{"id":17690,"date":"2025-08-01T03:46:12","date_gmt":"2025-08-01T03:46:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/17690\/"},"modified":"2025-08-01T03:46:12","modified_gmt":"2025-08-01T03:46:12","slug":"la-sandia-fuente-de-inspiracion-para-el-arte-simbolo-politico-y-emblema-reivindicativo-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/17690\/","title":{"rendered":"La sand\u00eda: fuente de inspiraci\u00f3n para el arte, s\u00edmbolo pol\u00edtico y emblema reivindicativo | Cultura"},"content":{"rendered":"<p class=\"\">En ocasiones, un sencillo gesto es capaz de desatar un vendaval de sensaciones, convirtiendo un universo cerrado en la promesa de un placer infinito. As\u00ed ocurre, cada a\u00f1o, cuando, despu\u00e9s de una larga espera, violentamos la dura coraza verde de una sand\u00eda y dejamos al descubierto su interior. <\/p>\n<p>M\u00e1s informaci\u00f3n<\/p>\n<p class=\"\">La vista es el primer sentido asaltado por el rojo arrebatador de su pulpa. Despu\u00e9s ser\u00e1 el tacto de nuestra lengua, sacudida por su naturaleza fr\u00eda y h\u00fameda, seg\u00fan los m\u00e9dicos de la Antig\u00fcedad. Y tambi\u00e9n de nuestras manos, cuando, inevitablemente, su agua pegajosa comience a chorrear por entre los dedos. En el gusto desencadenar\u00e1 una aut\u00e9ntica fiesta y, para coronarla, la sand\u00eda se har\u00e1 poderosa en ese est\u00f3mago invisible que es la memoria. All\u00ed se convertir\u00e1 en nuestra magdalena de Proust estival y ese primer mordisco nos recordar\u00e1 otros mordiscos que dimos en la playa, al borde de la piscina, en el patio. Y nos confirmar\u00e1 lo que ya sabemos, pero necesitamos que ella nos corrobore: ya es verano. <\/p>\n<p class=\"\">De esto y de mucho m\u00e1s nos habla The First Cut (after Robert Spear Dunning), de 2009, el bodeg\u00f3n de la fot\u00f3grafa australiana <a href=\"\" rel=\"\">Robyn Stacey <\/a>incluido en su serie <a href=\"\" rel=\"\">Empire line<\/a>. Porque, no por casualidad, la artista ha elegido como protagonista de la imagen a una sand\u00eda, alimento omnipresente como pocos en los bodegones dedicados al verano a lo largo de la historia del arte. Sin embargo, frente a la contenci\u00f3n de la fotograf\u00eda de Stacey, su inclusi\u00f3n en las naturalezas muertas ha estado presidida desde siempre por una sensualidad mal disimulada. Una buena muestra de ello es, precisamente, la propia obra que sirve de inspiraci\u00f3n a esta versi\u00f3n contempor\u00e1nea, Still Life of Fruit, Honeycomb and Knives (1867), de <a href=\"\" rel=\"\">Robert Spear Dunning<\/a>.<\/p>\n<p><img alt=\"'Still Life of Fruit, Honeycomb and Knives' (1867) de Robert Spear Dunning.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"296\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/YHKNIWFUTFFC7GW46NESAMSX3Q.jpg\" loading=\"lazy\"\/>&#8216;Still Life of Fruit, Honeycomb and Knives&#8217; (1867) de Robert Spear Dunning.North Carolina Museum of Art<\/p>\n<p class=\"\">La escena parece situarse tan solo unos pocos minutos despu\u00e9s de la imagen de Stacey, cuando ese t\u00edmido corte ha desencadenado el deseo desordenado que provoca la gula. Nada de esos tajos precisos con los que nuestros padres diseccionaban sand\u00edas cada verano. Los comensales se han lanzado sin recato hacia su interior, dejando la sensaci\u00f3n de que se la estuvieran comiendo directamente a bocados. Frente a la pulcritud en el corte de la extempor\u00e1nea naranja y al perfecto estado del resto de frutas estivales, parece que la cucurbit\u00e1cea encarna todo lo que de placentero e irrefrenable puede tener la comida.<\/p>\n<p class=\"\">La sensualidad que evoca esta fruta resalta todav\u00eda m\u00e1s por contraste en aquellas composiciones en las que viene acompa\u00f1ada de alimentos secos, como en Bodeg\u00f3n con sand\u00eda y acerolas, quesos, pan y vino (1779), de <a href=\"\" rel=\"\">Luis Egidio Mel\u00e9ndez<\/a>, donde, frente a estos alimentos, se erige triunfante la sand\u00eda con gotas que parecen a punto de salirse del cuadro.<\/p>\n<p><img alt=\"'Bodeg\u00f3n con sand\u00eda y acerolas, quesos, pan y vino' (1779) de Luis Egidio Mel\u00e9ndez.