{"id":22459,"date":"2025-08-03T09:28:10","date_gmt":"2025-08-03T09:28:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/22459\/"},"modified":"2025-08-03T09:28:10","modified_gmt":"2025-08-03T09:28:10","slug":"esos-surcos-venerables-esas-risas-que-explotan-y-ese-merecido-orgullo-dibujan-el-paso-del-tiempo-mas-alla-del-siglo-en-los-rostros-de-los-personajes-de-esta-historia-aqui-nos-cuentan-sus-vidas-dur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/22459\/","title":{"rendered":"Esos surcos venerables, esas risas que explotan y ese merecido orgullo dibujan el paso del tiempo, m\u00e1s all\u00e1 del siglo, en los rostros de los personajes de esta historia. Aqu\u00ed nos cuentan sus vidas duras y sus d\u00edas de vino y rosas, su memoria y sus ganas de vivir. Son las personas centenarias: casi 17.000 en un pa\u00eds, Espa\u00f1a, con el mayor aumento de esperanza de vida tras Jap\u00f3n.: Vidas duras y d\u00edas de vino y rosas: los secretos de las personas centenarias en Espa\u00f1a | EL PA\u00cdS Semanal"},"content":{"rendered":"<p class=\"\">Espa\u00f1a es un pa\u00eds de tesoros longevos. Este viaje a lo largo de m\u00e1s de un siglo por las epopeyas de hombres y mujeres con fuelle y arrestos lo prueba. Todos ellos demuestran que han sabido sobrevivir pero, sobre todo, vivir. Adaptarse, lejos de resignarse y, menos, de conformarse. Amar a los suyos, dar todo por el sustento, trabajar hasta perder el sentido pero, sobre todo, como fuerza que fija el rumbo. Emigrar para volver con algo mejor: aprendido y merecido. Gozar y sobreponerse: a los embates, a las p\u00e9rdidas. Ver que otros se van y saber rodearse. Comer bien y aguantar el hambre. Mantener una fe inquebrantable, un calor familiar de hijos, nietos y bisnietos que escuchan y alientan el recuerdo, la retranca o el sentido del humor mientras sacrifican tambi\u00e9n sus vidas en torno al cuidado de sus mayores en un ciclo noble y natural\u2026<\/p>\n<p class=\"\">Espa\u00f1a es el segundo pa\u00eds del mundo donde aumenta m\u00e1s la esperanza de vida, solo por detr\u00e1s de Jap\u00f3n. Entre quienes han pasado la barrera de los 100 se cuentan, seg\u00fan los datos del <a href=\"https:\/\/www.ine.es\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.ine.es\/\">INE<\/a> de 2024, 16.902 (13.919 mujeres y 2.983 hombres), un 76% m\u00e1s que en la \u00faltima d\u00e9cada\u2026 Y una cifra que puede llegar a 230.000 dentro de 50 a\u00f1os. Mantener ese pulso supone un desaf\u00edo, \u201cpero, sobre todo, una oportunidad\u201d. Lo dice <a href=\"https:\/\/cenie.eu\/es\/users\/cenie\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/cenie.eu\/es\/users\/cenie\">Juan Mart\u00edn<\/a>, director del <a href=\"https:\/\/cenie.eu\/es\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/cenie.eu\/es\">Centro Internacional sobre el Envejecimiento (Cenie)<\/a>, dependiente de la Universidad de Salamanca. Y expone las cifras incontestables de esa evoluci\u00f3n: en 1900, la esperanza de vida en Espa\u00f1a era de 34 a\u00f1os. En 2025 llega a los 84. Hace medio siglo, en 1975, nacieron 650.000 beb\u00e9s. En 2024, 322.034. Asistimos a una escalada de la longevidad. Mart\u00edn prefiere ese t\u00e9rmino a envejecimiento y lo defiende desde iniciativas como <a href=\"https:\/\/cenie.eu\/es\/actividades\/iberlongeva-la-iniciativa-de-cenie-para-una-longevidad-saludable-y-preventiva\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/cenie.eu\/es\/actividades\/iberlongeva-la-iniciativa-de-cenie-para-una-longevidad-saludable-y-preventiva\">Iberlongeva<\/a>. Adem\u00e1s, Espa\u00f1a es un pa\u00eds que otras personas nacidas fuera eligen para pasar sus \u00faltimos a\u00f1os. \u201cPor tanto, deber\u00edamos, lejos de un problema, considerarlo un valor estrat\u00e9gico\u201d, a\u00f1ade. Para ello resulta fundamental conservar en quienes superan las mayores barreras vitales las