{"id":287252,"date":"2025-12-14T04:57:07","date_gmt":"2025-12-14T04:57:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/287252\/"},"modified":"2025-12-14T04:57:07","modified_gmt":"2025-12-14T04:57:07","slug":"el-ultimo-misterio-de-chernobil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/287252\/","title":{"rendered":"el \u00faltimo misterio de Chern\u00f3bil"},"content":{"rendered":"<p style=\"\">En los 90, pocos a\u00f1os despu\u00e9s del accidente en la central nuclear de Chern\u00f3bil del 26 de abril de 1986, un grupo de cient\u00edficos liderado por la microbi\u00f3loga Nelli Zhdanova, de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, se embarc\u00f3 en un estudio de campo.  &#8230; Su objetivo era descubrir si en la zona de exclusi\u00f3n, un lugar que abarca 30 kil\u00f3metros a la redonda de las instalaciones, hab\u00eda vida y, en caso de que la hubiera, de qu\u00e9 tipo. Las esperanzas no eran muchas: los efectos de la radiaci\u00f3n a\u00fan se sent\u00edan entre los apodados como &#8216;liquidadores&#8217;, las personas que ayudaron en las tareas de limpieza y que segu\u00edan muriendo por c\u00e1ncer incluso a\u00f1os despu\u00e9s de haber participado en aquellos trabajos. <\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">La sorpresa fue may\u00fascula cuando detectaron que toda una comunidad de hongos de hasta 37 especies diferentes proliferaba alrededor del reactor. Todos ten\u00edan algo en com\u00fan: en su mayor\u00eda mostraban un tono oscuro, incluso negro. Y entre ellos, destacaba Cladosporium sphaerospermum, un hongo que dominaba todas las muestras y que despu\u00e9s se convirti\u00f3 en el protagonista de muchos estudios posteriores e incluso de un viaje al espacio. <\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">El secreto de aquellos seres, seg\u00fan se\u00f1alaba el estudio que public\u00f3 el equipo de Zhdanova en la revista &#8216;<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0953756208615026\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"Mycological Research\" data-mrf-link=\"www.sciencedirect.com\">Mycological Research<\/a>&#8216;, no era otro que la <strong>melanina<\/strong>, una sustancia presente en la mayor\u00eda de organismos (incluidos nosotros mismos) que protege de la radiaci\u00f3n ultravioleta a cambio de colorear de un tono m\u00e1s oscuro la piel. No solo eso: seg\u00fan postul\u00f3 el equipo, estos hongos podr\u00edan estar aprovechando la radiaci\u00f3n para proliferar e incluso generar de alguna forma energ\u00eda para sobrevivir en aquel ambiente hostil. No obstante, hoy, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de encontrar aquellos extra\u00f1os hongos &#8216;comerradiactividad&#8217;, a\u00fan se desconoce a ciencia cierta el funcionamiento que habr\u00eda detr\u00e1s de este &#8216;superpoder&#8217;. Si es que existe. <\/p>\n<p>\nUna teor\u00eda controvertida\n<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">\u00abTengo mis dudas de que ese mecanismo funcione as\u00ed\u00bb, explica a ABC Germ\u00e1n Orizaola, profesor titular de Zoolog\u00eda en la Universidad de Oviedo y experto en los efectos de la radiaci\u00f3n en animales. \u00abVarios grupos llevan investigando mucho acerca del tema y, de momento, no se ha identificado el sistema concreto que, se supone, est\u00e1n utilizando\u00bb. Orizaola se refiere, por ejemplo, al estudio liderado por Ekaterina Dadachova y Arturo Casadevall, del Colegio de Medicina Albert Einstein (Estados Unidos). Ellos descubrieron que la radiaci\u00f3n ionizante no da\u00f1a al hongo como lo har\u00eda con otros organismos. Adem\u00e1s, seg\u00fan se\u00f1alaban, crec\u00eda al ser &#8216;ba\u00f1ado&#8217; en ella. <\/p>\n<p class=\"voc-title\">La melanina, un pigmento que da color a la piel, protege el cuerpo contra la radiaci\u00f3n ultravioleta<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">Unos a\u00f1os despu\u00e9s, en otro trabajo posterior <a href=\"https:\/\/pmc.ncbi.nlm.nih.gov\/articles\/PMC2677413\/#S6\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"publicado en 2008\" data-mrf-link=\"pmc.ncbi.nlm.nih.gov\">publicado en 2008<\/a> propusieron la teor\u00eda de que este hongo y otros similares podr\u00edan estar recolectando la radiaci\u00f3n para convertirla en energ\u00eda (radios\u00edntesis), algo parecido a lo que hace la clorofila de las plantas con la luz. Sin embargo, tampoco pudieron encontrar el mecanismo exacto que supuestamente producir\u00eda toda esa energ\u00eda. <\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">\u00abEl debate viene porque si la melanina te protege de la radiaci\u00f3n, algo que est\u00e1 demostrado, es