{"id":165513,"date":"2025-10-09T16:52:08","date_gmt":"2025-10-09T16:52:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/165513\/"},"modified":"2025-10-09T16:52:08","modified_gmt":"2025-10-09T16:52:08","slug":"sor-brambilla-no-hay-tranquilidad-para-mi-mientras-haya-quien-sufra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/165513\/","title":{"rendered":"Sor Brambilla: no hay tranquilidad para m\u00ed mientras haya quien sufra"},"content":{"rendered":"<p>En el n\u00famero de octubre de la revista mensual de L&#8217;Osservatore Romano, \u00abDonne Chiesa Mondo\u00bb, dedicado a las mujeres misioneras, el testimonio de sor Simona Brambilla, nombrada en enero prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica, antes superiora general de las Misioneras de la Consolata&#13;\n<\/p>\n<p><b>Por Lucia Capuzzi<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa ser misionero hoy? &#8211; preguntamos a Sor Simona Brambilla, prefecta del dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica y misionera de la Consolata, con un pasado misionero en Mozambique.<\/p>\n<p>\u00abLa misi\u00f3n -responde- es una llamada a participar en el dinamismo del Amor de Dios Trinidad, que se desborda hasta crear, amar y llamar a s\u00ed a sus criaturas para que participen plenamente de su alegr\u00eda, y enviarlas a compartir esta alegr\u00eda con otras criaturas. Esta llamada concierne a todos y a cada uno: la Iglesia es misionera por su propia naturaleza. En mi caso, como misionero de la Consolata, el carisma de la misi\u00f3n ad gentes en el signo de la Consolaci\u00f3n califica la respuesta a esta llamada como un salir del propio contexto y de la propia cultura, ir y quedarse en particular con los que no conocen a Cristo, reconociendo en la experiencia de la persona y del pueblo las huellas, las semillas y los frutos de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, compartiendo el tesoro de la fe, tejiendo puentes en los que experiencias y sabidur\u00edas diferentes puedan encontrarse, dialogar y caminar juntos hacia la Luz de Dios. Creo que hoy necesitamos profundizar los caminos misioneros bajo la bandera del reconocimiento de la humanidad com\u00fan que nos hace hermanos y hermanas, del respeto, del di\u00e1logo sincero, del intercambio de dones. El Papa Le\u00f3n XIV, en su primer discurso el d\u00eda de su elecci\u00f3n, record\u00f3 estos temas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 aprendi\u00f3 en particular de su experiencia en Mozambique? &#8211; volvemos a preguntar.<\/p>\n<p>\u00abEl don de la misi\u00f3n en Mozambique, precisamente entre el pueblo Macua, en el norte del pa\u00eds, me transform\u00f3 profundamente, responde. Llevo conmigo, con profunda gratitud, toda la densa experiencia de aquellos a\u00f1os, las significativas relaciones que tocaron y convirtieron mi coraz\u00f3n, la riqueza de la sabidur\u00eda original Macua que me abri\u00f3 nuevos horizontes humanos y espirituales, la reciprocidad de la evangelizaci\u00f3n, y tantos otros dones que el Se\u00f1or me concedi\u00f3 a trav\u00e9s del encuentro con un pueblo de alma tan vibrante, c\u00e1lida, intensa, sensible.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n fue y es para m\u00ed esencialmente un don, un gran regalo de Dios. Cuando entr\u00e9 a formar parte de los misioneros de la Consolata, pensaba que la misi\u00f3n era algo hermoso. Pero cuando la viv\u00ed, descubr\u00ed que era mucho, mucho m\u00e1s hermosa de lo que pensaba. Llegu\u00e9 a Mozambique en el a\u00f1o 2000. Tras los primeros meses que pas\u00e9 en Maputo estudiando portugu\u00e9s y ayudando como enfermera durante la tragedia de las inundaciones que hab\u00edan devastado gran parte del pa\u00eds, me destinaron a una misi\u00f3n en el norte, en Ma\u00faa, en la provincia de Niassa, entre el pueblo macua. Permanec\u00ed all\u00ed s\u00f3lo dos a\u00f1os, aunque continu\u00e9 regresando peri\u00f3dicamente para realizar investigaciones interdisciplinarias sobre la evangelizaci\u00f3n inculturada entre el pueblo Macua. Fue un per\u00edodo muy