{"id":173161,"date":"2025-10-13T04:01:08","date_gmt":"2025-10-13T04:01:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/173161\/"},"modified":"2025-10-13T04:01:08","modified_gmt":"2025-10-13T04:01:08","slug":"por-que-el-azucar-que-bebes-es-peor-que-el-que-comes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/173161\/","title":{"rendered":"por qu\u00e9 el az\u00facar que bebes es peor que el que comes"},"content":{"rendered":"<p>Desde hace a\u00f1os, el az\u00facar ha pasado de ser un ingrediente cotidiano para <strong>convertirse en un enemigo p\u00fablico de la salud<\/strong>. Su omnipresencia en la dieta occidental ha sido se\u00f1alada por m\u00faltiples organismos sanitarios como un factor clave en el aumento de enfermedades metab\u00f3licas. Ya no se trata solo de evitar el az\u00facar de mesa; este se esconde en panes de molde, salsas industriales, yogures y, sobre todo, en bebidas. Esta presencia, muchas veces subrepticia, complica su control y convierte en rutinario lo que deber\u00eda ser ocasional. De ah\u00ed a que veamos az\u00facar en las comidas y bebidas con m\u00e1s frecuencia de lo que nuestro organismo necesita.<\/p>\n<p>Las consecuencias de un consumo elevado de az\u00facar no son menores. El <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/sobrepeso\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">sobrepeso<\/a> y la <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/obesidad\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">obesidad<\/a> se han disparado en las \u00faltimas d\u00e9cadas, y con ellos, patolog\u00edas asociadas como la <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/lifestyle\/2023-03-31\/diabetes-nivel-glucosa-sangre\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">diabetes<\/a> tipo 2, el <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/lifestyle\/2022-09-19\/sindrome-metabolico-que-es\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">s\u00edndrome metab\u00f3lico<\/a> o las enfermedades cardiovasculares. En ni\u00f1os, adem\u00e1s, se asocian a un desarrollo prematuro de resistencia a la insulina y a problemas dentales persistentes. Todo ello ha llevado a que instituciones como la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) insistan en la <strong>necesidad urgente de reducir su consumo diario<\/strong>, independientemente de que hubiera que evitar el az\u00facar en las bebidas y las comidas<\/p>\n<p><strong>Pero no todo el az\u00facar act\u00faa del mismo modo en nuestro organismo<\/strong>. Un nuevo frente de investigaci\u00f3n se est\u00e1 abriendo en torno a c\u00f3mo influye la forma en la que lo ingerimos. Comer az\u00facar no es igual que beberlo, aunque la cantidad sea id\u00e9ntica. La diferencia puede parecer m\u00ednima, pero tiene implicaciones metab\u00f3licas importantes, y algunos estudios recientes comienzan a arrojar luz sobre por qu\u00e9 esto es as\u00ed.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 no es lo mismo el az\u00facar de las comidas que el de las bebidas<\/p>\n<p>Un equipo de <a href=\"https:\/\/news.byu.edu\/intellect\/rethinking-sugar-byu-study-shows-food-source-is-key-to-understanding-diabetes-risk\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">investigadores de la Brigham Young University<\/a> (BYU) ha demostrado que la v\u00eda por la cual consumimos el az\u00facar puede cambiar su impacto en nuestra salud. En un <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2161831325000493\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">estudio publicado en Journal of Nutritional Biochemistry<\/a>, observaron diferencias notables en la respuesta del organismo <strong>seg\u00fan si el az\u00facar se consum\u00eda en forma s\u00f3lida o l\u00edquida<\/strong>. En su experimento con ratones, los investigadores administraron la misma cantidad de az\u00facar, diferenciando entre los que la obten\u00edan a trav\u00e9s de la comida y los que la inger\u00edan en bebidas.