{"id":193006,"date":"2025-10-22T05:13:08","date_gmt":"2025-10-22T05:13:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/193006\/"},"modified":"2025-10-22T05:13:08","modified_gmt":"2025-10-22T05:13:08","slug":"de-vuelta-al-vientre-el-bosque-infinito-de-annie-proulx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/193006\/","title":{"rendered":"De vuelta al vientre: &#8216;El bosque infinito&#8217;, de Annie Proulx"},"content":{"rendered":"<p>        <a href=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Detalle-de-portada-de-El-bosque-infinito-de-Annie-Proulx.-Imagen-Tusquets.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-274899\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=\" http:=\"\" alt=\"Detalle de portada de El bosque infinito, de Annie Proulx. Imagen Tusquets.\" width=\"820\" height=\"547\" title=\"De vuelta al vientre: 'El bosque infinito', de Annie Proulx 1\" data-lazy- data-lazy- data-lazy-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Detalle-de-portada-de-El-bosque-infinito-de-Annie-Proulx.-Imagen-Tusquets.jpg\"\/><\/a>Detalle de portada de El bosque infinito, de Annie Proulx. Imagen: Tusquets.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"258\" data-end=\"539\">Vestida con unos viejos blue jeans y con los polerones negros que siempre le gust\u00f3 usar, una mujer de pelo corto, cort\u00edsimo, construye una casa con sus propias manos. Invadida de una furia juvenil, troza la madera, pule los contornos, forja los hierros, clava el contrachapado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"541\" data-end=\"1117\">Sola y empecinada en medio de una enorme campi\u00f1a de Wyoming, acarrea el material desde los baj\u00edos y maldice en ingl\u00e9s el principio del sudor, del cansancio o de los mareos propios de la edad. Su casa, clavada en lo alto de una colina, tiene ya tres pisos hechos a base de tablillas de madera sin pintar, un largu\u00edsimo techo a dos aguas y un sinf\u00edn de ventanitas que, por los golpes de la luz, se oscurecen y toman forma de ojos muertos. No hay otras viviendas por los alrededores; solo un triste pantano, un bosque de p\u00edceas y una imponente meseta capaz de intimidar a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1119\" data-end=\"1884\">Con el mismo empe\u00f1o y rigurosidad con que construye sus novelas, la se\u00f1ora Proulx edifica su casa y, sin dudarlo, le pone un t\u00edtulo: Bird Cloud. All\u00ed mismo, rodeada de sus m\u00e1s de cincuenta mil libros y de esa primitiva naturaleza americana, <strong>Annie Proulx<\/strong> justifica su soledad. Se dice que necesita el silencio, las plantas y los \u00e1rboles; el agua que corre en absoluta libertad y los cambios fuertes de temperatura. Se convence a s\u00ed misma de la necesidad de observar el mundo desde lo alto de una monta\u00f1a, de experimentar en carne propia las tormentas y de ejercer la maravillosa acci\u00f3n de crear el fuego para espantar a los fantasmas. Solo ese tipo de soledad, piensa, puede ayudar a conservar la salud y la cordura. \u00bfPara vivir mejor? No. Para hacer literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"187\" data-end=\"692\">Mundialmente conocida por ser la autora del relato \u00abBrokeback Mountain\u00bb (1997), publicado en la revista The New Yorker y llevado al cine en 2005 por <strong>Ang Lee<\/strong> y <strong>Larry McMurtry<\/strong>, Annie Proulx es uno de esos casos extra\u00f1\u00edsimos que, de cuando en cuando, irrumpen en el panorama literario y trastocan la realidad al intentar hacer lo imposible dentro de sus libros: meter el mundo entero en enormes pliegos de papel y convertir su literatura en una valoraci\u00f3n moral y \u00e9pica de la vida norteamericana moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"694\" data-end=\"1021\">Su pasi\u00f3n por los nativos americanos, por la cultura vaquera, por la industria manufacturera y por la naturaleza la han