{"id":330640,"date":"2026-01-09T03:02:14","date_gmt":"2026-01-09T03:02:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/330640\/"},"modified":"2026-01-09T03:02:14","modified_gmt":"2026-01-09T03:02:14","slug":"glp-1-en-el-tratamiento-de-la-obesidad-entre-la-evidencia-clinica-y-la-construccion-cultural-del-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/330640\/","title":{"rendered":"GLP-1 en el tratamiento de la obesidad: entre la evidencia cl\u00ednica y la construcci\u00f3n cultural del cuerpo"},"content":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, los f\u00e1rmacos an\u00e1logos de GLP-1 han irrumpido con fuerza en el debate p\u00fablico, instal\u00e1ndose como una de las estrategias farmacol\u00f3gicas m\u00e1s innovadoras y eficaces en el tratamiento de la diabetes tipo II y especialmente la obesidad, pero no por ello exenta de controversia. Su creciente popularidad, impulsada tanto por resultados cl\u00ednicos como por su alta visibilidad medi\u00e1tica, ha abierto una discusi\u00f3n necesaria sobre salud p\u00fablica, responsabilidad m\u00e9dica, accesibilidad y presi\u00f3n social en torno al cuerpo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"https:\/\/uchile.cl\/dam\/jcr:32c805fa-201e-4f16-9dd5-1ff75497617f\/GLP1s_fyuudn.avif\" style=\"width: 1080px; height: 695px;\"\/><\/p>\n<p>El Prof. <strong>Jaime Riquelme Mel\u00e9ndez<\/strong>, acad\u00e9mico del Departamento de Qu\u00edmica Farmacol\u00f3gica y Toxicol\u00f3gica, de la Facultad de Ciencias Qu\u00edmicas y Farmac\u00e9uticas de la Universidad de Chile, explica que estos f\u00e1rmacos representan un avance relevante desde el punto de vista terap\u00e9utico. \u201cSon medicamentos muy eficaces y su impacto ha sido significativo. M\u00e1s all\u00e1 de la responsabilidad personal que sin duda existe, tambi\u00e9n hay un contexto social que empuja permanentemente a una alimentaci\u00f3n inadecuada y, muchas veces, descontrolada\u201d, se\u00f1ala. Sin embargo, es enf\u00e1tico en aclarar que su aproximaci\u00f3n al tema no es la de un especialista cl\u00ednico en obesidad, sino la de un acad\u00e9mico que observa el fen\u00f3meno desde la docencia, la formaci\u00f3n cient\u00edfica y el inter\u00e9s personal por un problema de salud que atraviesa a una parte importante de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Riquelme, la obesidad debe entenderse como una enfermedad, ya que existe una disfunci\u00f3n fisiol\u00f3gica clara: \u201cEl tejido adiposo en la obesidad no es pasivo: desarrolla un estado de inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica de bajo grado, liberando citoquinas proinflamatorias que favorecen el desarrollo de otras enfermedades cr\u00f3nicas. Por eso la obesidad es un factor de riesgo tan importante\u201d, explica.<\/p>\n<p>No obstante, reconoce que existen distintas corrientes de pensamiento. Algunas de estas evitan definir la obesidad como enfermedad por temor a que ello reduzca la responsabilidad individual sobre los h\u00e1bitos de vida. Para el acad\u00e9mico, este argumento es poco consistente: \u201cPodr\u00edamos decir lo mismo de la hipertensi\u00f3n arterial, muchas personas no la tendr\u00edan si cuidaran mejor su alimentaci\u00f3n (ya que esta es un factor de riesgo clave) y aun as\u00ed nadie duda de que es una enfermedad\u201d, ejemplifica.<\/p>\n<p>Pero el debate no termina ah\u00ed, puesto que este t\u00f3pico no puede desligarse del contexto social y cultural. A modo de ejemplo, recuerda c\u00f3mo pr\u00e1cticas hoy ampliamente rechazadas fueron en su momento normalizadas.<\/p>\n<p>\u00a0\u201cHubo una \u00e9poca en que la publicidad para promover el consumo de tabaco pod\u00eda hasta considerar la recomendaci\u00f3n de un \u201cm\u00e9dico\u201d para fumar, incluso para controlar el apetito. Hoy eso nos parece impensable\u201d, se\u00f1ala. La transformaci\u00f3n cultural en torno al tabaco, impulsada por campa\u00f1as de salud p\u00fablica, regulaci\u00f3n, aumento de precios y estigmatizaci\u00f3n social, demuestra que los comportamientos individuales est\u00e1n fuertemente condicionados por el entorno.