{"id":38408,"date":"2025-08-10T15:25:09","date_gmt":"2025-08-10T15:25:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/38408\/"},"modified":"2025-08-10T15:25:09","modified_gmt":"2025-08-10T15:25:09","slug":"entre-freaks-superpoderes-y-el-destino-historico-argentino-daniel-tevini-publico-historia-del-autentico-nino-barbado-de-la-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/38408\/","title":{"rendered":"Entre freaks, superpoderes y el destino hist\u00f3rico argentino | Daniel Tevini public\u00f3 \u00abHistoria del aut\u00e9ntico ni\u00f1o barbado de la China\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><b>Daniel Tevini<\/b> quer\u00eda crear un monstruo. Empez\u00f3 a escribir su novela con<b> Frankenstein y Dr\u00e1cula<\/b> en mente. La criatura rom\u00e1ntica hecha con pedazos de cad\u00e1veres que Mary Shelley\u00a0imagin\u00f3 a principios del siglo XIX, cuando los robos en los cementerios eran cosa de todos los d\u00edas, y la bestia voraz de Bram Stocker que bebe sangre de los vivos aunque tiene su morada entre los muertos y es capaz de vivir mil a\u00f1os. El relato deriv\u00f3 hacia otros lugares, pero el narrador de\u00a0<b>Historia del aut\u00e9ntico ni\u00f1o barbado de la China<\/b> (<b>Blatt &amp; R\u00edos<\/b>) conserv\u00f3 el car\u00e1cter eterno que, tal como \u00e9l mismo aclara, no supone inmortalidad.<\/p>\n<p>Los freaks tuvieron su boom. En\u00a0La mujer que escribi\u00f3 Frankenstein, Esther Cross cuenta que en la feria de Saint Bartholomew estaban los \u00abdeformes m\u00e1s famosos del mundo\u00bb y \u00abtodos los seres humanos quer\u00edan ver eso. Lo importante era saciar el morbo, cumplir con la curiosidad\u00bb. <b>El protagonista mentado en el t\u00edtulo de Tevini (que no es un ni\u00f1o ni proviene de la China) es v\u00edctima de ese morbo ante lo diferente.<\/b> Al inicio de la novela, el\u00a0freak viaja por el mundo en una jaula hasta que llega a Buenos Aires y conoce al misterioso \u00abSe\u00f1or\u00bb que trata de Usted, el destinatario de esta larga carta de amor que m\u00e1s tarde se develar\u00e1 como Rafael de Oresteaga.<\/p>\n<p>Sobre la decisi\u00f3n de incluir esa segunda persona, Tevini menciona como lectura clave unas cartas del poeta Heinrich Heine a una dama. \u00abMe gust\u00f3 mucho esa apelaci\u00f3n de Heine porque \u00e9l le cuenta sus viajes a esta se\u00f1ora\u00bb, dice. El dato es curioso porque este autor es considerado el \u00faltimo poeta rom\u00e1ntico y, a la vez, su enterrador. La prosa del alem\u00e1n se nutre de materiales considerados g\u00e9neros menores: el art\u00edculo period\u00edstico, el follet\u00edn, las cr\u00f3nicas de viajes. Algo de eso hay en Historia&#8230;, que <b>puede leerse como una novela de aventuras y adopta la estructura de los viejos folletines<\/b>.<\/p>\n<p><b>\u2013El narrador tiene un superpoder: la imitatio. Puede mimetizarse con su entorno y adoptar la apariencia, las formas e incluso el dialecto de quienes lo rodean.\u00a0<\/b><b>Esto lo ayud\u00f3 a sobrevivir y tiene mucho que ver con los argentinos.<\/b><b>\u00a0<\/b><b>\u00bf<\/b><b>C\u00f3mo apareci\u00f3?<\/b><\/p>\n<p>\u2013Eso surgi\u00f3 en el proceso de escritura, son cosas m\u00e1gicas. Creo que con la relectura de El matadero se me empez\u00f3 a pegar cierta cosa de la lengua gauchesca. <b>Es como si el personaje encarnara esa condici\u00f3n argentina de querer ser eternamente otro y nunca poder<\/b>, como esas copias que \u00e9l va denunciando en la naturaleza del pa\u00eds. En alg\u00fan punto,  esa insatisfacci\u00f3n continua est\u00e1 en la idiosincrasia argentina.<\/p>\n<p><b>\u2013<\/b><b>\u00bfC\u00f3mo fue el tratamiento del lenguaje en ese aspecto?<\/b><\/p>\n<p>\u2013Eso va variando mucho en la novela. Apareci\u00f3 el desaf\u00edo de emular un registro de \u00e9poca que cambia porque \u00e9l se contagia de las lenguas de los otros entonces pasa del lenguaje de un conquistador a la gauchesca, de la gauchesca a una novela del siglo XIX y hasta llega a tener un idioma propio cuando enloquece en la selva. Fue bastante complejo de armar, sobre todo para que el lector no encontrara cambios bruscos.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a la documentaci\u00f3n hist\u00f3rica, Tevini cuenta que empez\u00f3 con el rosismo. \u00abLe\u00ed La \u00e9poca de Rosas (1898), libro de un soci\u00f3logo que, a contracorriente, da por primera vez una versi\u00f3n positiva de Rosas: hasta ese momento todos lo trataban como un tirano y \u00e9l es el primero que lo rescata; su planteo es muy interesante. Tambi\u00e9n rele\u00ed\u00a0El matadero, La cautiva, el Facundo, los Viajes de Sarmiento, el libro que le escribi\u00f3 a Dominguito, peri\u00f3dicos de la \u00e9poca como La moda, todas las cartas de Mariquita y hasta un libro de recetas\u00bb, enumera.