intenso y bendecido. Tuve la gracia de encontrar all\u00ed misioneros que supieron no s\u00f3lo acogerme y acompa\u00f1arme para que encajara en el ambiente, la cultura y la pastoral del lugar, sino tambi\u00e9n abrir mi alma al sentido profundo de la misi\u00f3n. La gente de aquella zona me acogi\u00f3 con gran benevolencia, apertura y paciencia. Me qued\u00e9 sin palabras al ver la capacidad de di\u00e1logo, de compartir, de las personas que abrieron su coraz\u00f3n a un \u00abextranjero\u00bb, que apenas hablaba portugu\u00e9s, que a\u00fan no entend\u00eda la lengua macua, que desconoc\u00eda por completo la sabidur\u00eda y la tradici\u00f3n cultural del pueblo, y que ven\u00eda del otro lado del mundo. All\u00ed, poco a poco, descubr\u00ed la misi\u00f3n como intercambio de dones, como reciprocidad, como camino de escucha, aprendizaje y reconocimiento no s\u00f3lo de las semillas de la Palabra, sino tambi\u00e9n de los frutos que el Esp\u00edritu hac\u00eda crecer y madurar en el alma de las personas.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n se me revel\u00f3 como un espacio dial\u00f3gico en el que el Evangelio entra en relaci\u00f3n fecunda con lo que Dios ya ha realizado en una determinada persona o cultura, ilumin\u00e1ndola, liber\u00e1ndola, llev\u00e1ndola a la plenitud. Entiendo m\u00e1s existencialmente la imagen que el evangelista Lucas pone de relieve al transmitirnos las palabras del Se\u00f1or en el env\u00edo de los 72 disc\u00edpulos: \u00abLa mies es mucha y los obreros pocos\u00bb (Lc 10,2). S\u00ed, somos enviados como humildes y alegres segadores de la mies que Dios ha sembrado y hecho crecer y que ya est\u00e1 floreciendo en el campo del coraz\u00f3n de la persona y del pueblo ( Jn 4,35-38)\u00bb.<\/p>\n<p>Su nombramiento como Prefecto ha hecho historia en la Iglesia, le decimos. Es un hecho. Pero a usted le gusta llamarse ante todo \u00abmisionera\u00bb. Tambi\u00e9n el Papa Le\u00f3n XIV subray\u00f3 su condici\u00f3n de misionero antes y despu\u00e9s de su elecci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 -le preguntamos entonces a Sor Simona Brambilla- la misi\u00f3n sigue siendo necesaria en un mundo globalizado, marcado por crisis culturales, medioambientales y espirituales?<\/p>\n<p>\u00abTodos nosotros, como humanos, necesitamos ser amados gratuitamente, de verdad, fielmente, intensamente, respetuosamente, con delicadeza\u00bb, responde. As\u00ed es como ama Dios: hasta el extremo, sin cansarse. Todos, m\u00e1s o menos conscientemente, anhelamos este Amor, recibirlo, pero tambi\u00e9n dejarlo fluir y vivir en nosotros, formar parte de \u00e9l, de alguna manera. Cu\u00e1ntas veces el coraz\u00f3n humano es herido, incluso irreparablemente, por propuestas que presentan alg\u00fan subrogado de este amor, que deja un vac\u00edo en el coraz\u00f3n, amargura en el alma y marcas en el cuerpo. Con demasiada frecuencia, din\u00e1micas enfermas y totalmente contrarias al amor capturan, en sus v\u00f3rtices crueles e insidiosos, vidas necesitadas de respeto, de escucha y de cuidados, encerr\u00e1ndolas en circuitos asfixiantes, quebrantando deseos y sue\u00f1os, pisoteando su dignidad y su libertad. La misi\u00f3n, como dec\u00eda m\u00e1s arriba, es tan esencial hoy como ayer, porque el amor, el verdadero amor, es esencial. Cu\u00e1nta necesidad tenemos de recuperar el sentido profundo de nuestra humanidad, de reconocernos hermanos en humanidad, de redescubrir que nuestra humanidad es \u00abuna cosa muy buena\u00bb (Gn 1,31), de ofrecernos unos a otros respeto, aprecio, amabilidad, dulzura, escucha, atenci\u00f3n, acogida, perd\u00f3n, confianza, afecto, amor sincero!\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, como misionera -le preguntamos-, \u00bfqu\u00e9 ha aprendido sobre la Iglesia y la humanidad \u00aben salida\u00bb? \u00bfY qu\u00e9 aporta a esta misi\u00f3n romana?