{"id":336371,"date":"2026-01-12T07:45:07","date_gmt":"2026-01-12T07:45:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/336371\/"},"modified":"2026-01-12T07:45:07","modified_gmt":"2026-01-12T07:45:07","slug":"netflix-pone-la-lupa-en-un-milagro-llamado-the-new-yorker-television","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/336371\/","title":{"rendered":"Netflix pone la lupa en un milagro llamado \u2018The New Yorker\u2019 | Televisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"\">De la misma manera que Venecia es un asombro de ciudad, <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/the-new-yorker\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/the-new-yorker\/\">The New Yorker<\/a> es un milagro de revista. Lleva public\u00e1ndose cada semana de cada a\u00f1o desde que el s\u00e1bado 21 de febrero de 1925 \u2014durante los felices a\u00f1os veinte del siglo pasado\u2014, aterriz\u00f3 en los quioscos con la ilustraci\u00f3n de un socarr\u00f3n dandi con mon\u00f3culo y sombrero de copa (bautizado como Eustace Tilley) en portada. Irrumpi\u00f3 ofreciendo relatos llenos de humor, dibujos y poemas ocurrentes, un perfil de Giulio Gatti-Casazza, director de la Metropolitan Opera de Nueva York, alg\u00fan cotilleo sobre el magnate de los peri\u00f3dicos W. R. Hearst, cr\u00edticas sobre la m\u00fasica de <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/igor-stravinski\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/igor-stravinski\/\">Igor Stravinski<\/a>, sobre el libro Pasaje a la India de E.M. Forster, sobre algunos cuadros del pintor espa\u00f1ol Ignacio Zuloaga, o sobre la pel\u00edcula The Last Laugh, de F. W. Murnau, uno de los primeros filmes en adentrarse en el derrumbe del individuo ante la salvaje pujanza de la sociedad capitalista. <\/p>\n<p>M\u00e1s informaci\u00f3n<\/p>\n<p class=\"\"><a href=\"https:\/\/www.netflix.com\/es\/title\/81770824\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.netflix.com\/es\/title\/81770824\">The New Yorker cumple 100 a\u00f1os<\/a> (Marshall Curry, 2025), de Netflix, quiere dar cuenta del nacimiento de la revista, su evoluci\u00f3n y su impacto, pero no lo acaba de conseguir. El documental se sigue con inter\u00e9s pero no tiene vuelo, derrotado por el envite de una historia tan extra\u00f1a y portentosa (quiz\u00e1s tambi\u00e9n porque narrar complejidades no es precisamente una virtud en esa plataforma). <\/p>\n<p class=\"\">En todo caso, explicar The New Yorker es tarea ardua: estamos hablando de un icono cultural y social \u2014amado por much\u00edsimos, despreciado por multitudes, especialmente en la era Trump\u2014, donde han publicado relatos Dorothy Parker, Salinger, Nabokov, John Updike, Saul Bellow, Philip Roth, Foster Wallace, Junot Diaz, Murakami, Shirley Jackson, Susan Sontag, Carver, Lorrie Moore, Jhumpa Lahiri, Zadie Smith o Chimamanda Ngozi Adichie. <\/p>\n<p class=\"\">Se trata de un extra\u00f1o artefacto, plenamente integrado en la revoluci\u00f3n digital con <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/\">su bella web<\/a> y sus exitosos <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/podcasts\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/podcasts\">podcasts <\/a>que, a su vez, sigue ofreciendo, sin apenas cambios, su versi\u00f3n en papel y tintas de colores. Estamos ante una rara joya (reliquia para algunos) cuyas ilustraciones, ficciones, ensayos o reportajes han cincelado el mundo contempor\u00e1neo. <\/p>\n<p class=\"\">No es una exageraci\u00f3n. Sucedi\u00f3 con La familia Addams (<a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/2018\/07\/09\/the-addams-family-secret\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/2018\/07\/09\/the-addams-family-secret\">Charles Chas Addams, uno de los primeros caricaturistas de la revista<\/a>, se hizo famoso por retratar una familia de comportamiento anodino pero de pinta muy, muy siniestra), con <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1964\/07\/18\/the-swimmer\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1964\/07\/18\/the-swimmer\">El nadador<\/a> (un relato de John Cheever, reconvertido en