mejores facultades de salud y cognitivas. \u201cRepensar todo con vistas a lograrlo\u201d, asegura Mart\u00edn. Eso afecta a todo el sistema, desde el mismo sistema de salud, con refuerzos a la asistencia preventiva y a las estructuras econ\u00f3micas: \u201cDebemos por tanto firmar un nuevo contrato social y anticiparnos a los remedios con soluciones\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Hacerlo conscientes de que ese viaje, en quienes lo superan, depende, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/produccioncientifica.ucm.es\/investigadores\/140875\/detalle\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/produccioncientifica.ucm.es\/investigadores\/140875\/detalle\">M\u00f3nica de la Fuente<\/a>, catedr\u00e1tica em\u00e9rita de Fisiolog\u00eda en la Universidad Complutense, \u201cde la capacidad de adaptaci\u00f3n\u201d. M\u00e1s que de factores biol\u00f3gicos, gen\u00e9ticos, alimentarios o ambientales\u2026 \u201cPara mantener as\u00ed a raya el sistema nervioso, el endocrino y el inmunitario\u201d. No sobreviven m\u00e1s quienes han tenido una vida f\u00e1cil y c\u00f3moda. Al rev\u00e9s, \u201clo hacen quienes han demostrado mayor resistencia ante situaciones dif\u00edciles\u201d, asegura De la Fuente. Tampoco los que cuentan con unos genes \u00f3ptimos: \u201cEso influye un 25%, el porcentaje restante depende de los estilos de vida y de la motivaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Es algo que en nuestro viaje encontramos de sobra por Galicia. All\u00ed se ha detectado una prevalencia de centenarios respecto a otros lugares de Espa\u00f1a en comarcas de Ourense, sobre todo, pero tambi\u00e9n en zonas de Lugo y Pontevedra. Un total de 34 ayuntamientos de esa zona optan actualmente a la categor\u00eda de <a href=\"https:\/\/www.bluezones.com\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.bluezones.com\/\">Blue Zone,<\/a> el club selecto con cinco regiones en todo el mundo donde se ha detectado mayor longevidad. As\u00ed lo recoge en sus estudios <a href=\"https:\/\/www.bluezones.com\/services\/speaking\/blue-zones-speakers\/michel_poulain\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.bluezones.com\/services\/speaking\/blue-zones-speakers\/michel_poulain\/\">Michel Poulain<\/a>, catedr\u00e1tico em\u00e9rito de la Universidad de Lovaina y encargado de certificar mundialmente dichas \u00e1reas caracterizadas, indica el cient\u00edfico, \u201cpor una excepcional alta concentraci\u00f3n de centenarios con buena salud\u201d. Hasta el momento est\u00e1n reconocidas Cerde\u00f1a (Italia), Okinawa (Jap\u00f3n), Icaria (Grecia), Nicoya (Costa Rica) y recientemente Martinica. A esa lista puede unirse Galicia, asegura Poulain.<\/p>\n<p class=\"\">Y en eso anda <a href=\"https:\/\/fcce.uvigo.es\/es\/docencia\/profesorado\/jose-maria-failde-garrido\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/fcce.uvigo.es\/es\/docencia\/profesorado\/jose-maria-failde-garrido\/\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Fa\u00edlde,<\/a> presidente de la <a href=\"https:\/\/sgxx.org\/es\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/sgxx.org\/es\/\">Sociedad Gallega de Gerontolog\u00eda y Geriatr\u00eda,<\/a> inmerso en los estudios y las pruebas que consigan convencer al equipo de Poulain. Para ello debe desenmara\u00f1ar entuertos y hurgar con su equipo en datos que les proporciona el Instituto Nacional de Estad\u00edstica para identificar municipios donde los nacidos superan la barrera. Pero existe un factor m\u00e1s concluyente que en otros lugares: \u201cLo que sorprende en Espa\u00f1a no es solo la cantidad de centenarios que hay, sino la calidad de vida y las facultades que conservan\u201d. Lo logran, sobre todo, quienes desaf\u00edan mejor esos factores de la vor\u00e1gine moderna que no ayudan y son, seg\u00fan Fa\u00edlde: la tecnolog\u00eda, el sedentarismo, la mala alimentaci\u00f3n, la falta de un sentido de la trascendencia y, en gran parte, la soledad.