{"id":337581,"date":"2026-01-13T00:56:06","date_gmt":"2026-01-13T00:56:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/337581\/"},"modified":"2026-01-13T00:56:06","modified_gmt":"2026-01-13T00:56:06","slug":"estados-unidos-y-el-orden-que-deja-de-sostener","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/337581\/","title":{"rendered":"Estados Unidos y el orden que deja de sostener"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\tDurante d\u00e9cadas, el sistema internacional no se sostuvo \u00fanicamente sobre tratados, instituciones o equilibrios de poder. Funcion\u00f3 porque exist\u00eda una expectativa compartida \u2014a menudo impl\u00edcita\u2014 de que el marco com\u00fan merec\u00eda ser preservado incluso cuando hacerlo resultaba inc\u00f3modo, costoso o contradictorio. Esa expectativa no eliminaba conflictos ni incoherencias, pero introduc\u00eda un umbral: <strong>hab\u00eda comportamientos que se evitaban no porque fueran imposibles, sino porque cruzarlos ten\u00eda un coste pol\u00edtico y estrat\u00e9gico que no compensaba.<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>\u00abEE. UU. siempre ha tenido contradicciones e instrumentalizado normas. Lo nuevo es que deja de comportarse y de hablar como si la preservaci\u00f3n del marco com\u00fan fuera parte de su inter\u00e9s estructural\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Ese umbral est\u00e1 desapareciendo. Y, con \u00e9l, la idea de que contenerse siga siendo racional. El <a href=\"https:\/\/www.whitehouse.gov\/presidential-actions\/2026\/01\/withdrawing-the-united-states-from-international-organizations-conventions-and-treaties-that-are-contrary-to-the-interests-of-the-united-states\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">memorando presidencial aprobado recientemente por la Casa Blanca<\/a>, que ordena iniciar procesos de retirada de Estados Unidos de organizaciones, tratados y convenciones internacionales considerados contrarios a sus intereses, no inaugura una ruptura repentina ni clausura formalmente el multilateralismo. Lo que hace es m\u00e1s perturbador. <strong>Formaliza una relaci\u00f3n distinta de Washington con el sistema: menos basada en su mantenimiento y m\u00e1s orientada a una l\u00f3gica selectiva, condicional y expl\u00edcitamente transaccional. <\/strong>No todas las retiradas se han materializado, pero el gesto ya opera como se\u00f1al. Y en sistemas complejos, las se\u00f1ales alteran comportamientos antes incluso de producir efectos jur\u00eddicos plenos.<\/p>\n<p>Conviene ser claros. Estados Unidos siempre ha actuado con contradicciones y ha instrumentalizado normas. Lo verdaderamente nuevo es que deja de comportarse y de hablar como si la preservaci\u00f3n del marco com\u00fan siguiera siendo parte de su inter\u00e9s estructural. Cuando el actor central abandona ese gesto, la contenci\u00f3n deja de ser el punto de partida para el resto. <strong>Las normas no desaparecen, pero dejan de ser el suelo compartido y se vuelven negociables, dependientes del contexto y del equilibrio moment\u00e1neo de fuerzas.<\/strong>\n<\/p>\n<p>Cooperaci\u00f3n frente al desorden<br \/>\nDesde 1945, el poder estadounidense estuvo ligado a una intuici\u00f3n estrat\u00e9gica elemental:<strong> la estabilidad del entorno internacional no era una concesi\u00f3n moral, sino una condici\u00f3n de posibilidad para su propia seguridad y proyecci\u00f3n. <\/strong>El multilateralismo no fue altruismo, sino infraestructura. Un conjunto de mecanismos \u2014imperfectos y a menudo frustrantes\u2014 que reduc\u00edan incertidumbre, canalizaban disputas y distribu\u00edan riesgos que, de otro modo, habr\u00edan reca\u00eddo de forma desproporcionada sobre el actor central. La gran lecci\u00f3n de la posguerra fue tambi\u00e9n cognitiva: la interiorizaci\u00f3n del coste del desorden como un problema compartido.