extraordinaria pel\u00edcula de Burt Lancaster) o con <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1997\/10\/13\/brokeback-mountain\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1997\/10\/13\/brokeback-mountain\">Brokeback Mountain<\/a> (una historia de Annie Proulx, reconvertida en filme de Oscar de Ang Lee). <\/p>\n<p class=\"\">Y sobre todo ocurri\u00f3 con algunos de sus reportajes. Pas\u00f3 en verano de 1946, cuando se public\u00f3 <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1946\/08\/31\/hiroshima\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1946\/08\/31\/hiroshima\">Hiroshima, el reportaje de John Hersey<\/a> sobre los efectos de la bomba at\u00f3mica en la poblaci\u00f3n civil japonesa (el ataque hab\u00eda sucedido un a\u00f1o antes, pero hasta entonces los medios estadounidenses se hab\u00edan limitado a explicar la potencia t\u00e9cnica de esas armas). La pieza de Hersey, que era de 30.000 palabras y ocup\u00f3 un n\u00famero entero de la revista \u2014de la que Albert Einstein compr\u00f3 1.000 ejemplares para envi\u00e1rselos a cient\u00edficos de renombre\u2014, revolucion\u00f3 la percepci\u00f3n de la guerra y las armas nucleares para siempre. <\/p>\n<p class=\"\">Algo parecido ocurri\u00f3 en junio de 1962 con <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1962\/06\/16\/silent-spring-part-1\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1962\/06\/16\/silent-spring-part-1\">Primavera silenciosa<\/a>, el reportaje de Rachel Carson sobre el impacto medioambiental del DDT y otros productos qu\u00edmicos, que motiv\u00f3 un cambio de leyes sobre el agua y el aire y, tambi\u00e9n, el nacimiento del movimiento ecologista moderno. Y tambi\u00e9n en noviembre de ese mismo a\u00f1o, cuando James Baldwin public\u00f3 <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1962\/11\/17\/letter-from-a-region-in-my-mind\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1962\/11\/17\/letter-from-a-region-in-my-mind\">Carta desde una regi\u00f3n de mi mente<\/a>, un ensayo que difundi\u00f3 algunas de las ideas m\u00e1s importantes en la lucha por los derechos civiles y la justicia racial. <\/p>\n<p class=\"\">Pas\u00f3 de nuevo en febrero de 1963 con la publicaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1963\/02\/16\/eichmann-in-jerusalem-i\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1963\/02\/16\/eichmann-in-jerusalem-i\">Eichmann en Jerusalen<\/a>, la cr\u00f3nica de Hannah Arendt dividida en dos partes \u2014la primera lleva el subt\u00edtulo Adolf Eichmann y la banalidad del mal, y la segunda, Lo que vio Adolf Eichmann y la cuesti\u00f3n de su conciencia\u2014 en la que reflexiona sobre las causas que propiciaron el Holocausto. Y en septiembre de 1965, cuando Truman Capote public\u00f3 en la revista el primer cap\u00edtulo de <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1965\/09\/25\/in-cold-blood-the-last-to-see-them-alive\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1965\/09\/25\/in-cold-blood-the-last-to-see-them-alive\">A sangre fr\u00eda<\/a>. <\/p>\n<p class=\"\">Volvi\u00f3 a suceder en mayo de 2004, con el reportaje Tortura en Abu Ghraib, donde, a partir del acceso a informes secretos, el periodista <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/contributors\/seymour-m-hersh\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/contributors\/seymour-m-hersh\">Seymour M. Hersh <\/a>revel\u00f3 c\u00f3mo los fallos del liderazgo, las exigencias de los servicios de inteligencia y los contratistas privados convirtieron una prisi\u00f3n reconstruida en una m\u00e1quina de tortura. Y en octubre de 2017, cuando salt\u00f3 a la luz p\u00fablica <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/2017\/10\/30\/the-family-that-built-an-empire-of-pain\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/2017\/10\/30\/the-family-that-built-an-empire-of-pain\">La familia que construy\u00f3 un imperio del dolor<\/a>, un reportaje de Patrick Radden Keefe sobre despiadada comercializaci\u00f3n de analg\u00e9sicos por parte de la dinast\u00eda Sackler, uno de los grandes de la industria farmac\u00e9utica, que gener\u00f3 miles de millones de d\u00f3lares y millones de adictos.