<\/p>\n<p><img alt=\"Moni Gamecho, en la terraza de su casa barcelonesa.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-v\" height=\"518\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/VATU7LWXLZHZLIGRZRBGQZZARA.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Moni Gamecho, en la terraza de su casa barcelonesa.Caterina Barjau<\/p>\n<p class=\"\"><b>Moni Gamecho Azpeitia, 102 a\u00f1os, la elegante raquetista.<\/b> Un d\u00eda, los hijos de Moni comprobaron que su madre retaba a sus amigos a jugar al front\u00f3n con raqueta y los machacaba. No le ganaba nadie. M\u00e1s tarde les cont\u00f3 el secreto cuando rozaba los 80 a\u00f1os. De joven se hab\u00eda ganado los cuartos jugando a ese deporte, viajando por varios puntos de Espa\u00f1a y llev\u00e1ndose torneos. Pero no se lo dijo porque Jaume, su padre, no quer\u00eda que se enteraran. No estaba bien visto que en una \u00e9poca viviera con algo que ten\u00eda que ver con las apuestas.<\/p>\n<p class=\"\">\u2014\u00bfTe importa si salgo a la terraza a fumar un cigarro?<\/p>\n<p class=\"\">No lo dice su hija, que la acompa\u00f1a en su casa de Barcelona. \u00a1Lo pide ella! Moni no perdona tres o cuatro pitillos al d\u00eda a sus 102 a\u00f1os. \u201c\u00a1Qu\u00e9 gustazo!\u201d. Lo ha hecho desde los 13\u2026 \u201cNo lo he dejado. Ni ahora. Y el vinito blanco, que no falte, est\u00e1s comiendo un bacalao con agua y es que hace da\u00f1o. \u00a1Hombre, por favor!\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Si Moni tiene que hacer balance de su vida, casi todo ha sido luz. No solo por sus cuatro hijos, siete nietos y trece bisnietos. Tambi\u00e9n por su infancia en Pasajes de San Juan, donde viv\u00edan del barco de pesca que ten\u00eda su padre, o por sus a\u00f1os de deportista y su matrimonio feliz con Jaume. \u201cEra guap\u00edsimo, muy trabajador y buen negociante\u201d. Fue despu\u00e9s de haber sobrevivido a la guerra huyendo de su casa con una familia que apoyaba al lehendakari <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/jose-antonio-aguirre\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/jose-antonio-aguirre\/\">Jos\u00e9 Antonio Aguirre<\/a>: \u201cAntifranquistas totales\u201d, dice. Primero recal\u00f3 en Portugalete, despu\u00e9s en Francia, m\u00e1s tarde en Valencia. Acab\u00f3 en Barcelona, con abono en el Liceu, noches locas de bailoteo hasta las tantas en el Paralelo y veraneos en Lloret de Mar, sin dejar de viajar a Pasajes conduciendo ella y pis\u00e1ndole, porque ama la velocidad.<\/p>\n<p class=\"\">\u00bfSu secreto para la longevidad? La moral bien alta, como demuestra mientras repasa su \u00e1lbum de fotos: \u201cYo era muy elegante y muy guapa. Ten\u00eda un pelo\u2026 Soy muy bailarina. Mira qu\u00e9 trajes, mira qu\u00e9 pieles, mira que agilidad\u2026 \u00bfHas visto qu\u00e9 mujer? Llamaba la atenci\u00f3n all\u00e1 donde iba\u2026\u201d.<\/p>\n<p class=\"\"><b>Flori Almaraz, 104 a\u00f1os, amor entre visitas a la c\u00e1rcel.<\/b> Luis ten\u00eda a su padre, el teniente coronel republicano Domingo Morriones, en la c\u00e1rcel de C\u00f3rdoba. Compart\u00eda pena con Lorenzo Almaraz, padre de Flori, que iba tambi\u00e9n a visitarlo. All\u00ed se conocieron. Los suyos corrieron diferente suerte. El oficial Morriones se salv\u00f3. Lorenzo fue fusilado. A partir de ah\u00ed, Flori Almaraz Garrote y sus hermanos tuvieron que buscarse la vida. La relaci\u00f3n con Luis continu\u00f3 por carta, \u00e9l en Andaluc\u00eda y ella de regreso a Zamora, la provincia donde hab\u00eda nacido en Luelmo de Sayago en 1920. Pero lo que no se aplac\u00f3 fue su rebeld\u00eda ni la lealtad a los suyos. Hasta el punto de ser condenada a prisi\u00f3n por colaborar con sus amigos replegados en el monte. \u201cYo no militaba en nada, pero los amigos son los amigos y los ayud\u00e9\u201d. Trabajaba en una f\u00e1brica de jab\u00f3n y un almac\u00e9n de coloniales donde le era f\u00e1cil adquirir v\u00edveres. La pillaron y cumpli\u00f3 condena en Valladolid.