{"id":145837,"date":"2025-09-29T06:39:08","date_gmt":"2025-09-29T06:39:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/145837\/"},"modified":"2025-09-29T06:39:08","modified_gmt":"2025-09-29T06:39:08","slug":"morir-no-es-el-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/145837\/","title":{"rendered":"Morir no es el final"},"content":{"rendered":"<p>La m\u00e1quina de hacer p\u00e1jaros (P\u00e1ginas de Espuma, 2024) es un libro en el que todo puede suceder: donde la muerte no es el final, los animales existen si se los mira, el lugar de la infancia puede volverse el m\u00e1s siniestro y aterrador, y los cuerpos est\u00e1n sometidos a otras leyes; pueden cambiar de forma, mutar, perdurar, y donde el fogonazo de personajes televisivos con todo su brillo y su ficci\u00f3n puede ser m\u00e1s real y reconfortante que la misma realidad. Est\u00e1 lleno de p\u00e1jaros de todos los colores, de verdad, de papel o imaginarios, que se escapan por entre las grietas de mundos resquebrajados, por donde se cuela la magia, la fantas\u00eda, la esperanza. Mundos donde la palabra se vuelve carne, concreta, literal, y donde la realidad se vuelve verbo, escenario de papel, cart\u00f3n con plumas y brillantina.<\/p>\n<p>Las once historias est\u00e1n bellamente bordadas por elementos narrativos, a veces fant\u00e1sticos y a veces no, que las conectan entre s\u00ed. Son gui\u00f1os al lector y la invitaci\u00f3n a imaginarse otros caminos, otras posibilidades, qu\u00e9 pasar\u00eda si\u2026 que dejan al lector revoloteando entre cuento y cuento, picoteando, para no terminar de irse, para no cerrar el libro, porque sus personajes enamoran, son tan cotidianos que se sienten cerca, nos recuerdan la infancia, las abuelas, las primas, los \u00eddolos. Este libro es una gran experiencia para los sentidos, para la imaginaci\u00f3n y sobre todo para el juego metaliterario en el que el lenguaje se desarticula, se desquicia, abriendo un abanico de posibilidades que anidan en lo liminal entre la locura y la palabra.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 el proyecto de este libro?<\/p>\n<p>El proyecto surgi\u00f3 luego de haber tenido un par de encargos de relatos para antolog\u00edas, y qued\u00e9 contenta con el resultado. Dos cuentos de estos est\u00e1n en el libro: \u201cLas lumbres\u201d y \u201cTecnocumbia para el fin del mundo\u201d. Y sent\u00eda que hab\u00eda algo en esos dos relatos que quer\u00eda extender, jugar con esos mundos. \u201cLas lumbres\u201d era un relato bastante experimental, basado en un archivo. El otro ten\u00eda muchas referencias a mi infancia, con elementos que no me hab\u00eda atrevido antes a usar, con referencias populares, televisivas, musicales. Con ese deseo de trabajar esos mundos m\u00e1s experimentales, quiz\u00e1 m\u00e1s con el humor, la iron\u00eda, lo metaliterario, lo fant\u00e1stico, que para m\u00ed fundan la ficci\u00f3n, y al mismo tiempo ir al tiempo de la infancia.<\/p>\n<p>Son caminos de comunicaci\u00f3n con el lector que se abren a trav\u00e9s de los elementos de esos mundos, las experiencias de la infancia y las otras \u00e1reas de la cultura como el cine, la televisi\u00f3n, la m\u00fasica. Permiten que el lector se identifique, que se introduzca en esos mundos y se sienta a gusto. Son puertas y ventanas que se abren y se entrelazan con la experiencia del lector.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se le ha ocurrido un t\u00edtulo tan maravilloso y tan bien puesto?<\/p>\n<p>Yo admiro mucho a Charly Garc\u00eda. He seguido un poco la carrera musical que \u00e9l ha tenido, los distintos grupos que tuvo. Hab\u00eda algo en su forma de hacer m\u00fasica, en Sui G\u00e9neris y en particular en su grupo La m\u00e1quina de hacer p\u00e1jaros, hay algo de una tristeza que no es para echarse a llorar, pero hay una rebeli\u00f3n desde la tristeza que a m\u00ed me interes\u00f3 mucho. Una tristeza subversiva. Una tristeza que sin embargo levanta. Tambi\u00e9n hab\u00eda algo en esa forma de \u201cLa m\u00e1quina de\u2026\u201d, como una canci\u00f3n de Charly \u201cLa m\u00e1quina de ser feliz\u201d, o el relato de Mario Lebrero \u201cLa m\u00e1quina de pensar en Gladys\u201d. Me parecen fascinantes por esa concepci\u00f3n de la m\u00e1quina fant\u00e1stica o la m\u00e1quina in\u00fatil, que no tiene m\u00e1s sentido que el de producir una ilusi\u00f3n, incluso una alucinaci\u00f3n. Esa composici\u00f3n me encantaba y se un\u00eda a la idea de la rebeli\u00f3n de la tristeza. Quer\u00eda que el libro fuese eso. Y por eso me rob\u00e9 el t\u00edtulo. Con mucha admiraci\u00f3n y a la vez con mucho miedo de robarte algo que es muy grande y luego usarlo en algo que es una tonter\u00eda. Pero bueno, luego me dije, no importa, no se va a enterar. De todos modos ha sido un homenaje.