{"id":308545,"date":"2025-12-26T17:38:18","date_gmt":"2025-12-26T17:38:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/308545\/"},"modified":"2025-12-26T17:38:18","modified_gmt":"2025-12-26T17:38:18","slug":"que-efectos-tiene-comer-en-exceso-el-24-de-diciembre-en-su-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/308545\/","title":{"rendered":"\u00bfqu\u00e9 efectos tiene comer en exceso el 24 de diciembre en su cerebro?"},"content":{"rendered":"<p>La <b>cena del 24 de diciembre<\/b> suele romper con la moderaci\u00f3n habitual. Platos abundantes, postres y bebidas forman parte de una tradici\u00f3n que invita a comer m\u00e1s de lo acostumbrado.\u00a0<\/p>\n<p>Aunque la alimentaci\u00f3n equilibrada es clave para funciones como la memoria, la concentraci\u00f3n y la salud mental, la pregunta que surge cada a\u00f1o es qu\u00e9 ocurre en el cerebro tras una comida copiosa como la navide\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"c-leatambien__titulo\"> LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"Cena navide\u00f1a\" width=\"120\" height=\"120\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes2.eltiempo.com\/files\/image_120_120\/uploads\/2025\/12\/23\/694ac934299ba.jpeg\" data-full-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/694ac934299ba.jpeg\"\/><\/p>\n<p class=\"c-cuerpo__media__txt\">La comida excesiva activa una cascada hormonal que avisa al cerebro que el cuerpo ya est\u00e1 saciado. Foto:iStock<\/p>\n<p>Cuando una persona come en exceso, el organismo activa una serie de se\u00f1ales destinadas a informar al cerebro que ya se alcanz\u00f3 la saciedad. <b>En ese proceso intervienen hormonas liberadas por el intestino y metabolitos que se producen al descomponer los alimentos para obtener energ\u00eda<\/b>. Estas se\u00f1ales tambi\u00e9n estimulan al p\u00e1ncreas para liberar insulina y mantener controlados los niveles de az\u00facar en sangre, en lo que se conoce como la \u201ccascada de saciedad\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEstas se\u00f1ales provienen de diferentes partes de nuestro intestino y funcionan en per\u00edodos de tiempo ligeramente diferentes\u201d, explica Tony Goldstone, profesor cl\u00ednico asociado del Imperial College de Londres y endocrin\u00f3logo consultor.<\/p>\n<p>Uno de los efectos m\u00e1s comunes tras una comida abundante es la sensaci\u00f3n de cansancio o <b>\u201csomnolencia posprandial\u201d<\/b>. Seg\u00fan Aaron Hengist, investigador visitante postdoctoral en los Institutos Nacionales de Salud de Washington, EE. UU., esta sensaci\u00f3n podr\u00eda estar relacionada con la liberaci\u00f3n de hormonas intestinales, aunque los mecanismos precisos a\u00fan no est\u00e1n del todo claros. La hip\u00f3tesis tradicional de que el cerebro recibe menos flujo sangu\u00edneo despu\u00e9s de comer ha sido descartada por estudios recientes.<\/p>\n<p>\u201cLa respuesta de las hormonas intestinales es un c\u00f3ctel; no sabemos qu\u00e9 hormonas espec\u00edficas pueden causar somnolencia en qu\u00e9 centros del cerebro\u201d, se\u00f1ala Hengist.<\/p>\n<p class=\"c-cuerpo__media__txt\">La somnolencia tras comidas copiosas no se debe al flujo sangu\u00edneo, sino a se\u00f1ales intestinales. Foto:iStock<\/p>\n<p class=\"c-leatambien__titulo\"> LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"El vino contiene un alto resveratrol.\" width=\"120\" height=\"120\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes2.eltiempo.com\/files\/image_120_120\/files\/fp\/uploads\/2024\/12\/02\/674dcd994cb1c.r_d.1718-746.jpeg\" data-full-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/674dcd994cb1c.jpeg\"\/>Comer de m\u00e1s: \u00bfun da\u00f1o inmediato?<\/p>\n<p>Desde el punto de vista metab\u00f3lico, un exceso ocasional parece tener un impacto limitado. En 2020, Hengist public\u00f3 un estudio en el que 14 hombres j\u00f3venes y sanos participaron en un experimento con pizza. En una sesi\u00f3n comieron hasta sentirse c\u00f3modamente llenos y, en otra, hasta su l\u00edmite. En esta \u00faltima, duplicaron la cantidad ingerida.