<\/p>\n<p class=\"\">Luego se cas\u00f3 y formaron una familia con tres hijas. Recalaron en Valencia, primero, y despu\u00e9s en Santander. All\u00ed me recibe en su casa y advierte que la tutee: \u201cSoy demasiado mayor para que me traten de usted\u201d. La acompa\u00f1a su hija Bego\u00f1a, m\u00e9dica de familia. Ambas recuerdan c\u00f3mo se trasladaron al norte para que su hermana Hortensia estudiara Caminos. Luego Luis logr\u00f3 una plaza en el Ayuntamiento y se quedaron. \u201cYo estoy bien en cualquier sitio\u201d, dice. Sobre todo, junto a sus tres hijas, dos nietos, cuatro bisnietos y varios libros. \u201cLeo todos los d\u00edas\u201d, asegura. Y se entera de c\u00f3mo va el mundo por la prensa y la televisi\u00f3n: \u201cEste pa\u00eds, a veces, no lo entiendo. No me gusta que se toquen las narices grit\u00e1ndose unos a otros. Todo el mundo tiene derecho a comer, a una buena salud y a poder estudiar. Esto, que es muy sencillo, a veces parece muy dif\u00edcil\u201d.<\/p>\n<p><img alt=\"Domingo Payno S\u00e1ez, de 104 a\u00f1os, en su casa de B\u00e1rcena de Pie de Concha, en Cantabria. No ha dejado de cantar monta\u00f1esucas, las coplas t\u00edpicas de su tierra.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-v\" height=\"518\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/URE24Q7LMBDXNEAG2SJSZEGKIA.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Domingo Payno S\u00e1ez, de 104 a\u00f1os, en su casa de B\u00e1rcena de Pie de Concha, en Cantabria. No ha dejado de cantar monta\u00f1esucas, las coplas t\u00edpicas de su tierra.Caterina Barjau<\/p>\n<p class=\"\"><b>Domingo Payno, 104 a\u00f1os, el cantar\u00edn de Igu\u00f1a.<\/b> Domingo Payno S\u00e1ez a\u00fan canta monta\u00f1esas con la dignidad del mozo que las entonaba con los amigos en los s\u00e1bados de bocadillo y galanteo. Lo recuerda sentado en el porche de la casa de sus hijos en B\u00e1rcena de Pie de Concha. No muy lejos de all\u00ed, en Santa Cruz de Igu\u00f1a, vino al mundo hace 104 a\u00f1os en una familia donde sus padres regentaban un ultramarinos. El padre hab\u00eda aprendido el oficio en Andaluc\u00eda, donde se convirti\u00f3 en lo que por Cantabria llaman <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/J%C3%A1ndalo\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/J%C3%A1ndalo\">j\u00e1ndalos,<\/a> emigrantes del norte al sur. Aquello les dio car\u00e1cter, instinto de supervivencia y una manera de entender la vida.<\/p>\n<p class=\"\">Domingo, en cambio, no emigr\u00f3. De ni\u00f1o mataba el tiempo con los de su pueblo entre la escuela, juegos en una carretera donde solo pasaban carros y devoci\u00f3n para el rosario. \u201cRezo todos los d\u00edas\u201d, afirma. Y hasta hace poco acud\u00eda a misa cada d\u00eda. Las dos aficiones de esa infancia le quedaron. Tambi\u00e9n la pelota. Hoy es socio del Torina, el equipo del pueblo, que le da casi m\u00e1s alegr\u00edas que su otra pasi\u00f3n, el <a href=\"https:\/\/www.realracingclub.es\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.realracingclub.es\/\">Racing de Santander. <\/a>Domingo no recuerda mejor alineaci\u00f3n hasta hoy que la que lo llev\u00f3 a subcampe\u00f3n de Liga en 1931: \u201cSola, Ceballos, Mendara, Ibarra, Baraga\u00f1o, Garc\u00eda, Santi, Loredo, Larri\u00f1aga, Telete y Cisco\u2026\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">A los 16 a\u00f1os entr\u00f3 en la metal\u00fargica Quijano, de Los Corrales de Buelna. All\u00ed se jubil\u00f3 como jefe de taller y pronto se traslad\u00f3 con Sita, su esposa, a Santander. \u201cMi vida ha sido mi mujer y el trabajo\u201d. Cuando ella muri\u00f3, su sobrino Jos\u00e9 Manuel \u2014en realidad, su hijo porque lo llama pap\u00e1\u2014 se lo llev\u00f3 a Madrid y all\u00ed no hizo otra cosa que disfrutar de la vida: \u201cLo pas\u00e9, no bien, mejor\u201d, cuenta. Con la covid regresaron a B\u00e1rcena. Toda la familia cogi\u00f3 el virus menos \u00e9l. All\u00ed sigui\u00f3 cantando hasta convertirse en una enciclopedia de repertorios folcl\u00f3ricos para los m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p><img alt=\"Eustaquio P\u00e9rez, en su casa de Beade, con una de sus ovejas.