<\/p>\n<p>Sobre la forma en que se entrelazan los cuentos, hay una redondez lograda, elementos que se conectan, que vuelven a aparecer y se conectan. Los relatos est\u00e1n como cosidos o bordados a trav\u00e9s de im\u00e1genes y elementos como las hurracas, los \u00e1ngeles, las plumas, mucha brillantina, los cigarrillos Phillip Morris, las canciones, libros, pel\u00edculas, hombres violentos, mujeres rotas. \u00bfC\u00f3mo ha logrado esa unidad?<\/p>\n<p>Muchos de los motivos, como las mujeres rotas, lo corporal de distintas formas, las masculinidades de hombres a los que hay que cuidar, limpiar como beb\u00e9s, eran temas que salieron m\u00e1s de manera inconsciente y que se repitieron en muchos cuentos. Al ver esto en una segunda o tercera escritura me gusta recogerlos en una suerte de mapa sem\u00e1ntico, donde se ven las conexiones y una imagen global de lo que est\u00e1 saliendo. Me gusta esa imagen del bordado, porque cuando el mapa sem\u00e1ntico me muestra estos emergentes que han salido de manera inconsciente, me gusta recuperarlos, conect\u00e1ndolos, como si diera una lazada. El abuelo de un personaje podr\u00eda ser el abuelo del otro. Tambi\u00e9n le llamo a ese \u00faltimo proceso el \u201ccosido total\u201d, para que los cuentos queden unidos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me gusta usar reglas comunes a los relatos. En este libro est\u00e1 la regla \u201cmorir no es lo peor\u201d, ya que aqu\u00ed la muerte no es el final de todo. Este tipo de reglas hermana a los relatos entre s\u00ed o genera conexiones.<\/p>\n<p>Hay muchos elementos como la toxicidad del ambiente familiar, el delirio, lo on\u00edrico, que se juegan en los bordes, al l\u00edmite del desastre, de la locura, de la realidad.<\/p>\n<p>Me gusta mucho el lugar al borde donde no es ni realismo puro, ni fantas\u00eda total, ni delirio, porque creo que la misma materialidad de las palabras, la palabra precisa y concreta, ese ejercicio l\u00fadico de jugar con las palabras, te puede llevar a ese l\u00edmite y permitirte habitar all\u00ed. Habitar ese borde donde es el lenguaje de la imaginaci\u00f3n el que tiene que crear todo lo que est\u00e1 en el cuento, no hay m\u00e1s, sin efectos especiales, sin huir, solo con la palabra debes sostener esos bordes que quieres cruzar o en los que te quieres quedar.<\/p>\n<p>Yo trabajo as\u00ed, a veces me encuentro en callejones sin salida, cuando cruzas ese l\u00edmite y te has excedido y tienes que volver atr\u00e1s, paso a paso y retomar esa l\u00ednea. Hago un trabajo muy de palabra a palabra, con cuidado de no resbalarme y arruinar el cuento. Si exagero la huida a lo fant\u00e1stico estoy tomando el camino f\u00e1cil. Si evito ir al borde de lo fant\u00e1stico, de la tragedia, siento que no estoy tomando el riesgo necesario.<\/p>\n<p>\u00bfEl relato se juega en las sucesivas escrituras y reescrituras o es algo que va saliendo org\u00e1nicamente a medida que avanza?<\/p>\n<p>Siempre digo que soy muy lenta. Primero escribo una masa de cosas, versiones, voces, ideas. Luego voy encontrando una voz, y aquello que busco. As\u00ed llego al primer borrador y cada vez reescribo todo desde el principio, aunque tenga que teclear todo de vuelta. Necesito volver a escribir las cosas, es parte del proceso que he ido encontrando. Es casi arqueol\u00f3gico. No suelo escribir con una idea clara de lo que quiero escribir, sino que tengo im\u00e1genes, elementos. Por eso tengo que escribir y reescribir mucho hasta que logro lo que quiero.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde abreva esta fantas\u00eda para crear esos mundos tan interesantes?