{"id":26891,"date":"2025-08-05T09:28:06","date_gmt":"2025-08-05T09:28:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/26891\/"},"modified":"2025-08-05T09:28:06","modified_gmt":"2025-08-05T09:28:06","slug":"escribir-desde-la-noche-deseo-trauma-y-territorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/26891\/","title":{"rendered":"Escribir desde la noche: deseo, trauma y territorio"},"content":{"rendered":"<p class=\"c-paragraph\">Durante a\u00f1os, las mujeres se han sentido expulsadas de la noche. La ciudad nocturna como espacio de peligro o sospecha, de p\u00e9rdida y castigo. En mi novela Suya era la noche (Consonni, 2025) <b>escrib\u00ed desde ese lugar ambiguo:<\/b> la noche como refugio, pero tambi\u00e9n como territorio donde el deseo se mezcla con el da\u00f1o. No es casualidad que muchas escritoras contempor\u00e1neas est\u00e9n reivindicando la noche como lugar narrativo, pol\u00edtico y est\u00e9tico.\u00a0<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Cuando comenc\u00e9 a escribir Suya era la noche, ten\u00eda claro que la noche no ser\u00eda mera ambientaci\u00f3n, sino un personaje. Un espacio donde el cuerpo, el deseo, el trauma y la conciencia confluyen. Narr\u00e9 escenas intensas: afters con plantas cansadas de ser regadas con alcohol, amaneceres de bolardazos por las calles de Madrid que se convierten en moratones, despertares amn\u00e9sicos donde la protagonista no recuerda qu\u00e9 ocurri\u00f3 la noche anterior. <b>La noche como experiencia que fragmenta la identidad.<\/b><\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Pertenezco a la generaci\u00f3n Alc\u00e0sser. Crec\u00ed en Alacant, y en mi adolescencia pes\u00f3 mucho c\u00f3mo los medios manipularon el asesinato y violaci\u00f3n de Miriam, Desir\u00e9e y To\u00f1i, convertidas en m\u00e1rtires adolescentes. Su carne a medio hacer en boca de todos. \u00ab\u00bfPuede haber algo m\u00e1s perfecto que una chica que muere antes de estar hecha del todo? Una chica como una hoja en blanco. Una chica como una proyecci\u00f3n de los deseos de usted, ajena a los suyos propios. Una chica como un sacrificio al concepto de chica\u00bb, escribe <b>Rebecca Makkai en Tengo algunas preguntas para usted (Sexto Piso, 2024).<\/b> Los medios las retrataron como v\u00edctimas simb\u00f3licas, culpabiliz\u00e1ndolas por c\u00f3mo vest\u00edan o sal\u00edan. Y a nosotras, sus coet\u00e1neas, en provocadoras por usar minifalda, maquillarnos demasiado o volver solas a casa.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\"><b>La polit\u00f3loga Nerea\u202fBarjola, en su tesis Las representaciones del peligro sexual\u2026<\/b> (2014) y en su ensayo Microf\u00edsica sexista del poder (Virus, 2018), analiza c\u00f3mo aquel crimen se convirti\u00f3 en un relato pol\u00edtico que fren\u00f3 los avances del feminismo en Espa\u00f1a. Barjola explica que el discurso medi\u00e1tico instaur\u00f3 un &#8216;terror sexual&#8217;: mujeres advirti\u00e9ndose unas a otras sobre c\u00f3mo vestir, cu\u00e1ndo salir, bajo qu\u00e9 vigilancia masculina. Se normaliz\u00f3 un autocontrol que condicion\u00f3 nuestra relaci\u00f3n con la ciudad y con la noche.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Ese encierro simb\u00f3lico recibi\u00f3 una respuesta cr\u00edtica desde el urbanismo feminista, que propone ciudades inclusivas:<b> participaci\u00f3n real de las mujeres en el dise\u00f1o urbano, iluminaci\u00f3n sensible,<\/b> espacios p\u00fablicos seguros donde podamos socializar, crear comunidad y sentirnos protegidas.