llevado a escribir libros de lineamiento rural, pero resignificando sus modelos con propuestas avezadas y con novedosos puntos de vista que revitalizan el g\u00e9nero y entregan nuevas posibilidades de lectura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1023\" data-end=\"1660\">En un peque\u00f1o ensayo sobre la narradora, <strong>William T. Vollmann<\/strong> ha dicho que \u00abescriba sobre lo que escriba, Annie Proulx siempre trata, al menos en parte, la tormentosa relaci\u00f3n del hombre con la naturaleza\u00bb. No se equivoca. Esa pugna entre el elemento natural y la amenazante sombra del ser humano est\u00e1 presente en toda su ficci\u00f3n, incluso en Bird Cloud: A Memoir, su libro de memorias en donde cuenta todo el proceso de construcci\u00f3n de su casa en medio de los humedales, praderas y acantilados de Wyoming, alejada de la civilizaci\u00f3n y rodeada solo de los animales que acompa\u00f1aron durante milenios a los indios ute, arapaho y shoshone.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1662\" data-end=\"2151\">Quiz\u00e1 por esta tendencia suya, la cr\u00edtica la califica como una suerte de escritora ecologista, pero Proulx ha rechazado la etiqueta y ha dicho que solo es una persona que admira profundamente la naturaleza y sus infinitas maravillas. Pero es verdad que, al igual que <strong>William Faulkner<\/strong>, <a href=\"https:\/\/www.jotdown.es\/2021\/04\/narradoras-del-sur-salvaje\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\"><strong>Flannery O\u2019Connor<\/strong><\/a>, <strong>Theodore Dreiser<\/strong> o <a href=\"https:\/\/kids.jotdown.es\/2022\/03\/15\/esa-ballena-de-la-que-todo-el-mundo-habla\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\"><strong>Herman Melville<\/strong><\/a>, <strong>Annie Proulx<\/strong> conecta con el medio natural y convierte a la tierra fresca o, mejor dicho, salvaje de los Estados Unidos, en su lugar de enunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"2153\" data-end=\"2862\">De hecho, aquel contacto insistente con la naturaleza ha forjado el car\u00e1cter de Proulx de una manera determinante. En sus memorias, ella misma se ha reconocido feroz, impaciente, mandona, excesivamente t\u00edmida, ermita\u00f1a, obsesiva y de mal genio. Cada vez que alguien le pregunta c\u00f3mo est\u00e1, responde: \u00abTodo muy mal\u00bb. Como a las fieras salvajes, nunca le ha gustado que la pongan a prueba. Por eso educ\u00f3 sola a sus tres hijos, se divorci\u00f3 tres veces y construy\u00f3 una casa con sus propias manos en el fin del mundo. Cuando le dijeron que alguien como ella no podr\u00eda ser escritora a los cincuenta a\u00f1os, se rio de la advertencia y no solo se volvi\u00f3 escritora, sino tambi\u00e9n una de las mejores de toda su generaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" data-start=\"2153\" data-end=\"2862\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"176\" data-end=\"648\">Annie Proulx naci\u00f3 en Norwich, Connecticut, en 1935. Es hija de padres de origen ingl\u00e9s y francocanadiense. Desde muy joven tuvo inter\u00e9s en la ficci\u00f3n y, a los diez a\u00f1os, tendida en cama por la varicela, escribi\u00f3 su primera historia: el duelo de dos cowboys contra una horda de shoshones. Ya de m\u00e1s grande asisti\u00f3 al Colby College \u00abdurante un breve periodo en los a\u00f1os cincuenta\u00bb y luego ingres\u00f3 en la Universidad de Vermont, donde obtuvo una licenciatura en historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"650\" data-end=\"1104\">A los veinte a\u00f1os public\u00f3 un cuento en Gourmet Magazine, que pas\u00f3 sin pena ni gloria entre los lectores y agentes literarios. A pesar de ese fracaso, curs\u00f3 una maestr\u00eda en letras en la Universidad Concordia y, como estudiante de posgrado, public\u00f3 varios relatos en la revista Seventeen. Se cas\u00f3 y se divorci\u00f3 tres veces. Sin mucha suerte en el