{"id":318499,"date":"2026-01-02T04:40:07","date_gmt":"2026-01-02T04:40:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/318499\/"},"modified":"2026-01-02T04:40:07","modified_gmt":"2026-01-02T04:40:07","slug":"sexo-morbo-y-sangre-en-la-mejor-peor-pelicula-de-los-ultimos-tiempos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/318499\/","title":{"rendered":"sexo, morbo y sangre en la mejor peor pel\u00edcula de los \u00faltimos tiempos"},"content":{"rendered":"\n<p> A mitad del pase de prensa, <strong>un pu\u00f1ado de cr\u00edticos se march\u00f3 de la sala<\/strong>. No niego el paso del pensamiento fugaz de acompa\u00f1arlos en la deserci\u00f3n, porque lo que hab\u00eda visto en la pantalla hasta ese momento cabalgaba entre <strong>el estupor, la verg\u00fcenza ajena y el placer culpable<\/strong>. Hubiese echado a correr por salvar la vida y el gusto, pero hab\u00eda algo en aquellas im\u00e1genes que me susurraba: <strong>\u00ab\u00a1es una trampa!\u00bb<\/strong>. Y un par de escenas despu\u00e9s, La asistenta mostr\u00f3 sus cartas como <strong>la mejor peor pel\u00edcula<\/strong> de los \u00faltimos tiempos, un <strong>artefacto posposmoderno<\/strong> nacido a partir de un \u00e9xito editorial de aeropuerto -publicado por <strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/literatura\/2024\/08\/02\/66a11846e85eceb90a8b456e.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">Freida McFadden<\/a><\/strong> en 2022-, protagonizado por un icono del nuevo Hollywood (<strong><a href=\"https:\/\/blogs.elconfidencial.com\/cultura\/tribuna\/2025-08-11\/debate-irreal-sydney-sweeney-polemica-hollywood_4189337\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">Sydney Sweeney<\/a><\/strong>), ubicua en el panorama cine-redes-coraz\u00f3n, y en la que el <strong>misterio, el morbo y la sangre<\/strong> es la principal gasolina de una historia que, a pesar de su trasfondo sociopol\u00edtico y de g\u00e9nero, no le tienen mucho que envidiar las pelis-de-tarde. O s\u00ed, la <strong>autoconsciencia y la autoparodia. <\/strong> <\/p>\n<p>Tr\u00e1iler de &#8216;La asistenta&#8217; (Diamond)<\/p>\n<p> Porque Paul Feig, el director (<strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/multimedia\/album\/cultura\/2017-08-24\/100-mejores-comedias-de-la-historia_1433424\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">La boda de mi mejor amiga<\/a><\/strong>, 2011; <strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2016-08-16\/cazafantasmas-mascotas_1247294\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">Cazafantasmas<\/a><\/strong>, 2016) sabe lo que tiene entre manos y lo explota -porque La asistenta es una pel\u00edcula de explotaci\u00f3n- con una propuesta muy arriesgada -la misma que expuls\u00f3 a aquel pu\u00f1ado de cr\u00edticos-: emular los gestos de esas pel\u00edculas baratas de sobremesa y utilizarlos al mismo tiempo para apelar a la familiaridad de un p\u00fablico determinado, para que la pel\u00edcula parezca m\u00e1s inane de lo que realmente es y para soliviantar al cin\u00e9filo \u00abde ceja alta\u00bb. Tampoco yo tengo muy claro si la imagen p\u00fablica que proyecta Sydney Sweeney es <strong>la de un clich\u00e9 o la de su autoparodia<\/strong> y su actitud de pasotismo m\u00e1ximo una pose estudiad\u00edsima o una resbaladiza realidad. Y es que La asistenta es una pel\u00edcula sobre las apariencias. Y se autoimpone su tesis hasta en la forma. La asistenta tampoco es lo que parece. <\/p>\n<p> La asistenta <strong>huye de la sofisticaci\u00f3n como de la peste<\/strong>. Todo lo que se muestra est\u00e1 pasado por el tamiz referencial, por el estereotipo. En ning\u00fan momento nos planteamos que sus protagonistas puedan ser humanos, sino meros arquetipos que representan sus respectivos papeles en una ficci\u00f3n hipertrofiada. Una ficci\u00f3n que, cuando se le quitan capas y capas de extravagancia, habla de manera muy esquem\u00e1tica -pero a la vez muy cruda- de <strong>los mecanismos de control en una relaci\u00f3n abusiva.