{"id":180231,"date":"2025-10-16T08:57:07","date_gmt":"2025-10-16T08:57:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/180231\/"},"modified":"2025-10-16T08:57:07","modified_gmt":"2025-10-16T08:57:07","slug":"pedaleando-por-italia-entre-la-sombra-y-la-luz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/180231\/","title":{"rendered":"pedaleando por Italia entre la sombra y la luz"},"content":{"rendered":"<p>En D\u00edas de sol y piedra (Siruela, 2025), Pepe P\u00e9rez-Muelas (Lorca, 1989) narra una traves\u00eda, una <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/aventura\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">aventura<\/a> que es mucho m\u00e1s que un viaje en <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/bicicletas\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">bicicleta<\/a>. <strong>Es la cr\u00f3nica de una b\u00fasqueda interior, el intento de reconciliar cuerpo y mente despu\u00e9s de un tiempo de ansiedad y desarraigo, una \u00abconfesi\u00f3n<\/strong>\u00bb, como lo denomina el escritor a <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">THE OBJECTIVE<\/a> en una entrevista. \u00abRoma es siempre una fijaci\u00f3n para m\u00ed, es una patria sentimental\u00bb.<\/p>\n<p>    <a href=\"https:\/\/amzn.to\/495ZydH\" target=\"_blank\" rel=\"sponsored nofollow noopener\" class=\"to-store-widget\"><\/p>\n<p>TO Store<\/p>\n<p>            Compra este libro<br \/>\n            <\/a><\/p>\n<p>La ruta elegida no es casual. <strong>La V\u00eda Franc\u00edgena<\/strong>, el antiguo camino medieval que recorri\u00f3 en el siglo X Sigerico el Serio, arzobispo de Canterbury, para recibir el palio papal, <strong>atraviesa <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/europa\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Europa <\/a>desde <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/inglaterra\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Inglaterra<\/a> hasta la tumba de San Pedro.<\/strong> A lo largo de sus casi 2.000 kil\u00f3metros, peregrinos de todos los tiempos han buscado en sus piedras algo m\u00e1s que un destino: una forma de fe, una raz\u00f3n para seguir. P\u00e9rez-Muelas retoma esa senda con una mirada algo m\u00e1s contempor\u00e1nea. \u00abDicen que la fe es un don que no me ha sido concedido\u00bb, confiesa, pero algo en \u00e9l necesita la liturgia del camino, el orden secreto de la marcha. \u00abA m\u00ed s\u00ed me gustar\u00eda ser creyente. Soy un ateo que quiere creer y que abraza lo que tenga que venir y que est\u00e1 dispuesto a abrirse\u00bb. De alguna manera, tambi\u00e9n por ello recorre la V\u00eda Franc\u00edgena: para encontrar si esa voz interior le habla, si le gu\u00eda el camino.<\/p>\n<p>La bicicleta se convierte en pasatiempo casi por accidente, como una terapia contra la ansiedad. \u00ab<strong>Descubro que la bicicleta es el medio perfecto porque uno ve el paisaje a una velocidad con la que puede disfrutarlo, lo puede vivir<\/strong>, sin embargo, no se hace tan pesado como si fueras andando\u00bb.<\/p>\n<p>El pedaleo se convierte entonces en un gesto de resistencia, una forma de recuperar el ritmo interior. <strong>La bicicleta impone una mirada intermedia: lo bastante lenta para contemplar, lo bastante r\u00e1pida para avanzar<\/strong>. \u00abFueron 15 d\u00edas de estar totalmente solo, con mis pensamientos. Con la bicicleta se observa la naturaleza alrededor, pero tambi\u00e9n vienen pensamientos de todo tipo. Al final me di cuenta de que llevo toda la vida diciendo que me encanta la soledad, que soy un ser solitario, y realmente es insoportable\u00bb. Y as\u00ed, d\u00eda a d\u00eda, pedaleando entre polvo y luz, P\u00e9rez-Muelas convierte el movimiento en escritura.