{"id":345058,"date":"2026-01-17T03:06:13","date_gmt":"2026-01-17T03:06:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/345058\/"},"modified":"2026-01-17T03:06:13","modified_gmt":"2026-01-17T03:06:13","slug":"apaga-la-luz-la-larga-noche-de-albert-serra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/345058\/","title":{"rendered":"\u00a1Apaga la luz! La larga noche de Albert Serra"},"content":{"rendered":"<p>        <a href=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-larga-noche-de-Albert-Serra-3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-275855\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-larga-noche-de-Albert-Serra-3.jpg\" alt=\"La larga noche de Albert Serra\" width=\"820\" height=\"547\" title=\"\u00a1Apaga la luz! La larga noche de Albert Serra 1\"  \/><\/a>Laura Poulvet en Libert\u00e9, 2019. Fotograf\u00eda: Id\u00e9ale Audience \/ Rosa Filmes \/ Andergraun Films \/ Lupa Film.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"575\" data-end=\"1843\">A la luz de las velas, un grupo de <a href=\"https:\/\/www.jotdown.es\/2021\/09\/los-aristocratas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\">arist\u00f3cratas<\/a> come y conversa en mitad de la noche. Ese candelabro ubicado en el centro de la mesa es el \u00fanico punto de luz que ilumina el banquete, casi en penumbra. La escena, que bien podr\u00eda ser la representaci\u00f3n audiovisual de una obra pict\u00f3rica tenebrista, condensa la extra\u00f1a atm\u00f3sfera que va a imperar en Historia de mi muerte (Hist\u00f2ria de la meva mort, 2013). Una atm\u00f3sfera particular, de enso\u00f1aci\u00f3n y desconcierto (o quiz\u00e1, m\u00e1s bien, de sonambulismo y psicodelia) en la que deambulan muchos de los personajes del cine de Albert Serra. Y para muestra, esta escena con la que arranca el film de 2013: solo quedan alrededor de la mesa dos comensales, un hombre y una mujer, que parecen haberse quedado dormidos. Al despertar, ambos comparten un momento en silencio: se acarician, se inclinan uno sobre otro, se atusan el pelo y se colocan la ropa, se buscan, se esquivan\u2026 Al principio, la forma en que se aproximan sugiere que quiz\u00e1 se trate de dos amantes, al menos hasta que se hace evidente la incomodidad que siente la dama, que no deja de mirar a c\u00e1mara (algo que parece suceder de manera proporcional a la incomodidad que experimenta), y que termina por levantarse, dejando al joven escritor durmiendo sobre la mesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1845\" data-end=\"2551\">La excepcionalidad de este momento se debe a varios factores. Por un lado, a la naturalidad con que se desarrolla la secuencia: una elipsis ha transformado la animada conversaci\u00f3n en un instante de intimidad donde el resto de invitados a la cena parecen haberse evaporado. Sin mediar palabra, los j\u00f3venes se ven empujados a cohabitar la noche, la escena, obligados a estar frente a una c\u00e1mara que no pierde detalle, pendiente de lo que hacen o quieren hacer. Por otro lado, a la franqueza con que se rompe la cuarta pared: esa mujer suplicante advierte que lo que observa esa c\u00e1mara voyerista no deber\u00eda limitarse a lo visual, porque hay un subtexto no verbal contenido (y compartido) a trav\u00e9s de sus ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"2553\" data-end=\"3907\">El arranque de Historia de mi muerte es la puerta de entrada al siglo XVIII de <a href=\"https:\/\/www.revistamercurio.es\/tag\/albert-serra\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\">Albert Serra<\/a>, la primera de cuatro cintas donde el cineasta catal\u00e1n imagina la Europa prerrevolucionaria y en descomposici\u00f3n que habitaba el Siglo de las Luces. A pesar de la recreaci\u00f3n hist\u00f3rica, ser\u00eda extra\u00f1o incluir estas pel\u00edculas dentro de lo que se entiende como cine de \u00e9poca: si bien se trata de un