<\/p>\n<p>\u00abSi fuera solo voluntad, no tendr\u00edamos estas cifras\u00bb<\/p>\n<p>Datos de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) refuerzan esta mirada. Aplicada peri\u00f3dicamente (2003-2004, 2009-2010 y 2016-2017), la encuesta permite observar la evoluci\u00f3n de factores de riesgo en la poblaci\u00f3n chilena: \u201cEs un documento clave para entender c\u00f3mo estamos como pa\u00eds y lamentablemente el diagn\u00f3stico no es bueno\u201d, afirma Riquelme. El consumo de tabaco, alcohol, el sedentarismo y la baja ingesta de frutas y verduras siguen siendo altamente prevalentes en Chile.<\/p>\n<p>En particular, el estado nutricional de la poblaci\u00f3n chilena muestra cifras preocupantes: cerca del 70% de las personas presenta sobrepeso u obesidad, con una tendencia al alza que probablemente se ha acentuado en los \u00faltimos a\u00f1os: \u201cSi tom\u00e1ramos una fotograf\u00eda hoy, lo m\u00e1s probable es que estos n\u00fameros sean a\u00fan mayores\u201d, advierte el acad\u00e9mico. A ello se suma el aumento de patolog\u00edas asociadas, como hipertensi\u00f3n arterial y diabetes, condiciones que se potencian entre s\u00ed.<\/p>\n<p>El acad\u00e9mico que lidera el Laboratorio de Farmacoterapia Cardiovascular, adem\u00e1s, explica que la obesidad y la hipertensi\u00f3n son factores de riesgo clave para una forma de insuficiencia card\u00edaca que hoy va en aumento: la insuficiencia card\u00edaca con fracci\u00f3n de eyecci\u00f3n preservada: \u201cMientras la insuficiencia card\u00edaca postinfarto ha disminuido gracias a los avances m\u00e9dicos, esta otra forma, asociada al estilo de vida, est\u00e1 creciendo\u201d, se\u00f1ala. A esta dimensi\u00f3n biom\u00e9dica se suma un profundo componente psicosocial.<\/p>\n<p>\u201cLa obesidad no es solo un tema de salud f\u00edsica. Hay culpa, ansiedad, problemas de autoestima y una presi\u00f3n social constante\u201d, reflexiona. As\u00ed, reconoce que muchas personas comen por ansiedad, estr\u00e9s o por la dificultad de sostener h\u00e1bitos en contextos sociales donde la comida cumple un rol central. Adem\u00e1s, existe una influencia clara de factores gen\u00e9ticos en el desarrollo de la obesidad: \u201cSi fuera solo voluntad, no tendr\u00edamos estas cifras\u201d, afirma.<\/p>\n<p>En ese escenario, los tratamientos farmacol\u00f3gicos aparecen como una alternativa para ciertos pacientes, pero no como una soluci\u00f3n aislada: \u201cEl cambio en el estilo de vida sigue siendo fundamental, pero no es f\u00e1cil. Requiere disciplina, apoyo del entorno social y acceso a profesionales de la salud, lo que no siempre est\u00e1 disponible\u201d, explica. Nutricionistas, nutri\u00f3logos y apoyo psicol\u00f3gico no siempre son accesibles econ\u00f3mica o territorialmente.<\/p>\n<p>Riquelme recuerda que existen otros f\u00e1rmacos utilizados en el abordaje del peso, como el bupropi\u00f3n, originalmente desarrollado como antidepresivo y hoy usado tambi\u00e9n para dejar de fumar y, en algunos casos, para el control del peso: \u201cMuchos medicamentos tienen usos \u2018off label\u2019. No fueron creados para eso, pero han demostrado ser \u00fatiles y seguros\u201d, explica.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Grupos de Investigaci\u00f3n  Laboratorio de Farmacoterapia Cardiovascular.jpg\" style=\"width: 1080px; height: 720px;\"\/><\/p>\n<p>Obesidad, diabetes y el rol de la insulina<\/p>\n<p>Desde el punto de vista fisiol\u00f3gico, la relaci\u00f3n entre obesidad y diabetes tipo II es evidente. En personas sanas, tras ingerir glucosa, la glicemia aumenta y luego desciende gracias a la acci\u00f3n de la insulina, hormona encargada de facilitar el ingreso de glucosa a los tejidos. En diabetes tipo I, la insulina no se produce; en tipo II, existe una deficiencia o resistencia a su acci\u00f3n, lo que mantiene la glucosa circulando en sangre y genera da\u00f1o a largo plazo.<\/p>\n<p>En personas con obesidad, este sistema se ve particularmente exigido: \u201cEl p\u00e1ncreas trabaja en sobrecarga, produciendo grandes cantidades de insulina para compensar la resistencia\u201d, explica el Prof. Esta observaci\u00f3n permiti\u00f3 comprender mejor ciertos mecanismos metab\u00f3licos y dio paso al descubrimiento del llamado \u201cefecto incretina\u201d.