{"id":188689,"date":"2025-10-20T05:57:59","date_gmt":"2025-10-20T05:57:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/188689\/"},"modified":"2025-10-20T05:57:59","modified_gmt":"2025-10-20T05:57:59","slug":"fuga-de-un-viaje-y-ii-por-andreu-jaume","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/188689\/","title":{"rendered":"Fuga de un viaje (y II), por Andreu Jaume"},"content":{"rendered":"<p>Nos hab\u00edamos quedado, en la estaci\u00f3n del anterior art\u00edculo, en <strong>Guadalupe<\/strong>, frente a un peque\u00f1o <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/francisco-goya\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">Goya<\/a> que nos hab\u00eda hecho olvidar la eternidad posible de <strong>Zurbar\u00e1n<\/strong>. De Guadalupe siempre se parte como si uno tuviera que cumplir una misi\u00f3n transoce\u00e1nica despu\u00e9s de haberse encomendado durante unos d\u00edas de retiro a la <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/virgen-maria\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">Virgen<\/a>, como aquellos dos se\u00f1ores que Carlos y yo o\u00edmos, en la piscina del parador, tumbados en una hamaca con su ba\u00f1ador de <strong>Fraga<\/strong>, rezar, al amebeo modo, un Ave Mar\u00eda, y que solo al d\u00eda siguiente, al ver a uno de ellos en el desayuno con el alzacuellos, supimos que eran dos curas y no una variante neocatecumenal de un amor gay crepuscular, al fin emancipado. En cualquier caso, no dejamos de contemplar la escena fascinados, como si fu\u00e9ramos la c\u00e1mara de <strong>Bu\u00f1uel<\/strong>.<\/p>\n<p>Trujillo es la siguiente e inevitable parada despu\u00e9s de Guadalupe. Como dice<strong> Cees Nooteboom<\/strong> en El desv\u00edo a Santiago, se trata de \u00ab<strong>una tumba habitada por seres vivos<\/strong>\u00bb. La gran plaza, de impresi\u00f3n tan <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/italia\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">italiana<\/a>, con sus soportales en fuga y su austera iglesia de fachada rojiza y desle\u00edda, est\u00e1 dominada por una estatua de <strong>Pizarro<\/strong>, cuyos restos, me dice Carlos, yacen en la catedral de <strong>Lima<\/strong>, ya despojados del prestigio caduco que a\u00fan nimba esta estatua ecuestre, con la espada en ristre, que para nosotros no puede, sino ser la lanza de <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/don-quijote\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">Don Quijote<\/a>, met\u00e1fora, como observ\u00f3 <strong>Juan Benet<\/strong>, de un Estado delirante que para llevar a cabo su insensata funci\u00f3n redentora necesita seducir a un plebeyo remol\u00f3n para que le acompa\u00f1e a la casona en la que concluir en paz sus d\u00edas, rodeado de ruinas.\u00a0<\/p>\n<p>En una esquina de la plaza, est\u00e1 el palacio \u2013la casa, m\u00e1s bien\u2013 de Pizarro, con las esculturas que el gobernador de <strong>Nueva Castilla<\/strong> hizo esculpir para \u00e9l mismo y su esposa india cuando fueron nombrados marqueses de la <strong>Conquista<\/strong>. Los actuales herederos del t\u00edtulo son a\u00fan los propietarios del edificio que no se puede visitar. Al parecer, el interior tiene o ten\u00eda frescos con figuraciones del <strong>Nuevo Mundo<\/strong>, plantas y bestias fabulosas, las primeras im\u00e1genes de lo poco que alcanzaban a ver nuestros salvajes cristianos. Aunque parezca imposible, esa pobre esquina ennoblecida de un pueblo perdido de <strong>Extremadura<\/strong> est\u00e1 relacionada con la ejecuci\u00f3n de Atahualpa, el emperador de los incas. Acusado de idolatr\u00eda y poligamia, fue condenado a la hoguera, pero como acept\u00f3 bautizarse en el \u00faltimo momento, con el nombre de <strong>Francisco<\/strong>, la pena le fue conmutada por un caritativo estrangulamiento con garrote.<\/p>\n<p><strong>Llegar a C\u00e1ceres de noche y pasear por su intacto centro hist\u00f3rico es como bajarse en una hora detenida del XVI<\/strong>. Las torres almenadas con yedra, el contrapicado de la fachada de una iglesia en una peque\u00f1a plaza que de pronto se agranda al infinito, las callejuelas empedradas y desnudas, los portales de la siempre humilde arquitectura civil de este pa\u00eds, todo conserva la ilusi\u00f3n de un tiempo sin comercios ni turismo. Apenas hay transe\u00fantes y los que nos salen al paso parecen embozados, de camino a una reyerta. El calor da espesura a la felicidad y desmiente el final del verano, una de las sensaciones del sur m\u00e1s gratas y reconfortantes para los que amamos esta estaci\u00f3n, a despecho del calentamiento y su apocalipsis global.