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"300\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/PXDEPS47RZAPPDOH4P5JDXMA2U.jpg\" loading=\"lazy\"\/>&#8216;Bodeg\u00f3n con sand\u00eda y acerolas, quesos, pan y vino&#8217; (1779) de Luis Egidio Mel\u00e9ndez.Museo del Prado<\/p>\n<p class=\"\">Indirectamente, adem\u00e1s, estas representaciones han sido una jugosa fuente para la historia de la bot\u00e1nica, como demuestran los estudios de Susanne Renner, Harry Paris o Jules Janick, que han recopilado cientos de im\u00e1genes de este fruto en lugares tan variados como la tumba de Tutankam\u00f3n, el manuscrito bajomedieval Tacuinum Sanitatis y, c\u00f3mo no, los bodegones y escenas de mercado producidos desde el Renacimiento, para demostrar un considerable cambio de formas, colores y, probablemente, sabores de esta fruta a lo largo de los siglos. Basta un vistazo r\u00e1pido al <a href=\"\" rel=\"\">Bodeg\u00f3n de frutas (1641) de <\/a><a href=\"\" rel=\"\">Albert Eckhout<\/a>, para comprobar que sus caracter\u00edsticas actuales son una especie de milagro realizado a medias entre la naturaleza y el ser humano. <\/p>\n<p class=\"\">La mejora en la carnosidad de la pulpa y especialmente en el color la han hecho irresistible para los artistas desde el siglo XVII y hasta nuestros d\u00edas, cuyas obras se ven a\u00fan empapadas por las connotaciones sensuales del alimento, como muestra la pel\u00edcula de Tsai Ming-liang El sabor de la sand\u00eda (2005), en la que sus protagonistas, ante una terrible sequ\u00eda, son invitados a aplacar su sed con zumo de esta fruta. A partir de ah\u00ed, como es obvio, la emplear\u00e1n para aliviar tambi\u00e9n otras necesidades corporales. <\/p>\n<p><img alt=\"Imagen de 'El sabor de la sand\u00eda' (2005), Ming-liang Tsai.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"233\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/BW6O2QANCBLUZD5XZ3A6QBKX4M.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Imagen de &#8216;El sabor de la sand\u00eda&#8217; (2005), Ming-liang Tsai.EL SABOR DE LA SAND\u00cdALa sand\u00eda como s\u00edmbolo pol\u00edtico<\/p>\n<p class=\"\">Pero, adem\u00e1s de su potente v\u00ednculo con la sensualidad, las sand\u00edas han sido empleadas en el arte con otro tipo de connotaciones pol\u00edticas y reivindicativas, teniendo en cuenta elementos tan diversos como sus colores o sus principales productores.<\/p>\n<p class=\"\">En ocasiones, ha servido como forma de caracterizar (y estigmatizar) a un grupo social. Es el caso de los afrodescendientes en Estados Unidos. Como se\u00f1ala Federico Kukso en su <a href=\"\" rel=\"\">Frutolog\u00edas. Historia pol\u00edtica y cultural de las frutas <\/a>(Taurus, 2025), el peculiar v\u00ednculo entre ambos naci\u00f3 en el siglo XIX, cuando los esclavos afroamericanos consiguieron emanciparse durante la guerra civil estadounidense. Uno de sus principales medios de subsistencia fue entonces el cultivo y venta de alimentos, en especial, la sand\u00eda. As\u00ed, esta fruta pas\u00f3 a caracterizar el clich\u00e9 del negro en im\u00e1genes supuestamente humor\u00edsticas, pero con la clara intenci\u00f3n de denigrarlos. La incipiente publicidad moderna fue un campo abonado para este tipo de im\u00e1genes y los anuncios de la prensa, las postales o los carteles de teatro, como el que se conserva en la <a href=\"\" rel=\"\">Biblioteca del Congreso (de aproximadamente 1900), <\/a>aprovecharon hasta la saciedad esta asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"\">El cine, que daba por entonces sus primeros pasos, tampoco escap\u00f3 a esta lamentable moda y pel\u00edculas como A Watermelon Feast (1896), de <a href=\"\" rel=\"\">William Kennedy Dickson<\/a>, o Watermelon Contest (1896), de <a href=\"\" rel=\"\">James H. White<\/a>, explotaron igualmente el estereotipo del negro cuya mayor diversi\u00f3n era realizar concursos y fiestas con la sand\u00eda como gran protagonista.<\/p>\n<p><img alt=\"Cartel de teatro de la Biblioteca del Congreso (c. 1900).\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"150\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/DY7VSC3WXNELNJSYASTXGMCFEY.png\" loading=\"lazy\"\/>Cartel de teatro de la Biblioteca del Congreso (c. 1900).