{"id":159649,"date":"2025-10-06T16:27:48","date_gmt":"2025-10-06T16:27:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/159649\/"},"modified":"2025-10-06T16:27:48","modified_gmt":"2025-10-06T16:27:48","slug":"san-francisco-y-el-archivo-de-cartas-de-lectores-desesperados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/159649\/","title":{"rendered":"San Francisco y el archivo de cartas de lectores desesperados"},"content":{"rendered":"<p class=\"ft-text ft-helper-closenews\">Kearny Street es una empinada calle del barrio de North Beach, en San Francisco. A finales de los a\u00f1os 60, <strong>Richard Brautigan,<\/strong> el autor de la instant\u00e1neamente famosa \u2014en aquel entonces\u2014<strong> &#8216;La pesca de la trucha en Am\u00e9rica&#8217;<\/strong> (Blackie Books), viv\u00eda en un apartamento situado en el n\u00famero 1425, a medio camino entre Washington Square \u2014la a\u00fan hoy id\u00edlica plaza ajardinada protagonista del primer cap\u00edtulo de la novela en cuesti\u00f3n, en cuya portada a\u00fan se re\u00fane la gente a comer s\u00e1ndwiches\u2014 y la imponente Torre Coit. D\u00e9jenme decirles que la Torre Coit, situada en la cima de Telegraph Hill, se construy\u00f3 en el a\u00f1o 1933 con el dinero de una ilustre y exc\u00e9ntrica vecina del barrio a la que le gustaba apagar incendios, una rica heredera llamada Lillie Hitchcock Coit.<\/p>\n<p class=\"ft-text\"><strong>Cuando Lillie Hitchcock Coit apagaba incendios no exist\u00eda a\u00fan el cuerpo de bomberos en la ciudad. No lo hubo hasta 1866.<\/strong> Puesto que las casas eran de madera, los incendios eran habituales, y hab\u00eda compa\u00f1\u00edas de voluntarios sofoc\u00e1ndolos. Lillie Coit formaba parte de ellas. Jam\u00e1s fue una m\u00e1s en la alta sociedad. Fumaba puros y vest\u00eda pantalones antes de que estuviera socialmente aceptado que las mujeres lo hicieran. Adem\u00e1s<strong>, le gustaba jugar, y se travest\u00eda<\/strong> \u2014haci\u00e9ndose pasar por hombre\u2014 para ser aceptada en las partidas en las que se apostaba. Se dec\u00eda de ella que se hab\u00eda afeitado la cabeza para que sus pelucas encajaran mejor. Oh, s\u00ed, Lillie Hitchcock Coit podr\u00eda haber sido<strong> un personaje del siempre ingenioso y tierno Richard Brautigan.<\/strong><\/p>\n<p class=\"ft-text\"><strong>Junto a la Torre Coit hay una estatua de Cristobal Col\u00f3n en la que Cristobal Col\u00f3n parece Superman. Tiene incluso una capa. <\/strong>Nada que ver con el aspecto de mosquetero de Benjamin Franklin en la estatua a cuyos pies posan Brautigan y su mujer en la portada de La pesca de la trucha en Am\u00e9rica, en la mencionada plaza de Washington Square. A Brautigan le gustaba posar para las portadas de sus libros.<strong> En &#8216;The Abortion: An Historical Romance&#8217;, su novela de 1971, la novela que invent\u00f3 otra realidad a la propia realidad <\/strong>\u2014sigan leyendo, es divertido\u2014, lo hace bajo las columnas de un lugar llamado Presidio Branch Public Library, es decir, la biblioteca p\u00fablica del barrio de Presidio, en San Francisco, que sigue donde la dej\u00f3, en el 3150 de Sacramento Street.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">En dicha novela \u2014en la que hay un romance, s\u00ed, y un viaje a Tijuana, y tambi\u00e9n situaciones encantadoramente absurdas\u2014 el protagonista vive en esa biblioteca, entregado a la recogida de manuscritos de novelas \u2014libros de instrucciones, diarios, cualquier cosa que se haya escrito\u2014 que no han sido publicadas, y las cataloga, y las conserva, y las presta, de manera que las memorias de un ni\u00f1o de siete a\u00f1os comparten estanter\u00eda con los 12 vol\u00famenes de las pesquisas de un detective privado aparentemente ficticio, y as\u00ed.<strong> El protagonista no descansa nunca.<\/strong> Est\u00e1 siempre all\u00ed, dispuesto a recibir lo que sea que se le haga llegar. En la novela se citan algunos de los t\u00edtulos. Tambi\u00e9n se habla mucho de Vida, su novia, con la que viaja a Tijuana.<\/p>\n<p class=\"ft-text\"><strong>Lo fascinante de la historia es que construy\u00f3 un lugar inexistente. O, como les dec\u00eda, cubri\u00f3 la realidad con otra realidad.<\/strong> Porque hubo un tiempo en el que la informaci\u00f3n no corr\u00eda como hoy. Hubo un tiempo en el que todo era oscuridad. Y si le\u00edas un libro como The Abortion en el que se hablaba de una biblioteca as\u00ed, y se daba una direcci\u00f3n concreta \u2014que era la direcci\u00f3n real de una biblioteca\u2014, no perd\u00edas nada escribiendo una carta a esa biblioteca, dirigida \u00abal bibliotecario\u00bb, o directamente, a \u00abLa Biblioteca\u00bb, interes\u00e1ndote por ella, preguntando si la historia que hab\u00edas le\u00eddo era cierta y si por casualidad no podr\u00edas, t\u00fa, enviar tu manuscrito, que era un buen manuscrito pero no hab\u00eda tenido suerte, y merec\u00eda, cre\u00edas, estar disponible para los lectores.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">La bibliotecaria real de la<strong> Presidio Branch Public Library<\/strong>, (Mrs.) Kay Roberts [sic], haciendo gala de un humor exquisito \u2014muy en la l\u00ednea del propio Brautigan\u2014 respondi\u00f3, con su m\u00e1quina de escribir, cada una de las misivas recibidas, asegur\u00e1ndoles que, lamentablemente, aquello era una biblioteca \u00abcorriente\u00bb, en la que a\u00fan no aceptaban manuscritos de libros no publicados, pero en la que catalogar\u00edan \u00abencantados\u00bb aquella carta y la incluir\u00edan en una colecci\u00f3n especial que sigui\u00f3 creciendo hasta finales de los a\u00f1os 80, y que hoy puede consultarse \u2014y hay sorpresas alucinantes: como la pareja que se conoci\u00f3 a trav\u00e9s de las cartas a Kay Roberts y la acab\u00f3 invitando a su boda\u2014 en la Biblioteca P\u00fablica de San Francisco, como un monumento al poder de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p data-close=\"closedContent\" class=\"subscribeHideForDisplay\">Suscr\u00edbete para seguir leyendo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Kearny Street es una empinada calle del barrio de North Beach, en San Francisco. A finales de los&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":159650,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[21083,224,5940,146,147,25,24,11826,4342,27496,225,23251,2228,23],"class_list":{"0":"post-159649","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-archivo","9":"tag-books","10":"tag-cartas","11":"tag-entertainment","12":"tag-entretenimiento","13":"tag-es","14":"tag-espana","15":"tag-francisco","16":"tag-incendios","17":"tag-lectores","18":"tag-libros","19":"tag-literatura-norteamericana","20":"tag-san","21":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/159649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=159649"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/159649\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/159650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=159649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=159649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=159649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}