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-v\" height=\"518\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/6TJWINBVBNFBNAMBES6BHCEJ4I.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Eustaquio P\u00e9rez, en su casa de Beade, con una de sus ovejas.Caterina Barjau<\/p>\n<p class=\"\"><b>Eustaquio, 104 a\u00f1os, la leyenda del ni\u00f1o contrabandista. <\/b>Cuando llegamos a Beade a las diez de la ma\u00f1ana, Eustaquio P\u00e9rez no estaba en casa. Orita, su esposa, 93 a\u00f1os sin apenas abandonar la aldea, nos dijo que hab\u00eda salido con las ovejas, como cada ma\u00f1ana. Buscamos por los alrededores y ni rastro. Entre caminos empedrados con su buena porci\u00f3n de barro, suficiente como para provocar una mala ca\u00edda en cualquiera, sobre todo si uno tiene 104 a\u00f1os. Su nieto Pablo y Chema Fa\u00edlde, el hombre que conserva a conciencia a los longevos en la provincia de Ourense, hablaban de \u00e9l y se acrecentaba la leyenda, como si de un capit\u00e1n Kurtz propio de El coraz\u00f3n de las tinieblas (la novela de Joseph Conrad) se tratara.<\/p>\n<p class=\"\">Su nieto hab\u00eda comprobado por la ma\u00f1ana que estaba bien. Lo ten\u00eda grabado en su m\u00f3vil ese d\u00eda a las cinco de la madrugada desayunando solo en la cocina. Su taz\u00f3n de caf\u00e9 con leche, sus migas de pan y cuatro cucharadas soperas de az\u00facar. Cuatro. Luego, a pastorear hasta mediod\u00eda, despu\u00e9s, comer y a echarse un rato viendo la tele.<\/p>\n<p class=\"\">Orita aliviaba la espera contando que emigr\u00f3 a Guinea o c\u00f3mo la conoci\u00f3 en un baile de la aldea. Que sus padres, Clodomiro y Manuela, hab\u00edan partido antes a Argentina y \u00e9l se hab\u00eda quedado en la comarca. All\u00ed se busc\u00f3 la vida como criado, primero; y gracias al contrabando, despu\u00e9s.<\/p>\n<p class=\"\">Hacia las doce, aparece Eustaquio y se sienta a corroborarlo todo mientras busca razones para la vida: \u201cAqu\u00ed estamos. Resistiendo, sabiendo los a\u00f1os que tengo, solo me queda eso, resistir. A\u00f1o que pasa, a\u00f1o que resisto. Proyecto, ninguno, comer, beber y dormir, es lo que toca. El resto\u2026\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">La raz\u00f3n de sus madrugones tambi\u00e9n la justifica a fondo: \u201cTrabajando se me pasa el tiempo bien; durmiendo, no. Desde ni\u00f1o tuvimos una vida muy dif\u00edcil\u201d. \u00bfY el contrabando? \u201cAqu\u00ed tenemos la frontera con Portugal, donde tir\u00e1bamos con esa forma de vida. Siempre hubo negocio, ah\u00ed empec\u00e9 con el caf\u00e9, trabajaba por mi cuenta. Fui contrabandista por tradici\u00f3n\u201d. La emigraci\u00f3n a Fernando Poo (Guinea) tambi\u00e9n le marc\u00f3. Doce a\u00f1os trabaj\u00f3 en la construcci\u00f3n hasta que tuvo que salir del pa\u00eds cuando Teodoro Obiang lleg\u00f3 al poder. Suficiente para comprar alg\u00fan terreno con el que volver a trabajar a su tierra. \u201cEs mi gozo, el trabajo, y no hay m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p><img alt=\"Esperanza Corti\u00f1as, a sus 108 a\u00f1os, baila todos los domingos en el centro sociocomunitario de Ourense.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-v\" height=\"518\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/GZFEYP7V6ZBX7IMKXCEO5CMZYA.