<\/p>\n<p class=\"\">Pero si en ocasiones las artes visuales la han empleado como arma en contra de un colectivo, en otras, sin embargo, se ha enarbolado como s\u00edmbolo de resistencia y orgullo nacional. Sus tonos verde, blanco y rojo parecen encontrarse en el origen de la representaci\u00f3n que diversos pintores mexicanos hicieron de ella como muestra de amor patrio, asoci\u00e1ndola a los colores de su bandera. Entre ellos, destaca el uso continuado de esta fruta por parte de Rufino Tamayo, que comenz\u00f3 a utilizarla en sus cuadros a finales de los sesenta y acab\u00f3 convirti\u00e9ndola en un emblema inequ\u00edvoco del arte mexicano del siglo XX. Menci\u00f3n especial merece la obra de <a href=\"\" rel=\"\">Frida Kahlo Viva la vida (1954), <\/a>un verdadero testamento pict\u00f3rico realizado una semana antes de morir, donde la artista dej\u00f3 grabada tan vitalista frase junto a su nombre en una raja de sand\u00eda. <\/p>\n<p><img alt=\"Viva la vida (1954) de Frida Kahlo.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"279\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/APGXL5LB3ZB3VHTYVZKLJH56EI.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Viva la vida (1954) de Frida Kahlo.Museo Frida Kahlo<\/p>\n<p class=\"\">En otra parte del mundo y por razones diferentes, su forma y sus colores, incluido tambi\u00e9n el negro de sus pepitas, han servido como ingeniosa forma de defender la causa palestina. Al finalizar la guerra \u00e1rabe-israel\u00ed de 1967, Israel prohibi\u00f3 a los palestinos que portasen s\u00edmbolos nacionales como su bandera en sitios p\u00fablicos, con la excusa de que incitaban al terrorismo. As\u00ed surgi\u00f3 una idea que se mantiene hasta nuestros d\u00edas: la de emplear este amable fruto para sortear el veto en las calles y tambi\u00e9n en el arte, dotando as\u00ed a la fruta de matices reivindicativos, como <a href=\"\" rel=\"\">hace Khaled Hourani<\/a> en su obra This Is Not A Watermelon (2024), o la ilustradora jordana <a href=\"\" rel=\"\">Sarah Hatahet <\/a>en su Watermelon resistance (2021).<\/p>\n<p><img alt=\"This Is Not A Watermelon (2024) de Khaled Hourani.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"179\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/XIW36T4WYVAJLLIACDUHZHZVPU.png\" loading=\"lazy\"\/>This Is Not A Watermelon (2024) de Khaled Hourani.<\/p>\n<p class=\"\">A pesar de ello, el peso de la tradici\u00f3n es inevitable y la sand\u00eda se resiste a perder sus encantos ornamentales dentro de las obras art\u00edsticas. Sus colores hipn\u00f3ticos, su perfecta geometr\u00eda y las inevitables asociaciones con el verano y la sensualidad emergen a menudo en creaciones contempor\u00e1neas, como las producidas por el artista turco <a href=\"\" rel=\"\">\u015eakir G\u00f6k\u00e7eba\u011f<\/a> en Cuttemporary (2007), donde los frutos adquieren formas caleidosc\u00f3picas que embriagan la vista y nos incitan a seguir apurando el verano m\u00e1s all\u00e1 de lo razonable, hasta que disfrutemos, ya con nostalgia, de la \u00faltima sand\u00eda de la temporada y nos consolemos pensando que, a diferencia de los romances estivales, ellas s\u00ed volver\u00e1n el pr\u00f3ximo verano.<\/p>\n<p><img alt=\"'Cuttemporary' (2007), de \u015eakir G\u00f6k\u00e7eba\u011f.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"288\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/VQ64UB7YBJEMDBHER2XGUWFCFY.jpg\" loading=\"lazy\"\/>&#8216;Cuttemporary&#8217; (2007), de \u015eakir G\u00f6k\u00e7eba\u011f.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En ocasiones, un sencillo gesto es capaz de desatar un vendaval de sensaciones, convirtiendo un universo cerrado en&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":17691,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[91],"tags":[229,209,146,147,25,24,244,11295,11294,503,11296,23],"class_list":{"0":"post-17690","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-entretenimiento","8":"tag-arte","9":"tag-cultura","10":"tag-entertainment","11":"tag-entretenimiento","12":"tag-es","13":"tag-espana","14":"tag-fotografia","15":"tag-fruta-verano","16":"tag-frutas","17":"tag-pintura","18":"tag-sandia","19":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17690"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17690\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17691"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}