<\/strong> Y La asistenta consigue ser al mismo tiempo ligera e inflamatoria y mucho m\u00e1s honesta consigo misma que otros divertimentos supuestamente disidentes de los \u00faltimos a\u00f1os. Quiere parecer inane, quiere parecer cine-cutre-de-se\u00f1oras para, precisamente poder llegar a nosotras sin levantar sospechas. <\/p>\n<p>               Amanda Seyfried es Nina Winchester, una mujer que no es lo que parece. (Diamond)             <\/p>\n<p> La historia en s\u00ed es demencial, los di\u00e1logos son grotescos, las escenas de la primera parte est\u00e1n sobreplanificadas y hasta la vivienda que habitan los protagonistas parece una de esas <strong>casas de falsa opulencia de las pel\u00edculas pornogr\u00e1ficas<\/strong>, con grandes ventanales, mobiliario minimalisra y paredes virginales vac\u00edas, salpicadas de vez en cuando por figurines que intentan disfrazarse de obras de arte lujosas, pero cuyo pl\u00e1stico no enga\u00f1ar\u00eda al ojo menos entrenado. Y es que no s\u00f3lo son las pelis-de-tarde la principal referencia de La asistenta; es el porno -o el softporn- el otro g\u00e9nero del que bebe este <strong>thriller c\u00f3mico-calenturiento<\/strong>, incluso con la construcci\u00f3n de escenas -como la de la protagonista viendo la tele en shorts y camiseta de tirantes ajustad\u00edsima- que reproducen descaradamente clich\u00e9s que forman parte de la memoria colectiva transgeneracional del cine X. <\/p>\n<p> Todo es barato en La asistenta. Buscadamente barato. Hasta el jardinero avieso que vigila los rosales parece barato -tambi\u00e9n \u00e9l parece que va a desnudarse en cualquier momento- est\u00e1 escrito, interpretado y hasta vestido como una caricatura de peligroso seductor italoamericano. A <strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/cine\/2025-06-24\/mamma-mia-3-amanda-seyfried-lo-haria-sin-cobrar-1qrt_4158180\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">Amanda Seyfried<\/a><\/strong>, la otra protagonista de La asistenta, parece escupir los ojos de las cuencas con su interpretaci\u00f3n de <strong>esposa ciclot\u00edmica y explosiva<\/strong>. Su marido en la ficci\u00f3n, interpretado por Brandon Sklenar, posee el atractivo de un <strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/mundo\/2025-01-08\/auge-caida-trudeau-canada_4038028\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">Justin Trudeau<\/a><\/strong> engorilado con el banco de musculaci\u00f3n. Camisa de una talla menos, rubio camom\u00edlico y ese estilo pijo-provinciano que tienen las fortunas del Medio Oeste, un poco R\u00fasticos en Dinerolandia (1993), un poco langosta con margarina. <\/p>\n<p>               Brandon Sklenar es todo m\u00fasculo y sonrisa. (Diamond)             <\/p>\n<p> No dejo de pensar lo que habr\u00eda hecho <strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/cine\/2020-02-21\/domino-brian-de-palma-almeria-critica_2463756\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">Brian de Palma<\/a><\/strong> con este material. O <strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2016-09-26\/verhoeven-isabelle-huppert-elle_1264573\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">Paul Verhoeven<\/a><\/strong>. Porque La asistenta tiene ese punto de jeta y falta de pudor heredero del cine de ambos, aunque Feig no se atreve a derrapar sin cintur\u00f3n y sin airbag, como lo habr\u00edan hecho, seguramente, ellos. Aun as\u00ed, La asistenta est\u00e1 lo suficientemente pasada de vueltas como para abrazar este espect\u00e1culo con ambici\u00f3n de convertirse en uno de los taquillazos del a\u00f1o. La asistenta es el <strong><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/comunicacion\/2008-05-07\/rodolfo-chikilicuatre-protagoniza-la-nueva-campana-publicitaria-de-la-once_432297\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">Rodolfo Chikilicuatre<\/a><\/strong> de las pelis-de-tarde; eso s\u00ed, con un presupuesto, imagino, estratosf\u00e9rico (<strong><a href=\"https:\/\/screenrant.com\/the-housemaid-movie-45-million-domestic-box-office-milestone\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">35 millones de d\u00f3lares<\/a><\/strong>, leo). <\/p>\n<p> Sweeney interpreta a Millie, una joven sin dinero, sin familia y sin trabajo que busca desesperadamente que la contraten como asistenta en casa de alguna buena familia. Al parecer, bajo su cabellera rubia y su aspecto inmaculado, Millie esconde un car\u00e1cter fuerte que le ha imposibilitado mantener un trabajo estable \u00faltimamente. Cuando todo parece perdido, Nina Winchester (Amanda Seyfried), la esposa aparentemente perfecta de un empresario guapo y adinerado (Andrew Winchester), le ofrece el puesto de interna. Pero pronto se da cuenta de que Nina sufre de brotes de ira y de celos y que la relaci\u00f3n entre la pareja dista mucho de la perfecci\u00f3n. Lo dem\u00e1s, ser\u00eda destripar una <strong>pel\u00edcula que donde m\u00e1s se disfruta es desde el prejuicio en blanco. <\/strong> <\/p>\n<p>                   Sydney Sweeney encuentra una pastilla en el v\u00e1ter. (Diamond)             <\/p>\n<p> Si me hubiera marchado a mitad de la proyecci\u00f3n, mi cr\u00edtica ser\u00eda de una estrella. Que nada es lo que parece es <a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2024-12-28\/ocho-thrillers-inquietantes-para-leer-esta-navidad_4032443\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">la mism\u00edsima esencia del thriller,<\/a> pero que Feig haya llevado su apuesta hasta el extremo de haber estado al l\u00edmite de filmar y de firmar una peli-de-tarde hace que esta gamberrada merezca el tiempo, el dinero y la pena. <strong>Una pel\u00edcula, adem\u00e1s, que llama a las barricadas: \u00abAmiga, date cuenta\u00bb. <\/strong> <\/p>\n<p> A mitad del pase de prensa, <strong>un pu\u00f1ado de cr\u00edticos se march\u00f3 de la sala<\/strong>. No niego el paso del pensamiento fugaz de acompa\u00f1arlos en la deserci\u00f3n, porque lo que hab\u00eda visto en la pantalla hasta ese momento cabalgaba entre <strong>el estupor, la verg\u00fcenza ajena y el placer culpable<\/strong>. Hubiese echado a correr por salvar la vida y el gusto, pero hab\u00eda algo en aquellas im\u00e1genes que me susurraba: <strong>\u00ab\u00a1es una trampa!\u00bb<\/strong>. Y un par de escenas despu\u00e9s, La asistenta mostr\u00f3 sus cartas como <strong>la mejor peor pel\u00edcula<\/strong> de los \u00faltimos tiempos, un <strong>artefacto posposmoderno<\/strong> nacido a partir de un \u00e9xito editorial de aeropuerto -publicado por <strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/literatura\/2024\/08\/02\/66a11846e85eceb90a8b456e.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">Freida McFadden<\/a><\/strong> en 2022-, protagonizado por un icono del nuevo Hollywood (<strong><a href=\"https:\/\/blogs.elconfidencial.com\/cultura\/tribuna\/2025-08-11\/debate-irreal-sydney-sweeney-polemica-hollywood_4189337\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\">Sydney Sweeney<\/a><\/strong>), ubicua en el panorama cine-redes-coraz\u00f3n, y en la que el <strong>misterio, el morbo y la sangre<\/strong> es la principal gasolina de una historia que, a pesar de su trasfondo sociopol\u00edtico y de g\u00e9nero, no le tienen mucho que envidiar las pelis-de-tarde. O s\u00ed, la <strong>autoconsciencia y la autoparodia. <\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"A mitad del pase de prensa, un pu\u00f1ado de cr\u00edticos se march\u00f3 de la sala. 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