<\/p>\n<p>\u00abNo puedo separar mi vida de la misi\u00f3n\u00bb, reflexiona. As\u00ed que, en este servicio, aportando lo que soy, aporto tambi\u00e9n toda la experiencia misionera que el Se\u00f1or me ha dado para vivir. La misi\u00f3n ha abierto mi coraz\u00f3n a la maravilla de reconocer la presencia de Dios, las semillas y los frutos de su Esp\u00edritu en los pueblos, en las diferentes culturas, en las diversas tradiciones religiosas, en la intimidad de las personas con sus historias diferentes, \u00fanicas y sagradas. Me ha abierto a la alegr\u00eda del intercambio fruct\u00edfero entre personas diferentes, a la experiencia de la interculturalidad dentro de la comunidad y con las personas a las que he sido enviada, a la investigaci\u00f3n conjunta, al di\u00e1logo interreligioso, a la belleza de construir juntos puentes por los que puedan pasar la sabidur\u00eda y la experiencia. Por supuesto, todo esto conlleva dificultades, pero la vida y la belleza que desencadenan estas interacciones superan inmensamente el peso de las penurias y dificultades y les dan su justo sentido. La misi\u00f3n me ha llevado tambi\u00e9n a disfrutar existencialmente del sentido m\u00e1s verdadero de ser Iglesia: la Iglesia existe para evangelizar, la Iglesia es misi\u00f3n, es comunicaci\u00f3n del Amor de Dios a todos y a todas, es salir a las periferias, y las periferias m\u00e1s perif\u00e9ricas son aquellas donde el Evangelio no es conocido y donde los corazones, a menudo por heridas y dolores profundos e inauditos, no est\u00e1n todav\u00eda abiertos para acoger a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n me ha impulsado a un camino de sencillez y esencialidad, que siento la necesidad de renovar cada d\u00eda: ante hermanos y hermanas empobrecidos y privados de lo necesario para una vida humana digna, me siento provocada a despertar de mi letargo, a convertirme de mis quejas, a no dejarme acomodar en alg\u00fan tipo de comodidad. Siento que mientras un hermano y una hermana sigan sufriendo, abandonados, bajo el peso de la guerra, la violencia, el abuso, la indiferencia, la explotaci\u00f3n, no tengo derecho a vivir una vida \u00abtranquila\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, la experiencia misionera ha encendido en m\u00ed una nueva sensibilidad hacia la peque\u00f1ez, la fragilidad, la vulnerabilidad como lugares donde Dios ama habitar y desde los que ama evangelizar, lejos de los par\u00e1metros de grandiosidad, visibilidad, poder, dominaci\u00f3n. Me parece que todo esto puede tener implicaciones en este servicio a la vida consagrada, que, en cualquiera de sus formas, lleva siempre en s\u00ed la dimensi\u00f3n misionera\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En el n\u00famero de octubre de la revista mensual de L&#8217;Osservatore Romano, \u00abDonne Chiesa Mondo\u00bb, dedicado a las&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":165514,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[17,18,13,14,11,401,61,62,63,64,19,20,2508,9217,4044,9,10,15,16,12,21,22,403,65,66,67],"class_list":{"0":"post-165513","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-internacional","8":"tag-breaking-news","9":"tag-breakingnews","10":"tag-featured-news","11":"tag-featurednews","12":"tag-headlines","13":"tag-iglesia-catolica","14":"tag-internacional","15":"tag-international","16":"tag-international-news","17":"tag-internationalnews","18":"tag-latest-news","19":"tag-latestnews","20":"tag-misioneros","21":"tag-monjas","22":"tag-mujeres","23":"tag-news","24":"tag-noticias","25":"tag-noticias-destacadas","26":"tag-noticiasdestacadas","27":"tag-titulares","28":"tag-ultimas-noticias","29":"tag-ultimasnoticias","30":"tag-vaticano","31":"tag-world","32":"tag-world-news","33":"tag-worldnews"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/165513","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=165513"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/165513\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/165514"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=165513"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=165513"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=165513"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}