{"id":149051,"date":"2025-09-30T17:31:09","date_gmt":"2025-09-30T17:31:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/149051\/"},"modified":"2025-09-30T17:31:09","modified_gmt":"2025-09-30T17:31:09","slug":"vladimir-sorokin-nos-saca-de-dudas-con-su-nuevo-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/149051\/","title":{"rendered":"Vlad\u00edmir Sorokin nos saca de dudas con su nuevo libro"},"content":{"rendered":"<p>Publicado por Acantilado en 2025, El Kremlin de az\u00facar (S\u00e1jarny Kreml, t\u00edtulo original) despliega sus quince cap\u00edtulos como fragmentos de un gran mosaico, mostrando la sociedad rusa dividida cien veces: hologramas y robots conviven con se\u00f1ores feudales; la tecnolog\u00eda y lo metaf\u00edsico; a los oprimidos frente a los opr\u00edchniks; lo antiguo y lo nuevo entrelazados en sangrantes contradicciones. Lo ef\u00edmero \u2013el az\u00facar soluble en t\u00e9, regalado en la Plaza Roja a ni\u00f1os y ni\u00f1as\u2013 se convierte en centro de una mitolog\u00eda po\u00e9tica-pol\u00edtica, met\u00e1fora de un poder que promete encanto e ignora la sustancia humana.<\/p>\n<p data-start=\"1497\" data-end=\"2039\">Sorokin prosigue el hilo que ya estaba m\u00e1s que trazado en El d\u00eda del oprichnik, su novela anterior. Pero no estira la misma trama: en lugar del relato \u00fanico, nos entrega relatos m\u00faltiples; en lugar de un soberano concreto, un soberano omnipresente; en lugar de una historia lineal, una galer\u00eda de visiones, de rituales, de voces que se superponen. Este libro es un atlas sentimental del alma rusa, una enciclopedia descompuesta donde cada cap\u00edtulo es al mismo tiempo f\u00e1bula pol\u00edtica, grotesco ceremonial, farsa, y momento l\u00edrico inesperado.<\/p>\n<p data-start=\"2041\" data-end=\"2722\">Desde el primer cap\u00edtulo, la tensi\u00f3n entre lo rid\u00edculo y lo ominoso, entre lo carnavalesco y lo cruel, nos atrapa: la imagen del Kremlin de az\u00facar que se disuelve en el t\u00e9 anticipa ya el destino de quienes creen en los s\u00edmbolos dulces. Ni\u00f1os que reciben algo bello, algo comestible, algo ef\u00edmero; luego ese s\u00edmbolo pasa de mano en mano, entre clases sociales, entre se\u00f1or\u00edos y servidumbres. Sorokin juega con la idea del presente como m\u00e1scara del pasado; con la memoria que se desfigura y vuelve como enfermedad. El r\u00e9gimen no es solo autoritario, es performativo, visible en los gestos, los s\u00edmbolos y en la manera en que la gente consume el poder, lo saborea, lo bebe, lo olvida.<\/p>\n<p data-start=\"2724\" data-end=\"3301\">Las escenas que pintan colas para el pan, hologramas que promocionan rituales ortodoxos, la vigilancia tecnol\u00f3gica combinada con iconos religiosos, los espect\u00e1culos grotescos en plazas pintadas de blanco: todo esto se combina en un cosmos donde lo extraordinario se cuela en lo cotidiano para desestabilizar lo que d\u00e1bamos por obvio. Este mundo neomedieval es, sin embargo, espejo de nuestras distop\u00edas reales, de las costras que cubren las democracias que olvidan su deuda con la verdad, la justicia, el recuerdo.<\/p>\n<p data-start=\"3303\" data-end=\"3905\">El estilo de Sorokin arde en esas tensiones. Su lenguaje alterna registros: hay arca\u00edsmos, hay burocracia po\u00e9tica, jerga publicitaria, fraseolog\u00eda de culto religioso y ret\u00f3rica del poder. No todo es s\u00edmbolo puro; algunas p\u00e1ginas funcionan como un desfile de bordes canturreantes del absurdo. Sorokin no quiere s\u00f3lo denunciar; quiere provocar que el lector se sienta inc\u00f3modo, que dude, que reconozca en esas im\u00e1genes distantes un eco de \u201caqu\u00ed\u201d y \u201cahora\u201d. No es s\u00f3lo la Rusia futura la criticada: es cualquier paisaje humano en el que el poder, la memoria, la obediencia y la fe se mezclan sin borrarse.<\/p>\n<p data-start=\"3907\" data-end=\"4518\">Una caracter\u00edstica significativa es c\u00f3mo Sorokin reutiliza, resignifica y deforma la tradici\u00f3n literaria rusa: la idea del zarismo y lo feudal, la herencia de los cuentos, del absurdo g\u00f3tico, de la s\u00e1tira grotesca que tienen ra\u00edces antiguas. Pero lo mezcla con tecnolog\u00eda, con hologramas, con robots que sirven copas, con propaganda digital. Lo medieval y lo futurista conviven en cat\u00e1strofe est\u00e9tica, en exceso visual, en escenas que se leen casi como cuadros vivientes: palacios que se desmoronan simb\u00f3licamente, rituales p\u00fablicos que son teatro del terror, la Soberana que al amanecer huele a pastel quemado.<\/p>\n<p data-start=\"4520\" data-end=\"4889\">El libro no prescinde del humor negro ni de la iron\u00eda punzante. Sorokin parece disfrutar deformando lo sagrado, lo solemne, lo oficial. La lectura de El Kremlin de az\u00facar se siente como adentrarse en un carnaval sombr\u00edo, donde los disfraces son reales, donde el miedo est\u00e1 disfrazado de adorno, y donde la gula \u2013de poder, de obediencia\u2013 se sirve en bandeja de az\u00facar.<\/p>\n<p data-start=\"4891\" data-end=\"5462\">Si algo queda claro al cerrar el volumen es que la \u201cgran enciclopedia del alma rusa\u201d que propone Sorokin no est\u00e1 escrita desde el hero\u00edsmo, sino desde la fisura, desde lo deformado, desde lo que el poder arroja a los m\u00e1rgenes para poder seguir creyendo que no est\u00e1 all\u00ed. Esta Rusia de 2028 que Sorokin inventa es una f\u00e1bula pol\u00edtica feroz pero tambi\u00e9n una advertencia moral: cuando los s\u00edmbolos devoran la sustancia; cuando los rituales de poder se vuelven decorativos; cuando la memoria es obligatoria pero vac\u00eda; cuando lo dulce se disuelve en el l\u00edquido de la mentira.<\/p>\n<p data-start=\"5464\" data-end=\"5897\">En suma, El Kremlin de az\u00facar no es solo un nuevo libro para los seguidores de Sorokin, es un golpe literario, una carcajada amarga, un espejo oscuro para lectores que deseen mirar m\u00e1s all\u00e1 de la an\u00e9cdota. Sorokin nos recuerda que la ficci\u00f3n no sirve s\u00f3lo para escapar, sino para recuperar el asombro, para encender la sospecha, para preguntarnos qui\u00e9n soporta el peso del poder cuando los muros ya no se ven, sino que se saborean.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Publicado por Acantilado en 2025, El Kremlin de az\u00facar (S\u00e1jarny Kreml, t\u00edtulo original) despliega sus quince cap\u00edtulos como&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":149052,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,146,147,25,24,225,23],"class_list":{"0":"post-149051","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-entertainment","10":"tag-entretenimiento","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-libros","14":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149051","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=149051"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149051\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/149052"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=149051"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=149051"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=149051"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}