l\u00f3gico pensar que los seres que produzcan m\u00e1s, proliferar\u00e1n con m\u00e1s facilidad en estos ambientes; pero no quiere decir que est\u00e9n aprovech\u00e1ndola de ninguna forma\u00bb, explica Orizaola. Porque a pesar del estudio de Dadachova y Casadevall, otros trabajos similares no encontraron la misma tendencia: la propia Zhdanova y sus colegas publicaron en 2006 otra <a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/16821711\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"investigaci\u00f3n\" data-mrf-link=\"pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\">investigaci\u00f3n<\/a> en la que describ\u00edan que solo 9 de las 47 especies de hongos melanizados que recolectaron en Chern\u00f3bil crecieron hacia una fuente de cesio radiactivo. <\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">Y en 2022, investigadores del Laboratorio Nacional de Sandia, en Nuevo M\u00e9xico, <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-16063-z\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"no encontraron diferencias\" data-mrf-link=\"www.nature.com\">no encontraron diferencias<\/a> en el crecimiento de dos hongos -uno melanizado y otro no- a la radiaci\u00f3n ultravioleta y al cesio-137.<\/p>\n<p>\nSobrevivir en el espacio\n<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">El poder de la melanina fue desafiado m\u00e1s all\u00e1 de Chern\u00f3bil y los laboratorios. Un experimento descrito en un art\u00edculo publicado en la revista &#8216;<a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/journals\/microbiology\/articles\/10.3389\/fmicb.2022.877625\/full\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"Frontiers in Microbiology\" data-mrf-link=\"www.frontiersin.org\">Frontiers in Microbiology<\/a>&#8216; en 2022 llev\u00f3 a C. sphaerospermum, el famoso hongo que crece en la central nuclear, hasta la Estaci\u00f3n Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en ingl\u00e9s), donde le dejaron crecer en el exterior del laboratorio orbital, exponi\u00e9ndolo a todo el impacto de la radiaci\u00f3n c\u00f3smica.<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">El objetivo de ese art\u00edculo no era demostrar ni investigar la radios\u00edntesis, sino explorar el potencial del hongo como escudo antirradiaci\u00f3n para misiones espaciales. \u00abSi se demostrase, se podr\u00edan utilizar estos organismos para recubrir los asentamientos lunares, por ejemplo, y tener una capa de protecci\u00f3n barata frente a la radiaci\u00f3n\u00bb, explica Orizaola. <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/p0mjntqd-U86603815363iNy-760x427@diario_abc.jpg\" class=\"voc-img\" width=\"760\" height=\"427\" alt=\"Cultivos hallados en la cuarta unidad de Chern\u00f3bil, incluyendo Cladosporium sphaerospermum. La placa superior derecha muestra claramente melanizaci\u00f3n\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\"\/><\/p>\n<p>Cultivos hallados en la cuarta unidad de Chern\u00f3bil, incluyendo Cladosporium sphaerospermum. La placa superior derecha muestra claramente melanizaci\u00f3n<\/p>\n<p>Elsevier\/Zhdanova et al., 2000<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">No obstante, de momento los cient\u00edficos no han podido demostrar la fijaci\u00f3n de carbono dependiente de la radiaci\u00f3n ionizante, la ganancia metab\u00f3lica de la radiaci\u00f3n ionizante o una v\u00eda definida de recolecci\u00f3n de energ\u00eda. \u00abA\u00fan queda por demostrar la radios\u00edntesis real, y estamos lejos de probar la reducci\u00f3n de compuestos de carbono en formas con mayor contenido energ\u00e9tico o la fijaci\u00f3n de carbono inorg\u00e1nico impulsada por radiaci\u00f3n ionizante\u00bb, escribe el equipo que dirigi\u00f3 el estudio.<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\"> \u00abLo m\u00e1s probable es que en los experimentos en los que s\u00ed se ha observado una evidencia positiva de posible radios\u00edntesis haya otros mecanismos involucrados\u00bb, indica Orizaola, quien adem\u00e1s ha viajado varias veces a Chern\u00f3bil precisamente para estudiar c\u00f3mo prolifera la vida en un lugar, a priori, tan hostil como la zona de exclusi\u00f3n. <\/p>\n<p>\nRanas morenas en Chern\u00f3bil\n<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">De hecho, el equipo de Orizaola fue testigo en la zona de exclusi\u00f3n del poder de la melanina en los animales. Caminando por el bosque, encontraron ejemplares de Hyla orientalis, unas ranas muy comunes en la regi\u00f3n del C\u00e1ucaso, extendida hacia Asia Occidental. No obstante, este anfibio, que normalmente es de un color verde brillante, en Chern\u00f3bil presentaba un color