g\u00e9nero con el que comparte la ambientaci\u00f3n y la aparici\u00f3n de personajes reales, la anti\u00e9pica y la desglamourizaci\u00f3n desde las que est\u00e1n concebidas las sit\u00faan en las ant\u00edpodas de lo que tradicionalmente se ha considerado clasicismo academicista. Outsider del g\u00e9nero, pues, Serra ha transitado el fuera de campo f\u00edlmico del siglo XVIII, colocando delante de la c\u00e1mara lo que expresamente suele quedar fuera del relato. Es por eso que su cine tiene siempre esa capacidad tan infalible de incomodar: porque dirige su mirada a todo aquello que se aprende a no mirar. Sin embargo, al tratarse este de un momento hist\u00f3rico donde priman las liberaciones, las revoluciones sociales y el progreso en todas sus concreciones, se hac\u00eda m\u00e1s necesario retratar esta etapa con una mirada m\u00e1s desprejuiciada, que abordase lo desagradable, lo pudoroso, lo miserable\u2026 El reverso oscuro de la vida, ni m\u00e1s ni menos. Y nada como la noche para dar rienda suelta a lo que huye de la luz\u2026<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-larga-noche-de-Albert-Serra-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-275853\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=\" http:=\"\" alt=\"La larga noche de Albert Serra\" width=\"820\" height=\"547\" title=\"\u00a1Apaga la luz! La larga noche de Albert Serra 2\" data-lazy- data-lazy- data-lazy-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-larga-noche-de-Albert-Serra-1.jpg\"\/><\/a>Jean-Pierre L\u00e9aud en La mort de Louis XIV, 2016. Fotograf\u00eda: Capricci Films \/ Rosa Filmes \/ Andergraun Films \/ Bobi Lux.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"439\" data-end=\"471\"><strong>\u00bfPuede una noche durar un siglo?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"473\" data-end=\"1115\">Desde ese primer instante en Historia de mi muerte, la noche ha sido una constante en los relatos de Serra que han retratado este periodo hist\u00f3rico. Ya sea por la falta de luz natural \u2014como en La muerte de Luis XIV (La Mort de Louis XIV, 2016) y Roi Soleil (2018), donde la primera transcurre fundamentalmente en los aposentos del rey y la segunda en una abstracci\u00f3n de ese mismo espacio\u2014 o por las tinieblas del bosque en que se desarrolla Libert\u00e9 (2019), la ausencia de luz es el detonante para que emerja todo aquello que est\u00e1 reprimido y oculto. Son las coordenadas espaciotemporales id\u00f3neas para que haga su aparici\u00f3n el deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1117\" data-end=\"1751\">Y si la puerta de entrada a este siglo era la noche, la salida no pod\u00eda ser distinta. Una \u00fanica noche es el tiempo en que transcurre Libert\u00e9: el ocaso da el pistoletazo de salida a una noche de cruising entre los libertinos expulsados de la corte francesa por sus inclinaciones sexuales. Sin ninguna conexi\u00f3n aparente \u2014m\u00e1s all\u00e1 del inter\u00e9s del cineasta por ubicar sus historias en un mismo periodo temporal\u2014, se puede trazar una l\u00ednea que conecta cuatro cintas que habitan una larga e ininterrumpida noche: desde una buc\u00f3lica cena a la luz de las velas en el film de 2013 hasta una org\u00eda de m\u00e1s de dos horas en esta cinta de 2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1753\" data-end=\"3575\">Para Serra, la noche tiene una l\u00f3gica diferente a la del d\u00eda. \u00abNo solo la noche del siglo XVIII, sino todas las noches: son improductivas, est\u00e9riles, donde domina la ausencia de evoluci\u00f3n y todo empieza desde cero\u00bb, se\u00f1ala. Por eso se sienten tan libres sus pel\u00edculas, porque se desarrollan sin rumbo y a la deriva. El tiempo se hace difuso, y es en esa ingravidez donde la conciencia se libera de moral, de convenciones. Serra aborda as\u00ed el deseo como fuente de placer, pero tambi\u00e9n como