{"id":169228,"date":"2025-10-11T08:47:11","date_gmt":"2025-10-11T08:47:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/169228\/"},"modified":"2025-10-11T08:47:11","modified_gmt":"2025-10-11T08:47:11","slug":"el-boom-de-leer-en-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/169228\/","title":{"rendered":"El &#8216;boom&#8217; de leer en com\u00fan"},"content":{"rendered":"<p>Abrir un libro siempre se ha pensado como un gesto \u00edntimo, reservado a los momentos en soledad o, al menos, de tranquilidad. Pero algo cambia cuando ese acto se comparte en voz alta, entre desconocidos, que se convierten en c\u00f3mplices de lecturas. Siempre pasa igual: la verg\u00fcenza inicial, el miedo a no saber qu\u00e9 decir, se disuelve en la conversaci\u00f3n y, de repente, la lectura se transforma en experiencia colectiva.<\/p>\n<p>En Val\u00e8ncia, los clubs de lectura se han multiplicado en los \u00faltimos a\u00f1os hasta convertirse en uno de los motores de la vida cultural de las librer\u00edas y bibliotecas p\u00fablicas. No es solo un encuentro alrededor de un libro: es la construcci\u00f3n de una comunidad a trav\u00e9s de una din\u00e1mica sin jerarqu\u00edas que hace el cierre perfecto del c\u00edrculo virtuoso de una lectura. \u00abEs un clima muy respetuoso, en el que partimos siempre de que nadie sabe m\u00e1s que nadie\u00bb, subraya Almudena Amador, de la librer\u00eda Ramon Llull. En esa atm\u00f3sfera de confianza, el libro deja de ser \u00fanicamente un objeto de consumo para convertirse en excusa, en puente y en territorio compartido.<\/p>\n<p>Para entender el fen\u00f3meno, primero los datos: seg\u00fan el informe de la Federaci\u00f3n de Gremios de Editores de Espa\u00f1a, en 2024, la lectura en nuestro pa\u00eds alcanz\u00f3 un m\u00e1ximo hist\u00f3rico: el 65,5% de la poblaci\u00f3n lee en su tiempo libre, mientras que en la Comunitat Valenciana el \u00edndice se qued\u00f3 en el 63,8%, algo por debajo de la media nacional. El total de poblaci\u00f3n no lectora est\u00e1 en m\u00ednimos; desde la pandemia, las din\u00e1micas que ya marcaban un camino se han acentuado.<\/p>\n<p>Y, claro, esto tambi\u00e9n se ha traducido en ventas y dinamizaci\u00f3n de las librer\u00edas: \u00abCuando lleg\u00f3 la pandemia, pens\u00e1bamos que iba a ser el final. Y, todo lo contrario, desde el principio vimos que los clientes quer\u00edan cuidar sus librer\u00edas. Ese boom inicial de ventas consigui\u00f3 que las librer\u00edas mejor\u00e1ramos mucho, que cuid\u00e1ramos mejor tambi\u00e9n a nuestros clientes. Y, sobre todo, creo que estos a\u00f1os han servido para que las instituciones nos tengan en cuenta por primera vez\u00bb.<\/p>\n<p>&#13;<br \/>\n<img decoding=\"async\" alt=\"\" itemprop=\"url\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/articulos-1684687.jpg\" title=\" - Daniel Garc\u00eda-Sala\"\/>&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<\/p>\n<p>Los clubs no son id\u00e9nticos en todas partes, pero s\u00ed comparten una misma pulsi\u00f3n: reunir a gente alrededor de un libro y generar conversaci\u00f3n. En La Primera, Julia Carrasco Garc\u00eda enumera una larga lista de grupos activos: en una peque\u00f1a librer\u00eda de barrio acogen varios, de literatura norteamericana, de terror, de literatura portuguesa, de filosof\u00eda y ensayo, \u00aby otros que van y vienen seg\u00fan las circunstancias\u00bb. Ella misma coordina uno de literatura griega moderna, heredero de un club dedicado a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica: \u00abCa\u00ed casi por casualidad en ese club, como lectora t\u00edmida que solo escuchaba, y acab\u00e9 lanz\u00e1ndome a hablar, y ahora soy yo quien lo coordina desde la librer\u00eda\u00bb, confiesa. Es decir, su vida en la librer\u00eda La Primera empez\u00f3 como lectora, luego coordin\u00f3 un club de lectura y, desde hace apenas unos meses, se ha convertido en su propietaria a trav\u00e9s de un traspaso.<\/p>\n<p>En La Rossa tambi\u00e9n conviven clubs tem\u00e1ticos de maternidad, ensayo o humor, junto a un club de novedades que funciona como carta de presentaci\u00f3n de la librer\u00eda. \u00abLo que programas es un mensaje de fuerza \u2014explica Alodia Clemente\u2014. Est\u00e1s diciendo: \u2018\u2018Esta librer\u00eda va de esto\u2019\u2019. Los clubes de lectura crean comunidad y al mismo tiempo proyectan una imagen hacia fuera\u00bb. La programaci\u00f3n es tambi\u00e9n un elemento de identidad, un modo de posicionarse en un ecosistema donde las librer\u00edas independientes necesitan diferenciarse.