{"id":172490,"date":"2025-10-12T20:14:09","date_gmt":"2025-10-12T20:14:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/172490\/"},"modified":"2025-10-12T20:14:09","modified_gmt":"2025-10-12T20:14:09","slug":"el-baron-wenckheim-vuelve-a-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/172490\/","title":{"rendered":"El bar\u00f3n Wenckheim vuelve a casa"},"content":{"rendered":"<p>L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Peri\u00f3dico La Jornada<br \/>Domingo 12 de octubre de 2025, p. a12<\/p>\n<p class=\"sumario\">En El bar\u00f3n Wenckheim vuelve a casa, del escritor h\u00fangaro L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai, reconocido con el Nobel de Literatura 2025 por \u201csu obra convincente y visionaria que explora el terror apocal\u00edptico\u201d, B\u00e9la Wenckheim regresa a Hungr\u00eda tras a\u00f1os en Argentina con la esperanza de rencontrarse con un amor de adolescencia. Su llegada desata rumores y malentendidos que involucran a todo el pueblo, incluidos pol\u00edticos y periodistas. La novela, coral y apocal\u00edptica, ha sido considerada una obra maestra de la narrativa europea contempor\u00e1nea. Con autorizaci\u00f3n del sello Acantilado, publicamos un fragmento del libro<\/p>\n<p class=\"sumario\">Traducci\u00f3n Adan Kovacsics<\/p>\n<p class=\"sumario\">Trrr\u2026  Voy a acabar contigo, mandam\u00e1s<\/p>\n<p class=\"s-s\">No quer\u00eda acercarse a la ventana, se limitaba a mirarla desde una respetuosa distancia como si as\u00ed se resguardara, como si esos pocos pasos lo protegieran, pero desde luego la miraba, es m\u00e1s, para ser exactos, no le quitaba la vista de encima, y de esa manera trataba de filtrar entre los llamados ruidos entrantes lo que ocurr\u00eda all\u00e1 fuera, aunque por desgracia no se produc\u00edan ruidos entrantes, de modo que s\u00f3lo pudo constatar que reinaba el m\u00e1s absoluto silencio, desde hac\u00eda bastante tiempo para colmo, y de hecho, despu\u00e9s de lo ocurrido el d\u00eda anterior, ni siquiera hac\u00eda falta acercarse a la ventana, volver all\u00ed, retirar la placa de poliestireno y mirar hacia fuera por el hueco que as\u00ed se abr\u00eda, pues tal como estaba tampoco resultaba dif\u00edcil deducir, o sea, saber, a pesar de que la placa de poliestireno ocultaba cuanto ocurr\u00eda en el exterior, saber perfectamente que la muchacha no se hab\u00eda largado a\u00fan, segu\u00eda all\u00ed frente a la choza, a unos veinte o treinta metros, de modo que, dijo para sus adentros, \u201cyo all\u00ed no vuelvo ahora, yo no miro afuera\u201d, y as\u00ed sucedi\u00f3 en efecto durante un rato, se mantuvo a una distancia prudente de la ventana, aguzando el o\u00eddo, protegido por la placa de poliestireno, y desde esa protecci\u00f3n iba diciendo, ya no s\u00f3lo para sus adentros, ya no s\u00f3lo dentro de su cerebro, sino a media voz, que ser\u00eda in\u00fatil retirar en esos momentos la placa, que de todas formas lo recibir\u00eda el mismo espect\u00e1culo, o sea, que no ten\u00eda ning\u00fan sentido, dijo sacudiendo la cabeza, tal vez consciente ya de que pese a todo no tardar\u00eda en retirarla, qu\u00e9 iba a hacer, claro, estaba confundido, ya desde la tarde anterior, a las 17:03 h, esto es, desde que empez\u00f3 a anochecer, hab\u00eda confiado en que a esa hora todo hubiera terminado, pero no fue as\u00ed, puesto que lleg\u00f3 la noche y lleg\u00f3 luego la ma\u00f1ana y cada vez que