{"id":188248,"date":"2025-10-20T00:59:13","date_gmt":"2025-10-20T00:59:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/188248\/"},"modified":"2025-10-20T00:59:13","modified_gmt":"2025-10-20T00:59:13","slug":"un-buen-muchacho-apple-tv-estreno-el-viernes-mr-scorsese-una-serie-documental-dirigida-por-rebecca-miller","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/188248\/","title":{"rendered":"Un buen muchacho | Apple TV+ estren\u00f3 el viernes \u00abMr. Scorsese\u00bb, una serie documental dirigida por Rebecca Miller"},"content":{"rendered":"<p>Parec\u00eda que ya nada nuevo pod\u00eda decirse sobre Martin Scorsese. El hombre se ha convertido en leyenda a lo largo de sesenta a\u00f1os en el mundo del cine, despu\u00e9s de haber ganado la Palma de Oro en Cannes con Taxi Driver, de ser uno de los grandes nombres del Nuevo Hollywood, de haber dirigido a las estrellas de varias generaciones, de finalmente alzarse con el Oscar a Mejor Director por Los infiltrados, de impulsar la preservaci\u00f3n del patrimonio f\u00edlmico alrededor del mundo, y de convertirse en una reciente celebridad de Tik Tok de la mano de su hija menor, Francesca. Todo eso fue y es Scorsese, pero sobre todo es director de cine, lo lleva en su sangre, en su piel, es la esencia de su vida. Y es eso lo que captura, al estilo de una epopeya \u00edntima, el nuevo documental de Rebecca Miller sobre el director, reciente estreno de Apple TV. Mr. Scorsese es la historia de esa vida de pel\u00edcula narrada en primera persona, con bravura y honestidad, con el sello de un hombre que hizo de la c\u00e1mara la pluma con la que dej\u00f3 su firma en la Historia.<\/p>\n<p>\u201cUn retrato f\u00edlmico\u201d, bautiza Miller a una serie que se asemeja a una larga pel\u00edcula dividida en cinco episodios. Y Miller sabe de retratos, en tanto es pintora, fot\u00f3grafa y tambi\u00e9n directora de cine, ganadora del Premio del Jurado en Sundance con Intimidades (2002), nominada a los Emmy en 2019 por el documental sobre su padre, el dramaturgo Arthur Miller, y casada desde hace casi treinta a\u00f1os con el actor Daniel Day Lewis. Gracias a ese marido reacio a los flashes \u2013que ha hecho una excepci\u00f3n para aparecer como entrevistado en homenaje a su querido amigo Marty\u2013, Rebecca conoci\u00f3 a Scorsese en el set de Pandillas de Nueva York. Aquella pel\u00edcula de ambiciones megal\u00f3manas que le vali\u00f3 al director \u00edtalo-americano concretar un proyecto largo tiempo ansiado, comenzar su colaboraci\u00f3n con Leonardo DiCaprio y terminar a las patadas con el productor Harvey Weinsten (a quien le tir\u00f3 un escritorio por la ventana). Su inesperada sinton\u00eda con Miller ofrece a un Scorsese cat\u00e1rtico con sus miedos y ansiedades, devoto de un arte que aliment\u00f3 pecados y resurrecciones.<\/p>\n<p><b>ALL\u00c1 EN LITTLE ITALY <\/b><\/p>\n<p>Con los acordes de \u2018Sympahty for the Devil\u2019 de los Rolling Stones de fondo, Martin Scorsese reflexiona sobre el bien y el mal. \u201c\u00bfQui\u00e9nes somos? \u00bfSomos esencialmente buenos o malos? Creo que hay bondad y maldad en todos nosotros, y que todos somos capaces de hacer el mal bajo determinadas circunstancias. Puedo sentir la tentaci\u00f3n que implica el mal, el poder que conlleva, incluso puedo entender la pasi\u00f3n que supone. Esa es la lucha. Yo lucho con ello todo el tiempo\u201d. Nutrido de la cultura cat\u00f3lica de su infancia, de su barrio, de sus ra\u00edces sicilianas, el director ha concebido una obra que expone la lucha interior de sus personajes, todos santos y pecadores como \u00e9l mismo, luchadores ante la tentaci\u00f3n del mal, la diversi\u00f3n de la desobediencia. Y Miller coloca la c\u00e1mara como el hueco de un confesionario, logrando que la evocaci\u00f3n de cada una de sus pel\u00edculas, la reflexi\u00f3n sobre sus a\u00f1os juveniles en la Universidad de Nueva York, el paso por el seminario para ser sacerdote, el asma de su infancia que lo confin\u00f3 a espiar la calle, la cinefilia obsesiva, la violencia impregnada en cada peque\u00f1o acto, definan su alma de artista.