{"id":309276,"date":"2025-12-27T03:39:24","date_gmt":"2025-12-27T03:39:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/309276\/"},"modified":"2025-12-27T03:39:24","modified_gmt":"2025-12-27T03:39:24","slug":"once-lugares-comunes-falsos-sobre-el-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/309276\/","title":{"rendered":"Once lugares comunes falsos sobre el cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p>En los diversos discursos sobre el clima se encuentran una gran cantidad de lugares comunes, repetidos mil veces en todos los tonos, que constituyen pistas falsas y que, de forma voluntaria o no, llevan a ignorar los verdaderos retos o a creer en pseudosoluciones. No me refiero aqu\u00ed a los discursos negacionistas, sino a los que se autodenominan verdes o sostenibles. Son afirmaciones de naturaleza muy diversa: algunas son verdaderas manipulaciones, noticias falsas, mentiras, mistificaciones; otras son medias verdades o verdades a medias. Muchas est\u00e1n llenas de buena voluntad y buenas intenciones, material con el que, como sabemos, est\u00e1 empedrado el camino al infierno. De hecho, es en ese camino donde nos encontramos: si seguimos con el business as usual, aunque sea pintado de verde, dentro de unas d\u00e9cadas nos encontraremos en una situaci\u00f3n mucho peor que la mayor\u00eda de los c\u00edrculos del infierno descritos por Dante Alighieri en su Divina Comedia.<\/p>\n<p>Los once ejemplos siguientes son solo algunos de los lugares comunes que hay que evitar.<\/p>\n<p><strong>1. Hay que salvar el planeta<\/strong>.<br \/>Lo encontramos en todas partes: en carteles, en la prensa, en revistas, en declaraciones de l\u00edderes pol\u00edticos, etc.<\/p>\n<p>En realidad, es un sinsentido: \u00a1el planeta Tierra no est\u00e1 en peligro en absoluto! Sea cual sea el clima, seguir\u00e1 girando tranquilamente alrededor del sol durante los pr\u00f3ximos millones de a\u00f1os. Lo que est\u00e1 amenazado por el calentamiento global son las m\u00faltiples formas de vida de este planeta, incluida la nuestra: la de la especie Homo Sapiens.<\/p>\n<p>Salvar el planeta da la falsa impresi\u00f3n de que se trata de algo externo a nosotros, que se encuentra en otro lugar y que no nos concierne directamente. No se pide a la gente que se preocupe por su vida o la de sus hijos, sino por una vaga abstracci\u00f3n: el planeta. No es de extra\u00f1ar que las personas menos politizadas reaccionen diciendo: \u201cEstoy demasiado ocupado con mis problemas como para preocuparme por el planeta\u201d.<\/p>\n<p><strong>2. Haz un gesto para salvar el planeta<\/strong><strong><br \/><\/strong>Este lugar com\u00fan, infinitamente manido, es una variante de la f\u00f3rmula anterior.<\/p>\n<p>Contiene una verdad a medias: todos deben contribuir personalmente a evitar la cat\u00e1strofe. Pero transmite la ilusi\u00f3n de que basta con acumular peque\u00f1os gestos \u2013apagar las luces, cerrar el grifo, etc.\u2013 para evitar lo peor. De este modo, se descarta \u2013consciente o inconscientemente\u2013 la necesidad de cambios estructurales profundos en el modo actual de producci\u00f3n y consumo; cambios que cuestionan los fundamentos mismos del sistema capitalista, basado en un \u00fanico criterio: la maximizaci\u00f3n del beneficio.<\/p>\n<p><strong>3. El oso polar est\u00e1 en peligro<\/strong><strong><br \/><\/strong>Es una foto que se encuentra por todas partes, repetida hasta la saciedad: un pobre oso polar que intenta sobrevivir en medio de bloques de hielo a la deriva. Es cierto que la vida del oso polar, y la de muchas otras especies de las regiones polares, est\u00e1 amenazada. Esta imagen puede despertar la compasi\u00f3n de algunas almas generosas, pero para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n es un asunto que no le concierne.