casi las trasladas a lo humano. En el libro se desarrollan a la par: la amenaza animal y la humana, la masculina. Como si cada peligro de la selva se correspondiera con lo que le sucede a Rosa.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed hay una pregunta: \u00bfsomos tan distintos de la naturaleza? Sabemos que somos animales, pero no terminamos de cre\u00e9rnoslo. Pensamos que somos superiores, m\u00e1s evolucionados, m\u00e1s civilizados. Pero esta novela es una indagaci\u00f3n en la naturaleza de afuera y, sobre todo, en la de adentro. Y esa naturaleza interior no es tan diferente: las fuerzas que operan en la selva \u2014la violencia de las termitas, de los depredadores\u2014 se parecen a las que ejercen los hombres contra las mujeres, los militares contra la gente, los poderosos contra los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Nos creemos \u00fanicos en nuestra violencia, pero los animales tambi\u00e9n son violentos. Eso forma parte de nuestra naturaleza animal. Quiz\u00e1s, si lo reconoci\u00e9ramos m\u00e1s, podr\u00edamos entendernos mejor.<\/p>\n<p>\u2014La novela va generando una inquietud progresiva, pero hay una imagen casi al principio en la que ya est\u00e1 todo condensado. Una casa en mitad de la selva sin puertas. Una casa sin puertas significa un hogar que lo es, pero al mismo tiempo totalmente vulnerable. Ah\u00ed ya est\u00e1 todo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Y mira que eso no lo pens\u00e9 mientras escrib\u00eda la novela, sino ahora, despu\u00e9s de que ha sido le\u00edda. Y tiene que ver con los cuerpos de las mujeres. He pensado que los cuerpos de los hombres son casas con puertas: hay que tocar para entrar. Pero los cuerpos de las mujeres son casas sin puertas, donde los hombres se sienten con el derecho de invadir.<\/p>\n<p>\u2014Por lo que dec\u00edas sobre el choque entre lo urbano y la selva, pienso en c\u00f3mo describes la construcci\u00f3n de la casa, con todas las dudas y contratiempos. Hay casi hasta un poco de burla hacia ese sue\u00f1o urbanita de conectar con la naturaleza.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, yo creo que esa es una idea muy occidental, muy europea. Mi primer gran contacto con la selva fue trabajando como voluntaria en un refugio de animales silvestres en Bolivia. Estuve all\u00ed cinco meses. Llegaban europeos, alemanes, suizos, y lo primero que hac\u00edan era quitarse los zapatos para caminar por la selva. Yo les dec\u00eda: \u201c\u00bfTe vas a ir sin zapatos a la selva?\u201d. A los tres d\u00edas estaban enfermos, picados, con v\u00f3mito, con diarrea, diciendo: \u201cLa selva es horrible\u201d. Y claro, la selva es horrible.<\/p>\n<p>Tenemos esta idea de que lo natural es bueno, pero el veneno de serpiente es natural, los huracanes son naturales. La naturaleza no es buena ni benigna: es terrible y buena al mismo tiempo. Nos da y nos quita. Es todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"VAL\u00c8NCIA. 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