<\/p>\n<p>Durante cuatro horas posteriores, <b>los investigadores analizaron hormonas, apetito, estado de \u00e1nimo y respuestas metab\u00f3licas.<\/b> Los resultados mostraron que ni el az\u00facar ni la grasa en sangre superaron los niveles observados tras una comida normal.<\/p>\n<p>\u201cNos sorprendi\u00f3 que, a pesar de duplicar la ingesta de energ\u00eda, el cuerpo regulara el az\u00facar en sangre notablemente bien\u201d, afirma Hengist. \u201cDescubrimos que el cuerpo se esforzaba por lograrlo, secretando m\u00e1s insulina y diversas hormonas intestinales que ayudan a liberar insulina y a indicar que estamos saciados\u201d.<\/p>\n<p>El investigador concluye que un exceso puntual no resulta tan da\u00f1ino como podr\u00eda pensarse, aunque advierte que el estudio se limit\u00f3 a hombres j\u00f3venes y sanos, <b>por lo que no puede extrapolarse sin cautela a mujeres o personas con sobrepeso u obesidad.<\/b><\/p>\n<p class=\"c-cuerpo__media__txt\">Banquetes prolongados de hasta 5087 calor\u00edas s\u00ed provocaron acumulaci\u00f3n de grasa en el h\u00edgado. Foto:iStock<\/p>\n<p class=\"c-leatambien__titulo\"> LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"Cena navide\u00f1a para compartir con t\u00fa perro.\" width=\"120\" height=\"120\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes2.eltiempo.com\/files\/image_120_120\/uploads\/2025\/12\/02\/692f6c9a7fcfc.png\" data-full-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/692f6c9a7fcfc.png\"\/>Cuando el exceso se prolonga<\/p>\n<p>La evidencia cambia cuando el banquete se extiende durante varias horas o d\u00edas. En 2021, un experimento conocido como \u201cEl estudio del tailgate\u201d analiz\u00f3 a 18 hombres con sobrepeso pero considerados sanos, a quienes se ofrecieron durante una tarde bebidas alcoh\u00f3licas y alimentos ricos en grasas y az\u00facares, como hamburguesas, patatas fritas y pastel. En cinco horas, el consumo promedio fue de 5087 calor\u00edas.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis de sangre y estudios del h\u00edgado mostraron un aumento de grasa hep\u00e1tica en la mayor\u00eda de los participantes. Esta condici\u00f3n, asociada a dietas ricas en grasas y az\u00facares a largo plazo,<b> puede reducir el ox\u00edgeno que llega al cerebro y favorecer procesos inflamatorios, elevando el riesgo de enfermedades cerebrales con el tiempo.<\/b><\/p>\n<p>\u201cEl estudio &#8216;tailgate&#8217; muestra que los hombres presentaban una desregulaci\u00f3n metab\u00f3lica. Al consumir alimentos y alcohol de forma pasiva durante varias horas, sus cuerpos sufren una tensi\u00f3n excesiva\u201d, explica Hengist.<\/p>\n<p class=\"c-cuerpo__media__txt\">Dietas altas en az\u00facar y grasa por d\u00edas alteran memoria y control del apetito a nivel cerebral. Foto:Istock<\/p>\n<p class=\"c-leatambien__titulo\"> LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"Men\u00fa navide\u00f1o colombiano 2025: cu\u00e1nto cuesta preparar una cena tradicional\" width=\"120\" height=\"120\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes2.eltiempo.com\/files\/image_120_120\/uploads\/2025\/11\/27\/69286cbe98240.jpeg\" data-full-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/69286cbe98240.jpeg\"\/>Evoluci\u00f3n, hambre y recompensa<\/p>\n<p>Para Goldstone, la evoluci\u00f3n ayuda a entender por qu\u00e9 el organismo tolera mejor los excesos ocasionales que la falta de alimento. El hambre es un estado aversivo que impulsa a buscar comida, altera el estado de \u00e1nimo y aumenta el deseo por alimentos energ\u00e9ticos.<\/p>\n<p>\u201cNo se sabe con certeza qu\u00e9 causa el hambre\u201d, se\u00f1ala. \u201cPero investigaciones en curso demuestran que el hambre es un estado bastante aversivo, y tal vez la gente come para librarse de \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>Estudios en animales muestran que ciertos circuitos del apetito en el hipot\u00e1lamo se desactivan incluso antes de ingerir la comida, apenas al verla u olerla. Una vez satisfecha la necesidad, ese impulso deja de ser necesario. Gran parte de este mecanismo ocurre de manera subconsciente.