<\/p>\n<p>Creo que de la infancia, de las novelas (que antes ten\u00edan mucho de fant\u00e1stico) y de mis lecturas que se revelan al realismo. Como Roque Larraquy, que es un escritor argentino, o Stefan Lindberg, que es un cuentista americano, que por ejemplo tiene un cuento en el cual una mujer apunta a alguien con el dedo y ese alguien se cae y uno no sabe si es el efecto del dedo. Me encantan estas cosas. Donde de golpe aparece esa grieta de la que nacen los relatos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n siento que muchas cosas nacen de mi abuela, ella era la se\u00f1ora de los p\u00e1jaros en mi casa, era una persona con muchos matices y aunque era un poco oscura, ten\u00eda sus p\u00e1jaros y los adoraba, en una casa donde pasaban muchas cosas, que no se si eran terror\u00edficas o nos las invent\u00e1bamos con mis hermanas. Creo que desde entonces me acostumbr\u00e9 a ese mecanismo de la grieta, de inventar que pasaba algo para no ver lo que pasaba en la realidad. Te inventabas algo encima de la realidad. Esa huida hacia lo fant\u00e1stico, hacia la imaginaci\u00f3n, se qued\u00f3 conmigo y creo que est\u00e1 mucho en el libro. Tambi\u00e9n esa fantas\u00eda nace del propio lenguaje. Como en el cuento \u201cLa persona de la que te enamoraste\u201d, es el cuento de la mujer rota, (que se desarma en partes) y es un cuento que escrib\u00ed despu\u00e9s de una ruptura. El pensamiento literal era de estar rota, y yo me preguntaba qu\u00e9 suceder\u00eda si estuviera rota y hubiera que armarme una y otra vez. All\u00ed voy al juego con lo literal y lo imaginario.<\/p>\n<p>Y eso sucede mucho en los narradores infantiles, desde esa forma concreta de pensar y ver el mundo, desde esa otra literalidad.<\/p>\n<p>Tal cual, hay algo en el pensamiento infantil todopoderoso, que puede ser muy maravilloso o muy peligroso, pienso en el relato de Federico Falco que se llama \u201cEl pelo de la virgen\u201d en el que un ni\u00f1o se obsesiona con el pelo de una ni\u00f1a, que al final se lo da y su hermanito enfermo muere y \u00e9l se queda pensando que ha sido su culpa. Ese pensamiento fundacional, m\u00e1gico que en la infancia crea realidad.<\/p>\n<p>Son muy veros\u00edmiles esos narradores infantiles. \u00bfEs necesario hacer un viaje a la infancia para lograrlos?<\/p>\n<p>No s\u00e9 si es un viaje a la infancia, pero s\u00ed pienso en ciertos reveses de m\u00ed misma cuando era ni\u00f1a. De esos pensamientos, a veces atroces, o tienes una voz mental s\u00f3rdida, atroz o luminosa. Busco la sem\u00e1ntica o la construcci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de esos pensamientos infantiles. Creo que se construyen sobre unas pocas coordenadas, como en el cuento \u201cCabeza quemada\u201d, una de esas coordenadas es que \u201cla gente adulta sabe lo que hace\u201d, aunque hagan cosas extra\u00f1as. Est\u00e1 tambi\u00e9n la coordenada del cuerpo ni\u00f1o, que quiere vivir como tal, la otra es la del terror, el terror de estar viviendo una metamorfosis, estarse convirtiendo en algo que no quieres.<\/p>\n<p>Creo que de ni\u00f1a hab\u00eda tres o cuatro coordenadas que creaban realidad y creaban lenguaje. Con las voces infantiles voy buscando un poco eso: qu\u00e9 ha pasado, qu\u00e9 los transforma y qu\u00e9 atraviesa esa voz.<\/p>\n<p>Justamente ese relato transmite la sensaci\u00f3n de indefensi\u00f3n y dependencia de la infancia, y lo hace de manera magistral. \u00bfHa sido con intenci\u00f3n de denuncia?<\/p>\n<p>Ese es uno de los cuentos que m\u00e1s reescrituras tuvo. La versi\u00f3n en ingl\u00e9s, por ejemplo, es distinta. Porque en alg\u00fan momento en ese cuento me faltaba el alivio de ese humor y la ternura de las ni\u00f1as para que las salvara un poquito de tanta dureza del cuento. Quer\u00eda jugar mucho con la idea de c\u00f3mo un relato, el del fin del mundo, en este caso, muy apocal\u00edptico, que esta familia compra y donde se normaliza la brutalidad. Quer\u00eda ver qu\u00e9 pasaba dentro de estas cuatro paredes donde toda atrocidad pod\u00eda suceder, c\u00f3mo esas psiquis sostienen semejante situaci\u00f3n. Y aqu\u00ed las ni\u00f1as habitan el recuerdo infantil como forma de alivio, aparece Walter Mercado que les agrega brillo y gracia, y as\u00ed pueden los personajes soportar lo que les sucede. Aceptar un relato puede ser muy peligroso.<\/p>\n<p>Ser\u00eda como buscar el origen de la resiliencia, \u00bfno? Como en la situaci\u00f3n de migraci\u00f3n una se aferra a algunas cosas, esas que al recordarlas generan un sentimiento positivo, que le permiten sobrellevarla.