<\/p>\n<p>Sin embargo, el deshielo de los polos es una amenaza no solo para el valiente oso polar, sino, a largo plazo, para la mitad, si no m\u00e1s, de la humanidad que vive en grandes ciudades a orillas del mar. El deshielo de los inmensos glaciares de Groenlandia y la Ant\u00e1rtida puede elevar el nivel del mar varias decenas de metros. Ahora bien, bastan unos pocos metros para que ciudades como Venecia, \u00c1msterdam, Londres, Nueva York, R\u00edo de Janeiro, Shangh\u00e1i o Hong Kong queden sumergidas. Es cierto que esto no va a ocurrir el a\u00f1o que viene, pero los cient\u00edficos no pueden sino constatar que el deshielo de estos glaciares se est\u00e1 acelerando&#8230; Es imposible prever a qu\u00e9 velocidad se producir\u00e1, ya que muchos factores son dif\u00edciles de calcular por el momento.<\/p>\n<p>Al destacar \u00fanicamente al pobre oso polar, se oculta que se trata de un asunto aterrador que nos concierne a todas y a todos&#8230;<\/p>\n<p><strong>4. Bangladesh corre el riesgo de sufrir mucho con el cambio clim\u00e1tico<\/strong><br \/>Se trata de una verdad a medias, llena de buena voluntad: el calentamiento global afectar\u00e1 sobre todo a los pa\u00edses pobres del Sur, que son los menos responsables de las emisiones de CO2.<\/p>\n<p>Es cierto que estos pa\u00edses ser\u00e1n los m\u00e1s afectados por las cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas, los huracanes, la sequ\u00eda, la reducci\u00f3n de las fuentes de agua, etc. Pero es falso que los pa\u00edses del norte no se vean afectados, en gran medida, por estos mismos peligros: \u00bfno hemos sido testigos de terribles incendios forestales en Estados Unidos, Canad\u00e1 y Australia? \u00bfAcaso las olas de calor no han causado numerosas v\u00edctimas en Europa? Se podr\u00edan multiplicar los ejemplos.<\/p>\n<p>Si se mantiene la impresi\u00f3n de que estas amenazas solo afectan a los pueblos del Sur, solo se podr\u00e1 movilizar a una minor\u00eda de internacionalistas convencidos. Sin embargo, tarde o temprano, toda la humanidad se enfrentar\u00e1 a cat\u00e1strofes sin precedentes. Hay que explicar a las poblaciones del norte que esta amenaza tambi\u00e9n les afecta a ellas, de forma muy directa.<\/p>\n<p><strong>5. Hacia el a\u00f1o 2100, la temperatura podr\u00eda aumentar 3,5 grados (por encima del periodo preindustrial)<\/strong><br \/>Esta afirmaci\u00f3n se encuentra, por desgracia, en muchos documentos serios. Me parece un doble error:<\/p>\n<p>Desde el punto de vista cient\u00edfico: sabemos que el cambio clim\u00e1tico no es un proceso lineal, sino que puede experimentar saltos y aceleraciones repentinas. Muchas dimensiones del calentamiento tienen retroalimentaciones cuyas consecuencias son imprevisibles. Por ejemplo: los incendios forestales emiten enormes cantidades de CO2 que contribuyen al calentamiento, intensificando as\u00ed los incendios forestales. Por lo tanto, es muy dif\u00edcil predecir lo que suceder\u00e1 dentro de 4 o 5 a\u00f1os, \u00bfc\u00f3mo pretender predecir lo que suceder\u00e1 dentro de un siglo?<\/p>\n<p>Desde el punto de vista pol\u00edtico: a finales de siglo, todos vosotros habremos muerto, al igual que vuestros hijos y nietos. \u00bfC\u00f3mo movilizar la atenci\u00f3n y el compromiso de la gente por un futuro que no les concierne, ni de cerca ni de lejos? \u00bfDeber\u00edamos preocuparnos por las generaciones venideras? Noble pensamiento, largamente argumentado por el fil\u00f3sofo Hans Jonas: nuestro deber moral hacia los que a\u00fan no han nacido. Una peque\u00f1a minor\u00eda de personas muy respetables podr\u00eda sentirse conmovida por este argumento. Para el com\u00fan de las y los mortales, lo que suceder\u00e1 en 2100 no es un asunto que les interese mucho.