<\/p>\n<p>\u201cEl hambre les hizo buscar comida, y una vez que la encontraron, ese comportamiento no necesita continuar\u201d, resume Goldstone.<\/p>\n<p class=\"c-cuerpo__media__txt\">El exceso breve es mejor tolerado porque el cuerpo evolucion\u00f3 para enfrentar escasez, no abundancia. Foto:iStock<\/p>\n<p class=\"c-leatambien__titulo\"> LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"grayson whitaker\" width=\"120\" height=\"120\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes2.eltiempo.com\/files\/image_120_120\/uploads\/2024\/12\/24\/676af54294096.png\" data-full-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/676af54294096.png\"\/>El tipo de exceso tambi\u00e9n cuenta<\/p>\n<p>La calidad de los alimentos ingeridos es otro factor clave. Investigaciones en animales sugieren que las dietas altas en calor\u00edas afectan la memoria y el aprendizaje a largo plazo. En humanos, la evidencia es menor, pero un estudio dirigido por Stephanie Kullmann, de la Universidad de Tubinga, ofrece pistas relevantes.<\/p>\n<p>Durante cinco d\u00edas, 18 hombres sanos consumieron snacks ultraprocesados ricos en grasas y az\u00facares adem\u00e1s de su dieta habitual, sumando en promedio 1.200 kcal adicionales por d\u00eda. Otros 11 participantes mantuvieron su alimentaci\u00f3n normal. Los resultados mostraron cambios en la respuesta cerebral a la insulina en \u00e1reas relacionadas con la memoria y el control del apetito.<\/p>\n<p>\u201cUn hallazgo clave fue que el cerebro cambia antes que el cuerpo\u201d, afirma Kullmann. \u201cLos participantes segu\u00edan pesando lo mismo, pero al analizar sus cerebros, vimos que eran mucho m\u00e1s similares a los de alguien que hab\u00eda sido obeso o con sobrepeso durante algunos a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Incluso una semana despu\u00e9s de retomar su dieta habitual, algunas respuestas cognitivas segu\u00edan disminuidas, <b>lo que sugiere que los efectos pueden persistir m\u00e1s all\u00e1 del per\u00edodo de sobrealimentaci\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p class=\"c-cuerpo__media__txt\">Dietas altas en az\u00facar y grasa por d\u00edas alteran memoria y respuesta cerebral a insulina. Foto:Cortes\u00eda Hilton Corferias.<\/p>\n<p class=\"c-leatambien__titulo\"> LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"Navidad\" width=\"120\" height=\"120\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes2.eltiempo.com\/files\/image_120_120\/uploads\/2024\/12\/24\/676ab12b9ca8d.png\" data-full-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/676ab12b9ca8d.png\"\/>\u00bfEntonces, se puede disfrutar la cena navide\u00f1a?<\/p>\n<p>La evidencia cient\u00edfica coincide en que una alimentaci\u00f3n prolongadamente rica en az\u00facares y grasas saturadas perjudica al cerebro. Sin embargo, los estudios disponibles indican que <b>un exceso puntual, como el de una cena de Navidad, no parece tener consecuencias inmediatas graves.<\/b><\/p>\n<p>\u201cNuestro estudio demuestra que darse un capricho puntual no es tan perjudicial como se podr\u00eda pensar, as\u00ed que disfrute de su cena de Navidad\u201d, concluye Hengist.<\/p>\n<p>El consenso, no obstante, es que los excesos repetidos o prolongados (incluso de cinco d\u00edas) pueden comenzar a generar cambios m\u00e1s duraderos en el cerebro y el metabolismo, un recordatorio de que el equilibrio sigue siendo clave, incluso en \u00e9pocas festivas.<\/p>\n<p>*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en informaci\u00f3n de conocimiento p\u00fablico divulgado a medios de comunicaci\u00f3n. Adem\u00e1s, conto\u0301 con la revisi\u00f3n de la periodista y un editor.<\/p>\n<p>M\u00e1s noticias en EL TIEMPO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La cena del 24 de diciembre suele romper con la moderaci\u00f3n habitual. 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