<\/p>\n<p>Cuando la glucosa se administra por v\u00eda oral, la secreci\u00f3n de insulina es considerablemente mayor que cuando se administra por v\u00eda intravenosa, aun cuando los niveles de glucosa en sangre sean similares. Esto llev\u00f3 a identificar una hormona producida en el intestino: el glucagon-like peptide 1 (GLP-1), liberado tras la ingesta de alimentos y capaz de estimular la secreci\u00f3n de insulina desde el p\u00e1ncreas.<\/p>\n<p>El surgimiento de los an\u00e1logos de GLP-1<\/p>\n<p>El GLP-1 natural tiene una vida media extremadamente corta, de apenas uno a dos minutos, ya que es r\u00e1pidamente degradado por la enzima dipeptidil peptidasa 4 (DPP-4). A partir de este hallazgo, la investigaci\u00f3n farmacol\u00f3gica desarroll\u00f3 dos estrategias: inhibir esta enzima o crear an\u00e1logos de GLP-1 resistentes a su degradaci\u00f3n. Estos \u00faltimos son los que hoy concentran la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los an\u00e1logos de GLP-1 presentan m\u00faltiples efectos farmacol\u00f3gicos: aumentan la secreci\u00f3n de insulina, favorecen la s\u00edntesis de glic\u00f3geno, mejoran la oxidaci\u00f3n de la glucosa, aumentan la excreci\u00f3n renal de sodio y, de manera especialmente relevante, reducen el apetito y aumentan la sensaci\u00f3n de saciedad, actuando a nivel del sistema nervioso central.<\/p>\n<p>\u201cNo es que a la persona simplemente \u2018no le den ganas de comer\u2019. Se genera una se\u00f1al muy potente de saciedad a nivel cerebral. La gente describe una sensaci\u00f3n similar a haber comido en exceso, incluso frente a est\u00edmulos que antes despertaban apetito\u201d, precisa Riquelme.<\/p>\n<p>Accesibilidad, costo y salud p\u00fablica<\/p>\n<p>Otro punto cr\u00edtico es la accesibilidad. En Chile, estos tratamientos pueden alcanzar costos cercanos a los 200 mil pesos mensuales, lo que genera una brecha evidente entre quienes pueden acceder a ellos y quienes no. Esta situaci\u00f3n ha llevado a la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud a reconocer estos f\u00e1rmacos como un avance significativo, al tiempo que ha instado a reducir sus precios para ampliar el acceso, considerando la alta prevalencia de obesidad a nivel mundial.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, estudios han demostrado que, al suspender el tratamiento, el peso perdido tiende a recuperarse con el tiempo, lo que refuerza la idea de que no se trata de soluciones definitivas, sino de herramientas que deben integrarse en estrategias de largo plazo.<\/p>\n<p>Efectos adversos y riesgos del uso indiscriminado<\/p>\n<p>Ensayos cl\u00ednicos de gran escala han mostrado reducciones importantes tanto en la hemoglobina glicosilada, par\u00e1metro clave para el control de la diabetes, como en el peso corporal. F\u00e1rmacos como la semaglutida o la tirzepatida han evidenciado p\u00e9rdidas de peso cercanas al 15\u201320% tras tratamientos prolongados, cifras que representan un verdadero cambio de paradigma en el abordaje farmacol\u00f3gico de la obesidad.<\/p>\n<p>\u201cEstamos hablando de reducciones que no son marginales. Una persona de 100 kilos puede bajar alrededor de 20 kilos, lo que tiene implicancias profundas en su salud\u201d, se\u00f1ala el acad\u00e9mico. Este impacto explica por qu\u00e9 estos f\u00e1rmacos han sido denominados medi\u00e1ticamente como la \u201cdroga de Hollywood\u201d, debido a su r\u00e1pida popularizaci\u00f3n fuera del \u00e1mbito cl\u00ednico. Entre ellos, Ozempic se ha posicionado como uno de los m\u00e1s emblem\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Sin embargo, los beneficios no est\u00e1n exentos de efectos adversos. Entre los m\u00e1s frecuentes se encuentran n\u00e1useas y v\u00f3mitos, asociados a su acci\u00f3n central y al retraso del vaciamiento g\u00e1strico. Estos s\u00edntomas pueden persistir durante semanas o incluso meses, raz\u00f3n por la cual los tratamientos deben iniciarse con dosis bajas y aumentarse de forma progresiva. Existe adem\u00e1s evidencia documentada de p\u00e9rdida de masa muscular, incluyendo masa muscular card\u00edaca, lo que constituye una preocupaci\u00f3n cl\u00ednica relevante. A esto se suma el riesgo de pancreatitis, reportados tanto en pacientes con diabetes como en personas que utilizan estos f\u00e1rmacos exclusivamente para bajar de peso.