{"id":250717,"date":"2025-11-23T02:25:11","date_gmt":"2025-11-23T02:25:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/250717\/"},"modified":"2025-11-23T02:25:11","modified_gmt":"2025-11-23T02:25:11","slug":"angelica-liddell-escribe-su-poema-mas-triste-en-seppuku","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/250717\/","title":{"rendered":"Ang\u00e9lica Liddell escribe su poema m\u00e1s triste en \u201cSeppuku\u201d"},"content":{"rendered":"<p class=\"article-text\">\n        Hay obras que nacen rotas, cercenadas en su mitad. El nuevo trabajo de Ang\u00e9lica Liddell, Seppuku, el funeral de Mishima, tiene esa virtud. A mitad de obra hay un precipicio, un abismo. Tras \u00e9l la obra contin\u00faa, llegan acciones, escenas, incluso un gran texto. Pero todo estar\u00e1 ya roto por una laguna estigia fabricada con m\u00ednimas, pero infinitas part\u00edculas de una tristeza inconmensurable. Doscientas personas llegaron a las cinco y media de la ma\u00f1ana para ver la nueva obra de \u201cla Liddell\u201d en el peque\u00f1o Teatre Salt dentro del Festival Temporada Alta. Al acabar la funci\u00f3n, tras los comentarios sobre las escenas m\u00e1s \u201cliddellianas\u201d, se escuchaba un sonido sordo, un eco silenciado que nadie se atrev\u00eda a nombrar.\u00a0\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Yukio Mishima es uno de los grandes de la literatura del siglo XX. Libros como El pabell\u00f3n de oro o La corrupci\u00f3n del \u00e1ngel son fundamentales para entender la sociedad japonesa despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Su posicionamiento pol\u00edtico, de un nacionalismo exacerbado que clamaba por la vuelta a la tradici\u00f3n milenaria del Jap\u00f3n y la defensa de la figura del emperador, hizo de \u00e9l una figura controvertida. Su tr\u00e1gico final, Mishima se suicid\u00f3 siguiendo el ritual del seppuku, el conocido harakiri, dot\u00f3 a su vida de una significaci\u00f3n simb\u00f3lica. Hizo de su vida una obra de arte. Vida y obra quedaron bajo una misma ley: la de la est\u00e9tica.\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Ang\u00e9lica Liddell en estos m\u00e1s de treinta a\u00f1os de carrera ha trabajado en numerosas ocasiones mir\u00e1ndose en otros, en verdaderos \u201cfaros\u201d, que dir\u00eda Baudelaire, que le iluminaran el camino. Los ejemplos son m\u00faltiples. El cantante agujetas en Tenebrante, Ingmar Bergman en D\u00c4MON, el torero Juan Belmonte en Liebestod, Emily Dickinson en Esta breve tragedia de la carne o Issey Sagawa, el escritor japon\u00e9s can\u00edbal (s\u00ed incluso un can\u00edbal puede ser un faro en el universo de esta artista) en \u00bfQu\u00e9 har\u00e9 yo con esta espada?, son algunos ejemplos.\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Pero en esta ocasi\u00f3n el faro elegido, Mishima, es especialmente medular y trascendente. La obra comienza con Liddell contando al p\u00fablico como en 2010 ide\u00f3 la manera de suicidarse. Incluso muestra en escena im\u00e1genes de ella ahorcada, quer\u00eda ver, dice, el cuadro que dejar\u00eda a quien la encontrara. Inmediatamente despu\u00e9s uno de los actores de la pieza, el japon\u00e9s Kaz\u00e1n Tachimoto, interpreta una fragmento del cuento Patriotismo escrito por Mishima. El fragmento elegido no es otro que la descripci\u00f3n violenta, de un lirismo insoportable, en la que el teniente Shinji se suicida en frente de su mujer siguiendo el ritual del seppuku. Un cuento que acab\u00f3 siendo premonitorio.\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Declaraci\u00f3n de principios e intenciones. \u201cNo me entend\u00e9is\u201d, dir\u00e1 Liddell al final de la obra mirando al p\u00fablico. Despu\u00e9s llegar\u00e1n dos de las escenas m\u00e1s tristes, m\u00e1s inconsolables que el que escribe haya visto en el teatro de esta artista. En la primera, Liddell ir\u00e1 poni\u00e9ndose prendas de gente muerta. Dar\u00e1 sus nombres y dir\u00e1 la causa de su muerte, varias de ellas ser\u00e1n suicidas. Tras estos fr\u00edos datos a cada persona le dedicar\u00e1 Liddell un poema funerario. Peque\u00f1os haikus extremadamente bellos y melanc\u00f3licos. Despu\u00e9s Ang\u00e9lica alumbrar\u00e1 dos incensarios con las cenizas de sus padres muertos. Esto es literal. No hay met\u00e1fora. La artista absorber\u00e1 con inmensa pena el humo que asciende. Ah\u00ed la pieza se quiebra. No habr\u00e1 retorno.