{"id":17396,"date":"2025-08-01T00:08:07","date_gmt":"2025-08-01T00:08:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/17396\/"},"modified":"2025-08-01T00:08:07","modified_gmt":"2025-08-01T00:08:07","slug":"a-pesar-del-sol-ideal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/17396\/","title":{"rendered":"A pesar del sol | Ideal"},"content":{"rendered":"<p>Joaqu\u00edn Moya no terminaba de acostumbrarse a la compa\u00f1\u00eda \u2013\u00bfpod\u00eda decirse esto de un muerto?\u2013 de los cad\u00e1veres, aunque hubiera aprendido a diseccionarlos muchos a\u00f1os  &#8230; antes en esas mismas aulas de la Facultad de Medicina donde se encontraba bajo la supervisi\u00f3n de su maestro, el doctor Eusebio Fern\u00e1ndez. Ahora era Moya quien ense\u00f1aba Anatom\u00eda a los alumnos, despu\u00e9s de dejar su puesto como forense de la polic\u00eda cient\u00edfica y su casa en Madrid para volver a su ciudad natal, Granada; no huyendo, se dec\u00eda, sino buscando su origen o acaso la verdad, al menos una, que le reconciliara consigo mismo. Porque la Medicina y la Ciencia se hab\u00edan convertido para \u00e9l en medias verdades despu\u00e9s de ver morir, resucitar y morir de nuevo a su mejor amigo, Miguel Serrano. Nada que, sin embargo, no pudiera explicar, como siempre, su maestro:<\/p>\n<p class=\"v-p\">-\u2013\u00bfA cu\u00e1ntas personas se entierran vivas, Joaqu\u00edn? \u00bfA cu\u00e1ntas personas se incinera sin saber que quiz\u00e1 las llamas las despierten y nadie las oiga gritar dentro de un horno a mil grados de temperatura?<\/p>\n<p class=\"v-p\">No eran pensamientos agradables, pero quiz\u00e1 no pudieras apartarlos de tu mente cuando abr\u00edas la caja tor\u00e1cica y sacabas los \u00f3rganos y los extend\u00edas sobre la mesa auxiliar a la de disecci\u00f3n como si se tratase de un muestrario para un necr\u00f3fago y averiguar a cu\u00e1ntas enfermedades hab\u00edan sobrevivido. L\u00e1stima que los pron\u00f3sticos no pudieran hacerse antes, cuando el miocardio lat\u00eda y el h\u00edgado y los ri\u00f1ones filtraban cada uno de los venenos que a trav\u00e9s del aparato digestivo y de los pulmones introducimos en la sangre. La sangre. Moya sinti\u00f3 unas ligeras n\u00e1useas al pensar que Miguel Serrano habr\u00eda ingerido la sangre de otros seres humanos. O quiz\u00e1 eran imaginaciones suyas, explicaciones superficiales y fant\u00e1sticas que s\u00f3lo revelaban la falta de estudio y trabajo, como aseguraba Eusebio Fern\u00e1ndez. <\/p>\n<p>\nCualquier ser humano se convert\u00eda en un monstruo si no mostraba la voluntad para oponerse a esos impulsos que a todos nos asaltan\n<\/p>\n<p class=\"v-p\">Podr\u00eda ser verdad. Moya, con su delantal verde, el gorro que a duras penas reten\u00eda los rizos de su pelo casta\u00f1o y una mascarilla que le cubr\u00eda la cara, asinti\u00f3 para s\u00ed mismo, como sol\u00eda hacer muchas veces que trabajaba solo. Pero el hombre de cincuenta a\u00f1os al que le practicaba la autopsia no ten\u00eda ninguna enfermedad ni ninguna herida o traumatismo visibles. S\u00f3lo que su cuerpo no ten\u00eda ni una sola gota de sangre. Hasta sus \u00f3rganos ten\u00edan una aspecto blanquecino y lechoso, como si los hubieran estrujado para extraerles todo el fluido vital. <\/p>\n<p class=\"v-p\">La polic\u00eda lo hab\u00eda llamado a primera hora de la ma\u00f1ana. Segu\u00edan recurriendo a Moya cuando se encontraban ante una muerte que no pod\u00edan explicar. El \u00abcazador de monstruos\u00bb. A Moya no le molestaba el apelativo. Si hubiera tenido la ocasi\u00f3n de rebatirlo, habr\u00eda explicado que un monstruo pod\u00eda ser cualquier persona puesta en las circunstancias adecuadas, una guerra, por ejemplo, donde adem\u00e1s del derecho a la vida se pierde el derecho a no matar, lo que los militares hacen llegado el caso cumpliendo \u00f3rdenes, y sin ning\u00fan reproche. O una epidemia, que revelaba el ego\u00edsmo de las personas, capaces de sacrificar la libertad por la supervivencia, de delatar al amigo o al vecino que incumpl\u00eda las normas gubernamentales de aislamiento para preservar la seguridad, aunque esta fuera ficticia, imposible. \u00abGanaremos esta batalla\u00bb, sol\u00edan decir presidentes y ministros, con su lenguaje de parvulario. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda batallas cotidianas, atracos y violaciones, y qui\u00e9n no empu\u00f1ar\u00eda un arma y la utilizar\u00eda para defender a su pareja o a su hijo. Y luego estaban las insatisfacciones y los miedos, que socavan poco a poco la personalidad de individuos y familias. La sombra que va creciendo y apoder\u00e1ndose de tu personalidad, y que podr\u00eda ser muchas sombras. Cualquier ser humano se convert\u00eda en un monstruo si no mostraba la voluntad suficiente para oponerse a esos impulsos que a todos nos asaltan. La personalidad era un ejercicio de voluntad tremendo, y una personalidad equilibrada requer\u00eda de una enorme convicci\u00f3n. Y de suerte. Uno nunca sab\u00eda con qu\u00e9 iba a encontrase. Tambi\u00e9n era incre\u00edble el mero hecho de estar vivo y no muerto, porque resultaba tan f\u00e1cil morir&#8230; \u00abMorir, morir, menudo compromiso\u00bb, sol\u00eda decir Eusebio Fern\u00e1ndez, que tras su semblante serio escond\u00eda a un cachondo mental. \u00bfSe reir\u00eda la polic\u00eda cuando leyera su informe? <\/p>\n<p class=\"v-p\">A G.F.D., lo hab\u00edan encontrado en el bosque de la Alhambra, un lugar muy pintoresco para morir. El propio Moya lo hab\u00eda frecuentado en su infancia con su padre, y despu\u00e9s, cuando ya era estudiante de Medicina. Sol\u00eda llevar all\u00ed a sus amigas cuando sal\u00edan de noche, un poco sorprendidas al principio por tanto romanticismo, pero agradecidas tambi\u00e9n por hacer algo distinto, dejar los bares y los pubs para los turistas y subir por la Cuesta de Gom\u00e9rez hasta el bosquecillo, tan tranquilo a esa hora; sentarse en un banco, abrir una botella de vino y charlar sin que nadie los molestara. All\u00ed hab\u00eda estado algunas veces con Luisa. Recordaba la manera que ella ten\u00eda de abrazarse a \u00e9l, de meterse dentro de su ancho jersey de lana.<\/p>\n<p class=\"v-p\">\u2013S\u00f3lo a ti podr\u00eda ocurr\u00edrsete venir aqu\u00ed por la noche, con el fr\u00edo que hace \u2013Joaqu\u00edn pod\u00eda sentir el picor de sus palabras en el o\u00eddo, los susurros como un ser vivo escapado entre sus labios que iba introduci\u00e9ndose por el conducto auditivo en su interior.<\/p>\n<p class=\"v-p\">\u2013As\u00ed tienes que pegarte a m\u00ed.<\/p>\n<p class=\"v-p\">\u2013Ah, \u00bfes eso? \u2013Luisa deslizaba las manos por su cintura, hasta llegar al cintur\u00f3n de los pantalones.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Luisa. No se hab\u00eda atrevido a llamarla desde que volvi\u00f3 a Granada. Se habr\u00eda casado. O se habr\u00eda ido de la ciudad. No se hab\u00eda atrevido tampoco a preguntarles por ella a amigos comunes, con los que de todos modos hab\u00eda dejado de hablar. Cuando Joaqu\u00edn Moya se hab\u00eda marchado de su ciudad natal s\u00ed que hab\u00eda sido huyendo. Se asfixiaba en esa Facultad y en la casa familiar, en el trabajo en la librer\u00eda Fleming donde ordenaba en las estanter\u00edas los manuales a los que luego les dedicar\u00eda tantas horas. La adolescencia y la juventud de Moya pod\u00edan reducirse a un corto trayecto por la avenida de Madrid, un ir y venir entre la librer\u00eda y la Facultad que estaba apenas a unos centenares de metros m\u00e1s arriba, para hacer unas oposiciones y terminar trabajando en la ciudad que daba nombre a su calle en Granada, y luego abandonar esa ciudad \u2013Madrid\u2013 para volver a su calle que segu\u00eda teniendo el nombre de la ciudad que hab\u00eda dejado, con lo que acaso nunca se hubiera movido del mismo lugar. Quiz\u00e1 G. F. D. era un hombre de costumbres, y Joaqu\u00edn Moya se lo pod\u00eda imaginar volviendo una y otra vez al mismo bosque, paseando por las mismas veredas de la colina roja.