desencajaba ligeramente la placa, en el momento mismo de hacerlo, ya no le cab\u00eda la menor duda de que tan pronto como mirara por el resquicio ver\u00eda lo mismo, ver\u00eda a la muchacha darse cuenta all\u00e1 fuera de que la placa de poliestireno se mov\u00eda en lo que \u00e9l llamaba la \u201cventana\u201d, o sea, ella ve\u00eda a su padre y dibujaba entonces una mueca de desprecio con la boca y enseguida levantaba el maldito cartel, y al cabo de unos instantes aparec\u00eda en sus labios cierta sonrisa que hac\u00eda que un escalofr\u00edo le recorriera a \u00e9l la espalda, puesto que esa sonrisa le comunicaba que estaba destinado a la derrota, de manera que durante un rato se concentr\u00f3 desde su segura barrera en lo que hab\u00eda all\u00e1 fuera, pero despu\u00e9s ya no aguant\u00f3, y como no se filtraba ning\u00fan ruido, volvi\u00f3 a retirar del hueco, ligeramente, la placa de poliestireno, pero enseguida volvi\u00f3 a ponerla, ya que le bast\u00f3 un solo instante para comprender la situaci\u00f3n, por lo que, no por primera vez desde que hab\u00eda comenzado aquel teatro, le empezaron a temblar las manos por el nerviosismo hasta tal punto que peque\u00f1os fragmentos de poliestireno se desprendieron de la placa mientras trataba de encajarla de nuevo en la abertura, pero no pod\u00eda controlar las manos, las ve\u00eda temblar, lo cual le provoc\u00f3 un repentino acceso de c\u00f3lera que lo puso a\u00fan m\u00e1s nervioso, ya que estaba seguro de que en ese estado de repentina c\u00f3lera no pod\u00eda tomar las decisiones adecuadas, y eso que deb\u00eda tomarlas, y empez\u00f3 a decir para sus adentros, de nuevo a media voz, \u201cvenga, tranquil\u00edzate, venga, a ver si por fin te tranquilizas\u201d, y hasta cierto punto lo consigui\u00f3, de manera que s\u00f3lo qued\u00f3 el nerviosismo, lo cual lo anim\u00f3 un tanto, pues comprob\u00f3 que, si bien no se hab\u00eda desvanecido el nerviosismo, s\u00ed hab\u00eda desaparecido la repentina c\u00f3lera, de manera que pudo volver a plantear la pregunta de por qu\u00e9 ocurr\u00eda all\u00e1 fuera lo que ocurr\u00eda, ya que por supuesto hab\u00eda captado que algo estaba ocurriendo, nada nuevo desde luego, a pesar de que le costaba cada vez m\u00e1s dominarse, notaba que la c\u00f3lera repentina estaba a punto de volver a adue\u00f1arse de \u00e9l, de modo que habr\u00eda deseado gritarles que se largaran antes de que fuera demasiado tarde, que se largaran todos, la muchacha, el equipo de la televisi\u00f3n local y los periodistas locales que ella hab\u00eda logrado atraer hacia all\u00ed, que ahuecaran el ala mientras pod\u00edan, pero no les grit\u00f3, de modo que ellos tampoco se marcharon, no se largaron, no se fue, en primer lugar, la muchacha, que en ning\u00fan momento abandon\u00f3 su \u201cposici\u00f3n\u201d, contrariamente a los periodistas, que de vez en cuando desaparec\u00edan, fuese para mear, para calentarse un poco y tambi\u00e9n, imagin\u00f3 \u00e9l, para dormir durante la noche y regresar, aunque fuese en un n\u00famero m\u00e1s reducido, al amanecer, pero ella NO, la muchacha se qued\u00f3, daba la impresi\u00f3n de que todo su ser, clavado en un punto desde el que pod\u00eda ver perfectamente si en la ventana de la choza se produc\u00eda el m\u00e1s m\u00ednimo movimiento, comunicaba que ella no se apartar\u00eda de all\u00ed hasta no recibir de \u201cese cabr\u00f3n\u201d lo que, tal como