<\/p>\n<p><strong>6. En 2050 alcanzaremos la neutralidad en carbono<\/strong><br \/>Esta promesa de la Uni\u00f3n Europea y de diversos gobiernos de Europa y otros lugares no es una verdad a medias, ni una ingenua buena voluntad: es una pura y simple mistificaci\u00f3n. Por dos razones:<\/p>\n<p>En lugar de comprometerse ahora, de inmediato, con los cambios urgentes que exige la comunidad cient\u00edfica (el IPCC) para los pr\u00f3ximos 3 o 4 a\u00f1os, nuestros gobernantes prometen maravillas para 2050. Evidentemente, es demasiado tarde. Adem\u00e1s, dado que los gobiernos cambian cada cuatro o cinco a\u00f1os, \u00bfqu\u00e9 garant\u00eda hay de que se cumplan estos compromisos ficticios dentro de 30 a\u00f1os? Es una forma grotesca de justificar la inacci\u00f3n actual con una vaga promesa lejana.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la neutralidad en carbono no significa una reducci\u00f3n dr\u00e1stica de las emisiones, \u00a1todo lo contrario! Es un c\u00e1lculo enga\u00f1oso basado en las compensaciones, en los mecanismos de compensaci\u00f3n: la empresa XY sigue emitiendo CO2, pero planta un bosque en Indonesia, que se supone que absorber\u00e1 el equivalente a ese CO2, si no se incendia.<\/p>\n<p>Las ONG ecologistas ya han denunciado suficientemente la farsa de las compensaciones, no insistir\u00e9 en ello. Pero esto muestra la perfecta mistificaci\u00f3n que encierra la promesa de la neutralidad en carbono.<\/p>\n<p><strong>7. Nuestro banco (o empresa petrolera, etc.) financia las energ\u00edas renovables y participa as\u00ed en la transici\u00f3n ecol\u00f3gica<\/strong><br \/>Este lugar com\u00fan del greenwashing tambi\u00e9n es enga\u00f1oso y manipulador. Es cierto que los bancos y las multinacionales tambi\u00e9n invierten en energ\u00edas renovables, pero estudios precisos de ATTAC y otras ONG han demostrado que se trata de una peque\u00f1a \u2013a veces min\u00fascula\u2013 parte de sus operaciones financieras: la mayor parte sigue destin\u00e1ndose al petr\u00f3leo, el carb\u00f3n, el gas&#8230; Es una simple cuesti\u00f3n de rentabilidad y competencia por cuotas de mercado.<\/p>\n<p>Todos los gobiernos razonables \u2013a diferencia de Trump, Bolsonaro y compa\u00f1\u00eda\u2013 tambi\u00e9n juran por todos los cielos que se han comprometido con la transici\u00f3n ecol\u00f3gica y las energ\u00edas renovables. Pero en cuanto surge un problema con el suministro de energ\u00eda f\u00f3sil \u2013recientemente con el gas, debido a la agresiva pol\u00edtica rusa\u2013, se recurre al carb\u00f3n, reactivando las centrales el\u00e9ctricas de lignito, o se implora a la (sanguinaria) familia real de Arabia Saud\u00ed que aumente la producci\u00f3n de petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>Los bonitos discursos sobre la transici\u00f3n ecol\u00f3gica ocultan una verdad desagradable: no basta con desarrollar las energ\u00edas renovables. En primer lugar, estas son intermitentes: el sol no siempre brilla en el norte de Europa&#8230; Es cierto que existen avances t\u00e9cnicos en este \u00e1mbito, pero no pueden resolverlo todo. Y, sobre todo, las energ\u00edas renovables requieren recursos mineros que pueden agotarse. Si bien el viento y el sol son bienes ilimitados, no ocurre lo mismo con los materiales necesarios para utilizarlos (litio, tierras raras, etc.). Por lo tanto, habr\u00e1 que plantearse una reducci\u00f3n del consumo global de energ\u00eda y un decrecimiento selectivo: medidas inimaginables en el marco del capitalismo.