<\/p>\n<p>El resultado fue contundente: los ratones que bebieron el az\u00facar <strong>mostraron una mayor resistencia a la insulina y un metabolismo m\u00e1s alterado<\/strong> que aquellos que lo comieron. Esto sugiere que el cuerpo procesa de forma diferente el az\u00facar seg\u00fan la forma de ingesta, con consecuencias m\u00e1s perjudiciales cuando esta se produce a trav\u00e9s de bebidas azucaradas. Esta diferencia se mantuvo incluso cuando las calor\u00edas totales eran equivalentes entre ambos grupos. Es decir, el az\u00facar en las bebidas y las comidas no nos sentar\u00e1 igual. <\/p>\n<p>El estudio tambi\u00e9n se\u00f1ala que las bebidas azucaradas no provocan la misma sensaci\u00f3n de saciedad que los alimentos s\u00f3lidos. Al no sentirnos llenos, <strong>tendemos a consumir m\u00e1s calor\u00edas de las necesarias sin darnos cuenta<\/strong>. Adem\u00e1s, el az\u00facar en l\u00edquidos llega m\u00e1s r\u00e1pido al torrente sangu\u00edneo, provocando picos de glucosa e insulina que, mantenidos en el tiempo, aumentan el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Esta investigaci\u00f3n refuerza la idea de que reducir el consumo de bebidas azucaradas puede tener un impacto directo en la prevenci\u00f3n de enfermedades metab\u00f3licas.<\/p>\n<p>C\u00f3mo deber\u00edamos vigilar el az\u00facar que tomamos<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/azucar-bebido-riesgos-comido-zumo-hombre-1024x576.jpg\" alt=\"azucar-bebido-riesgos-comido-zumo-hombre\" class=\"wp-image-3764908\"  \/>El estudio aporta luz sobre las diferencias que acontecen al consumirlo bebido o comido.  | Freepik.<\/p>\n<p>El primer paso para reducir el consumo de az\u00facar es entender de qu\u00e9 tipo hablamos. Se distingue entre los az\u00facares naturalmente presentes en alimentos (como frutas y leche) y los llamados <strong>az\u00facares libres<\/strong>. Estos \u00faltimos incluyen tanto los a\u00f1adidos por los fabricantes como los presentes en mieles, jarabes y zumos de fruta. Son estos los que debemos limitar, ya que son los principales responsables del exceso cal\u00f3rico sin valor nutricional a\u00f1adido.<\/p>\n<p>La OMS recomienda que el consumo de az\u00facares libres <strong><a href=\"https:\/\/www.consejogeneralenfermeria.org\/actualidad-y-prensa\/sala-de-prensa\/noticias\/item\/2913-la-oms-recomienda-a-los-adultos-reducir-el-consumo-de-az%C3%BAcar-al-5\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">no supere el 10 % de la ingesta cal\u00f3rica diaria<\/a><\/strong>, y aconseja reducirlo por debajo del 5 % para obtener beneficios adicionales. Esto se traduce en un m\u00e1ximo de <strong>25 gramos al d\u00eda<\/strong>, lo que equivale a unas seis cucharaditas de az\u00facar. Sin embargo, el consumo medio en Espa\u00f1a se <a href=\"https:\/\/www.fen.org.es\/anibes\/index.php\/es\/ingesta_dietetica_azucares\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">sit\u00faa en torno a los <strong>71 gramos diarios<\/strong><\/a>, casi el triple de lo recomendado. Gran parte de este az\u00facar proviene de bebidas como refrescos, zumos industriales y <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/lifestyle\/2022-03-23\/bebidas-energeticas-riesgos-cafeina\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">bebidas energ\u00e9ticas<\/a>. De las cuales ya hemos alertado en <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">THE OBJECTIVE<\/a>.<\/p>\n<p>Controlar esta ingesta implica leer etiquetas con atenci\u00f3n, <strong>priorizar alimentos frescos frente a procesados<\/strong> y reducir el consumo de bebidas con alto contenido en az\u00facar. Tambi\u00e9n es \u00fatil ser consciente de que el az\u00facar se camufla bajo nombres como sacarosa, jarabe de ma\u00edz, dextrosa o fructosa. Adoptar h\u00e1bitos como beber agua, preparar postres caseros sin az\u00facares a\u00f1adidos o limitar el consumo de alcohol (que tambi\u00e9n contiene az\u00facar) puede marcar una gran diferencia en la salud a largo plazo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Desde hace a\u00f1os, el az\u00facar ha pasado de ser un ingrediente cotidiano para convertirse en un enemigo p\u00fablico&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":173162,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[92],"tags":[5340,49962,4251,7763,1293,25,24,165,166,23],"class_list":{"0":"post-173161","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-salud","8":"tag-alimentos","9":"tag-azu00facar","10":"tag-bienestar","11":"tag-dietas","12":"tag-enfermedades","13":"tag-es","14":"tag-espana","15":"tag-health","16":"tag-salud","17":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/173161","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=173161"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/173161\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/173162"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=173161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=173161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=173161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}