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"678\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/DSC_9159-678x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3776969\" style=\"width:528px;height:auto\"  \/>Pepe P\u00e9rez-Muelas en la entrevista con THE OBJECTIVE en la sede de la editorial Siruela. \/<br \/>\u00a9 Preslava Boneva<\/p>\n<p><strong>La Italia que atraviesa no es una postal, sino materia viva, un personaje de alguna pel\u00edcula de Fellini o quiz\u00e1s de Sorrentino<\/strong>. La Toscana, con sus colinas de sterrato \u2013los caminos de tierra que suben y bajan sin descanso\u2013, se convierte en una met\u00e1fora del esfuerzo interior. \u00abCuando estaba subiendo el Paso de la Cisa, que son 50 kil\u00f3metros, lleg\u00f3 un momento que dije, \u2018\u00bfqu\u00e9 estoy haciendo? \u00bfMerece la pena esto? \u00bfD\u00f3nde estoy metido? Estoy aqu\u00ed en mitad de la naturaleza de una cadena monta\u00f1osa. No s\u00e9 si voy a poder salir\u2019. Pero por supuesto que merece la pena\u00bb.<\/p>\n<p>Cuerpo y mente<\/p>\n<p>Esa tensi\u00f3n entre cuerpo y mente da ritmo al libro. <strong>La descripci\u00f3n del paisaje nunca es simple ornamento: es un espejo del \u00e1nimo. <\/strong>En el Paso de la Cisa, el aire es denso y monta\u00f1oso; en el Lazio, la luz se vuelve dorada, como si el polvo guardara una promesa de descanso. Los pueblos aparecen como par\u00e9ntesis en la soledad: Lucca, Orvieto, Bolsena, Viterbo\u2026 \u00abPeque\u00f1os simulacros de <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/roma\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Roma<\/a>\u00bb, los llama el autor, preludios de la llegada final.<\/p>\n<p>La prosa de P\u00e9rez-Muelas es sensorial y precisa. <strong>Hay olor a cipr\u00e9s, a piedra caliente, a pan reci\u00e9n hecho. Se nota que ama<a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/italia\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"> Italia <\/a>desde la juventud, <\/strong>desde aquellas tardes en Lorca viendo a <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/federico-fellini\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Fellini<\/a> y <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/pier-paolo-pasolini\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Pasolini<\/a>, leyendo a Pavese, Moravia, Elsa Morante o Petrarca. \u00abTen\u00eda much\u00edsimas ganas de salir de Lorca. Mi v\u00eda de escape era Italia. Era ver pel\u00edculas y leer libros\u00bb.<\/p>\n<p>Esa relaci\u00f3n profunda con el pa\u00eds dota al libro de <strong>un tono \u00edntimo y culto, donde la cultura cl\u00e1sica y la vida cotidiana se entrelazan con naturalidad.<\/strong> Su narrativa funciona como un \u00abmosaico\u00bb, dice, \u00abmi pensamiento es un poco ca\u00f3tico y me siento muy c\u00f3modo con ese tipo de escritura, saltar de lo que veo a lo que pienso\u00bb.<\/p>\n<p><strong>P\u00e9rez-Muelas alterna noches en monasterios y conventos, habitaciones sencillas donde la piedra y la madera parecen conservar la memoria de siglos<\/strong>. En estos espacios encuentra momentos de pausa que contrastan con el esfuerzo constante del pedaleo. Cada templo, cada iglesia que cruza, no es visitado por fe, sino por curiosidad: observa los frescos, la luz que entra por los ventanales, el silencio que envuelve los pasillos y el eco de pasos antiguos. Ha ido, cuenta, a \u00abdejar de escuchar un silencio\u00bb, que a \u00abd\u00eda de hoy todav\u00eda escucha\u00bb.<\/p>\n<p>Soledad<\/p>\n<p>P\u00e9rez-Muelas escribe desde la vulnerabilidad, no desde la certeza. Y eso lo hace cre\u00edble. En lugar de un relato heroico, <strong>ofrece un testimonio humano: la historia de alguien que, al borde de la fatiga y el des\u00e1nimo, decide seguir.