{"id":24166,"date":"2025-08-04T02:58:06","date_gmt":"2025-08-04T02:58:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/24166\/"},"modified":"2025-08-04T02:58:06","modified_gmt":"2025-08-04T02:58:06","slug":"en-busca-de-guillermo-larregui-o-la-felicidad-que-produce-largarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/24166\/","title":{"rendered":"En busca de Guillermo Larregui (o La felicidad que produce largarse)"},"content":{"rendered":"<p>Leyendo unas p\u00e1ginas que llegan hacia el final del \u00faltimo <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/libros\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">libro<\/a> de <strong>Bruno Galindo<\/strong>, se me ha ocurrido (a m\u00ed, que no me gusta nada el teatro) que dar\u00edan para una situaci\u00f3n perfecta que representar sobre las tablas: en un comedor o en una peque\u00f1a sala de estar (\u201csala de estar\u201d: ese podr\u00eda ser el t\u00edtulo porque adoro esa expresi\u00f3n, tan cotidiana como metaf\u00edsica) hay un muchacho de unos dieciocho a\u00f1os separado por unos metros de una mujer de unos cuarenta. El contexto claramente dom\u00e9stico har\u00eda que todo el mundo intuyera autom\u00e1ticamente que se trata de una madre y su hijo, pero lo que se dicen o sobre todo lo que no se dicen, el estruendoso silencio, la desconfianza, la timidez, cierta tensi\u00f3n\u2026 dejar\u00edan claro que all\u00ed ha pasado algo serio. Cuando el p\u00fablico comienza a entender (sin poder entenderlo del todo, un poco espantados) que esa mujer y ese chico, definitivamente madre e hijo, se acaban de conocer (o que, mejor, se acaban de reencontrar tras much\u00edsimo tiempo separados), irrumpe un hombre anciano. El padre de ella. El <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/abuelos\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">abuelo<\/a> de \u00e9l. Pero, una vez m\u00e1s, la forma de saludarse demuestra que no solo los dos hombres se est\u00e1n viendo por primera vez, sino que est\u00e1 teniendo un lugar un segundo reencuentro vertiginoso entre ese se\u00f1or y su hija, quienes pr\u00e1cticamente no se reconocen tras tres d\u00e9cadas y dos continentes de distancia.<\/p>\n<p>Ese planteamiento, que dar\u00eda para muchos desarrollos, parte de un hecho tan inveros\u00edmil como, al parecer, real. As\u00ed fue como Bruno Galindo conoci\u00f3 a su enigm\u00e1tica madre argentina y a su temible abuelo croata, y esa, como la de otros miembros de su propia familia, es una historia que en Nadie nos llamar\u00e1 antepasados (Libros del KO) se trenza de manera magistral a la trama en principio central, que es una quest sobre<strong> Guillermo Aguirre<\/strong>, conocido como \u201cel Vasco de la Carretilla\u201d, un pamplon\u00e9s que emigr\u00f3 a Argentina a comienzos el siglo XX y que, tras dar muchos tumbos y estabilizarse como trabajador en una petrol\u00edfera, reaccion\u00f3 a un inesperado despido con la idea, tan elemental como estrafalaria, de echarse sin m\u00e1s a caminar. Durante quince a\u00f1os recorri\u00f3 a pie <strong>Argentina<\/strong> y parte de <strong>Chile<\/strong>, y, lo que es a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1o, acab\u00f3 viviendo dentro del<strong> Parque Nacional de las Cataratas de Iguaz\u00fa<\/strong>, algo que, una vez m\u00e1s, era tan irregular como cierto, algo tan demostrado como inexplicable. Y si alg\u00fan lector, en efecto, ya est\u00e1 pensando que eso no puede ser, que no pudo ser, ha de saber que adem\u00e1s su particular caba\u00f1a de <strong>Walden<\/strong> fue una choza que se construy\u00f3 con latas de melocot\u00f3n en alm\u00edbar.<\/p>\n<p>Yo no sab\u00eda nada de este buen hombre, sobre quien, sin embargo, ya existe cierta bibliograf\u00eda (de la que Galindo da buena cuenta al final) y que ha dejado un t\u00edmido recuerdo en la memoria popular argentina: hay algunas estatuas en el sitio patag\u00f3nico desde el que parti\u00f3 y en el punto en el que se detuvo, tras hacerse algo as\u00ed como veinticinco <strong>Caminos de Santiago<\/strong>, y sobre todo ha dejado su rastro (su surco, dir\u00eda Galindo, que insiste mucho en esa imagen) en la paremiolog\u00eda, pues al parecer todav\u00eda hay quien exclama de vez en cuando aquello de que \u201c\u00a1has caminado m\u00e1s que el Vasco de la Carretilla!