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Esperanza Corti\u00f1as, a sus 108 a\u00f1os, baila todos los domingos en el centro sociocomunitario de Ourense.Caterina Barjau<\/p>\n<p class=\"\"><b>Esperanza Corti\u00f1as, 108 a\u00f1os, esa gran bailarin<\/b>a. A sus edad, Esperanza Corti\u00f1as (Chouz\u00e1n, Lugo) no perdona un baile. Y eso que \u00faltimamente tiene miedo a perder el equilibrio, algo que atempera con una medicaci\u00f3n contra el v\u00e9rtigo. Aun as\u00ed, insiste con sus pasodobles, incluso tangos los domingos cuando se da en el Centro Sociocomunitario de Ourense, donde vive con su hija Mari Carmen. \u201cBueno\u201d, matiza, \u201ces mi hija la que vive conmigo\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Equilibrio es lo que no le ha faltado para sobrevivir desde que naci\u00f3 en una familia de cuatro hermanos, hijos de Avelino y Serafina, que tuvo que emigrar a Cuba. Es lo mismo que har\u00eda ella a\u00f1os despu\u00e9s, pero a Par\u00eds. Hab\u00eda quedado viuda de Manuel, su marido, que tampoco tuvo una vida f\u00e1cil. Le mataron a todos los hermanos en la guerra y \u00e9l no super\u00f3 una silicosis que le afect\u00f3 tras trabajar a destajo en la construcci\u00f3n de la presa de Os Peares. Una pensi\u00f3n miserable no le llegaba y se fue a Francia. Trabaj\u00f3 a destajo. \u201cCasi me vuelvo medio chiflada\u201d, asegura. \u201cPero mereci\u00f3 la pena, con los ahorros compr\u00e9 la casa que tengo ahora junto al puente\u201d, afirma.<\/p>\n<p class=\"\">Se fue sola y luego llegaron sus hijas: Mari Carmen, Esperanza y Aurora. Las dos \u00faltimas viven en X\u00e0tiva y en Par\u00eds, respectivamente. Ella y Mari Carmen disfrutan de lo que durante a\u00f1os no pudieron, sobre todo la madre, a base del baile, su afici\u00f3n al dulce y los chupitos del licor de caf\u00e9 que ellas mismas elaboran en casa.<\/p>\n<p><img alt=\"Felisa Gonz\u00e1lez, de 101 a\u00f1os, en O Irixo (Ourense).\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-v\" height=\"518\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/GMHZCFQ56VDHPAHE4BIOQ45EXI.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Felisa Gonz\u00e1lez, de 101 a\u00f1os, en O Irixo (Ourense).Caterina Barjau<\/p>\n<p class=\"\"><b>Felisa Gonz\u00e1lez, 101 a\u00f1os, la gimnasia diaria del huerto<\/b>. Pasados los cien a\u00f1os, Felisa ha adoptado una rutina de ejercicio diario que no abandona. \u201cVenid a mi gimnasio\u201d, sugiere. Y al salir de la cocina de su casa de O Irixo (Ourense), donde a\u00fan mantiene los fogones de carb\u00f3n para calentar la comida, dobla la esquina y nos ense\u00f1a su huerto. Ah\u00ed cultiva patatas, tomates, jud\u00edas, berzas, verduras y legumbres.<\/p>\n<p class=\"\">Al contrario que varios de sus vecinos en la comarca, ella no emigr\u00f3 y se qued\u00f3 en su casa, en parte cuidando de los mayores y los ni\u00f1os que quienes part\u00edan dejaban all\u00ed. El cuidado de otros ha sido su vocaci\u00f3n y su sustento. A cambio, funcionaba el trueque. Felisa los atend\u00eda y, m\u00e1s all\u00e1 de dinero, la recompensaban con v\u00edveres, objetos, mobiliario\u2026 Todo eso lo redondeaba con la venta de lo que sal\u00eda de la huerta o de huevos. Las gallinas merodean por una aldea abandonada donde ella convive con tan solo otra casa vecina. Para ver tumulto se acerca a otras poblaciones. Incluso la pueden sorprender con celebraciones como la que le montaron al cumplir 100 a\u00f1os, cuando en el Ayuntamiento le otorgaron la Medalla do Concello: \u201cLlor\u00e9 de emoci\u00f3n\u201d, dice. Seguramente ese d\u00eda tuvo recuerdos para sus padres, sus cuatro hermanos, su marido, Antonio Nogueira, que luch\u00f3 en la batalla del Ebro, y su hijo Jos\u00e9 Antonio, polic\u00eda, que muri\u00f3 con 74 a\u00f1os. All\u00ed estaban sus dos nietos y sus tres bisnietos, testigos de la fuerza de una mujer que no conoce la palabra rendici\u00f3n.