<\/p>\n<p>En <strong>M\u00e9rida<\/strong> descubrimos maravillados el <strong>Museo Nacional de Arte Romano de Rafael Moneo<\/strong>, recreaci\u00f3n de un edificio de la antigua <strong>Roma<\/strong>, con salas y galer\u00edas de ladrillo integradas en un recorrido trazado con una admirable simplicidad y la sublimidad justa, envuelto todo en una luz cenital que recuerda a la del <strong>Pante\u00f3n<\/strong>. La colecci\u00f3n de esculturas, mosaicos, joyas y cer\u00e1micas es magn\u00edfica. En apenas unos minutos, hemos bajado varios estratos temporales hasta tocar la romanizaci\u00f3n que coloniz\u00f3 la pen\u00ednsula, otro documento de civilizaci\u00f3n y barbarie. Muy cerca est\u00e1 el recinto arqueol\u00f3gico que alberga el teatro y el anfiteatro. Por mucho que los hubi\u00e9ramos visto fotografiados, nada puede sustituir la experiencia de recorrerlos a pie, reencarnar aquella escala humana e imaginarse una lucha de gladiadores o el eco del coro en la orquesta. En el anfiteatro es inevitable pensar que las plazas de toros que iremos viendo y coleccionando a lo largo de todo el viaje (\u00a1ah la bodega integrada en el coso de M\u00e9rida!) descienden de aquel espacio en que los hombres tambi\u00e9n luchaban con el animal de <strong>Mitra<\/strong>, restos de cuya taurocton\u00eda vimos tambi\u00e9n en el museo. A los remilgados de nuestra \u00e9poca hay que recordarles que, seg\u00fan <strong>Mircea Eliade<\/strong>, uno de los nombres m\u00e1s antiguos de Dios es precisamente toro.\u00a0<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el desv\u00edo a <strong>\u00c9vora<\/strong> nos permite comprobar que <strong>Portugal<\/strong> es como <strong>Espa\u00f1a<\/strong> pero sin volumen. La algarab\u00eda y el griter\u00edo que suelen sonar de fondo en buena parte de los pueblos y ciudades de nuestro pa\u00eds se aten\u00faa para dar paso a un tono m\u00e1s lac\u00f3nico e introspectivo, perceptible incluso en un paisaje que, siendo casi el mismo, se ti\u00f1e, sin embargo, de una luz m\u00e1s atl\u00e1ntica e incluso africana. La preciosa quinta de<strong> Ximena Meier <\/strong>y su familia en la que nos hospedamos parece un rinc\u00f3n de la sabana donde no desentonar\u00eda ver pasar jirafas y alg\u00fan elefante. Ximena es ilustradora y ceramista, autora de un libro \u00fanico sobre la pinacoteca nacional, Cuaderno del Prado (Lumen), que deber\u00eda estar en todas las casas y colegios del pa\u00eds. Ximena es adem\u00e1s especialista en<strong> Juan Floris<\/strong>, el azulejero de<strong> Felipe II<\/strong>, cuya novela nos cuenta mientras nos sirve un inolvidable cordero laqueado en su cocina de cottage ingl\u00e9s, con la vieja campana del hogar decorada con sus propias baldosas, a lo <strong>Bloomsbury<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Ximena nos lleva a ver los restos megal\u00edticos de los alrededores<\/strong>, otro descenso, pero esta vez vertiginoso y sin fondo. Ante aquellas piedras pulidas que a veces parecen huevos l\u00edticos, uno no puede, sino recordar la meditaci\u00f3n inicial de<strong> Thomas Mann <\/strong>en el primer volumen de Jos\u00e9 y sus hermanos. El escandallo de su estilo baja hasta perderse en un origen sin principio: \u00abEn cualquier momento, esa es la palabra del misterio. El misterio no tiene tiempo, pero la forma de la intemporalidad es el aqu\u00ed y el ahora\u00bb. El paseo luego por \u00c9vora, al atardecer, envueltas las calles en una luz ambarina, pre\u00f1ada de un mar ausente, revela el car\u00e1cter espectral que la vida adquiere a veces en la mejor compa\u00f1\u00eda. Ciudad blanca, bella y tranquila, apartada del mundo y sus urgencias, \u00c9vora invita a caminar y pensar despacio. Aqu\u00ed al parecer tuvo lugar la revuelta inicial contra el dominio espa\u00f1ol, que estallar\u00eda en 1640 en la guerra de restauraci\u00f3n. For History is a pattern of timeless moments.