{"id":288393,"date":"2025-12-14T20:30:20","date_gmt":"2025-12-14T20:30:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/288393\/"},"modified":"2025-12-14T20:30:20","modified_gmt":"2025-12-14T20:30:20","slug":"de-miami-a-guatemala-el-viaje-de-ninos-separados-de-familiares-por-las-deportaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/288393\/","title":{"rendered":"De Miami a Guatemala: el viaje de ni\u00f1os separados de familiares por las deportaciones"},"content":{"rendered":"<p>    <img src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/2025-12-14T133A433A08Z-90635918.jpg\" width=\"1024\" height=\"682\" alt=\"\" loading=\"eager\" decoding=\"sync\" fetchpriority=\"high\"\/><\/p>\n<p>            afp_tickers        <\/p>\n<p>        Este contenido fue publicado en    <\/p>\n<p>        14 diciembre 2025 &#8211; 14:43\n<\/p>\n<p>Andy tiene seis a\u00f1os. Ojos serios, oscuros. Viste vaqueros, sudadera y zapatillas negras. Lleva una mochila y un crucifijo al cuello. En el aeropuerto de Miami, camina de la mano de una adolescente a la que no conoce, rumbo a un pa\u00eds que tampoco conoce: Guatemala.<\/p>\n<p>Junto a otros seis ni\u00f1os, est\u00e1 a punto de abandonar Estados Unidos para instalarse con su familia en el pa\u00eds centroamericano. Tienen entre tres y 15 a\u00f1os y sus vidas acaban de dar un vuelco por la pol\u00edtica de deportaciones masivas del gobierno de Donald Trump.\u00a0<\/p>\n<p>Tres de ellos son estadounidenses, los dem\u00e1s guatemaltecos, pero todos crecieron en Florida.\u00a0<\/p>\n<p>Para Andy y la mayor\u00eda de los protagonistas de esta historia, el vuelco lleg\u00f3 tras un simple control de tr\u00e1fico.\u00a0<\/p>\n<p>Hasta noviembre, el chico -nacido en Florida y por tanto estadounidense- viv\u00eda con su padre, Adiner, en Lake Worth, en el sureste del estado. No ten\u00eda contacto con su madre desde hac\u00eda a\u00f1os.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, Adiner acababa de recoger a Andy en la escuela cuando un polic\u00eda le hizo detener el auto. Al comprobar que no ten\u00eda visado ni residencia legal, el agente arrest\u00f3 al guatemalteco de 28 a\u00f1os.\u00a0<\/p>\n<p>\u2013\u00a0Sin sonrisas \u2013<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os acaban de llegar a la terminal. Mariana Blanco, directora de operaciones del Centro Guatemalteco-Maya, comprueba que tienen una muda de ropa y algo para comer en la mochila.<\/p>\n<p>La asociaci\u00f3n de Lake Worth reuni\u00f3 a unos 20 menores con sus familiares en Guatemala en los \u00faltimos meses, desde que la ola de arrestos de indocumentados los dej\u00f3 sin uno o ninguno de sus padres.<\/p>\n<p>Ayud\u00f3 a las familias con tr\u00e1mites, con el cuidado de los ni\u00f1os -en su mayor\u00eda estadounidenses- y pag\u00f3 sus billetes de avi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dos voluntarios, Diego Serrato y Luisa Guti\u00e9rrez, van a volar con los menores.<\/p>\n<p>\u00abHay racismo del gobierno, pasan por encima de los derechos de los ni\u00f1os\u00bb, lamenta Serrato. \u00abEs triste ver sus caritas con incertidumbre, con miedo, en lugar de sonrisas\u00bb.<\/p>\n<p>A su lado esperan Franklin, de tres a\u00f1os, y su hermano Garibaldi, de seis, los otros dos estadounidenses del grupo.<\/p>\n<p>El m\u00e1s peque\u00f1o -sudadera de Spiderman y mochila de dinosaurios- mira alrededor con ojos tristes y so\u00f1olientos, y Guti\u00e9rrez lo toma en brazos para consolarlo.<\/p>\n<p>Franklin y Garibaldi van a reunirse con su pap\u00e1, expulsado de Florida hace apenas unas semanas. La madre, que trabaja de sol a sol en un vivero, no puede encargarse de los ni\u00f1os y teme ser arrestada. Por eso decidi\u00f3 enviarlos con su pareja.<\/p>\n<p>Andy tambi\u00e9n se va a reencontrar con su padre. Est\u00e1 algo nervioso, dice Osvaldo, pero tambi\u00e9n feliz. Tras pasar unos d\u00edas en un centro de internamiento, Adiner fue deportado del pa\u00eds donde residi\u00f3 por m\u00e1s de una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>\u2013\u00a0Otro mundo \u2013<\/p>\n<p>Quien lleva a Andy de la mano es Areimy, de 15 a\u00f1os. Viv\u00eda sola con su padre hasta que lo apresaron y mandaron a Guatemala. Ah\u00ed se encontrar\u00e1 con \u00e9l y con su mam\u00e1, a la que no ve desde hace seis a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s sufrieron situaciones similares. Est\u00e1n Alexis, de 11 a\u00f1os, que viv\u00eda solo con su padre y debi\u00f3 quedarse con una t\u00eda desconocida tras su expulsi\u00f3n. Ahora lleva al cuello un mono de peluche que ella le regal\u00f3.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Enrique, de 13, quien ver\u00e1 a su madre por primera vez en ocho a\u00f1os despu\u00e9s de que su padre fuera detenido y enviado a Luisiana. Y Mariela, de 11, quien vivir\u00e1 con su mam\u00e1 porque su pap\u00e1 teme ser arrestado y decidi\u00f3 enviarla a Guatemala.<\/p>\n<p>\u00abNadie deber\u00eda pasar por esto, mucho menos un ni\u00f1o. Es un momento triste, cruel\u00bb, dice Blanco.<\/p>\n<p>Para los ni\u00f1os, de origen maya, la vida ser\u00e1 muy distinta en Guatemala. Sus familias son de \u00e1reas muy rurales donde no siempre tienen acceso a agua, electricidad y a\u00fan menos internet.<\/p>\n<p>Los mayores tendr\u00e1n que trabajar probablemente porque la secundaria y el bachillerato en Guatemala implican gastos que sus padres no pueden cubrir, a\u00f1ade Blanco.<\/p>\n<p>Todos se dirigen al control de seguridad. Antes de marcharse, Andy suelta la mano de Areimy y corre hacia su t\u00edo. Le da un largo abrazo. Vuelve con su compa\u00f1era y sigue a los dem\u00e1s sin mirar atr\u00e1s.<\/p>\n<p>gma\/mr<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"afp_tickers Este contenido fue publicado en 14 diciembre 2025 &#8211; 14:43 Andy tiene seis a\u00f1os. 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