<\/p>\n<p>Esos primeros episodios revelan la ni\u00f1ez de Scorsese como nunca antes se hab\u00eda visto, sumergida en im\u00e1genes de archivo de la Little Italy de los a\u00f1os \u201940 y del barrio Corona de Queens en el que su familia vivi\u00f3 algunos a\u00f1os para luego regresar al redil, humillados por la pelea de su padre con un mat\u00f3n del lugar. Fotogramas de los conventillos habitados por el linaje de los Scorsese, por el desorden y las peleas en las calles, por las familias del crimen gobernando a punta de pistola. Miller enlaza aquella humillaci\u00f3n paterna con el impacto de Ladrones de bicicletas de Vittorio de Sica, una pel\u00edcula germinal en la formaci\u00f3n de Scorsese, que revela en las l\u00e1grimas de un ni\u00f1o de la mano de su padre, el sentimiento convertido en idea. \u201cFue esa pel\u00edcula la que me ofreci\u00f3 un fundamento de verdad inigualable\u201d, reflexiona el director a la distancia. La verdad, aquello que define la \u00e9tica scorsesiana, se remonta a esos a\u00f1os como hijo, a la lenta conciencia del delito que nutr\u00eda a esa peque\u00f1a Italia en Nueva York, pero tambi\u00e9n al cine italiano de esas tardes en familia, a los recuerdos dispersos de quienes hab\u00edan dejado la Madre Patria para hacerse un futuro en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Mafia, sacerdocio, spaghettis caseros, neorrealismo, son quiz\u00e1s las palabras claves de esos primeros pasos. Y Miller consigue lo imposible: entrevistar a los amigos de aquel tiempo, los compa\u00f1eros de correr\u00edas, el simp\u00e1tico Salvatore \u2018Sally Gaga\u2019 Uricola en el que luego Scorsese model\u00f3 al Johnny Boy de Calles salvajes y que solo acept\u00f3 aparecer en el documental cuando Miller le asegur\u00f3 que no era polic\u00eda. An\u00e9cdotas contadas alrededor de una mesa de bar, risas contagiosas, travesuras de trasnoche forman el remolino que envolvi\u00f3 aquella juventud, en la que Scorsese abandon\u00f3 el seminario para entrar en la escuela de cine, film\u00f3 cortometrajes con sus amigos y familia \u2013incre\u00edble su madre, convertida luego en el rostro inolvidable de Buenos muchachos, donde interpreta a la madre de Joe Pesci\u2013, transform\u00f3 aquella verdad descarnada en sacramento de su cine. \u201cNo esperaba este nivel de honestidad\u201d, revela Miller en una entrevista con The Sunday Times. \u201cScorsese siempre observ\u00f3 al mundo como era, sin adornos ni m\u00e1scaras, por eso creo que su trabajo tiene esa potencia, esa verdad\u201d.<\/p>\n<p>De vacaciones con Robert de Niro, 1979<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>LA FAMA Y LA CA\u00cdDA<\/b><\/p>\n<p>Los a\u00f1os \u201970 fueron el despegue y la consagraci\u00f3n para Martin Scorsese, y Miller los recorre desde los m\u00e1rgenes hasta llegar lentamente al coraz\u00f3n de aquella \u00e9poca. De la exploraci\u00f3n estudiantil junto a su compa\u00f1era de clase Thelma Schoomacher \u2013convertida luego en su montajista de cabecera\u2013 y el padrinazgo de John Cassavetes, Scorsese pas\u00f3 por la euforia de Woodstock \u2013para filmar un