{"id":23923,"date":"2025-08-04T00:17:32","date_gmt":"2025-08-04T00:17:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/23923\/"},"modified":"2025-08-04T00:17:32","modified_gmt":"2025-08-04T00:17:32","slug":"surrealismo-psicologico-eldiarioar-com","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/23923\/","title":{"rendered":"Surrealismo psicol\u00f3gico &#8211; elDiarioAR.com"},"content":{"rendered":"<p class=\"article-text\">\n        Leo A cuatro patas, el nuevo libro, de <strong>Miranda July<\/strong> con la misma pasi\u00f3n adictiva con la que le\u00ed todos sus otros libros. Miranda July es, como<strong> Vivian Gornick <\/strong>o <strong>Rachel Cusk,<\/strong> una de esas autoras que me da culpa leer. Pienso que son perfectas, que me atrapan por completo, que me devoro sus libros como golosinas y que por eso no aprendo nada de esas lecturas. Supongo que es un resabio un poco kantiano, pensar que las cosas que una disfruta sin esfuerzo son menos serias que esas que te aburren y te cuestan. Hay algo de cierto, tambi\u00e9n; la nueva serie de <strong>Lena Dunham<\/strong> no me gust\u00f3, y todo eso que no me gust\u00f3 me sirvi\u00f3 para entender lo que s\u00ed me hab\u00eda gustado de Girls, lo que estaba ah\u00ed y que la serie nueva no tiene. Las obras con las que una no conecta en t\u00e9rminos emotivos se prestan a una mirada fr\u00eda y casi t\u00e9cnica que hace falta para leer y para escribir, para producir y para criticar. Pero pensar que una no aprende nada de las obras que quiere es como pensar que no se aprende nada de las cosas buenas de la vida, o del amor o del placer. Es otra manera de estudiar, es cierto: es aprender sin tomar distancia, aprender el valor de la obra de alguna manera desde adentro de la obra, desde ese estado extra\u00f1\u00edsimo de aceptaci\u00f3n y entrega total en el que te meten las cosas y las personas que te gustan.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        A cuatro patas es el m\u00e1s autoficcional de todos los libros de July; la protagonista es una escritora de m\u00e1s o menos su misma edad y m\u00e1s o menos su mismo nivel de \u00e9xito (\u201csoy una celebridad menor\u201d, dice en un momento) que vive, igual que July en la vida real, en Los Angeles con su marido y su hije no binarie. A cuatro patas deja de relieve una verdad sobre la autoficci\u00f3n que es cierta en general de todos los buenos ejemplares del g\u00e9nero, sean m\u00e1s extra\u00f1os o m\u00e1s convencionales, pero que rara vez se explicita: lo que tiene de autobiogr\u00e1fico el libro es el universo y la protagonista; los eventos de la trama, en cambio, son evidentemente inventados. Creo que la mayor\u00eda de los textos que he le\u00eddo contra \u201cla moda\u201d de la autoficci\u00f3n fallan en ver esto o al menos en dar cuenta de ello: la autoficci\u00f3n casi nunca, salvo cuando efectivamente se vuelve testimonial y cruza entonces m\u00e1s al terreno definitivo de la cr\u00f3nica, la autobiograf\u00eda o el ensayo personal, se trata de contar algo que pas\u00f3. En general, la autoficci\u00f3n se trata de plantarse en un mundo aparentemente real para contar algo que no pas\u00f3, pero que podr\u00eda haber pasado, algo que podr\u00edamos imaginar pasando en ese mismo mundo que habitamos en la vida cotidiana; una vida que quiz\u00e1s no nos gustar\u00eda vivir pero que evidentemente nos parece interesante; una vida que so\u00f1amos, aunque sea a modo de pesadilla. Es es lo que ubica a la autoficci\u00f3n no solo firmemente en el terreno de la ficci\u00f3n, sino incluso casi en el del cuento de hadas: un sue\u00f1o, una par\u00e1bola, algo que viene a querer ense\u00f1arnos algo sobre la vida que llevamos m\u00e1s que a describirla.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Pienso en algo que empec\u00e9 a notar sobre July desde la primera vez que la le\u00ed, pero sobre todo desde su novela El primer hombre malo. Ya no me acuerdo de c\u00f3mo formul\u00e9 la frase la primera vez que la puse en un cuaderno, pero era algo as\u00ed como que July trabajaba con una especie de surrealismo psicosocial: juega con las normas invisibles de la conducta humana de la misma manera en que los surrealistas jugaban con las leyes de la f\u00edsica. Coquetea con el imposible para mostrar algo sobre lo posible. No hay nada f\u00e1cticamente prohibido en que una mujer ense\u00f1e nataci\u00f3n en la cocina de su casa, mostrando los