<\/p>\n<p>\u201cEl mayor problema es la automedicaci\u00f3n\u201d, expresa Riquelme. \u201cPersonas que no tienen obesidad m\u00f3rbida ni diabetes, que ajustan dosis por su cuenta o acceden a recetas sin una evaluaci\u00f3n real. No hay ning\u00fan f\u00e1rmaco que no sea potencialmente t\u00f3xico si se usa mal\u201d.<\/p>\n<p>No existe una receta \u00fanica<\/p>\n<p>Ensayos cl\u00ednicos recientes, publicados en revistas de alto impacto como The New England Journal of Medicine, han mostrado que la semaglutida reduce de forma significativa la mortalidad cardiovascular, as\u00ed como la incidencia de infarto y accidente cerebrovascular no fatal, incluso en personas sin diabetes, pero con obesidad y antecedentes cardiovasculares.<\/p>\n<p>Estos resultados han sido reconocidos como un avance relevante en la medicina contempor\u00e1nea. No obstante, el acad\u00e9mico enfatiza que \u201ca\u00fan se est\u00e1n estudiando los mecanismos exactos y los efectos a largo plazo, por lo que la constante vigilancia y evaluaci\u00f3n cient\u00edfica es fundamental\u201d. En ese orden de ideas, los agonistas GLP-1 se insertan en una historia m\u00e1s amplia de la farmacolog\u00eda, donde los medicamentos son herramientas que deben usarse con criterio, acompa\u00f1amiento m\u00e9dico y una comprensi\u00f3n integral del problema.<\/p>\n<p>\u201cReducir todo a una pastilla milagrosa o, por el contrario, a una simple \u2018falta de voluntad\u2019, es una simplificaci\u00f3n injusta\u201d, expresa.<\/p>\n<p>Para el Prof. Jaime Riquelme, el mensaje final es claro: no existe una receta \u00fanica: \u201cLa obesidad es un problema complejo, atravesado por factores biol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos, sociales y econ\u00f3micos. El tratamiento farmacol\u00f3gico puede ser una herramienta muy potente, pero solo cuando est\u00e1 bien indicado bajo supervisi\u00f3n m\u00e9dica y siempre acompa\u00f1ado de cambios en el estilo de vida y apoyo del entorno social\u201d.<\/p>\n<p>Asimismo, subraya la importancia de promover la autoaceptaci\u00f3n y la no estigmatizaci\u00f3n. \u201cLas personas deben ser valoradas y apreciadas por lo que son, no por su apariencia. La salud f\u00edsica y mental debe estar siempre por sobre los est\u00e1ndares sociales\u201d.<\/p>\n<p>La farmacolog\u00eda puede ayudar, pero no lo es todo. No existen f\u00f3rmulas m\u00e1gicas ni resultados instant\u00e1neos. Cualquier proceso serio requiere tiempo, informaci\u00f3n, acompa\u00f1amiento profesional y una mirada integral del bienestar. Por ello, el desaf\u00edo, se\u00f1ala el acad\u00e9mico, est\u00e1 en avanzar hacia pol\u00edticas p\u00fablicas coherentes, entornos m\u00e1s saludables y una comprensi\u00f3n menos estigmatizante de la obesidad. \u201cAs\u00ed como ocurri\u00f3 con el tabaco, los cambios culturales importan. La salud no es solo una decisi\u00f3n individual, tambi\u00e9n es una construcci\u00f3n social\u201d, concluye.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.canva.com\/design\/DAG93LSBlQI\/dhKu7C_zlZuq_HTSgget6g\/view?utm_content=DAG93LSBlQI&amp;utm_campaign=designshare&amp;utm_medium=embeds&amp;utm_source=link\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\">GLP-1 en el tratamiento de la obesidad: entre la evidencia cl\u00ednica y la construcci\u00f3n cultural del cuerpo<\/a> \t\t\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En los \u00faltimos a\u00f1os, los f\u00e1rmacos an\u00e1logos de GLP-1 han irrumpido con fuerza en el debate p\u00fablico, instal\u00e1ndose&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":330641,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[91],"tags":[146,147,25,24,23],"class_list":{"0":"post-330640","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-entretenimiento","8":"tag-entertainment","9":"tag-entretenimiento","10":"tag-es","11":"tag-espana","12":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"https:\/\/pubeurope.com\/@es\/115862919327400585","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/330640","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=330640"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/330640\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/330641"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=330640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=330640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=330640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}