documental en el que luego no fue reconocido\u2013 hasta convertirse en uno de los mimados del Nuevo Hollywood, primero con Calles salvajes y luego con el cimbronazo de Taxi Driver. Las voces de Robert De Niro, Paul Schrader y Steven Spielberg ofrecen un viaje por ese pasado, a menudo narrado en clave de revoluci\u00f3n creativa \u2013sobre todo por el m\u00edtico libro de Peter Biskins, Moteros tranquilos, Toros salvajes, que acaba de ser reeditado por Anagrama\u2013, pero que consigue comprender el ascenso del cineasta en un medio que le era ajeno, que siempre lo ubic\u00f3 en el lugar del outsider. Es esa condici\u00f3n de observador un tanto alejado de la euforia de la que fing\u00eda ser parte, la que le permiti\u00f3 representar el mundo en crisis que asomaba en sus pel\u00edculas, la tensi\u00f3n que atravesaba a sus personajes, el desconcierto que sacud\u00eda la conciencia de un tiempo de cambios.<\/p>\n<p>\u201cLa violencia es aterradora cuando aparece dentro tuyo\u201d, le confiesa a Miller cuando recuerda que estuvo a punto de robar la copia de Taxi Driver ya que el estudio quer\u00eda mutilarla por considerarla demasiado violenta. \u201cFue el per\u00edodo m\u00e1s renegado de su vida\u201d, explica la directora, \u201cHollywood era como el lejano Oeste, los directores eran capaces de las cosas m\u00e1s extravagantes y an\u00e1rquicas\u201d. Las im\u00e1genes de una fiesta donde aparecen Francis Ford Coppola, George Lucas, Schrader, Spielberg y un John Millius disparando tiros al aire, todos jovenc\u00edsimos y euf\u00f3ricos, resumen el esp\u00edritu de aquellos a\u00f1os creativos y delirantes, en los que los cineastas llegaron a la cima del poder en la industria, elevaron la autor\u00eda como estandarte, y llevaron al negocio a los l\u00edmites de la bancarrota. Scorsese tuvo su cuota de caos: el fracaso de sus primeros matrimonios, su elusiva paternidad para esas hijas hoy ya grandes, el fracaso de New York, New York y el romance a escondidas con Liza Minnelli, las drogas y los excesos en el departamento de Robbie Robertson de The Band. El colapso, la depresi\u00f3n y la vuelta a empezar, porque no hab\u00eda otro camino para seguir. Scorsese hubiera sido cineasta sin importar los contratiempos, las p\u00e9rdidas, los sacrificios. \u201cHe conocido a grandes directores pero ninguno tan convencido de ese \u00fanico destino\u201d, se\u00f1ala DiCaprio en la serie. \u201cEl cine lo consume desde su infancia, desde que tiene memoria, y nunca lo abandon\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>El Scorsese padre tambi\u00e9n es un punto a menudo esquivo en sus recurrentes retratos, ya sea el del libro de entrevistas editado por Peter Brunette a fines de los \u201990, o el c\u00e9lebre Scorsese by Ebert, o incluso el m\u00e1s reciente Martin Scorsese: A Journey, donde Mary Pat Kelly homenajea al director en su 80 cumplea\u00f1os con un recorrido exhaustivo por su vida y obra. Miller entrevista a sus dos hijas mayores, Cathy y Domenica; la primera, fruto del breve matrimonio de juventud con la actriz Larraine Brennan, y la segunda, de su relaci\u00f3n con la escritora Julia Cameron. \u201c\u00c9l quer\u00eda que otras cosas le importaran como el cine, pero nada pod\u00eda competir con las pel\u00edculas\u201d, recuerda Dom\u00e9nica. Scorsese fue para ellas una fulgurante aparici\u00f3n en la infancia, intermitente por los viajes para los rodajes, las estancias en Los \u00c1ngeles y los festivales, y luego el art\u00edfice de un reencuentro en la adultez, acompa\u00f1\u00e1ndolo a las entregas de premios, viajes familiares, instancias m\u00e1s reflexivas para cada relaci\u00f3n. Domenica Cameron-Scorsese interpret\u00f3 un peque\u00f1o papel en La edad de la inocencia, en la escena en la que Daniel Day Lewis vislumbra a lo lejos a Michelle Pfeiffer iluminada por la luz de un faro. Esa escena resonaba en su memoria como la met\u00e1fora del v\u00ednculo con su padre: \u201cSi aparec\u00edas en la esfera de luz, aunque solo fuera un instante, te sent\u00edas admirada; luego solo quedaba la ausencia\u201d.