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">En Suya era la noche rehago ese imaginario: la noche ya no es expulsi\u00f3n, sino espacio ambiguo de deseo y riesgo, refugio y conflicto. Victoria, la protagonista, sale de fiesta para sortear la l\u00f3gica del tiempo y del espacio. Porque dentro de bares como El Club (un trasunto del antiguo Nasti de Malasa\u00f1a) los relojes, y con ellos la rutina, se quiebran. Pero pronto se desenga\u00f1a: no hay autenticidad, solo pose. <b>Adem\u00e1s, entran en juego las drogas. Al final, todo se reduce a un vaiv\u00e9n: subid\u00f3n, baj\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">En muchos \u00e1mbitos y para muchas generaciones, <b>la noche se ha convertido en un producto de consumo<\/b>. Se sale con una m\u00e1scara, ensayando un personaje. Existe una performatividad que empieza siendo juego y termina siendo condena. De tan repetidos, los gestos se vac\u00edan. La productividad, la rentabilidad, el capitalismo marcan tambi\u00e9n el ritmo nocturno.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\"><b>En Animales peque\u00f1os (Tusquets, 2025), Mercedes Duque<\/b> retrata una noche londinense de claroscuros donde trapichear con drogas o robar en el bar donde se trabaja es una forma de subsistencia. En la noche conviven los triunfadores del capitalismo y los artistas precarios. Duque dibuja un paisaje de adicciones funcionales, sexo posrom\u00e1ntico y desidia generacional. La noche como espacio de desencanto, de soledad compartida y deseo entumecido.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\"><b>En El limo, de Rosa Jim\u00e9nez (Tusquets, 2024)<\/b>, la desavenencia entre dos primas nace de noche, en una discoteca llamada Rainbow. Entre luces de ne\u00f3n y sombras, un reencuentro forzado las obliga a enfrentar el trauma: la noche como choque, culpa y rabia. El tiempo narrativo salta entre recuerdos y presente nocturno. En esa genealog\u00eda de la noche como espacio de fractura, pero tambi\u00e9n de escritura, se inscribe <b>Mira a esa chica<\/b><b>, la novela con la que Cristina Ara\u00fajo G\u00e1mir gan\u00f3 el XVIII Premio Tusquets Editores.<\/b> Basada en un caso de violaci\u00f3n grupal \u2014el de la Manada\u2014, la autora reescribe la noche desde la mirada de la v\u00edctima, construyendo una prosa contenida y precisa que reh\u00faye el morbo sin renunciar a la incomodidad.<b> <\/b><\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Por supuesto, mi generaci\u00f3n no es la \u00fanica en hablar de drogas, deseo o fiesta. Existe una genealog\u00eda femenina y noct\u00e1mbula que reivindica la noche desde el deseo, el trauma, el insomnio y el consentimiento. Para Alejandra Pizarnik, la noche fue respiro, pero tambi\u00e9n abismo. Su poes\u00eda articula soledad, lenguaje y sufrimiento. <b>Soledad Pu\u00e9rtolas, en Queda la noche (Premio Planeta 1989)<\/b>, ya us\u00f3 la noche como revelaci\u00f3n. Las escritoras beat como Eve Babitz \u2013reivindicada recientemente por Colectivo Bruxista con D\u00edas lentos, malas compa\u00f1\u00edas (2024)\u2013 ya retrataban el Hollywood de los 70 como un espacio bohemio y hedonista, narrado desde el deseo y la agudeza, sin moralina como ha hecho Cristina V. Miranda (con La entusiasta, publicada como Gala de Meira, Dos Manos, 2021) o Sabina Urraca (So\u00f1\u00f3 con la chica que robaba un caballo, Lengua de Trapo, 2021).<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">El Informe del Ministerio de Juventud de 2024 revela que <b>el 32 % de las mujeres j\u00f3venes en Espa\u00f1a declara haber tenido relaciones sexuales no deseadas,<\/b> frente al 19 % de los hombres. Cuando escribimos la noche, muchas estamos escribiendo tambi\u00e9n sobre ese espacio. La noche como batalla: entre el deseo propio y el deseo impuesto.