<\/p>\n<p>El escritor aclara que se trata de una ficci\u00f3n y, por lo tanto, hay much\u00edsimas cosas inventadas, pero tambi\u00e9n revela su gusto por los datos reales.<b> \u00abLa historia siempre es una ficci\u00f3n \u2013dice\u2013. Hay datos duros pero el resto es todo inventado<\/b> y esa operaci\u00f3n permite preguntarse ciertas cosas; me gusta que todo se mezcle y que uno no termine de saber si son reales o no\u00bb. Tal como el protagonista, lo real puede enga\u00f1ar al lector y adoptar la apariencia de ficci\u00f3n: los nombres de los barcos son correctos (se ocup\u00f3 de buscarlos), fue real el episodio con el retrato de Urquiza muerto (est\u00e1 en Google) y verdaderas fueron las masacres planificadas arrojando soldados apestados al r\u00edo.<\/p>\n<p>Por la novela desfilan personajes hist\u00f3ricos como Rosas, Urquiza, Mitre, Sarmiento o Mariquita S\u00e1nchez de Thompson. Tevini recrea esas identidades en clave ficcional y les otorga una dimensi\u00f3n humana que las aleja de su car\u00e1cter tot\u00e9mico. \u00abEl m\u00e1s radical en cuanto a su transformaci\u00f3n es Rosas porque es una especie de drag queen mal\u00edsima. Esto no lo pens\u00e9 mientras lo escrib\u00eda, pero hay algo interesante ah\u00ed: los que detestan a Rosas son re conservadores y quiz\u00e1s lo revalorizan porque van a odiar mucho m\u00e1s que uno lo imagine como una drag\u00bb. El narrador y su Se\u00f1or lo llaman en secreto \u00abla Rosas\u00bb. Tevini afirma que a Mariquita la puede imaginar bastante parecida a la versi\u00f3n ficticia, una especie de Susana Gim\u00e9nez rodeada por sus Mariquitos en el exilio uruguayo, y a Sarmiento tambi\u00e9n porque \u00abse dice que era bastante pedante\u00bb.<\/p>\n<p><b>En\u00a0Fuimos Tevini hab\u00eda explorado\u00a0lo que llam\u00f3 \u00abthriller sentimental\u00bb en clave queer, pero asegura que ac\u00e1 hay a\u00fan m\u00e1s diversidad<\/b> y enumera una serie de g\u00e9neros: picaresca, er\u00f3tica gay, gauchesca, g\u00f3tico, terror, hist\u00f3rica.<b> La\u00a0violencia de la novela es la misma que puede rastrearse en la historia argentina, pero est\u00e1 atravesada por el humor y tambi\u00e9n por el sexo entre el protagonista y varios partenaires<\/b>.\u00a0Sobre ese aspecto, cuenta: \u00abEran escenas muy complicadas porque no hay ning\u00fan tipo de registro de los gays en esa \u00e9poca. Y el tema de las palabras era otro desaf\u00edo porque no pod\u00edan desentonar con el resto. Tuve que rastrear los usos de la \u00e9poca e inventar eso porque ni siquiera existe una er\u00f3tica heterosexual argentina en esos a\u00f1os, mucho menos gay\u00bb.<\/p>\n<p>Hay algo que Frankenstein, Dr\u00e1cula y el Ni\u00f1o Barbado comparten: una soledad desesperante. Cross dice en su ensayo que \u00abtodos le temen a la soledad en este libro: Walton, el doctor Frankenstein, el monstruo (&#8230;) es \u00fanico en su especie y ni siquiera tiene especie. Los otros pueden estar solos pero \u00e9l es solo\u00bb. Tevini subraya: \u00abEl peor castigo de un ser eterno es que nadie lo va a recordar, es una angustia existencial\u00bb. El trabajo del escritor tambi\u00e9n puede ser muy solitario, pero en este caso el autor\u00a0arm\u00f3 su novela en una cl\u00ednica de obra a cargo de Leandro \u00c1valos Blacha. La idea inicial era llegar hasta la actualidad, pero en el camino desisti\u00f3 de aquel proyecto monumental porque ya ten\u00eda unas 400 p\u00e1ginas; en cada reuni\u00f3n sus compa\u00f1eros recib\u00edan con entusiasmo los avances como si se tratara de un follet\u00edn por entregas. \u00abMe gustan estos grupos porque la escritura suele ser muy solitaria y no ten\u00e9s con qui\u00e9n compartir \u2013confiesa\u2013. Es un incentivo, conoc\u00e9s colegas y encontr\u00e1s distintos puntos de vista\u00bb.<\/p>\n<p>En Argentina hay un movimiento pendular permanente, crisis c\u00edclicas y grietas en cada per\u00edodo hist\u00f3rico sobre el cual se quiera echar luz. \u00abNunca salimos de esa contradicci\u00f3n, siempre es lo mismo y el gran problema es que nunca se ve el pa\u00eds verdadero: un pa\u00eds latinoamericano con problemas latinoamericanos\u00bb, dice Tevini, y concluye: \u00abLas pol\u00edticas actuales, por ejemplo, nos obligan a volver a foja cero no s\u00f3lo a nivel institucional sino tambi\u00e9n en el campo de las discusiones. Habr\u00e1 que volver a inventarlo todo y discutir cosas que ya se discutieron hace siglos\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Daniel Tevini quer\u00eda crear un monstruo. Empez\u00f3 a escribir su novela con Frankenstein y Dr\u00e1cula en mente. 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