<\/p>\n<p>Con Isabella Rossellini, 1978<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>SANTO PECCATORE<\/b><\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 precio hay que pagar para cumplir los sue\u00f1os?\u201d, se pregunta el escritor y guionista Nicholas Pileggi, autor de Buenos muchachos. En una obra de profundas ra\u00edces cat\u00f3licas como la de Scorsese, el sacrificio y la resurrecci\u00f3n son instancias obligadas. Los a\u00f1os de la coca\u00edna culminaron en un colapso en 1978 luego del festival de Telluride que llev\u00f3 a Scorsese al borde de la muerte. Entre sue\u00f1os de vigilia, De Niro le llev\u00f3 el guion de Paul Schrader sobre Jake La Motta, materia prima de Toro salvaje. All\u00ed vendr\u00eda su inesperado renacimiento, una nueva explosi\u00f3n de fama y gloria, una reinvenci\u00f3n de su propia est\u00e9tica en el espejo donde un La Motta, gordo y acabado, expresaba sus propios anhelos. Sin embargo, los \u201980 estar\u00edan signados por la lenta agon\u00eda del Nuevo Hollywood, por su separaci\u00f3n de Isabella Rossellini \u2013quien ofrece en el documental algunas de las mejores declaraciones sobre Scorsese\u2013, el esc\u00e1ndalo y la persecuci\u00f3n por La \u00faltima tentaci\u00f3n de Cristo. Y luego volver a nacer con Buenos muchachos y el fresco de aquella mafia de su juventud, y volver a vivir con la obsesi\u00f3n por el origen de Nueva York filmado en Cinecitt\u00e0 y el encuentro con Leonardo DiCaprio para reencauzar el crep\u00fasculo de su carrera.<\/p>\n<p>\u201cNo hay conclusi\u00f3n moral en su cine, es el espectador el que debe decidir c\u00f3mo pensar\u201d, reflexiona Jodie Foster como s\u00edntesis de una obra y quiz\u00e1s como explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 a Scorsese le cost\u00f3 tanto la relaci\u00f3n con la industria, conseguir su \u00fanico Oscar, ser reconocido como un director imprescindible de la Historia del cine. \u201cNo pertenezco a esa liga\u201d, se r\u00ede con juguetona modestia, y con la conciencia de que siempre fue el italianito excluido, el neoyorkino intruso en la soleada California, el incorregible de un sistema del que nunca form\u00f3 parte del todo. Tal vez por ello se atrevi\u00f3 a sacudir todos los c\u00f3digos de complicidad del negocio con El lobo de Wall Street, que le dio fama entre los centennials, y revel\u00f3 el detr\u00e1s de la cortina de una econom\u00eda obscena y despiadada. Nada queda en su lugar despu\u00e9s de su aparici\u00f3n, no hay promesa de ninguna despedida. Su movimiento es constante: su compa\u00f1erismo con su \u00faltima esposa, Helen Morris, enferma de Parkinson, con la que comparte tardes de conversaci\u00f3n entrecortada y miradas de amor, su complicidad con su hija Francesca y el legado de la cinefilia, sus amigos del barrio, el cine de ahora y siempre en la pantalla.