hab\u00eda manifestado en su primera entrevista en el lugar, le deb\u00eda desde el d\u00eda de su nacimiento, lo cual, desde el punto de vista del Profesor, era un total absurdo, pues \u00e9l no deb\u00eda nada a nadie y menos a\u00fan a esa malcriada cuya concepci\u00f3n, nacimiento y posterior permanencia en el mundo atribu\u00eda no s\u00f3lo a un truco barato del mal, sino tambi\u00e9n a su propia irresponsabilidad, a su descuido e imperdonable ingenuidad, a su infinito ego\u00edsmo y vanidad, esto es, a su estupidez innata, cuya consecuencia, puesto que para colmo jam\u00e1s la hab\u00eda visto ni en fotograf\u00edas ni con sus propios ojos y, adem\u00e1s, ya casi ni la recordaba, de hecho, deseoso de expresar la esencia del asunto de manera m\u00e1s sincera, eso fue lo que hizo y la expres\u00f3 de manera m\u00e1s sincera asegurando para sus adentros que en el fondo no recordaba en absoluto que tuviera una hija espuria, como suele decirse, la hab\u00eda olvidado o, para ser preciso, hab\u00eda aprendido a no pensar en ella en la medida de lo posible, el tiempo, cuando \u201cdesde ese lado\u201d lo dejaban en paz por unos a\u00f1os, como hab\u00eda ocurrido tambi\u00e9n \u00faltimamente, se hab\u00eda encargado de borrarla de su cabeza como, en general, todo su pasado, y puesto que llevaban bastantes a\u00f1os sin molestarlo, ten\u00eda ya la sensaci\u00f3n de haberse liberado, hasta la tarde de ayer, cuando de la nada, de forma inopinada, esa muchacha se present\u00f3 de pronto y con un meg\u00e1fono en la mano le grit\u00f3 eso de \u201csoy tu hija, gusano de mierda\u201d y \u201cahora la vas a pagar\u201d, y levant\u00f3 luego un cartel y no le cab\u00eda la menor duda de que ese \u201cpeque\u00f1o monstruo\u201d surgido inesperadamente de la nada ya lo hab\u00eda planeado todo con mucha antelaci\u00f3n, pues hab\u00eda conseguido (\u00bfo llevaba siempre consigo?) una trompa de ese tipo y hab\u00eda montado un cartel y hab\u00eda convencido a la prensa local de que la acompa\u00f1ara y hab\u00eda llegado con ellos, de modo que era evidente que sab\u00eda muy bien lo que hac\u00eda y precisamente por eso lo asust\u00f3 de entrada, pues lo oblig\u00f3 a preguntarse si hab\u00eda vuelto a olvidar algo, algo que deb\u00eda saber pero no sab\u00eda, ya que no le ven\u00eda a la mente, sin ese detalle todo carec\u00eda de sentido, porque qu\u00e9 carajo quer\u00eda ella despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, esto es, despu\u00e9s de exactamente diecinueve a\u00f1os, trataba de acordarse, pero no lo consegu\u00eda, su pr\u00e1ctica en ese \u00e1mbito hab\u00eda progresado mucho, de modo que ya era incapaz de recordar, sobre todo de recordar a largo plazo, lo cual en ese momento le pareci\u00f3 peligroso, ya que si no recordaba debidamente tampoco ser\u00eda capaz de defenderse, se esforzaba por adivinar qu\u00e9 estaba ocurriendo, por qu\u00e9 era todo tan incomprensible, pues nada suced\u00eda como era de esperar, esa \u201cmuchacha\u201d, por ejemplo, no llam\u00f3 a la puerta de su choza para decirle a la cara lo que quer\u00eda, sino que \u201cse dirigi\u00f3 directamente a su objetivo\u201d, lo hab\u00eda planeado todo de antemano, la idea era montar de entrada un gran circo, esto es, manifestarse y atraer al populacho porque, claro, de qu\u00e9 serv\u00eda una manifestaci\u00f3n sin la presencia del populacho, pues nada, o sea, desde el punto de vista de la