\u00a0<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abFuenteheridos se levanta sobre el nacimiento del r\u00edo M\u00fartigas, cuyo curso nos da el paso \u2018de la eternidad cambiante\u2019, como dir\u00eda Rilke. Uno no sabe si est\u00e1 en Andaluc\u00eda o en la Selva Negra\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Despu\u00e9s de \u00c9vora, el viaje adquiere otro ritmo y otra dimensi\u00f3n. Ana y Carlos nos dejan con pesar en <strong>Fuenteheridos<\/strong>, camino de su <strong>Sevilla<\/strong>, mientras nosotros nos proponemos explorar la sierra de <strong>Huelva<\/strong>, el parque natural de <strong>Aracena<\/strong>, muy poco conocido, al menos para los que venimos de la <strong>Corona de Arag\u00f3n<\/strong>. Es imposible resumir con fidelidad la sucesi\u00f3n de pueblos y paisajes que pudimos recorrer, casi siempre a pie. En Fuenteheridos hay bosques encantados de casta\u00f1os y robles, con agua resonante y senderos transidos de una luz tamizada que parece brotar de un manantial.\u00a0Gracias a David (\u00a1compren los libros de El Paseo!) conocimos al poeta <strong>Manuel Moya<\/strong>, anfitri\u00f3n ideal del lugar: \u00abCada hombre tiene su luna y su prodigio, \/ su tormenta y su hora de estar viendo llover\u00bb. Fuenteheridos se levanta sobre el nacimiento del r\u00edo <strong>M\u00fartigas<\/strong>, cuyo curso nos da el paso \u00abde la eternidad cambiante\u00bb, como dir\u00eda <strong>Rilke<\/strong>. Uno no sabe si est\u00e1 en <strong>Andaluc\u00eda<\/strong> o en la <strong>Selva Negra<\/strong>.<\/p>\n<p>Y a diez minutos en coche, en <strong>Al\u00e1jar<\/strong>, el paisaje muta a una masa forestal m\u00e1s mediterr\u00e1nea y c\u00e1lida, de encinas y pinos, con unos cuantos grados m\u00e1s de temperatura. Desde su espectacular eminencia, la <strong>Pe\u00f1a Arias Montano <\/strong>conserva los restos de lo que fue la villa renacentista de aquel humanista y hebra\u00edsta, preceptor de Felipe II, bibliotecario de <strong>El Escorial<\/strong>, testigo del <strong>Concilio de Trento<\/strong> y refinado burlador de la Inquisici\u00f3n. El personaje, como tantos otros de nuestra abandonada historia, pide a gritos una gran biograf\u00eda, como comentamos una noche con Silvia y Manuel (\u00a1compren los libros de <strong>Athenaica<\/strong>!), ya en <strong>Almonaster<\/strong>. Nada m\u00e1s llegar, despu\u00e9s de comer espl\u00e9ndidamente en el mes\u00f3n<strong> Isabel II<\/strong>, subimos a ver la peque\u00f1a mezquita, abierta y sin vigilancia, que corona el pueblo como si no hubieran pasado diez siglos. Al llegar, nos recibe un gato bostezante que nos hace de gu\u00eda. Ver el paisaje a trav\u00e9s de la geometr\u00eda isl\u00e1mica, mientras las calles abajo se van cubriendo de bruma, nos devuelve al tiempo de los viajeros ingleses del XIX. No hay ni rastro de virtualidad y estamos a\u00fan en el mundo real. Llegar al cabo de unos d\u00edas a Aracena, cabeza de comarca, ser\u00e1 como celebrar el cambio de siglo y empezar el XX, a tiempo para asistir a la inauguraci\u00f3n del casino Arias Montano. Y a\u00fan nos faltar\u00e1 Sevilla, con nuestra segunda casa en<strong> Jes\u00fas del Gran Poder<\/strong> (\u00a1lean a <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/autor\/carlos-marmol\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener nofollow\">Carlos M\u00e1rmol<\/a>!), ciudad de la que cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil hablar, por las razones que adujo mejor que nadie Chaves Nogales: \u00abNo intent\u00e9is descomponer su luz con el prisma de vuestro panderetismo. Ved unas calles llanas, ved unas casas todo blancura, ved unas almas claras. Desnudad con la imaginaci\u00f3n la maja vestida de Goya \u2013no es la maja desnuda\u2013 y algo semejante ser\u00e1 nuestra ciudad\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Nos hab\u00edamos quedado, en la estaci\u00f3n del anterior art\u00edculo, en Guadalupe, frente a un peque\u00f1o Goya que nos&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":188690,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[19934,224,209,146,147,25,24,7234,27884,225,23],"class_list":{"0":"post-188689","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-andalucu00eda","9":"tag-books","10":"tag-cultura","11":"tag-entertainment","12":"tag-entretenimiento","13":"tag-es","14":"tag-espana","15":"tag-extremadura","16":"tag-francisco-de-goya","17":"tag-libros","18":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"https:\/\/pubeurope.com\/@es\/115404964087867937","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188689","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=188689"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/188689\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/188690"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=188689"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=188689"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=188689"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}