oscuro, incluso negro en algunos ejemplares. La sorpresa lleg\u00f3 cuando, al analizar estas ranas &#8216;morenas&#8217;, no encontraron niveles de radiaci\u00f3n m\u00e1s altos de lo normal. <\/p>\n<p class=\"voc-title\">Las ranas morenas de Chern\u00f3bil no ten\u00edan niveles de radiaci\u00f3n m\u00e1s altos ni signos de que el ambiente nuclear afectara a su salud<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">\u00abSobrevivieron porque eran m\u00e1s oscuras, pero el accidente no provoc\u00f3 ning\u00fan cambio gen\u00e9tico en ellas\u00bb, explica Orizaola. Es decir, las m\u00e1s oscuras y, por tanto, con m\u00e1s protecci\u00f3n de la melanina, fueron las que resistieron a la cat\u00e1strofe, que al principio, como le ocurri\u00f3 a los liquidadores, s\u00ed que afect\u00f3 a la vida; y, a su vez, estas ranas morenas m\u00e1s resistentes, se reprodujeron y dieron lugar a un mayor n\u00famero de ranas m\u00e1s oscuras. \u00abPero no fue la radiaci\u00f3n la que directamente provoc\u00f3 ese color\u00bb, incide el investigador. <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ranas-U61766274547VSP-760x427@diario_abc.jpg\" class=\"voc-img\" width=\"760\" height=\"427\" alt=\"A la derecha, una rana arb\u00f3rea com\u00fan; a la izquierda, una rana de la misma especie hallada en Chern\u00f3bil\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\"\/><\/p>\n<p>A la derecha, una rana arb\u00f3rea com\u00fan; a la izquierda, una rana de la misma especie hallada en Chern\u00f3bil<\/p>\n<p>Germ\u00e1n Orizaola\/ Pablo Burraco<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">A pesar de que desde la guerra de Ucrania el equipo no ha podido viajar de nuevo a la zona de exclusi\u00f3n, con la informaci\u00f3n y las muestras recabadas en Chern\u00f3bil durante trabajos de campo anteriores han podido seguir investigando sobre los efectos de la radiaci\u00f3n en aquellas curiosas ranas. En un estudio publicado en la revista &#8216;<a href=\"https:\/\/royalsocietypublishing.org\/rsbl\/article\/20\/11\/20240287\/63552\/Ionizing-radiation-has-negligible-effects-on-the\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"Biology letters\" data-mrf-link=\"royalsocietypublishing.org\">Biology letters<\/a>&#8216; el equipo de Orizaola se\u00f1ala que no se encontr\u00f3 \u00abning\u00fan efecto de la radiaci\u00f3n absorbida en la edad de la rana ni en la longitud de los tel\u00f3meros (biomarcador del envejecimiento celular y la edad biol\u00f3gica) ni en niveles de corticosterona (hormona del estr\u00e9s)\u00bb. Es decir, la radiaci\u00f3n no ha tenido impacto en la vida y la salud de estas ranas. <\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">Hongos con &#8216;superpoderes aparte&#8217;, lo que s\u00ed est\u00e1 claro es que, a pesar de la cat\u00e1strofe radiactiva que marc\u00f3 a Chern\u00f3bil, hoy, m\u00e1s de tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, la zona de exclusi\u00f3n se ha transformado en un inesperado vergel. La vida, en sus formas m\u00e1s resistentes y sorprendentes, ha encontrado su espacio en este territorio aparentemente maldito. Sin embargo, esta recuperaci\u00f3n tambi\u00e9n nos invita a reflexionar sobre la verdadera amenaza para nuestro planeta: la actividad humana. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En los 90, pocos a\u00f1os despu\u00e9s del accidente en la central nuclear de Chern\u00f3bil del 26 de abril&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":287253,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[69117,119,123,124,69116,25,24,14769,69115,6670,25618,117,121,122,1262,23,118,120],"class_list":{"0":"post-287252","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-ciencia-y-tecnologia","8":"tag-chernobil","9":"tag-ciencia","10":"tag-ciencia-y-tecnologia","11":"tag-cienciaytecnologia","12":"tag-comen","13":"tag-es","14":"tag-espana","15":"tag-guardando","16":"tag-hongos","17":"tag-misterio","18":"tag-radiactividad","19":"tag-science","20":"tag-science-and-technology","21":"tag-scienceandtechnology","22":"tag-sigue","23":"tag-spain","24":"tag-technology","25":"tag-tecnologia"},"share_on_mastodon":{"url":"https:\/\/pubeurope.com\/@es\/115716151527373567","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/287252","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=287252"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/287252\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/287253"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=287252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=287252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=287252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}