plano econ\u00f3mico, se vio obligada a trabajar un tiempo como camarera y cartera para mantener a sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1106\" data-end=\"1678\">Para ganarse la vida a trav\u00e9s de la escritura, empez\u00f3 a colaborar como freelancer en revistas de todo tipo: desde publicaciones de l\u00ednea ganadera o especializadas en cultivos de chile, hasta en semanarios enfocados en paseos en canoa y ratones ex\u00f3ticos. Tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en algunos peri\u00f3dicos, cubriendo noticias y haciendo peque\u00f1os perfiles. Cuando, a\u00f1os m\u00e1s tarde, en una entrevista del diario La Tercera le preguntaron por qu\u00e9 demor\u00f3 tanto tiempo en publicar su primer libro, Proulx respondi\u00f3: \u00abEstaba ocupada viviendo. Escribir un libro estaba lejos de mi mente\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1680\" data-end=\"2164\">De todos modos, se las arregl\u00f3 para fundar un peri\u00f3dico de pueblo, The Vershire Behind the Times, y para seguir escribiendo relatos cortos que fue coleccionando con la idea de revisarlos alg\u00fan d\u00eda, repotenciarlos y venderlos a buen precio para seguir sobreviviendo. En poco m\u00e1s de diecinueve a\u00f1os de pobreza, Proulx se aloj\u00f3 en trece ciudades, recorri\u00f3 lugares apartados en su vieja camioneta y aprendi\u00f3 a pescar con mosca, a tocar el viol\u00edn, a cazar perdices y a construir casas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"6740\" data-end=\"7717\">A los cincuenta a\u00f1os de edad, con sus hijos ya adultos e independientes, Proulx irrumpe al fin en el mundo literario al publicar su primera novela, Postcards, con la cual se convierte en la primera mujer merecedora del PEN\/Faulkner. Con su segunda novela, Atando cabos, obtiene el premio Pulitzer y el National Book Award. Poco despu\u00e9s, la revista The New Yorker le publica su relato m\u00e1s famoso, \u00abBrokeback Mountain\u00bb, e inmediatamente gana el ic\u00f3nico O. Henry Prize y tambi\u00e9n el premio John Dos Passos. En 1999 vuelve a obtener el O. Henry por su cuento \u00abThe Mud Below\u00bb. Ese mismo a\u00f1o publica el conjunto de relatos Wyoming, que incluye sus cuentos galardonados y uno en especial titulado \u00abThe Half-Skinned Steer\u00bb (\u00abEl novillo a media piel\u00bb en espa\u00f1ol), seleccionado por<strong> Garrison Keillor<\/strong> para formar parte de la compilaci\u00f3n The Best American Short Stories, y escogido por <strong>John Updike<\/strong> dentro de su famosa lista The Best American Short Stories of the Century.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"7719\" data-end=\"8178\">No satisfecha con eso, gana con libros posteriores el Heartland Prize del Chicago Tribune y el Irish Times International Fiction Prize. Ya con mejores posibilidades econ\u00f3micas, se retira al campo y construye su famosa casa en Wyoming, donde escribe sus siguientes libros y se debate entre distintas opciones para firmar sus publicaciones: primero empieza como E. A. Proulx; luego lo cambia por E. Annie Proulx y, finalmente, se queda con Annie Proulx.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"8180\" data-end=\"8687\">En pleno contacto con la naturaleza de Wyoming y paseando, tarde a tarde, por los bosquecillos de p\u00edceas cerca de su casa, toma conciencia de que el mundo de los r\u00edos, de los \u00e1rboles y de los bosques ha cambiado enormemente con el paso del tiempo. El solo hecho de pensar que antes hab\u00eda m\u00e1s \u00e1rboles que humanos la aterra, y no tanto porque la humanidad haya crecido desbocadamente, sino m\u00e1s bien porque los hombres han destruido tanto el medio natural que ya no existen m\u00e1s bosques infinitos en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"8689\" data-end=\"8983\">Es entonces cuando, bajo esa idea, Annie Proulx intenta devolverles la vida a los bosques a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n: se sienta a escribir una novela de ochocientas p\u00e1ginas en la que muestra qui\u00e9nes fueron los culpables de su destrucci\u00f3n. Ese libro, para nuestra fortuna, es El bosque infinito.