<\/p>\n<p><img alt=\"Manuel Gonz\u00e1lez R\u00faa, de 100 a\u00f1os, en el puerto de Bueu (Pontevedra).\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-v\" height=\"518\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/HD2T4AQ4TNCLBARVL2SGUOMYWM.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Manuel Gonz\u00e1lez R\u00faa, de 100 a\u00f1os, en el puerto de Bueu (Pontevedra).Caterina Barjau<\/p>\n<p class=\"\"><b>Manuel Gonz\u00e1lez R\u00faa, 100 a\u00f1os, una vida echada al mar<\/b>. \u201cEn mi vida hubo de todo\u201d, cuenta Manuel Gonz\u00e1lez R\u00faa, de 100 a\u00f1os, en su casa de Bueu (Pontevedra). Pero hay algo que centr\u00f3 m\u00e1s que ninguna otra cosa su rumbo: la mar. Vivir en las R\u00edas Baixas, rodeado de lomas cubiertas de neblina, playas paradisiacas y bateas que aplacan la furia del agua, invita a explorar. Manuel lo hizo, pero sin alejarse mucho: \u201cNunca fui de pesca de altura\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Confiesa que fue un ni\u00f1o feliz hasta que muri\u00f3 su padre, cuando ten\u00eda 14 a\u00f1os. \u201cEntonces empez\u00f3 la dureza\u201d. Ten\u00edan dos barcos en casa. Pero al llegar la guerra solo pod\u00edan utilizar uno. No hab\u00eda hombres con la edad adecuada para todo: \u201cQuedaban solo viejos y ni\u00f1os\u201d. Al acabar la contienda reanudaron la tarea. \u00c9l fue creciendo entre desaf\u00edos. Sobre todo, a quienes le buscaban las vueltas. Cobraba medio salario porque le dec\u00edan que no ten\u00eda fuerza para mover los aparejos. Cuando demostr\u00f3 que s\u00ed, le dieron toda la paga. As\u00ed, no solo empez\u00f3 a ganar el dinero justo: \u201cTambi\u00e9n respeto\u201d. Pronto aprendi\u00f3 que la mar necesitaba \u201cgente joven y arrieros fuertes\u201d. La creatividad no le abandona en su taller, donde se entretiene dise\u00f1ando y construyendo barcos. Se cas\u00f3 a los 24 a\u00f1os con Mercedes, una vecina que le conoc\u00eda desde ni\u00f1o. Tuvieron dos hijas. Ya entonces sab\u00eda que lo suyo era la bajura. Pescar en altura supon\u00eda demasiada ausencia y heridas en las manos cuando dejaba huella el alambre al tirar. Aun as\u00ed, se embarc\u00f3 en buques mercantes como jefe de m\u00e1quinas. M\u00e1s tarde adquiri\u00f3 un barco que cambi\u00f3 su suerte: el Rosa de los vientos. Le dio tantos beneficios que abri\u00f3 un bar. As\u00ed prosper\u00f3 la familia, que vive hoy de la distribuci\u00f3n de pescado y marisco por toda Espa\u00f1a. Manuel disfruta de sus seis nietos y ocho bisnietos tanto como ellos de \u00e9l. El 16 de julio, d\u00eda del Carmen, fiesta mayor en Bueu, se juntaron en torno a una mesa plagada de n\u00e9coras, langostinos, cigalas\u2026 No le faltaba raz\u00f3n a un amigo cuando le aconsej\u00f3: \u201cCon las redes de fondo, siempre comes\u201d.<\/p>\n<p><img alt=\"Josefa Villanueva, de 102 a\u00f1os, en su casa de Mar\u00edn (Pontevedra).\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-v\" height=\"518\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/5MAAR66555GG5MQCITNZRIUVQE.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Josefa Villanueva, de 102 a\u00f1os, en su casa de Mar\u00edn (Pontevedra).Caterina Barjau<\/p>\n<p class=\"\"><b>Josefa Villanueva, 102 a\u00f1os, la mejor cocinera en los alrededores de Mar\u00edn<\/b>. A sus 102 a\u00f1os, \u201cy medio\u201d, puntualiza, Josefa Villanueva sabe que los curas comen mejor que los militares. Ella ha cocinado para los dos estamentos. En una casa de retiro espiritual y en la Escuela Naval de Mar\u00edn (Pontevedra), donde llevaba los fogones del alto mando. Josefa sabe medir los excesos del lenguaje. Doma la euforia, pero no oculta la alegr\u00eda de haber pasado la centuria junto a su familia. Escucharla es un placer cuando disfruta de la retranca. En casa fueron cinco hermanos, criados por Enrique y