<\/p>\n<p>En Bartleby, el club que conduce Luc\u00eda M\u00e1rquez, Una mirada desde la alcantarilla (en referencia a un poema de Alejandra Pizarnik), se articula en torno a un hilo conductor abierto: \u00abMe gustaba la idea de reunirnos para charlar de libros que hablan de la historia desde las periferias\u00bb, explica. A partir de esta premisa, caben feminismo, derechos humanos o historias decoloniales. En definitiva, \u00ablo importante era poder compartir lecturas que no suelen estar en el centro de la conversaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Un pilar para las librer\u00edas independientes<\/strong><\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de las afinidades tem\u00e1ticas, todas coinciden en la relevancia de los clubs para la vida cotidiana de una librer\u00eda. Julia Carrasco lo dice sin rodeos: \u00abEs una ayuda econ\u00f3mica, porque los asistentes compran aqu\u00ed el libro y eso garantiza unos ingresos peri\u00f3dicos. Pero tambi\u00e9n es hacer barrio, crear comunidad\u00bb, explica Carrasco, de La Primera. Esa doble dimensi\u00f3n \u2014sostener el negocio y alimentar la vida cultural del entorno\u2014 convierte a los clubs en piezas centrales de la estrategia de cualquier librer\u00eda independiente.<\/p>\n<p>&#13;<br \/>\n<img decoding=\"async\" alt=\"\" itemprop=\"url\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/articulos-1684690.jpg\" title=\" - Daniel Garc\u00eda-Sala\"\/>&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<\/p>\n<p>\u00abLos clubes de lectura est\u00e1n cogiendo cada vez m\u00e1s peso\u00bb, apunta Alodia Clemente. \u00abDespu\u00e9s de la pandemia, las presentaciones han perdido fuerza, pero los clubes funcionan muy bien, porque son encuentros m\u00e1s reducidos\u00bb. Almudena Amador coincide desde Ramon Llull: \u00abEs un pilar fundamental de la librer\u00eda. M\u00e1s all\u00e1 de las giras editoriales, nos gusta programar nuestras propias propuestas, y los clubes permiten generar un di\u00e1logo constante con la gente del barrio\u00bb.<\/p>\n<p>Montar un club de lectura no es solo fijar una fecha y elegir un libro: detr\u00e1s hay una serie de decisiones y cuidados que marcan la diferencia. Para Luc\u00eda M\u00e1rquez, la principal preocupaci\u00f3n fue rebajar la exigencia inicial: \u00abMe parec\u00eda fundamental que nadie estuviera obligado a hablar. Crear un espacio en el que alguien pudiera venir, escuchar y marcharse sin m\u00e1s\u00bb. Esa atm\u00f3sfera, a\u00f1ade, permite que aparezcan interpretaciones inesperadas: \u00abDe repente alguien lee un fragmento de una forma que nadie hab\u00eda pensado y se abre otro portal, otra posible lectura del libro\u00bb.<\/p>\n<p>Julia Carrasco reconoce que al principio le impon\u00eda coordinar un grupo, pero pronto entendi\u00f3 la importancia de preparar un marco com\u00fan: \u00abTodos los clubes que he visto tienen un hilo conductor. Puede ser la literatura escrita por mujeres, o el terror, o la filosof\u00eda. Lo importante es conocer un poco el g\u00e9nero para poder proponer lecturas y mantener la coherencia\u00bb. A eso se suma la necesidad de leer el entorno: \u00abLa mayor\u00eda de asistentes son del barrio, as\u00ed que conviene pensar en sus intereses, para que se sientan implicados\u00bb.<\/p>\n<p>En La Rossa, Clemente subraya el valor de escuchar a las lectoras antes de definir un nuevo club: \u00abEste a\u00f1o hemos empezado con un club matinal, porque hab\u00eda muchas clientas que trabajan por la tarde y tambi\u00e9n quer\u00edan participar en un club de lectura. Hicimos una encuesta entre ellas para saber qu\u00e9 les apetec\u00eda leer y, finalmente propondremos novela negra y ensayo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Siempre se crea comunidad<\/strong><\/p>\n<p>El miedo a que el grupo se disperse o que las lecturas no funcionen est\u00e1 siempre presente. Luc\u00eda M\u00e1rquez lo admite as\u00ed: \u00abCada mes pienso: \u2018\u2018\u00bfY si esta vez no viene nadie? \u00bfY si el libro deja fr\u00edos a todos?\u2019\u2019. Me aterra proponer t\u00edtulos que no conecten. Pero, incluso cuando a alguien no le gusta, el debate que se genera puede ser interesant\u00edsimo\u00bb.