<\/p>\n<p><strong>8. Gracias a las t\u00e9cnicas de captura y secuestro de carbono, se evitar\u00e1 la cat\u00e1strofe clim\u00e1tica<\/strong><strong><br \/><\/strong>Este es un argumento cada vez m\u00e1s utilizado por los gobiernos, que incluso se encuentra en algunos documentos serios (por ejemplo, del IPCC). Es la ilusi\u00f3n de una soluci\u00f3n tecnol\u00f3gica milagrosa que salvar\u00eda el clima sin necesidad de cambiar nada en nuestro modo de producci\u00f3n (capitalista) y en nuestro modo de vida.<\/p>\n<p>Por desgracia, la triste realidad es que estas t\u00e9cnicas milagrosas de captura y secuestro de carbono atmosf\u00e9rico est\u00e1n lejos de ser una realidad. Es cierto que se han realizado algunos intentos y que hay algunos proyectos en marcha aqu\u00ed y all\u00e1, pero por el momento no se puede decir que esta tecnolog\u00eda sea eficaz y operativa. A\u00fan no ha resuelto las dificultades ni de la captura ni del secuestro (en regiones subterr\u00e1neas impermeables a las fugas). Y no hay ninguna garant\u00eda de que se pueda hacerlo en el futuro.<\/p>\n<p><strong>9. Gracias al coche el\u00e9ctrico, se reducir\u00e1n sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero<\/strong><br \/>Este es otro ejemplo de verdad a medias: es cierto que los coches el\u00e9ctricos son menos contaminantes que los t\u00e9rmicos (de gasolina o di\u00e9sel) y, por lo tanto, menos perjudiciales para la salud de los habitantes de las ciudades. Sin embargo, desde el punto de vista del cambio clim\u00e1tico, su balance es mucho m\u00e1s ambiguo. Emiten menos CO2, pero contribuyen a un desastroso todo el\u00e9ctrico. Ahora bien, en la mayor\u00eda de los pa\u00edses, la electricidad se produce con&#8230; energ\u00edas f\u00f3siles (carb\u00f3n o petr\u00f3leo).<\/p>\n<p>Las reducidas emisiones de los coches el\u00e9ctricos se compensan con el aumento de las emisiones resultantes del mayor consumo de electricidad. En Francia, la electricidad se produce mediante energ\u00eda nuclear, otro callej\u00f3n sin salida. En Brasil, son las megapresas las que destruyen los bosques y, por lo tanto, son responsables de un balance de carbono poco brillante.<\/p>\n<p>Si se quiere reducir dr\u00e1sticamente las emisiones, no se puede eludir una reducci\u00f3n significativa de la circulaci\u00f3n de los coches privados, gracias a la promoci\u00f3n de medios de transporte alternativos: transporte p\u00fablico gratuito, zonas peatonales, carriles bici. El coche el\u00e9ctrico mantiene la ilusi\u00f3n de que se puede seguir como hasta ahora cambiando de tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>10. Es mediante mecanismos de mercado, como los impuestos sobre el carbono, los mercados de derechos de emisi\u00f3n o el aumento del precio de las energ\u00edas f\u00f3siles, como se lograr\u00e1 reducir las emisiones de CO<\/strong><strong>2<\/strong><br \/>Para los ecologistas sinceros, se trata de una ilusi\u00f3n; en boca de los gobernantes, es una mistificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los mecanismos de mercado han demostrado en todas partes su total ineficacia para reducir los gases de efecto invernadero. No solo son medidas antisociales, que pretenden hacer pagar a las clases populares el precio de la transici\u00f3n ecol\u00f3gica, sino que, sobre todo, son incapaces de contribuir de manera sustancial a la limitaci\u00f3n de las emisiones.<\/p>\n<p>El espectacular fracaso de los mercados de carbono instituidos por los acuerdos de Kioto es la mejor demostraci\u00f3n de ello.