muchacha, estaba todo calculado, pensado y planeado, todo el programa, su trascurso y su coreograf\u00eda, mientras que a \u00e9l todo le resultaba confuso, el inicio, el d\u00eda anterior a las 12:27 h, y tambi\u00e9n ahora, all\u00ed en medio de los acontecimientos, de manera que por un lado estaban su confusi\u00f3n e incomprensi\u00f3n, as\u00ed como la repentina rabia, y por otro la estrategia a todas luces perfectamente hilada por alguien a quien \u00e9l no conoc\u00eda en absoluto, una estrategia de la cual hasta el momento s\u00f3lo daba a entender que exist\u00eda, que la ten\u00eda, que hab\u00eda venido con ella, porque efectivamente daba la impresi\u00f3n de que todo lo pon\u00eda en pr\u00e1ctica paso a paso, a peque\u00f1os escalones levantados de forma jerarquizada, y ah\u00ed estaba ese comienzo que hab\u00eda preparado de antemano para las 12 :27 h del d\u00eda anterior de tal manera que enseguida la rodearan los periodistas y los hombres de los dos equipos de televisi\u00f3n cuando se present\u00f3 ante \u00e9l en el llamado Zarzal, que era como los habitantes del lugar llamaban con sorna al territorio situado al norte de la ciudad, una zona casi inaccesible y abandonada a su suerte, evidentemente quer\u00eda que enseguida hubiera testigos para apuntar y registrar c\u00f3mo se pon\u00eda ella a gritar con la trompa o el meg\u00e1fono o lo que fuera aquello de \u201csal de all\u00ed, cabr\u00f3n\u201d, mientras el tal \u201ccabr\u00f3n\u201d no entend\u00eda lo que se quer\u00eda de \u00e9l, al principio no comprend\u00eda nada de nada, ni siquiera sab\u00eda qui\u00e9n era esa persona, qui\u00e9nes eran esos hombres, qu\u00e9 gritaban y qu\u00e9 quer\u00edan, s\u00f3lo m\u00e1s tarde comenz\u00f3 a intuir qui\u00e9n era ella y qui\u00e9nes eran ellos y que esa muchacha deseaba con ah\u00ednco algo de lo que al principio solamente atin\u00f3 a imaginar, claro, qu\u00e9 va a querer, lo de siempre, claro que s\u00ed, aunque antes no lo hiciera personalmente, o sea, dinero, porque de eso habl\u00f3, adem\u00e1s, en su segunda entrevista matutina, aunque de una forma muy opaca, mediante veladas alusiones, pero el problema era que todo parec\u00eda demasiado serio y sobredimensionado, demasiado inquietante parec\u00eda la determinaci\u00f3n con que lo atacaba, porque de eso se trataba, de un ataque, no se pod\u00eda expresar de otro modo, de manera que as\u00ed lo expres\u00f3 el Profesor, que se sent\u00eda v\u00edctima de una ofensiva por sorpresa, y ya empez\u00f3 a sospechar que esta vez quiz\u00e1, lo cual era a\u00fan m\u00e1s inquietante, el tema central no fuera el dinero, all\u00ed en la choza tuvo que llegar a la conclusi\u00f3n de que todo ese jaleo no se deb\u00eda a la intenci\u00f3n de \u201cexigir las decenas de miles que le deb\u00eda por la manutenci\u00f3n\u201d, tal como hab\u00eda ocurrido en los \u00faltimos diecinueve a\u00f1os, cantidades, por cierto, que \u00e9l de ninguna manera podr\u00eda satisfacer, lo cual deb\u00eda de ser conocido por la muchacha si se hab\u00eda interesado por su situaci\u00f3n, y sin duda se hab\u00eda interesado, porque de lo contrario no habr\u00eda sabido c\u00f3mo y d\u00f3nde encontrarlo, o sea que noooo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"L\u00e1szl\u00f3 Krasznahorkai \u00a0 Peri\u00f3dico La JornadaDomingo 12 de octubre de 2025, p. a12 En El bar\u00f3n Wenckheim 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