{"id":238559,"date":"2025-11-16T06:00:46","date_gmt":"2025-11-16T06:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/238559\/"},"modified":"2025-11-16T06:00:46","modified_gmt":"2025-11-16T06:00:46","slug":"no-se-ha-hallado-relacion-entre-el-autismo-y-la-microbiota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/238559\/","title":{"rendered":"no se ha hallado relaci\u00f3n entre el autismo y la microbiota"},"content":{"rendered":"<p class=\"description\"><b>\u00a1BLACK FRIDAY!<\/b> Suscr\u00edbete a National Geographic por solo 1\u20ac al mes y recibe 3 libros de REGALO. <b>\u00a1-75% dto. por tiempo limitado!<\/b><\/p>\n<p class=\"description\"><b>\u00a1NOVEDAD!<\/b> Ya disponible la edici\u00f3n especial <b>El cerebro infantil<\/b> de la colecci\u00f3n Los Secretos del Cerebro de National Geographic.<\/p>\n<p><strong>\u2018No hay evidencia cient\u00edfica de que la microbiota intestinal sea la causa del autismo\u2019<\/strong>, zanjan de forma tajante los cient\u00edficos que han publicado un art\u00edculo de opini\u00f3n en la revista Neuron, una de las m\u00e1s prestigiosas del grupo editorial Cell Press. Entre los autores, Kevin Mitchell, neurobi\u00f3logo del desarrollo del Trinity College de Dubl\u00edn explica: <strong>\u2018A pesar de lo que hayas o\u00eddo, le\u00eddo o visto en Netflix, no hay pruebas de que la microbiota contribuya causalmente al autismo, por tanto, no creo que est\u00e9 justificado dedicar m\u00e1s tiempo y fondos a este tema\u2019.<\/strong><\/p>\n<p>Esta hip\u00f3tesis que tanto se ha tratado de validar surge porque un gran n\u00famero de personas que padecen alg\u00fan grado del espectro autista padecen tambi\u00e9n de malestar gastrointestinal. Este hecho, sumado a que en la actualidad se detectan m\u00e1s casos, ha llevado a creer en un efecto carambola en el que <strong>los cambios en el entorno pod\u00edan repercutir en la microbiota y esta, a su vez en el desarrollo del autismo<\/strong>. Sin embargo, los autores del art\u00edculo indican que el aumento de casos se explica porque <strong>en la actualidad hay una mayor concienciaci\u00f3n acerca del diagn\u00f3stico<\/strong> del espectro y que, anta\u00f1o, muchos casos quedaban sin diagnosticar.<\/p>\n<p>Seg\u00fan ellos, <strong>hay evidencia de sobra para afirmar que la mayor cantidad de casos del espectro autista pueden explicarse por variantes gen\u00e9ticas y no por los microorganismos de nuestro interior<\/strong>. Es m\u00e1s, apuntan que los estudios sobre microbiota y autismo tienen, en su mayor\u00eda, una metodolog\u00eda defectuosa y extraen conclusiones a partir de muestras insuficientes, donde existen factores de confusi\u00f3n que podr\u00edan pesar m\u00e1s que los datos y llevar a conclusiones err\u00f3neas.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los estudios en autismo caen en el mismo problema<\/p>\n<p>Como indica el coautor y bioestad\u00edstico Darren Dahly, de la Universidad de Cork: \u2018El autismo no es raro, por lo que <strong>no hay raz\u00f3n para realizar estudios con solo 20, 30 o 40 participantes\u2019<\/strong>. Sin embargo, los estudios m\u00e1s citados que comparan microbiomas intestinales entre personas con y sin autismo tienen muestras de entre 7 y 43 personas. Este n\u00famero es, a todas luces insuficiente, ya que para poder confirmar una hip\u00f3tesis con un sistema tan complejo como es la microbiota <strong>se necesita una muestra con varios miles de personas.