Josefa, su madre. La infancia no dio para derroche. \u201cUnas veces bien y otras mal\u201d. Lo tiene presente hoy cuando acude a un supermercado de esos que le encantan: \u201cHay de todo, aunque no se pueda comprar, uno entra desnudo y sale vestido\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Fue una ni\u00f1a espabilada, aunque tuviera que dejar los estudios. Se cas\u00f3 joven, con Pedro Berm\u00fadez, y tuvieron una hija. Pronto entendi\u00f3 el significado de ese poema de <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/rosalia-de-castro\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/rosalia-de-castro\/\">Rosal\u00eda de Castro<\/a> que habla de As vi\u00fadas dos vivos e as vi\u00fadas dos mortos. Las primeras eran las que se quedaban en Galicia mientras los maridos emigraban. Pedro se fue cuando su hija ten\u00eda siete a\u00f1os y no volvi\u00f3. Anduvo por Brasil y luego en Uruguay. All\u00ed muri\u00f3.<\/p>\n<p class=\"\">Ella hab\u00eda tenido m\u00e1s pretendientes: \u201cNo iba a estar como una burra, amarrada a un poste\u201d. Juntas, con su hija Josefa, como dice, \u201cfuimos mejorando, en ocasiones\u201d. Aprendi\u00f3 a fuerza de entender la condici\u00f3n humana: \u201cEn este mundo hay que ser a veces bueno y otras malo; si no, nos comen las moscas y despu\u00e9s los saba\u00f1ones\u201d. Trabaj\u00f3 y trabaj\u00f3. Procur\u00f3 que no faltara de comer: \u201cSi se puede tomar una cosa buena, no se toma mala\u201d. En la mesa tiene que haber pan para ahuyentar un recuerdo de la guerra. \u201cUn d\u00eda vi una hogaza en un caballo y no la pude comprar\u201d. Aprendi\u00f3 a hacerlo ella, empanadas tambi\u00e9n. Las suyas de ma\u00edz no tienen competencia en el \u00e1rea de Mar\u00edn. Le gusta dar \u00f3rdenes: \u201cPero si tuviera dinero mandar\u00eda mejor\u201d. Se atreve a pedir una subida de su pensi\u00f3n a las autoridades: \u201cPuede que lo lean si lo publica, pero no s\u00e9 si lo van a entender\u201d.<\/p>\n<p class=\"\"><b>Una coda. Jos\u00e9 Escobar, todo por la Virgen de los Dolores.<\/b> Jos\u00e9 Escobar no ha podido llegar a leer este reportaje. Pero nos cont\u00f3 su vida en su casa cordobesa, junto a su hijo Jos\u00e9 Manuel. Mientras \u00e9l permanec\u00eda sentado en la mesa camilla donde mataba el tiempo que le restaba de sus 106 a\u00f1os, su hijo nos acercaba sus trofeos. Muchos, ganados gracias a una batalla de longevidad y supervivencia. Antes de salir vimos dos bendiciones papales: una de Juan Pablo II, por sus bodas de plata junto a su esposa, Concepci\u00f3n; otra de Francisco al cumplir los 100 a\u00f1os. Todos ellos consagrados a la Virgen de los Dolores, de la que fue mayordomo y hermano en su cofrad\u00eda despu\u00e9s de ingresar all\u00ed a los 10 a\u00f1os. Varios reconocimientos se lo premian: un cirio de metal, una medalla de oro, la imagen de la Virgen siempre cerca. Por ella ha soportado su paso en la Tierra, criado a dos hijos y disfrutado de dos nietos y tres bisnietos. A ella le agradece el trabajo en un emporio local de ultramarinos donde entr\u00f3 en los a\u00f1os treinta. A la se\u00f1ora rezaba con su madre primero y despu\u00e9s con su mujer, a la que conoci\u00f3 en ese esparcimiento t\u00edpico de la ciudad, los peroles, a base de campo, arroces, bailes y tientos. Devoci\u00f3n y trabajo ha sido su legado, con alg\u00fan divertimento como el f\u00fatbol y su afici\u00f3n al C\u00f3rdoba. Fiable, met\u00f3dico. Ferviente, discreto. Sembr\u00f3 bondades y una salud con apenas percances: \u201cUlcerillas y alguna hernia, no m\u00e1s\u201d. Pocas visitas al hospital, a cuya habitaci\u00f3n, si ten\u00eda que pasar all\u00ed la noche, no entraba sin su imagen de la se\u00f1ora de los Dolores. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Espa\u00f1a es un pa\u00eds de tesoros longevos. 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