el gran motor de la vida terrenal. No es casual que el protagonista de Historia de mi muerte sea Casanova, figura arquet\u00edpica que representa el libertinaje por excelencia. Frente al ideal de mujeriego seductor con mil escarceos amorosos a sus espaldas, el cineasta propone una imagen desencantada, nada atractiva, donde los instintos m\u00e1s primarios siempre parecen estar en ebullici\u00f3n. Para Serra, el ideal es un constructo que no tiene cabida dentro de su obra: si en Honor de cavalleria (2006) el aburrimiento y la nada existencial eran las se\u00f1as de identidad de las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza, en Historia de mi muerte la antier\u00f3tica condiciona cada intervenci\u00f3n del conquistador italiano. Serra trasciende el estereotipo reescribiendo el mito y devolvi\u00e9ndole parte de esa impudicia que tan vehementemente se esconde de la mirada. As\u00ed, durante la primera parte de la cinta, una larga secuencia muestra a Casanova defecando en sus aposentos en un orinal que ocupar\u00e1 un lugar central dentro de la escena, haci\u00e9ndose muy visible dentro del plano y convirti\u00e9ndose en el punto de fuga del momento. Con sus excrementos a la vista, el intelectual se maravilla de las palabras de Montaigne y de las iglesias en Roma. Entonces, lo elevado, lo culto, lo erudito se encuentra aqu\u00ed con lo mundano, lo cotidiano, lo primario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"544\" data-end=\"1256\">Hay un claro esfuerzo por afear el ideal rom\u00e1ntico que ha motivado la imagen de la burgues\u00eda ilustrada; un intento de naturalizar su paso por un mundo que, adem\u00e1s, no destacaba precisamente por su condici\u00f3n de higiene. No solo las im\u00e1genes favorecen este empe\u00f1o por el desencanto: en los di\u00e1logos que el seductor mantiene con el resto de personajes se materializa un sexismo machista al referirse a la psicolog\u00eda de las mujeres. Pero, mientras aqu\u00ed Serra resuelve la narraci\u00f3n de manera que empodera a las mujeres y les otorga una v\u00eda de escape para apoderarse de sus propios destinos, en Libert\u00e9 resulta escalofriante que ellas queden excluidas de ese ejercicio de liberaci\u00f3n sexual que propone con su relato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1258\" data-end=\"2936\">Un cruising nocturno en medio del bosque, una org\u00eda desenfrenada, una oscuridad casi absoluta, una naturaleza que estorba, que apabulla, que oprime el deseo tanto como lo expone\u2026 Este es el escenario en el que se desarrolla Libert\u00e9, un espacio abierto a los instintos, con la declarada pretensi\u00f3n de democratizar el placer. Los personajes a la deriva que se dan cita en este encuentro carnal se alejan de las ciudades (y las cortes) para abrazar la naturaleza salvaje que bulle en su interior. De nuevo, la c\u00e1mara ostenta el lugar del voyerista que irrumpe en la intimidad medio p\u00fablica y algo privada de este grupo de libertinos: el acto de filmar provoca la ruptura entre ambos \u00e1mbitos, disipando la arraigada divisi\u00f3n en que se estructura el espacio social. Una vez m\u00e1s, la ausencia de luz proporciona las condiciones id\u00f3neas para trasladar la privacidad al \u00e1mbito p\u00fablico. Y quiz\u00e1 por eso, por su intenci\u00f3n subversiva y de conquista, resulte tan necesario se\u00f1alar la \u00fanica barrera que no consigue transgredir la org\u00eda que propone Serra: la de g\u00e9nero. Una cuesti\u00f3n discursiva que se sostiene tanto a nivel narrativo \u2014comienza el film con la ideaci\u00f3n de secuestrar a unas novicias\u2014 como visual \u2014es sobre el cuerpo de las mujeres donde se ejerce m\u00e1s violencia\u2014. Resulta parad\u00f3jica, por tanto, la forma en que el cineasta integra la realidad femenina dentro del relato, ocupando el mismo lugar que en las narrativas oficiales y hegem\u00f3nicas, sin tan siquiera escapar a la subordinaci\u00f3n masculina vigente en ese siglo XVIII del que tambi\u00e9n estaban huyendo. \u00bfPor qu\u00e9 no servirse de los mecanismos de los que dispone la ficci\u00f3n para reivindicar la igualdad negada a las mujeres?