<\/strong><\/p>\n<p>&#13;<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/staphylococcus-aureus-que-se-encuentra-en-el-intestino-y-tambien-en-la-piel-y-la-nasofaringe_46b02ce.jpeg\" alt=\" Staphylococcus aureus, que se encuentra en el intestino y tambi\u00e9n en la piel y la nasofaringe\" class=\"image lazyload\"\/><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no existe una estandarizaci\u00f3n de los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n. Estas diferencias a la hora de estudiar la microbiota provocan discrepancias en los resultados y dificultan su comparaci\u00f3n. De ah\u00ed que se lleguen a <strong>conclusiones contradictorias.<\/strong> Mientras que algunos asocian que una microbiota m\u00e1s pobre en cuanto al n\u00famero de especies favorece la aparici\u00f3n el autismo, otra indica lo contrario. Y al tener en cuenta otras variables como la dieta, la situaci\u00f3n geogr\u00e1fica o a hermanos neurot\u00edpicos, no se pod\u00eda extraer ninguna conclusi\u00f3n. Adem\u00e1s, explican, la correlaci\u00f3n probablemente venga en la direcci\u00f3n contraria: <strong>las personas del espectro autista pueden comer de forma diferente, lo que se reflejar\u00eda en los cambios en la microbiota.<\/strong><\/p>\n<p>Si se va a seguir investigando, que al menos se haga bien<\/p>\n<p>Por ello los autores hacen una llamada de atenci\u00f3n a los investigadores para que dejen de crear ruido en un campo suficientemente complejo per se. \u2018Si aceptan nuestro mensaje se pueden seguir dos caminos. <strong>Uno es simplemente dejar de trabajar en esta \u00e1rea, lo cual nos alegrar\u00eda mucho<\/strong>\u2019, afirma Dorothy Bishop de la Universidad de Oxford, \u2018Pero, siendo realistas, dado que la gente no va a dejar de hacerlo, al menos deben empezar a <strong>realizar estos estudios de una forma mucho m\u00e1s rigurosa\u2019.<\/strong><\/p>\n<p>Por otro lado, indican que cuando estos estudios se realizan con animales modelo, como ratones que tienen un \u2018comportamiento similar al autista\u2019, <strong>se generan datos que no se pueden trasladar a humanos.<\/strong> Es decir, como afirma Mitchell: \u2018Estos modelos no tienen relevancia y los experimentos est\u00e1n plagados de fallos metodol\u00f3gicos y estad\u00edsticos que socavan sus afirmaciones\u2019. As\u00ed que, <strong>o se consiguen modelos animales relevantes, o los investigadores sostienen que se acabe con estas l\u00edneas de investigaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Finalmente, <strong>los ensayos cl\u00ednicos en los que se han utilizado trasplantes fecales<\/strong> para tratar de mejorar los s\u00edntomas del autismo tambi\u00e9n <strong>caen en saco roto<\/strong>. Seg\u00fan indican en aquellos en los que se ha llevado un seguimiento o utilizan un tama\u00f1o muestral insuficiente o m\u00e9todos estad\u00edsticos inadecuados. Adem\u00e1s, de forma cr\u00edtica, <strong>suelen prescindir del grupo control<\/strong>, esto es, un grupo en el que no se realicen los trasplantes, pero s\u00ed que se imiten todos y cada uno de los pasos. Sin este grupo control, es imposible saber si los cambios observados ocurren por los cambios en la microbiota o por otro motivo, como la rutina de ir a la cl\u00ednica.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo, por tanto, trata de <strong>encarrilar la investigaci\u00f3n de un trastorno que afecta a aproximadamente 1 de cada 30 personas<\/strong> en todo el mundo. Quiere servir de toque de atenci\u00f3n para un campo que, seg\u00fan palabras de los propios autores, ha llegado a un callej\u00f3n sin salida y que est\u00e1 consumiendo recursos necesarios para otras investigaciones. \u2018El consenso entre los estudios que hemos analizado es que, <strong>cuando los ensayos [de la relaci\u00f3n entre microbiota y el autismo] se realizan correctamente, no se observa nada\u2019,<\/strong> concluye Dahly.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\u00a1BLACK FRIDAY! 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