<\/p>\n<p>La virtud de lo excesivo<\/p>\n<p class=\"\">En The New Yorker todo es a lo grande, quim\u00e9rico, audaz. Casi irreal. Rachel Carson tard\u00f3 cuatro a\u00f1os en enviar el borrador de su pieza, y hay investigaciones period\u00edsticas que han durado un tiempo parecido. Adem\u00e1s, antes de ser publicados, todos los reportajes pasan por el departamento de fact-checking, un largo y doloroso proceso de comprobaci\u00f3n de datos, hechos y declaraciones que alg\u00fan periodista compar\u00f3 una vez con una colonoscopia.<\/p>\n<p class=\"\">Por lo que vemos en el documental, en la Redacci\u00f3n de la revista el exceso se asume como una virtud, y tambi\u00e9n como una losa. Por ejemplo, Deborah Treisman, responsable del \u00e1rea de ficci\u00f3n, explica que a su correo electr\u00f3nico llegan entre 7.000 y 10.000 relatos al a\u00f1o, de los que se publican 50. Y Emma Allen, la jefa de las vi\u00f1etas, confiesa que se pasa horas descartando miles de vi\u00f1etas diariamente, inmersa en \u201coleadas de perplejidad, desvar\u00edo y depresi\u00f3n\u201d, hasta dar con alguna que valga la pena. <\/p>\n<p class=\"\">Al hablar a c\u00e1mara, en la cara de <a href=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2024-06-22\/david-remnick-director-de-the-new-yorker-la-gigantesca-montana-de-basura-de-internet-es-alternativa-a-los-grandes-medios-no-lo-creo.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/babelia\/2024-06-22\/david-remnick-director-de-the-new-yorker-la-gigantesca-montana-de-basura-de-internet-es-alternativa-a-los-grandes-medios-no-lo-creo.html\">David Remnick<\/a>, director de la revista desde 1998, se atisba el peso de la hist\u00f3rica revista, que empez\u00f3 en 1925 con unos pocos miles de ejemplares y hoy tiene 1,2 millones de suscripciones. Explica que cada ma\u00f1ana se levanta muy temprano y se fuerza a hacer un poco de ejercicio en casa \u201cpara no morir\u201d, pero que en cuanto salta a la calle se siente \u201cinstant\u00e1neamente feliz\u201d. <\/p>\n<p class=\"\">En eso se nota que Remnick es un viejo y gran periodista. De esos que no se dejan enga\u00f1ar. \u00c9l, que vivi\u00f3 el derrumbe de la URSS y el auge de la figura de Putin en Rusia para The Washington Post, tras la segunda victoria de Trump en 2024 escribi\u00f3 que \u201cuno de los peligros de vivir bajo el autoritarismo es que el l\u00edder trate de arrebatarle a la gente su energ\u00eda\u201d. Y Jon Lee Anderson, otro reportero con gran experiencia detr\u00e1s \u2014ha firmado cr\u00f3nicas sobre los conflictos de Somalia, Irak, Libia, Afganist\u00e1n o Siria para la revista\u2014, reflexionando tambi\u00e9n sobre su propio presidente, deja una advertencia: \u201cNo es tan dif\u00edcil acabar con una sociedad si te lo propones\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"De la misma manera que Venecia es un asombro de ciudad, The New Yorker es un milagro de&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":336372,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[169],"tags":[177,209,6084,146,147,25,24,176,175,152,2151,16428,952,11076,23,807,59528],"class_list":{"0":"post-336371","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-cine","8":"tag-cine","9":"tag-cultura","10":"tag-documental","11":"tag-entertainment","12":"tag-entretenimiento","13":"tag-es","14":"tag-espana","15":"tag-film","16":"tag-movies","17":"tag-netflix","18":"tag-periodismo","19":"tag-plataformas-digitales","20":"tag-politica","21":"tag-revistas","22":"tag-spain","23":"tag-television","24":"tag-the-new-yorker"},"share_on_mastodon":{"url":"https:\/\/pubeurope.com\/@es\/115881018877999532","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/336371","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=336371"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/336371\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/336372"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=336371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=336371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=336371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}