<\/p>\n<p>&#13;<br \/>\n<img decoding=\"async\" alt=\"\" itemprop=\"url\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/articulos-1684688.jpg\" title=\" - Daniel Garc\u00eda-Sala\"\/> -&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<\/p>\n<p>Amador, desde Ramon Llull, insiste en que lo esencial es mantener un clima de acogida: \u00abHay mucho respeto. A nadie se le exige nada, cada cual habla si quiere. Y eso hace que la gente t\u00edmida acabe encontrando su lugar\u00bb.<\/p>\n<p>En La Rossa decidieron, como un peque\u00f1o gesto, hacer algo de comida para convertir uno de los clubs en meriendas. Ahora, en muchos, son las propias participantes las que aportan comida para generar tambi\u00e9n la acogida entre la comunidad que han creado: \u00abEsas din\u00e1micas convierten el club en un espacio de confianza, no solo de lectura\u00bb, resume Alodia Clemente, que repasa c\u00f3mo algunos clubs, a lo largo del tiempo, han acabado generando amistades y conversaciones mucho m\u00e1s all\u00e1 de los libros.<\/p>\n<p>En definitiva, la clave de un club de lectura no est\u00e1 tanto en el m\u00e9todo como en el cuidado. Dise\u00f1ar un hilo, generar confianza, aceptar la discrepancia y mantener viva la curiosidad son los ingredientes que sostienen el encuentro. O, como dice M\u00e1rquez: \u00abSe trata de intercambiar tesoros encontrados en un libro\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abUna de las claves de los clubs de lectura es que ofrecen un par de horas de poder parar, dejar a un lado los ritmos hiperacelerados y el v\u00e9rtigo del presente y simplemente hablar de algo que nos gusta. Una forma de reapropiarnos de nuestro tiempo sin tener que llegar a ninguna conclusi\u00f3n, sin producir nada, solo juntarse para conversar, que es algo bastante complicado en este mundo que habitamos\u00bb, concluye.<\/p>\n<p><strong>Lectoras<\/strong><\/p>\n<p>Otra vez, seg\u00fan el \u00faltimo informe de h\u00e1bitos de lectura en Espa\u00f1a de la Federaci\u00f3n de Gremios de Editores de Espa\u00f1a, en 2024, el 71,7% de las mujeres lee en su tiempo libre, frente al 59% de los hombres, casi doce puntos porcentuales de diferencia.<\/p>\n<p>&#13;<br \/>\n<img decoding=\"async\" alt=\"\" itemprop=\"url\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/articulos-1684700.jpg\" title=\" - Daniel Garc\u00eda-Sala\"\/>&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<\/p>\n<p>Uno de los rasgos m\u00e1s llamativos de los clubs de lectura en Val\u00e8ncia es que la presencia femenina es m\u00e1s que mayoritaria. En la ruta para hacer las fotos para este reportaje, el fot\u00f3grafo Daniel Garc\u00eda-Sala cont\u00f3 dos hombres en un grupo de diecisiete personas en Bartleby y ni un solo hombre en otro grupo grande en La Primera. \u00abHabitualmente hay hombres, pero son muy pocos en comparaci\u00f3n\u00bb, se\u00f1ala Luc\u00eda M\u00e1rquez. \u00abEn todo caso, dentro de esa mayor\u00eda de mujeres hay edades muy distintas, y creo que eso es lo que lo hace m\u00e1s rico. Porque ves c\u00f3mo una misma historia puede despertar lecturas diferentes seg\u00fan el momento vital de cada una\u00bb.<\/p>\n<p>En La Rossa, una librer\u00eda especializada en libros escritos por mujeres (que no escritos para mujeres), Alodia Clemente lo observa con la misma claridad: \u00abNormalmente no vienen dos amigas juntas, sino que las lectoras se apuntan solas. Muchas veces, en su entorno no tienen a nadie con quien comentar lo que leen, as\u00ed que buscan aqu\u00ed esa conversaci\u00f3n. A partir del club se hacen amigas, quedan a cenar despu\u00e9s del club, se generan v\u00ednculos\u00bb.<\/p>\n<p>La Primera tambi\u00e9n refleja ese perfil mayoritario de mujeres, aunque con intereses muy diversos. Julia Carrasco cuenta c\u00f3mo un grupo de lectoras de fantas\u00eda empez\u00f3 a reconocerse en las colas de firmas o en festivales, pero sin conocerse entre ellas hasta coincidir en el club de la librer\u00eda: \u00abSe trataba de chicas j\u00f3venes del barrio que le\u00edan lo mismo, pero no hab\u00edan coincidido. El club fue el espacio donde por fin se encontraron y ahora comparten incluso otros eventos fuera de la librer\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Ese predominio femenino no se interpreta solo como una estad\u00edstica, sino como un espacio simb\u00f3lico: \u00abHay muchos \u00e1mbitos dominados por la voz masculina\u00bb, reflexiona Luc\u00eda, \u00aby me parece importante tener lugares donde no ocurra eso, donde las voces m\u00e1s comunes sean otras. Ya por el hecho de escuchar a mujeres de realidades muy distintas, la conversaci\u00f3n se vuelve m\u00e1s plural\u00bb.