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Victoria, como tantas, no sabe follar desde la epidermis. Lo intenta, pero los sentimientos florecen. Al no encontrar espacio para su ternura, las heridas invisibles se abren en la piel. Los abusos, los desplantes, las indiferencias, el maltrato hacen mella. Tal vez parezca balad\u00ed, la piel. <b>Pero es el \u00f3rgano m\u00e1s grande del cuerpo y cuesta borrar el da\u00f1o.<\/b><\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Cuando llegu\u00e9 a Madrid en 2001 con 18 a\u00f1os, la ciudad simbolizaba la ilusi\u00f3n, lo imposible, la magia. Un poco a lo Georges Bataille, cuando habla de la noche como espacio de transgresi\u00f3n, de experiencia interior. Malasa\u00f1a era un hervidero de creatividad, con grupos como L-Kan, Meteosat o Niza. <b>Como Victoria, yo tambi\u00e9n quise pertenecer. Como ella, viv\u00ed noches hedonistas.<\/b><\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">El insomnio ha sido tambi\u00e9n una herramienta narrativa para muchas autoras que han explorado desde ah\u00ed el deseo y la alienaci\u00f3n<b>. Sylvia Plath, en La campana de cristal,<\/b> lo usa como s\u00edntoma del encierro femenino. Samantha Harvey, en Un a\u00f1o sin dormir (Anagrama, 2022), traza una cartograf\u00eda mental a partir del desvelo. Elizabeth Hardwick, en Noches insomnes, convierte la noche en atm\u00f3sfera de duelo y de escritura libre, sin necesidad de agradar: un collage de memorias, amistades perdidas, deseo y cr\u00edtica cultural.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\"><b>En La edad de merecer (2015), Berta Garc\u00eda Faet<\/b> convierte la noche en catalizadora de ansiedad existencial y memoria colectiva. En &#8216;poema sobre mirar el cielo de noche y pensar muchas cosas&#8217;, escribe: \u00abMe pregunto qu\u00e9 cantar cuando anochece\u00bb. La noche como espejo de fragilidad, belleza y conciencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\"><b>Mariana Enr\u00edquez, en Nuestra parte de noche (2020),<\/b> construye un universo g\u00f3tico y femenino donde la oscuridad se cruza con el sacrificio, lo marginal, la maternidad ambigua y la resistencia. La noche es ritual y transgresi\u00f3n. Lugar de lo innombrable, pero tambi\u00e9n de saberes subversivos.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso Suya era la noche est\u00e1 escrita en escenas. <b>La estructura fragmentaria responde a esa l\u00f3gica nocturna: discontinuidad, cuerpo, memoria<\/b>. La noche no avanza en l\u00ednea recta; su tiempo es otro. Escribir la noche es hacerlo desde el insomnio, la respiraci\u00f3n entrecortada, lo que se revela cuando nadie m\u00e1s est\u00e1 mirando.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\"><b>En este contexto, escribir la noche es un acto de reapropiaci\u00f3n<\/b>. La librer\u00eda Parent(h)esis (Lavapi\u00e9s, Madrid) dedica una de sus mesas a libros que exploran este v\u00ednculo: literatura feminista sobre oscuridad, cuerpo y deseo.<\/p>\n<p class=\"c-paragraph\">Suya era la noche arranca con Mireia, la otra protagonista, escribiendo sobre su amiga Victoria la ma\u00f1ana siguiente a un fin de semana interminable. Quiz\u00e1 por eso empieza cuando el after ha terminado. <b>Cuando no queda m\u00e1s que el cuerpo, la memoria y la palabra.<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Durante a\u00f1os, las mujeres se han sentido expulsadas de la noche. 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