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-larga-noche-de-Albert-Serra-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-275854\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=\" http:=\"\" alt=\"La larga noche de Albert Serra\" width=\"820\" height=\"547\" title=\"\u00a1Apaga la luz! La larga noche de Albert Serra 3\" data-lazy- data-lazy- data-lazy-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/La-larga-noche-de-Albert-Serra-2.jpg\"\/><\/a>Vicen\u00e7 Altai\u00f3 y Noelia Rodenas en Hist\u00f2ria de la meva mort, 2013. Fotograf\u00eda: Andergraun Films \/ Capricci Films \/ TV3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1258\" data-end=\"2936\"><strong data-start=\"197\" data-end=\"220\">Del Eros al T\u00e1natos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1258\" data-end=\"2936\">Si bien en esa b\u00fasqueda del placer existe una clara pulsi\u00f3n de vida, a trav\u00e9s del dolor la obra de Albert Serra explora la pulsi\u00f3n de muerte. El cuerpo de las mujeres, golpeado en Libert\u00e9 o devorado en Historia de mi muerte, es coherente con la decadencia que expone en su cine. El cuerpo \u2014no solo el femenino\u2014 m\u00e1s que sujeto pol\u00edtico es un ser vivo restringido por su biolog\u00eda, por su fragilidad. Lo corporal ostenta siempre el primer t\u00e9rmino ante una c\u00e1mara que prioriza la fisionom\u00eda, la carne, los fluidos. Es a trav\u00e9s de lo f\u00edsico como se materializa el placer (el deseo), pero tambi\u00e9n es a trav\u00e9s del cuerpo como se visibiliza la vulnerabilidad del ser humano. Y como prueba de ello, La muerte de Luis XIV y Roi Soleil, dos proyectos complementarios que se concretan en propuestas formales muy distintas, aunque diseccionando el mismo concepto. Si La muerte de Luis XIV muestra los \u00faltimos d\u00edas de vida del monarca y su impotencia ante la falta de remedios, Roi Soleil se circunscribe a esa agon\u00eda, haciendo de su quejido el \u00fanico di\u00e1logo que se expresa durante los sesenta minutos de metraje. Concebida bajo los par\u00e1metros del cine de \u00e9poca la primera \u2014casi la totalidad del filme se desarrolla en sus aposentos\u2014, la segunda es en realidad una abstracci\u00f3n del sufrimiento: una propuesta est\u00e9tica radical que prescinde de decorados, sirvi\u00e9ndose de una sala contempor\u00e1nea vac\u00eda, iluminada por una luz roja, en la que el soberano yace gimiendo y llorando en el suelo. Ambas pel\u00edculas se apoyan en la corporalidad, en el organismo de un rey que se deteriora, que se muere: si en el filme de 2016 la paulatina aparici\u00f3n de la gangrena es el signo visible del inminente fallecimiento, en 2018 su expresi\u00f3n tambi\u00e9n se reduce a lo m\u00ednimo, filmando al gobernante siempre en posici\u00f3n horizontal, neg\u00e1ndole una vertical en la que no es capaz de sostenerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"2089\" data-end=\"3811\">No es la \u00fanica vez que la muerte est\u00e1 presente en el retrato que del Siglo de las Luces hace el cineasta: en Historia de mi muerte, Dr\u00e1cula ofrece esta forma de habitar el mundo como liberaci\u00f3n social, mientras que en Libert\u00e9 la liberaci\u00f3n sexual termina en asesinato. Sin embargo, el fallecimiento de Luis XIV no es el resultado de una decisi\u00f3n m\u00edtico-fant\u00e1stica ni de un homicidio perpetrado a mano de otro ser humano. La muerte del rey es el inevitable destino de cualquier hombre. Es la igualdad definitiva, la forma socialdem\u00f3crata en que se ha concebido la vida humana. Aunque resulte interesante el ensayo de esta tesis que es Roi Soleil, mucho