<\/p>\n<blockquote><p>\u00abLa salida de la OMS, el PMA o ACNUR no es simb\u00f3lica: afecta a la capacidad de anticipar pandemias, sostener corredores humanitarios o proteger a poblaciones desplazadas\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Esa interiorizaci\u00f3n se est\u00e1 erosionando. Lo que sigue rara vez es un colapso inmediato. Es una p\u00e9rdida progresiva de control. <strong>All\u00ed donde antes exist\u00edan referencias comunes y amortiguadores colectivos, las decisiones se toman con mayor margen para el error y menor capacidad de correcci\u00f3n.<\/strong> El problema no es la ausencia de respuesta, sino la p\u00e9rdida de eficacia y previsibilidad en la gesti\u00f3n del riesgo. Estas din\u00e1micas ya est\u00e1n alterando la forma en que las sociedades afrontan crisis reales. Cuando la cooperaci\u00f3n pierde densidad, las respuestas llegan m\u00e1s tarde, cuestan m\u00e1s y protegen menos. No porque falten capacidades materiales, sino porque faltan marcos estables que permitan anticipar, repartir costes y corregir errores a tiempo. Dicho de forma directa: cuando algo falla, hay menos red y menos margen para corregirlo antes de que se convierta en da\u00f1o.<\/p>\n<p>No se trata de un da\u00f1o difuso. <strong>Cuando Estados Unidos activa su retirada \u2014o la amenaza cre\u00edble de hacerlo\u2014 de organizaciones con mandatos concretos, los efectos son inmediatos. <\/strong>La salida de marcos como la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) o el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) no es simb\u00f3lica: afecta a la capacidad de anticipar pandemias, sostener corredores humanitarios o proteger a poblaciones desplazadas. Son infraestructuras de gesti\u00f3n del riesgo que, sin el respaldo financiero y pol\u00edtico del principal contribuyente, pierden alcance, velocidad y capacidad de reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfUna salida de la ONU?<br \/>\n<strong>La retirada de Estados Unidos de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas supondr\u00eda un salto cualitativo adicional: desaparece el \u00faltimo espacio universal de contenci\u00f3n pol\u00edtica. <\/strong>Cuando ese foro pierde centralidad, las decisiones no se democratizan; se desplazan a marcos informales, opacos y crecientemente dominados por la correlaci\u00f3n inmediata de fuerzas. Por eso este giro no afecta solo a quienes viven en contextos de fragilidad extrema. Los efectos son asim\u00e9tricos \u2014llegan antes y golpean con m\u00e1s fuerza a quienes tienen menos margen\u2014, pero alcanzan tambi\u00e9n a sociedades que durante a\u00f1os asumieron que el sistema, con todas sus imperfecciones, acabar\u00eda funcionando. No es geopol\u00edtica lejana: es la diferencia entre tener una red cuando algo falla o no tenerla.<\/p>\n<p>En este escenario, la centralidad estadounidense persiste, pero se vuelve m\u00e1s err\u00e1tica. Se mantiene la expectativa de influencia cuando los intereses lo exigen, pero se reduce la disposici\u00f3n a sostener los mecanismos que hac\u00edan esa influencia funcionalmente preferible a la alternativa. El liderazgo no desaparece; pierde previsibilidad. Y <strong>cuando la previsibilidad se erosiona, el sistema se vuelve m\u00e1s propenso a la prueba constante de l\u00edmites<\/strong>, tambi\u00e9n por parte de actores dispuestos a explotar activamente esa retirada de referencias comunes.