<\/strong> La soledad pesa, pero ense\u00f1a. Cada kil\u00f3metro no solo lo acerca a Roma, sino a una forma m\u00e1s honesta de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>El viaje tambi\u00e9n es un retorno a la belleza. <strong>El autor observa la Italia rural y monumental con la mirada del que ama el arte, pero sin pretensi\u00f3n erudita.<\/strong> Describe un fresco, una fachada \u2013tambi\u00e9n aqu\u00ed asoma su educaci\u00f3n en historia del arte\u2013 o una plaza con la atenci\u00f3n del viajero que ha aprendido a detenerse. Esa capacidad de observaci\u00f3n da al libro una textura casi pict\u00f3rica.<\/p>\n<p>El lorquino escribe como quien pinta con luz: tonos c\u00e1lidos, ritmos lentos, silencios que dejan espacio al lector. Su prosa recuerda a los cuadernos de viaje de anta\u00f1o, pero con una sensibilidad contempor\u00e1nea, atravesada por la conciencia del tiempo y del cansancio. <strong>El libro alterna la dureza del pedaleo con la dulzura del descubrimiento.<\/strong> Roma, cuando por fin aparece, no es triunfo ni meta, sino un punto de descanso, un espejo donde el viajero se reconoce transformado.<\/p>\n<p>Escribir, otra forma de pedalear<\/p>\n<p>En el fondo,<strong> D\u00edas de sol y piedra es una historia de reconstrucci\u00f3n. Tras dos a\u00f1os de ansiedad, el autor encuentra en el viaje una manera de volver a respirar<\/strong>. \u00abDej\u00e9 de ser yo y cuando vi que pod\u00eda volver a ser el de antes, con la ayuda de la bicicleta, quise, no solo hacer lo que ya hac\u00eda, sino aventurarme en cosas que no me hubiese ni imaginado: recorrer parte de Italia en bicicleta\u00bb. Ese proceso, contado sin dramatismo, tiene algo profundamente humano. No hay milagros, solo el acto humilde de seguir pedaleando.<\/p>\n<p>En un mundo que vive acelerado, pero sin direcci\u00f3n, P\u00e9rez-Muelas propone lo contrario: avanzar despacio, mirar bien, detenerse cuando haga falta. <strong>La V\u00eda Franc\u00edgena, con sus pueblos y colinas, se convierte as\u00ed en una met\u00e1fora del tiempo vivido, no del tiempo perdido.<\/strong><\/p>\n<p>Su escritura, limpia y serena, traduce esa misma idea: escribir es otra forma de pedalear. <strong>Cada frase tiene el ritmo de la respiraci\u00f3n, la cadencia del esfuerzo<\/strong>. D\u00edas de sol y piedra no busca respuestas definitivas, sino claridad. Y la encuentra en el gesto de avanzar, en la belleza del camino, en la aceptaci\u00f3n de la duda. En la reconciliaci\u00f3n con la vulnerabilidad. En la constancia que da forma a cada tramo recorrido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En D\u00edas de sol y piedra (Siruela, 2025), Pepe P\u00e9rez-Muelas (Lorca, 1989) narra una traves\u00eda, una aventura que&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":180232,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[273],"tags":[5168,313,312,168,25,24,51267,628,32294,25697,438,23,167],"class_list":{"0":"post-180231","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-ciclismo","8":"tag-bicicletas","9":"tag-ciclismo","10":"tag-cycling","11":"tag-deportes","12":"tag-es","13":"tag-espana","14":"tag-federico-fellini","15":"tag-italia","16":"tag-literatura-espau00f1ola","17":"tag-pier-paolo-pasolini","18":"tag-roma","19":"tag-spain","20":"tag-sports"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/180231","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=180231"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/180231\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/180232"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=180231"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=180231"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=180231"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}