movimientos en tierra a otras personas que tambi\u00e9n los practican en tierra (all\u00ed mismo, sobre el porcelanato), como sucede en uno de los m\u00e1s famosos cuentos de July, pero tampoco parece estrictamente probable que eso suceda. El mundo ficcional de El primer hombre malo era a\u00fan m\u00e1s delirante, sobre todo en el modo en que arma los v\u00ednculos y las pasiones entre personajes: me encanta ese libro, esa versi\u00f3n extrema de July en la que lleva todas sus perversiones hasta las \u00faltimas consecuencias. Pero me encant\u00f3 tambi\u00e9n este, A cuatro patas, en el que July fortalece en el universo literario y sensorial que organiza la relaci\u00f3n de la perversi\u00f3n con la normalidad. Este libro, lo sabe cualquiera que lo haya le\u00eddo, se trata sobre lo absolutamente desviado que es ser esposa y madre: todo lo que pasa despu\u00e9s (la protagonista abandonando su \u201cviaje inici\u00e1tico\u201d de mediana edad para dar vueltas en torno de su propia ciudad y luego instalarse en un hotelucho a enamorarse de un joven casado y contratar a su esposa para redecorar una habitaci\u00f3n del mentado hotelucho) se trata de seguir investigando eso mismo. No la vida extraordinaria de una mujer capaz de esas excentricidades, sino la locura absoluta de intentar construir una familia y convivir con todas las tensiones, los secretos, los silencios, los amores y los odios necesarios para mantenerla m\u00e1s o menos a flote.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Pienso, tambi\u00e9n, en un sentimiento que July evoca muy bien en todas sus obras y que menciona varias veces de manera expl\u00edcita en esta novela; no s\u00e9 bien qu\u00e9 nombre tiene, pero es algo as\u00ed como un hambre de quedarse quieta. La semana pasada escrib\u00ed que una de las pulsiones masculinas m\u00e1s oscuras es esa \u201ccompulsi\u00f3n evitativa\u201d que los lleva a sepultar el celular para no contestar un mensaje que no quieren contestar o salir a comprar cigarrillos bajo la lluvia m\u00e1s torrencial con tal de no tener una conversaci\u00f3n inc\u00f3moda; en estos d\u00edas, leyendo de nuevo a July despu\u00e9s de muchos a\u00f1os, entend\u00ed o record\u00e9 que las mujeres tambi\u00e9n tenemos una versi\u00f3n de eso, aunque sea un poco diferente (pido perd\u00f3n por estas generalizaciones binarias y suplico que se entiendan en un sentido muy laxo y muy trans: h\u00e1bitos y disposiciones codificados culturalmente como femeninos o masculinos, pero que puede tener cualquiera). En alg\u00fan otro libro de July, creo que en El primer hombre malo, la protagonista pasaba semanas enteras sirvi\u00e9ndose la comida en el mismo plato y comiendo con el mismo tenedor, gozando de la belleza de dejar todo lo dem\u00e1s inalterado, habitando la fantas\u00eda de una vida sin fricci\u00f3n con el mundo. En A cuatro patas July habla varias veces de esta ansiedad de cambiar de situaci\u00f3n; le gusta el sexo, le gusta ba\u00f1arse, pero solo le gustan una vez que ya ah\u00ed; antes le da fiaca, le da rabia, le da miedo. Antes har\u00eda cualquier cosa por no tener que cambiar de estado, no tener que mojarse ni sacarse la ropa. Es interesante que, efectivamente, la fantas\u00eda escapista que le arme a su protagonista finalmente termine tambi\u00e9n en eso, no en irse a Nueva York como tendr\u00eda planeado sino en quedarse cerca, muy cerca, obedeciendo sus caprichos m\u00e1s delirantes desde un estado mental que se siente m\u00e1s como un regreso a la comodidad disparatada de una ni\u00f1a que la huida madura de una joven rebelde.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        TT\/MG\n    <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Leo A cuatro patas, el nuevo libro, de Miranda July con la misma pasi\u00f3n adictiva con la que&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":23924,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,146,147,25,24,225,13695,23,13694],"class_list":{"0":"post-23923","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-entertainment","10":"tag-entretenimiento","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-libros","14":"tag-psicologico","15":"tag-spain","16":"tag-surrealismo"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23923"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23923\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23924"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}