<\/p>\n<p><strong>La primera vez<\/strong><\/p>\n<p>En este sentido, una pregunta com\u00fan para todas las entrevistadas, por si a la persona que est\u00e1 leyendo este reportaje le est\u00e1 picando el gusanillo de apuntarse (el momento es perfecto: es principio de curso, los grupos a\u00fan est\u00e1n arrancando, y ning\u00fan momento mejor que septiembre para asomarse a un nuevo h\u00e1bito cultural): \u00bfqu\u00e9 pasa cuando una persona se acerca por primera vez a un club de lectura?<\/p>\n<p>&#13;<br \/>\n<img decoding=\"async\" alt=\"\" itemprop=\"url\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/articulos-1684689.jpg\" title=\" - Daniel Garc\u00eda-Sala\"\/> -&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<br \/>\n&#13;<\/p>\n<p>Es verdad que llegar por primera vez a un club de lectura es casi siempre un salto al vac\u00edo; la lectura es un acto \u00edntimo y trasladarlo a un grupo de desconocidos puede dar v\u00e9rtigo. \u00abYo soy muy t\u00edmida y me daba mucha verg\u00fcenza hablar delante de un grupo \u2014admite Luc\u00eda M\u00e1rquez\u2014. Por eso me parece importante dejar claro que no es obligatorio opinar. Nadie va a juzgarte. Y lo sorprendente es que, con el tiempo, toda esa gente que dec\u00eda que no iba a hablar acaba participando\u00bb.<\/p>\n<p>Esa transformaci\u00f3n se repite en muchas librer\u00edas. Julia Carrasco recuerda su propia experiencia como asistente: \u00abAl principio me limitaba a escuchar, porque me abrumaba estar con tanta gente. Pero un d\u00eda me lanc\u00e9 y ahora somos todas amigas\u00bb.<\/p>\n<p>Para Alodia Clemente, la clave est\u00e1 en el car\u00e1cter \u00edntimo de la conversaci\u00f3n: \u00abNo es como ir al gimnasio, donde puedes hacer tu ejercicio sin hablar con nadie. Aqu\u00ed tienes que expresar lo que piensas y lo que te ha provocado la lectura. Eso genera un v\u00ednculo muy especial\u00bb.<\/p>\n<p>Desde Ramon Llull, Almudena Amador subraya el ambiente de respeto que favorece esa integraci\u00f3n: \u00abEs un clima muy amable, nada hostil. Nadie sabe m\u00e1s que nadie, y todo el mundo tiene cabida. Eso hace que la persona que entra con miedo acabe encontrando un lugar\u00bb<\/p>\n<p>Basta con escuchar para descubrir que la lectura compartida no pide ni t\u00edtulos ni credenciales, solo disposici\u00f3n a estar. Y, de repente, en ese gesto de abrir un libro frente a otras personas, sucede lo inesperado: se borran las distancias, se diluye la timidez y nace una comunidad. Lo que comenz\u00f3 como un acto solitario se convierte en un espacio com\u00fan donde las voces dialogan y el libro deja de ser \u00fanicamente un objeto para transformarse en experiencia colectiva.<\/p>\n<p>&#13;<br \/>\n<img decoding=\"async\" alt=\"\" itemprop=\"url\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/articulos-1684691.jpg\" title=\" - \"\/>&#13;<br \/>\n&#13;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&#13;<\/p>\n<p>* Este art\u00edculo se public\u00f3 originalmente en el n\u00famero 130\u00a0(octubre 2025) de la revista Plaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Abrir un libro siempre se ha pensado como un gesto \u00edntimo, reservado a los momentos en soledad o,&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":169229,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,146,147,25,24,225,23],"class_list":{"0":"post-169228","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-entertainment","10":"tag-entretenimiento","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-libros","14":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/169228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=169228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/169228\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/169229"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=169228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=169228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=169228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}