\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Tras leer el libro fascinado, y sin acabar de decidir si el destino de <strong>Larregui<\/strong> fue envidiable o tr\u00e1gico, entiendo adem\u00e1s que no es un abuso que Galindo haya introducido la historia de su familia (y, en buena medida, la suya particular), guiado por un manuscrito de su abuela, que esboz\u00f3 unas memorias que Galindo, al seguir los pasos de Larregui, acarrea en su propia \u201ccarretilla\u201d, un fardo bastante pesado pues anda cargado no solo de traumas, da\u00f1os y traiciones, sino probablemente de cr\u00edmenes de guerra.<\/p>\n<p>No debo ni quiero contar muchos detalles m\u00e1s porque destrozar\u00eda la perfecta gesti\u00f3n de la informaci\u00f3n que despliega Bruno en su libro, una habilidad bien conocida ya por quien leyera el maravilloso Toma de tierra, el aparentemente desconfigurado libro de memorias en el que cont\u00f3 sus experiencias como periodista musical (y, en buena medida, como trabajador de la industria). All\u00ed ya se contaban muchos, muchos viajes (tambi\u00e9n su poes\u00eda, reunida y reconsiderada en Equilatera, se basaba en el movimiento, el viaje, la exploraci\u00f3n en muchos sentidos\u2026), y ahora nos hemos enterado de que quiz\u00e1 esa desaz\u00f3n provenga no solo del hecho de que en su familia han sido siempre emigrantes (o, en algunos casos, fugitivos), sino de que \u00e9l mismo, por ello, estuvo a pocas horas de nacer en un barco italiano que cruzaba el <strong>Atl\u00e1ntico<\/strong>.<\/p>\n<p>Nadie nos llamar\u00e1 antepasados viene dedicado \u201ca los que emigran\u201d, algo muy pertinente en estos tiempos, y en esa dedicatoria podemos estar todos, en distintos grados. Guillermo Larregui o los bisabuelos, abuelos y padres de Galindo lo fueron de un modo directo y adem\u00e1s perseverante: los segundos no se desplazaron una vez sino varias, y el primero vivi\u00f3 muchos a\u00f1os de su vida en el camino perpetuo, acompa\u00f1ado por estrellas y culebras, miembro de honor y por gusto de esa \u201caristocracia de intemperie\u201d de la que habl\u00f3<strong> Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/strong>. Y, sea como sea, el impulso del Vasco tiene algo simb\u00f3lico, pero que se nos escapa, un arrebato sublime que de alg\u00fan modo nos hace vislumbrar algo que, seg\u00fan sentimos claramente, tiene much\u00edsimo sentido y est\u00e1 esencialmente bien, pero sin que sepamos explicarlo. Es, al cabo, lo que <strong>Enrique Vila-Matas<\/strong> afirm\u00f3 en El viaje vertical, al aludir a alguien que \u201cse acord\u00f3 de la envidia que hab\u00eda sentido a veces en su vida cuando hab\u00eda o\u00eddo decir de alguien: mand\u00f3 todo al diablo y se larg\u00f3\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Leyendo unas p\u00e1ginas que llegan hacia el final del \u00faltimo libro de Bruno Galindo, se me ha ocurrido&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":24167,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[283,224,2047,146,147,25,24,225,23],"class_list":{"0":"post-24166","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-argentina","9":"tag-books","10":"tag-chile","11":"tag-entertainment","12":"tag-entretenimiento","13":"tag-es","14":"tag-espana","15":"tag-libros","16":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24166","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24166"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24166\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24167"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24166"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24166"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24166"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}