<\/p>\n<p>Con su esposa Helen Morris y su hija Francesca\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>DETR\u00c1S DE LOS PERSONAJES<\/b><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de filmar el documental sobre George Harrison en 2011, Living in the Material World, Scorsese comenz\u00f3 a ejercitar la meditaci\u00f3n como una forma de liberar esa ira contenida que hab\u00eda sido la llama de todas sus criaturas. \u201cTrataba de acallar un poco la furia, un poco nom\u00e1s, porque sigue ah\u00ed, quieta como una sombra en el fondo de la mente\u201d, recuerda mientras mueve las manos en un intento de detener ese v\u00e9rtigo que lo muestra en\u00e9rgico, tenso, siempre impaciente. \u201cLa ira te consume con el correr de los a\u00f1os, y es un milagro que yo haya podido salir de ah\u00ed. En definitiva, ten\u00e9s que aprender a vivir con vos mismo, si es que verdaderamente quer\u00e9s vivir\u201d. Todos los personajes de Scorsese bregaron por ese control sobre s\u00ed mismos sin nunca conseguirlo del todo. Jake La Motta sobre el ring de Toro salvaje, Ace Rothstein en mesas de juego en Las Vegas en Casino, Howard Hughes encerrado en el microcine de El aviador, Jes\u00fas en la hora de la muerte subido a la cruz en La \u00faltima tentaci\u00f3n de Cristo. \u201cCada vez que un artista alcanza un trabajo genuino, en el fondo es porque se retrata a s\u00ed mismo. Es uno el que asoma detr\u00e1s de sus personajes\u201d, descubre Rebecca Miller al encontrar el eco de Scorsese en su propia mirada como directora.<\/p>\n<p>Mr. Scorsese fue filmada en tiempo de pandemia, en un extra\u00f1o hiato en la vida del director que le permiti\u00f3 mirar atr\u00e1s lo vivido, el tiempo recobrado. Fue un ejercicio de reencuentro consigo mismo, pero tambi\u00e9n un puente tendido hacia alguien que lo observaba, hacia una c\u00e1mara que lo pon\u00eda en el centro de la escena. \u201cUn artista puede ser ego\u00edsta en lo referido a su obra, pero no tiene por qu\u00e9 serlo en la vida\u201d parece ser la conclusi\u00f3n de Jay Cocks, amigo y guionista de varias de sus pel\u00edculas, sobre ese hombre en su madurez, luego de un largo y solitario camino. \u201cHace poco vio la serie completa\u201d, concluye Miller respecto de la reacci\u00f3n de Scorsese al verse en primera persona. \u201cEstaba muy nervioso, pero finalmente le gust\u00f3. No pod\u00eda creer que hab\u00eda entrevistado a sus viejos amigos de Little Italy. \u2018\u00bfSab\u00e9s lo que significa que hayas conseguido que Salvatore hablara a c\u00e1mara?\u2019, me dijo. Creo que le cost\u00f3 ver el material porque es dif\u00edcil para \u00e9l, es dif\u00edcil recordarlo todo. Pero finalmente entendi\u00f3 que la serie vive y muere en la honestidad, en esa honestidad desgarradora que es la suya\u201d.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Parec\u00eda que ya nada nuevo pod\u00eda decirse sobre Martin Scorsese. El hombre se ha convertido en leyenda a&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":188249,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[169],"tags":[12178,177,146,147,25,24,176,5205,175,52843,23],"class_list":{"0":"post-188248","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-cine","8":"tag-apple-tv","9":"tag-cine","10":"tag-entertainment","11":"tag-entretenimiento","12":"tag-es","13":"tag-espana","14":"tag-film","15":"tag-martin-scorsese","16":"tag-movies","17":"tag-nota-de-tapa","18":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188248","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=188248"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188248\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/188249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=188248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=188248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=188248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}