<\/p>\n<p>Te agarras a algo, s\u00ed. Una siendo migrante siempre hay cosas que necesita idealizar, casi divinizar, para poder sostenerse. Como en los relatos estos personajes televisivos que la imaginaci\u00f3n engrandece para volverlos un sustento.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las cosas que echa de menos de Ecuador?<\/p>\n<p>Los jardines. Cuenca es una ciudad peque\u00f1a, pero all\u00ed no es extra\u00f1o tener un pedacito de tierra, un jard\u00edn, a\u00fan cuando no se tenga mucho dinero. Y yo tuve mi jard\u00edn, donde crec\u00eda todo lo que pod\u00eda crecer.<\/p>\n<p>Otra cosa que extra\u00f1o mucho es que algo te devuelva la mirada. En tu barrio te conocen los vecinos, hablas con la gente, a\u00fan con aquella que no conoces tan bien, igual sientes esa familiaridad. Te hablan, te contestan. Te devuelven la mirada. Eso me falta aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Y luego las monta\u00f1as, que en mi ciudad me ayudaban a ubicar, en Madrid me pierdo.<\/p>\n<p>\u00bfSon los personajes quienes s\u00ed le devuelven la mirada?<\/p>\n<p>S\u00ed, yo me enamoro mucho de mis personajes. A veces me sucede que no quiero acabar el cuento porque estoy apegada al personaje, como con Rosi Boom Boom, con el abuelo alien\u00edgena, el doctor Rex, la escritora muerta. No solo porque te devuelven la mirada, sino porque una pone en ellos pedacitos de s\u00ed misma, trozos autobiogr\u00e1ficos que generan familiaridad. Mi pediatra nos daba caramelos de miel, como el doctor Rex, y no me daba miedo ir al m\u00e9dico. Eso se lo di a mi personaje. Y esa familiaridad hace que una se sienta arropada y cercana.<\/p>\n<p>El relato de la escritora parece particularmente autobiogr\u00e1fico. \u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 una idea tan arriesgada?<\/p>\n<p>Es un poco c\u00f3mico, yo acababa de llegar a Madrid y el estr\u00e9s de la situaci\u00f3n me hab\u00eda producido un problema en la piel. Y recuerdo que le dec\u00eda a mi pareja: \u201ca lo mejor me estoy muriendo\u201d, y otra vez \u201ca lo mejor ya estoy muerta\u201d. Y un\u00ed esa idea con el personaje de un m\u00e9dico, casi como un gal\u00e1n de cine. Y me puse a pensar que suceder\u00eda si una estuviera muerta y pudiera seguir escribiendo. Pensaba en algunos autores, en cu\u00e1les hubieran sido sus \u00faltimas palabras. Y me preguntaba, a m\u00ed qu\u00e9 me importa realmente de la escritura, si muero qu\u00e9 dejar\u00eda, no s\u00e9, tres frases, una postal. Y esta escritora del relato va sacando algo como residual, una escritura que ya no importa porque una ya est\u00e1 muerta y solo queda un cuerpo. Y todo esto me invitaba a re\u00edrme de la escritura que pretende ser algo grande y de repente es solo un resto, y re\u00edrme de m\u00ed misma como escritora.<\/p>\n<p>Y para finalizar quer\u00eda preguntarle \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 tramando?<\/p>\n<p>Ahora mismo tengo una idea de algo que quiz\u00e1 se convierta en una novela. Estoy en ese proceso de encontrar im\u00e1genes, palabras, escribir p\u00e1rrafos, es como perseguir a un personaje. Encontrar una voz, ir relacionando elementos que se me van ocurriendo a partir de un disparador, pregunt\u00e1ndome qu\u00e9, c\u00f3mo, d\u00f3nde, y as\u00ed. Por ah\u00ed vamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Romina Tumini<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La m\u00e1quina de hacer p\u00e1jaros (P\u00e1ginas de Espuma, 2024) es un libro en el que todo puede suceder:&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":145838,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,146,147,25,24,225,23],"class_list":{"0":"post-145837","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-entertainment","10":"tag-entretenimiento","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-libros","14":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/145837","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=145837"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/145837\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/145838"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=145837"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=145837"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=145837"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}