<\/p>\n<p>No es con medidas indirectas e incentivadoras, basadas en la l\u00f3gica del mercado capitalista, como se podr\u00e1 frenar el poder absoluto de las energ\u00edas f\u00f3siles, que han hecho funcionar el sistema durante dos siglos. Para empezar, ser\u00e1 necesario expropiar los monopolios capitalistas de la energ\u00eda y crear un servicio p\u00fablico de energ\u00eda cuyo objetivo sea la reducci\u00f3n dr\u00e1stica de la explotaci\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles.<\/p>\n<p><strong>11. El cambio clim\u00e1tico es inevitable, solo podemos adaptarnos<\/strong><strong><br \/><\/strong>Este tipo de afirmaciones fatalistas se encuentran en los medios de comunicaci\u00f3n y entre los responsables pol\u00edticos. Por ejemplo, Christophe Bechu, ministro de Transici\u00f3n Ecol\u00f3gica del nuevo Gobierno de Macron, declar\u00f3 recientemente:<\/p>\n<p>\u201cDado que no podremos evitar el calentamiento global, por mucho que nos esforcemos, debemos limitar sus efectos y adaptarnos a ellos\u201d.<\/p>\n<p>Es una receta excelente para justificar la inacci\u00f3n, el inmovilismo y el abandono de cualquier esfuerzo por intentar evitar lo peor. Sin embargo, los cient\u00edficos del IPCC han explicado claramente que, si bien el calentamiento ya ha comenzado, a\u00fan es posible no superar la l\u00ednea roja de 1,5 grados, siempre y cuando se comience de inmediato a reducir de manera muy significativa las emisiones de CO2.<\/p>\n<p>Es cierto que hay que intentar adaptarse. Pero si el cambio clim\u00e1tico se vuelve incontrolable y se acelera, la adaptaci\u00f3n no es m\u00e1s que un enga\u00f1o. \u00bfC\u00f3mo adaptarse a temperaturas de 50\u00b0C?<\/p>\n<p>Podr\u00edamos multiplicar los ejemplos. Todos ellos llevan a la conclusi\u00f3n de que si queremos evitar el cambio clim\u00e1tico hay que cambiar el sistema, es decir, el capitalismo, y sustituirlo por otra forma de producci\u00f3n y consumo. Eso es lo que llamamos ecosocialismo. Pero ese es el tema de otro texto&#8230;<\/p>\n<p>22\/12\/2025<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: <strong>viento<\/strong><strong> sur<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En los diversos discursos sobre el clima se encuentran una gran cantidad de lugares comunes, repetidos mil veces&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":309277,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[17,18,13,14,11,61,62,63,64,19,20,9,10,15,16,12,21,22,65,66,67],"class_list":{"0":"post-309276","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-internacional","8":"tag-breaking-news","9":"tag-breakingnews","10":"tag-featured-news","11":"tag-featurednews","12":"tag-headlines","13":"tag-internacional","14":"tag-international","15":"tag-international-news","16":"tag-internationalnews","17":"tag-latest-news","18":"tag-latestnews","19":"tag-news","20":"tag-noticias","21":"tag-noticias-destacadas","22":"tag-noticiasdestacadas","23":"tag-titulares","24":"tag-ultimas-noticias","25":"tag-ultimasnoticias","26":"tag-world","27":"tag-world-news","28":"tag-worldnews"},"share_on_mastodon":{"url":"https:\/\/pubeurope.com\/@es\/115789454639343557","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=309276"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309276\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/309277"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=309276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=309276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=309276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}