\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Cuando esta sima se produce todav\u00eda queda m\u00e1s de la mitad de la obra. Luego llegar\u00e1n numerosas escenas. Unas muy Liddell. Tachimoto y Liddell se sacar\u00e1n sangre para luego mezclarlas y pintar un ideograma. Fumar\u00e1 con la vagina. Saldr\u00e1 un culturista, Alberto Alonso Martinez, y su p\u00fablico se acordar\u00e1 de aquel montaje del hace 15 a\u00f1os, La casa de la fuerza. Incluso habr\u00e1 una peque\u00f1a pieza de teatro noh, Hagoromo. La t\u00fanica de plumas, interpretado a la usanza por el propio Tachimoto y el tambi\u00e9n actor y bailar\u00edn japon\u00e9s Ichiro Sugae. Una preciosidad teatral donde la fuerza de toda la escena se concentrar\u00e1 en una peque\u00f1a pluma roja. Pura s\u00edntesis teatral a la japonesa. Pero todo dar\u00e1 ya igual porque uno andar\u00e1 enterrado en la fosa cavada en esa primera parte, perdido en esos peque\u00f1os haikus de una fuerza sobrecogedora, en ese humo aspirado\u2026\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        En esa segunda parte tambi\u00e9n habr\u00e1 un texto que la arista ir\u00e1 intercalando entre las escenas. Un texto enorme que comienza con Liddell diciendo con fuerza y baile, con esa manera de decir con el cuerpo. El texto explica, filosofa, argumenta. Es un parlamento donde Liddell realiza una simbiosis de su pensamiento con el de Mishima. Un texto cascada, excesivo, verborreico, donde la muerte es \u00e9xtasis, donde se confiesa el rechazo de la artista hacia la especie humana, el asco que le produce el pr\u00f3jimo, donde se eleva la est\u00e9tica a la \u00fanica posible \u00e9tica; y en el que, al igual que el escritor japon\u00e9s, Liddell dice ser una samur\u00e1i en tiempos de ruina.\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Un samur\u00e1i necesita obedecer, hay que entregarse a algo superior, sino el ser humano se degrada, dice el texto. Ese algo superior puede ser el Emperador como en el caso del escritor japon\u00e9s. Para Liddell, sin embargo, han sido la escritura y el teatro a quienes ella se ha doblegado. Liddell lleva a\u00f1os siendo soldado de esos dos emperadores. Pero en el texto tambi\u00e9n hablar\u00e1 la artista de la agon\u00eda que supone la vejez y la degradaci\u00f3n del cuerpo. Una agon\u00eda miserable frente al resplandor y la energ\u00eda que se desprende de la muerte.\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Palabras, muchas palabras de algo que ya se hab\u00eda hecho carne en las primeras escenas. En la retina del espectador reinar\u00e1 la primera imagen de esta obra. La mirada de esta artista llegando a escena, desnuda, mostrando su cuerpo ya en declive. En esa mirada est\u00e1 ya todo. El texto acabar\u00e1 con Liddell hablando a los espectadores, de manera pausada, diciendo \u201cno me est\u00e1is entendiendo\u201d.\u00a0\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Hay cosas que no se han de nombrar. Y menos escribir. Tan solo queda apuntar la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de partida que qued\u00f3 sobrevolando, la sensaci\u00f3n de una presencia, de un bicho bien negro, de otro mundo, tantas veces invocado por esta artista y que en este estreno decidi\u00f3, si bien de manera invisible, hacerse presente. Liddell lleva a\u00f1os defendiendo una est\u00e9tica que es \u00e9tica de vida, a\u00f1os afirmando que cuando uno decide segar un campo solo ha finalizado su tarea cuando se siega a s\u00ed mismo. La obra acab\u00f3 con el d\u00eda ya amanecido, una ma\u00f1ana g\u00e9lida que tras la obra se volvi\u00f3 insoportablemente desapacible.\u00a0\n    <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hay obras que nacen rotas, cercenadas en su mitad. 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