m\u00e1s complejo es el dise\u00f1o de su filme hermano. En La muerte de Luis XIV existe una dualidad de clase trasladada a su puesta en escena: en un primer t\u00e9rmino, el monarca ocupa m\u00e1s de la mitad del encuadre casi todo el tiempo, mientras que el resto de sirvientes y nobles se concentra en el poco espacio que \u00e9l les deja libre. Adem\u00e1s, hay un fuerte contraste lum\u00ednico que divide a los personajes seg\u00fan su condici\u00f3n social: las partes iluminadas son las reservadas para la realeza, mientras que los miembros del servicio apenas salen de las sombras, en las que permanecen en silencio. A pesar de esta divisi\u00f3n, Serra no excluye de la historia a la clase baja. Al contrario: la imagen se apoya mucho en sus rostros, con elocuentes primeros planos que comunican lo que se ven obligados a callar. En cambio, a pesar de la potencia de los silencios con que se construye el discurso proletario de los m\u00e1s humildes, los di\u00e1logos aportados por los hombres de ciencia y los hombres de fe articulan uno de los grandes debates del filme: la utilidad y la naturaleza del dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"182\" data-end=\"1026\">La llegada de un curandero arroja algo de luz al debate que se libraba a finales del siglo XVIII: \u00abUsted considera la enfermedad como una especie de sublimaci\u00f3n del cuerpo. Que se debe soportar la enfermedad para ir m\u00e1s all\u00e1\u2026\u00bb. Ante las propuestas nada ortodoxas del charlat\u00e1n, los m\u00e9dicos del rey reconducen el tratamiento al terreno de la ciencia, aludiendo que, ante todo, el cuerpo del soberano es un cuerpo humano. El hombre m\u00e1s poderoso del mundo est\u00e1 expuesto a la fragilidad; es la condici\u00f3n inherente a la humanidad de la que no puede desprenderse. La viscosidad del relato, su aspecto enfermo y maloliente, contrasta con el lujo y la opulencia del entorno en el que se encuentra\u2026 No hace falta recorrer Versalles ni sumergirse en las miserias de los barrios de Par\u00eds para ilustrar la decadencia y el declive que habita en cada hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-start=\"1028\" data-end=\"2373\">Una mirada a c\u00e1mara es el punto y final de este relato que previamente ha osado destripar en pantalla las v\u00edsceras reales. Una aseveraci\u00f3n que promete que la pr\u00f3xima vez lo haremos mejor. Una especie de utop\u00eda que espera que en el futuro \u2014ese que el siglo XXI ya ha sobrevolado\u2014 el ser humano ser\u00e1 capaz de vencer a la muerte\u2026 No hay infalibilidad. No hay certezas absolutas. No hay una hoja de ruta trazada tres siglos antes para no errar el camino. El cine hist\u00f3rico se empe\u00f1a en hacer memoria. La provocaci\u00f3n de Albert Serra quiz\u00e1 no sea tanto su forma de desagradar desde lo inc\u00f3modo como la de se\u00f1alar los paralelismos que comparten (compartimos) los seres humanos a trav\u00e9s de los siglos. A trav\u00e9s de sus pel\u00edculas queda la seductora idea de que habitar el Siglo de las Luces quiz\u00e1 fue, en realidad, habitar una larga noche donde todo estaba un poco del rev\u00e9s, donde lo horizontal primaba sobre lo vertical y la oscuridad se impon\u00eda sobre la luz del d\u00eda. Esa noche es la verdadera utop\u00eda \u2014a falta de ser conquistada tambi\u00e9n por las mujeres, al menos en la representaci\u00f3n f\u00edlmica que de ella hace el cineasta\u2014: el lugar en el que dejarse seducir por el deseo o esperar a que llegue la muerte. Quiz\u00e1 sea incluso un acto de resistencia querer que siga apagada la luz, porque, \u00bfno es en las tinieblas donde podemos enfrentarnos a los monstruos?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Laura Poulvet en Libert\u00e9, 2019. Fotograf\u00eda: Id\u00e9ale Audience \/ Rosa Filmes \/ Andergraun Films \/ Lupa Film. 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