<\/p>\n<blockquote><p>\u00abHay actores que ganan margen no porque ofrezcan un orden alternativo m\u00e1s estable, sino porque operan con mayor libertad en un entorno donde las reglas pierden densidad y la penalizaci\u00f3n se vuelve incierta\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Este proceso no ocurre en el vac\u00edo. Hay actores que ganan margen precisamente cuando el garante se retira: no porque ofrezcan un orden alternativo m\u00e1s estable, sino porque operan con mayor libertad en un entorno donde las reglas pierden densidad y la penalizaci\u00f3n se vuelve incierta. <strong>Para otros actores, cuya proyecci\u00f3n depende menos del poder bruto y m\u00e1s de la estabilidad de esos marcos, la degradaci\u00f3n del entorno no es un ajuste t\u00e1ctico. <\/strong>Es una restricci\u00f3n real de margen. La Uni\u00f3n Europea ha construido buena parte de su influencia sobre la interdependencia regulada. Hoy depende de un sistema que no est\u00e1 preparada para sostener por s\u00ed sola, cuya erosi\u00f3n lamenta y del que, sin embargo, no puede prescindir sin asumir un coste estrat\u00e9gico mayor.<\/p>\n<p>Conviene ser precisos tambi\u00e9n en un punto central. <strong>La cr\u00edtica no es a la necesidad de reformar el sistema. El reparto de cargas era insostenible y muchas instituciones requer\u00edan ajustes profundos. <\/strong>Una condicionalidad dura, orientada a reequilibrar responsabilidades sin desmantelar el marco, habr\u00eda sido una v\u00eda leg\u00edtima. El salto cualitativo se produce cuando el sistema comienza a tratarse como prescindible, como si pudiera ser sustituido por una suma de decisiones nacionales descoordinadas sin costes sist\u00e9micos apreciables. La experiencia hist\u00f3rica sugiere lo contrario.<\/p>\n<p>La renuncia al papel de garante<br \/>\nLo que estamos viendo no es una erosi\u00f3n impersonal del orden internacional, sino una decisi\u00f3n pol\u00edtica identificable. Estados Unidos no est\u00e1 corrigiendo una instituci\u00f3n concreta ni renegociando un tratado espec\u00edfico. <strong>Est\u00e1 activando su retirada \u2014o la amenaza cre\u00edble de retirada\u2014 de una constelaci\u00f3n de organizaciones y marcos que, con todas sus limitaciones, han permitido durante d\u00e9cadas contener escaladas, abrir canales de gesti\u00f3n y reducir el coste humano del desorden global.<\/strong> La diferencia con fases anteriores no es la incoherencia ni la hipocres\u00eda. Es el abandono expl\u00edcito del papel de garante. Al hacerlo, Washington no solo reduce su propia implicaci\u00f3n: retira la referencia que hac\u00eda racional para otros contenerse, esperar o asumir costes en nombre de una estabilidad compartida.<\/p>\n<blockquote><p>\u00abEl resultado no es un mundo m\u00e1s libre ni m\u00e1s soberano, ni una Am\u00e9rica m\u00e1s grande. Es un mundo con menos frenos, m\u00e1s errores y menos tiempo para corregirlos\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Ese vac\u00edo no es neutro.\u00a0<strong>Cuando Estados Unidos se retira de determinadas instituciones, muchas de ellas dejan de ser financieramente sostenibles o pol\u00edticamente operativas. <\/strong>Las consecuencias no se distribuyen de forma abstracta ni sim\u00e9trica, sino que se traducen en ayuda humanitaria que no llega, en sistemas de alerta que no se activan, en poblaciones expuestas a fen\u00f3menos extremos sin capacidad real de protecci\u00f3n, en refugiados que quedan fuera de redes m\u00ednimas de asistencia. En muchos casos, los efectos son inmediatos y dif\u00edciles de revertir.<\/p>\n<p>El resultado no es un mundo m\u00e1s libre ni m\u00e1s soberano, ni una Am\u00e9rica m\u00e1s grande. Es un mundo con menos frenos, m\u00e1s errores y menos tiempo para corregirlos. Un mundo que no se rompe de golpe, pero que deja de proteger. Y eso, <strong>antes o despu\u00e9s, alcanza tambi\u00e9n a quienes creyeron poder apartarse de la arquitectura que durante d\u00e9cadas convirti\u00f3 poder en estabilidad.<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Durante d\u00e9cadas, el sistema internacional no se sostuvo \u00fanicamente sobre tratados, instituciones o equilibrios de poder. 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