<\/p>\n<p>Sinopsis<\/p>\n<p class=\"v-p\">\nUn cad\u00e1ver en el bosque de la Alhambra sin signos de violencia, pero sin una sola gota de sangre en su interior, es el primer hallazgo macabro al que deber\u00e1 enfrentarse Joaqu\u00edn Moya, forense de la polic\u00eda cient\u00edfica y actualmente profesor de la Facultad de Medicina de Granada. \u00bfTendr\u00e1 el Castillo Rojo un nuevo rey? Meses despu\u00e9s de investigar en Madrid los cr\u00edmenes de la Dama Negra, Moya tendr\u00e1 que enfrentarse a todos sus demonios personales en su ciudad natal. \u00bfEs posible que haya resucitado su mejor amigo, Miguel Serrano, a quien vio morir en el cementerio de Ronda? Para descubrirlo, el forense contar\u00e1 con la valiosa ayuda de Carmen Mendoza, periodista c\u00e9lebre despu\u00e9s de escribir Para quien no brilla la luz, algo m\u00e1s que una novela de vampiros, pues la sociedad sufre una enfermedad contagiosa que quiz\u00e1 radique en su propia debilidad. A pesar del sol contin\u00faa esta historia profana, siniestra y oscuramente er\u00f3tica. Una fantas\u00eda de amor y muerte para a explorar las caras ocultas de la realidad.\n<\/p>\n<p class=\"v-p\">\nPara quien no brilla la luz tuvo muy buenas cr\u00edticas:\n<\/p>\n<p class=\"v-p\">\nTurbadora y absorbente historia, excelente combinaci\u00f3n de novela g\u00f3tica y thriller polic\u00edaco; Carmen R. Santos, ABC Cultural.\n<\/p>\n<p class=\"v-p\">\nEste libro del que hoy hablo no es una brisa de aire fresco, sino un chorro dirigido a la cara. Es innovador, es perturbador y en ocasiones es jodidamente extra\u00f1o. No tanto como pudieran serlo los sue\u00f1os de David Lynch, pero tal vez como los de Freud o Jung. Desde luego, convencional no es; Diego Palacios Marxuach, Libros y literatura.\n<\/p>\n<p class=\"v-p\">\nBiograf\u00eda del autor\n<\/p>\n<p class=\"v-p\">\nJos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez Z\u00fa\u00f1iga (Madrid, 1973) se doctor\u00f3 en Derecho por la Universidad de Granada, donde es profesor titular, y ha compaginado la literatura con la ense\u00f1anza universitaria. Colaborador habitual en prensa, es columnista del Diario IDEAL desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. Ha publicado las novelas Grismalrisk o bien El juego de los espejos (Dauro, 2002), Rompecabezas (Seix Barral, 2006), Lo que t\u00fa piensas (Kailas, 2008), La tumba del Monf\u00ed (Almuzara, 2012), Cine Aliatar (Valpara\u00edso Ediciones, 2017), Para quien no brilla la luz (Berenice, 2018), El Sordo (Valpara\u00edso Ediciones, 2020) y El viajero invisible (Son\u00e1mbulos Ediciones, 2024); los libros de relatos El c\u00edrculo, Abraxas y otras ficciones (Dauro, 2001) y Miradas nuevas por agujeros viejos (P\u00e1ginas de Espuma, 2014); Breviario (Ayuntamiento de Granada, 2005), libro de aforismos y otras prosas breves; los poemarios Cartelera de Cine Aliatar (Valpara\u00edso Ediciones, 2019) y El peso y la levedad (Son\u00e1mbulos Ediciones, 2025); Mensajes de papel, antolog\u00eda de art\u00edculos publicados en prensa (Diputaci\u00f3n de Granada, 2012); adaptaciones de cl\u00e1sicos y ensayos sobre derecho y comunicaci\u00f3n, como Caleidoscopio (Dykinson, 2017) o La carta robada (Anagrama, 2022), en colaboraci\u00f3n con Justo Navarro. http:\/\/josemariaperezzuniga.blogspot.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Joaqu\u00edn Moya no terminaba de acostumbrarse a la compa\u00f1\u00eda \u2013\u00bfpod\u00eda decirse esto de un muerto?\u2013 de los cad\u00e1veres,&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":17397,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,146,147,25,24,225,11110,2829,23],"class_list":{"0":"post-17396","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-entertainment","10":"tag-entretenimiento","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-libros","14":"tag-pesar","15":"tag-sol","16":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17396"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17396\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17397"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}