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" data-start=\"8689\" data-end=\"8983\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"182\" data-end=\"698\">Podr\u00eda decirse que, si bien El bosque infinito no es la obra maestra de Proulx, s\u00ed es en cambio su proyecto m\u00e1s ambicioso y, quiz\u00e1, el m\u00e1s interesante de todos los que ha escrito. Publicada quince a\u00f1os despu\u00e9s de Un as en la manga (2002), El bosque infinito justifica la demora de Proulx al ver la magnitud ling\u00fc\u00edstica del texto, las sofisticadas estrategias t\u00e9cnicas que emplea y la prolija documentaci\u00f3n en la que se apoy\u00f3 para contar la historia de uno de los bosques m\u00e1s grandes del continente americano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"700\" data-end=\"1374\">Al igual que autores como<strong> Richard Powers<\/strong> (El clamor de los bosques) o <strong>Lydia Miller<\/strong> (How the Dead Dream), Annie Proulx utiliza como piedra basal del libro el horror de la depredaci\u00f3n del medio ambiente por causa del capitalismo m\u00e1s brutal. As\u00ed, la escritora se retrotrae poco m\u00e1s de tres siglos para ficcionalizar la \u00e9poca de colonizaci\u00f3n de Canad\u00e1 (Nueva Francia por aquel entonces) a trav\u00e9s de las idas y venidas de dos familias: Duquet y Sel, quienes, cada uno a su manera y generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, desforestan el bosque infinito y colaboran con la fiebre de la explotaci\u00f3n maderera estadounidense para asegurar capital econ\u00f3mico y cultural a fuerza de hachazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1376\" data-end=\"2454\">En El bosque infinito esa lucha encarnizada del hombre con la naturaleza, y del hombre contra el hombre, est\u00e1 narrada a trav\u00e9s de un plano panor\u00e1mico de m\u00faltiples vistas y de un arriesgado, pero inmejorable, empleo de las dimensiones del tiempo. El ensayista ingl\u00e9s <strong>Percy Lubbock<\/strong> sostuvo que existen dos formas b\u00e1sicas de narrar una ficci\u00f3n: el relato panor\u00e1mico y el relato esc\u00e9nico. A diferencia de los libros anteriores de Annie Proulx, en los que predominaba el relato esc\u00e9nico (Postcards o Un as en la manga, por ejemplo), en El bosque infinito se aplica una suerte de combinaci\u00f3n de ambas formas narrativas, aunque el modo panor\u00e1mico excede todo el texto, fomentando as\u00ed grandes secuencias que le permiten a la autora despachar, a veces en un p\u00e1rrafo brev\u00edsimo e incluso en una sola oraci\u00f3n, muchos a\u00f1os y acontecimientos de la vida de los personajes. Estas bruscas elipsis escamotean datos, muchas veces inservibles para el lector, y le proporcionan a Proulx la oportunidad de poder saltar de un tiempo a otro o de cambiar de punto de vista sin ning\u00fan problema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"180\" data-end=\"1095\">Gracias a este recurso, Proulx puede asumir la perspectiva existencial de sus diferentes personajes e inspeccionar los planos temporales repartidos entre los siglos XVII y XX. En las p\u00e1ginas finales de la novela, Proulx coloca dos \u00e1rboles geneal\u00f3gicos de las familias Duquet y Sel, distribuy\u00e9ndolos en \u00e9pocas y protagonistas distintos, y apostando por una mirada amplificadora y un reacomodo continuo de los \u00e1ngulos de visi\u00f3n. As\u00ed, aparecen m\u00e1s de veinte o treinta personajes por familia y un paseo panor\u00e1mico por la historia americana: la conquista de Francia a Canad\u00e1 (Nueva Francia), la llegada de los primeros colonos franceses a Am\u00e9rica, la aniquilaci\u00f3n de las tribus mi\u2019kmaq, la guerra entre Inglaterra y Francia por Canad\u00e1, la capitulaci\u00f3n de Francia, la firma del Acta de Quebec, la guerra de 1821, la independencia de Maine respecto a Massachusetts, la Guerra de Secesi\u00f3n, la Primera Guerra Mundial, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1097\" data-end=\"1709\">Los protagonistas de El bosque infinito atraviesan cada una de estas etapas mientras revientan los \u00e1rboles y trafican con su madera, sintiendo los influjos del contexto hist\u00f3rico que les toca vivir. As\u00ed, por ejemplo, vemos al principio del libro a Ren\u00e9 Sel y a Charles Duquet, dos franceses miserables que acaban de llegar a Nueva Francia con la promesa de colonizar la tierra y crearse un futuro en el negocio maderero. Due\u00f1os de una personalidad completamente distinta, cada uno a su manera determina el destino de su linaje y los condena a estar ligados, para siempre, a la fatalidad que guarda el bosque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1711\" data-end=\"2774\">Los Sel, mientras trabajan como peones y hacheros toda su vida, tendr\u00e1n como cota existencial el debate por mantener a flote sus ra\u00edces indias heredadas de Mari, mujer mi\u2019kmaq que se emparenta con el primero de los Sel. Su linaje ser\u00e1 el que mayor contacto y sensibilidad tendr\u00e1 con la naturaleza, aunque no por eso dejar\u00e1 de tumbar \u00e1rboles para sobrevivir. Mestizos venidos a menos, cada nueva generaci\u00f3n sufrir\u00e1 con la tensi\u00f3n de tratar de preservar las costumbres mi\u2019kmaq o de asimilarse a las pr\u00e1cticas de los hombres blancos. \u00abAmboise ve\u00eda con desesperaci\u00f3n y asco a los hombres del poblado, pues en lugar de wokuoms ahora hab\u00eda muchas caba\u00f1as al estilo blanco. Adem\u00e1s, los ca\u00f1ales de anguilas se hallaban en mal estado y los mi\u2019kmaq rara vez se tomaban la molestia de repararlos, pues era m\u00e1s f\u00e1cil comer el pan, el queso y la carne de los colonos que capturar anguilas. Si segu\u00edan a ese ritmo, los blancos no solo les habr\u00edan arrebatado sus tierras, sino tambi\u00e9n su cultura y ese ser\u00eda el fin de ellos. Pero parec\u00eda que a los mi\u2019kmaq no les importaba\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"281\" data-end=\"1266\">Por su parte, los Duquet ser\u00e1n m\u00e1quinas de amasar dinero y su perdici\u00f3n, parad\u00f3jicamente, estar\u00e1 vinculada a ese af\u00e1n capitalista. Descendientes del crapuloso Charles Duquet, quien no duda en traficar, asesinar y anglicanizar su apellido (a Duke) para empoderar su imperio maderero, la familia devastar\u00e1 el bosque a trav\u00e9s de la firma trasnacional Duke &amp; Sons, adquiriendo grandes extensiones de tierra gracias al soborno de autoridades, a estratagemas comerciales inauditas o a homicidios en nombre del progreso nacional. De esta manera, Charles Duquet no dudar\u00e1 en adoptar ni\u00f1os h\u00e1biles con el fin de formarlos en el negocio maderero para asegurar su ambici\u00f3n capitalista. Y as\u00ed, aunque ileg\u00edtimos, los futuros Duke se encargar\u00e1n de arrasar con todo \u00e1rbol que se cruce en su camino, signados no solo por la codicia y el poder, sino tambi\u00e9n por el terror al \u00abmito\u00bb que su antepasado descubri\u00f3 con asombro en China: que los bosques son finitos y que alguna vez estos pueden acabarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1268\" data-end=\"1723\">Con un estilo aprendido de Joseph Conrad, de Flannery O\u2019Connor, de William Faulkner y, sobre todo, de enciclopedias y manuales de historia, Annie Proulx monta su relato utilizando un lenguaje b\u00edblico y por ratos documental, variando el tono seg\u00fan el hilo narrativo que le toque desarrollar. Esta apuesta verbal en El bosque infinito va muy atada a la acci\u00f3n, pues cada pasaje o episodio que se describe lleva siempre una intenci\u00f3n puramente narrativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1725\" data-end=\"2276\">Por momentos barroca, por ratos funcional, por instantes experimental, la plasticidad de su lenguaje le permite a Proulx no solo contar una historia o \u00abreflejar\u00bb la realidad, sino tambi\u00e9n construir o descubrir mitos, juntando la cosmovisi\u00f3n europea con los pactos primitivos mi\u2019kmaq, para forjar as\u00ed una nueva mitolog\u00eda personal, literaria, que recorre toda la novela. De ah\u00ed las presencias abrumadoras del bosque como el chenno gigante de escarcha, los kookwes peludos, el hombre lobo o las criaturas invisibles que cortan \u00e1rboles con sus fauces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"2278\" data-end=\"2996\">Otro de los recursos que utiliza Proulx en El bosque infinito es la interpolaci\u00f3n de palabras francesas o mi\u2019kmaq para darle a la narraci\u00f3n una atm\u00f3sfera de culturas cruzadas y confundidas entre s\u00ed, un mestizaje ling\u00fc\u00edstico que enriquece el texto y le otorga una interesante dimensi\u00f3n l\u00e9xica. Asimismo, todo indica que Proulx es una apasionada de las listas o enumeraciones literarias, pues el libro est\u00e1 lleno de pasajes enteros donde se catalogan elementos de diversa \u00edndole, sin un aparente orden o sentido espec\u00edfico, y solo por medio de una avalancha de palabras que, como en el caso de la enumeraci\u00f3n final de El Aleph de Borges, establece una sensaci\u00f3n de caos y de v\u00e9rtigo muy estimulante para el lector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"188\" data-end=\"883\">Si bien es cierto que El bosque infinito controla con fortuna todos estos aspectos mencionados en una primera instancia, podr\u00edamos decir que en una segunda instancia el libro se entrampa en el engolosinamiento de sus hallazgos. Por ejemplo, el exceso de documentaci\u00f3n eclipsa muchas veces la trama y, en lugar de contribuir con aportes necesarios a la configuraci\u00f3n moral de sus escenarios o personajes, queda como un mero accesorio decorativo que entorpece y desmejora la lectura. Hay tambi\u00e9n una sobreabundancia de di\u00e1logos ineficaces y de pura intenci\u00f3n informativa, los cuales buscan \u00abexplicar\u00bb cosas o \u00abdefinir\u00bb futuros eventos, sin dejar espacio para la sugerencia o el dato intuitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"885\" data-end=\"1444\">Por otra parte, la gran cantidad de personajes en los que se enfoca Proulx genera constantes desniveles, pues solo algunos de ellos logran alcanzar cierta personalidad, equilibrio y autonom\u00eda, opacando al resto de protagonistas y dej\u00e1ndolos como meros arquetipos sin mucho sentido emocional. Esto tambi\u00e9n se refleja en el uso del lenguaje, ya que Proulx parece sentir m\u00e1s simpat\u00eda o inclinaci\u00f3n por algunos personajes, utilizando una suerte de escritura especial en sus secciones y devaluando su ejercicio verbal en otras que podr\u00edan calificarse de relleno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1446\" data-end=\"2469\">Pero tal vez convenga se\u00f1alar que los personajes m\u00e1s apreciados por Proulx alcanzan niveles \u00e9picos y su carga emocional es muchas veces comparable a la de los mejores personajes de <strong>Dostoievski<\/strong> o William Faulkner. As\u00ed sucede, por ejemplo, con toda la secci\u00f3n dedicada a Charles Duquet, ese pat\u00e1n y asesino que amasa fortuna a trav\u00e9s del tr\u00e1fico de pieles de castor y la tala de \u00e1rboles. Proulx nos muestra c\u00f3mo huye de su primer patr\u00f3n, se arrastra como gusano por el bosque, viaja por toda Europa, China, India, Canad\u00e1 y Estados Unidos para forjar su imperio. A Duquet nada parece importarle m\u00e1s que su propia ambici\u00f3n. Es capaz de casarse con alguien que desprecia, adoptar ni\u00f1os para usarlos, asesinar personas, cambiarse de apellido o comprarse pelucas monstruosas solo para convertirse en el magnate m\u00e1s grande de la industria maderera. Piet Roos, su suegro, dice de \u00e9l: \u00abA m\u00ed tambi\u00e9n me gusta el dinero, pero no de esa manera enfermiza que le gusta a Duquet. En \u00e9l es codicia pecaminosa. Es lo \u00fanico que le importa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"2471\" data-end=\"3404\">En esa misma dimensi\u00f3n est\u00e1 Kuntaw Sel, uno de los descendientes de Ren\u00e9 Sel, quien vive conflictuado por haber dejado su vida india. Kuntaw es quiz\u00e1 el personaje m\u00e1s triste del libro, pues aquel tormento racial que lleva dentro lo persigue constantemente y no le permite compatibilizar con el mundo que lo rodea. Es un p\u00e9simo trampero a quien los otros indios llaman burlonamente el \u00abCazador de Saltamontes\u00bb. Est\u00e1 obsesionado con atrapar a un alce para, por fin, volverse hombre y poder casarse. En determinado momento abandona a su familia mi\u2019kmaq y se pone a convivir con la mestiza Beatrix Outger, quien le ense\u00f1a a leer y a escribir a cambio de que \u00e9l le ense\u00f1e las tradiciones indias. Se queda con ella m\u00e1s de treinta a\u00f1os. Ya de anciano, Kuntaw sigue tan angustiado por su conflicto que regresa a su tribu Mi\u2019kma\u2019ki y se vuelve a casar con dos mujeres indias que por fin lo enterrar\u00e1n en la Tierra de los Hombres del Bosque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"269\" data-end=\"702\">Al igual que Charles Duquet y Kuntaw Sel, sobresalen personajes como el incompetente y apocado James Duke, el maravilloso y po\u00e9tico Jinot Sel (\u00abhombre de esp\u00edritu doble\u00bb, como lo describe Proulx para se\u00f1alar su bisexualidad), la empecinada, inteligent\u00edsima y feminista Lavinia Duke (alter ego de Proulx) o la memorable, c\u00e1lida y bondadosa anciana Birgit, quien al final de sus d\u00edas, y para sorpresa de todos, resulta ser un hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"704\" data-end=\"1608\">Pero, sin duda, el personaje principal y definitivo del libro es el medio natural. Como bien menciona William T. Vollmann en un art\u00edculo sobre El bosque infinito, \u00abAnnie Proulx parece estar al lado de los \u00e1ngeles\u00bb. Y esto porque en la novela nos insiste en que har\u00edamos mejor si dej\u00e1ramos de maltratarnos mutuamente y de maltratar nuestro planeta. \u00abLa ra\u00edz de nuestro empobrecimiento autoinfligido se desentra\u00f1a reflexivamente en esta novela\u00bb, dice Vollmann sin exagerar. De hecho, Proulx enfoca su punto de acci\u00f3n en el nacimiento del capitalismo estadounidense a trav\u00e9s de la explotaci\u00f3n de los bosques y de c\u00f3mo, en el transcurso de los a\u00f1os, la maquinaria empresarial ha evolucionado con el \u00fanico prop\u00f3sito de hacer dinero a expensas del planeta. Eso ha llevado a decir a la escritora que, con toda seguridad, los personajes de su novela podr\u00edan estar hoy en Silicon Valley haciendo de las suyas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1610\" data-end=\"1878\">En el cap\u00edtulo 53 del libro, apunta Proulx: \u00abEl \u00fanico inter\u00e9s de los reci\u00e9n llegados en ese extra\u00f1o nuevo territorio se centraba en todo aquello que pudiera reportar un beneficio. Sab\u00edan solo lo que sab\u00edan: que el bosque estaba all\u00ed para ellos. Pronto ser\u00edan ricos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1880\" data-end=\"2175\">Con sumas y restas, El bosque infinito resulta ser un an\u00e1lisis obsesivo de los bosques de Estados Unidos y una puesta en escena de esa absurda tendencia del hombre por destruir su medio ambiente. \u00bfSer\u00e1 que cada vez que nace un empresario, muere un bosque? Por nuestro bien, esperemos que no.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Detalle de portada de El bosque infinito, de Annie Proulx. Imagen: Tusquets. 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