{"id":447724,"date":"2026-03-15T04:29:20","date_gmt":"2026-03-15T04:29:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/447724\/"},"modified":"2026-03-15T04:29:20","modified_gmt":"2026-03-15T04:29:20","slug":"mayores-solos-y-estudiantes-sin-casa-una-respuesta-a-dos-crisis-con-dos-habitaciones-vacias-pense-que-no-era-justo-que-un-joven-se-quedase-sin-estudiar-negocios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/447724\/","title":{"rendered":"Mayores solos y estudiantes sin casa, una respuesta a dos crisis: \u201cCon dos habitaciones vac\u00edas, pens\u00e9 que no era justo que un joven se quedase sin estudiar\u201d | Negocios"},"content":{"rendered":"<p class=\"\">Dos crisis se ceban sobre miles de personas: la de la vivienda y la de la soledad. Los efectos de la primera se han extendido a pr\u00e1cticamente todas las franjas de edad, aunque son los j\u00f3venes los que m\u00e1s sufren el impacto: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2025-09-23\/los-jovenes-espanoles-dejan-la-casa-de-sus-padres-a-los-30-casi-cuatro-anos-despues-que-la-media-europea.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2025-09-23\/los-jovenes-espanoles-dejan-la-casa-de-sus-padres-a-los-30-casi-cuatro-anos-despues-que-la-media-europea.html\">retrasan su emancipaci\u00f3n<\/a> \u2014hasta los 30 a\u00f1os, una de las m\u00e1s altas de la Uni\u00f3n Europea\u2014 por los altos precios de los alquileres. La segunda afecta a las <a href=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2026-02-24\/ochenta-anos-de-soledad-la-sociedad-no-se-fija-en-quien-esta-al-lado.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2026-02-24\/ochenta-anos-de-soledad-la-sociedad-no-se-fija-en-quien-esta-al-lado.html\">personas mayores que viven sin compa\u00f1\u00eda<\/a>, muchas veces con pensiones ajustadas y con una sensaci\u00f3n creciente de soledad y aislamiento social, una amenaza para la salud, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS). <\/p>\n<p class=\"\">El d\u00eda que Alina Sarkisian, estudiante rusa de Ingenier\u00eda Naval de 21 a\u00f1os, se traslad\u00f3 de Girona, donde resid\u00eda con su familia, a la casa de Paloma L\u00f3pez, de 74 a\u00f1os, no estaba simplemente resolviendo un problema de alojamiento en Madrid. Era 8 de diciembre de 2025 y ambas comenzaban una convivencia que ilustra una de las paradojas m\u00e1s visibles de nuestro pa\u00eds: j\u00f3venes que no pueden pagar un alquiler y personas mayores que viven en casas con habitaciones vac\u00edas.<\/p>\n<p class=\"\">Esta <a href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2024-03-03\/compartir-piso-a-los-90-anos-los-beneficios-de-la-convivencia-intergeneracional.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2024-03-03\/compartir-piso-a-los-90-anos-los-beneficios-de-la-convivencia-intergeneracional.html\">convivencia intergeneracional<\/a> forma parte del programa Convive, impulsado desde hace a\u00f1os por la ONG Solidarios para el Desarrollo con apoyo del Ayuntamiento de Madrid y varias universidades. A cambio de compa\u00f1\u00eda y tiempo compartido, al menos dos o tres horas al d\u00eda, los j\u00f3venes disponen de una habitaci\u00f3n donde no pagan ni un euro de alquiler, aunque contribuyen a los gastos de la casa.<\/p>\n<p class=\"\">Alina Sarkisian abona 50 euros al mes. Nada comparable a lo que supone costear el alquiler \u00edntegro o parcial de un piso en la capital. \u201cLas residencias de estudiantes cuestan entre 1.200 y 1.400 euros al mes y muchas est\u00e1n lejos de la facultad\u201d, explica. Aunque la convivencia es reciente, Paloma L\u00f3pez ya tiene claro que la experiencia cumple lo que esperaba. Su motivaci\u00f3n, sin embargo, no fue solo personal, sino tambi\u00e9n social. Durante el verano vio en televisi\u00f3n reportajes sobre estudiantes que no pod\u00edan pagar una habitaci\u00f3n en la capital. \u201cPens\u00e9 que teniendo dos habitaciones vac\u00edas no era justo que alguien tuviera que renunciar a estudiar\u201d, dice convencida.<\/p>\n<p class=\"\">Seg\u00fan el Consejo de la Juventud de Espa\u00f1a (CJE), la tasa de emancipaci\u00f3n juvenil en 2025 cay\u00f3 a m\u00ednimos hist\u00f3ricos, situ\u00e1ndose en torno al 15% para los menores de 30 a\u00f1os. Para Andrea Gonz\u00e1lez Henry, presidenta de este organismo, el problema responde a un<a href=\"https:\/\/elpais.com\/opinion\/2025-12-17\/la-vivienda-problema-europeo.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/opinion\/2025-12-17\/la-vivienda-problema-europeo.html\"> fallo estructural que es el modelo de vivienda<\/a>. \u201cSe vive como una sensaci\u00f3n de bloqueo vital. Cumples con el mandato social \u2014formarte, trabajar, esforzarte\u2014 y, aun as\u00ed, no puedes iniciar un proyecto de vida aut\u00f3nomo. Eso genera frustraci\u00f3n, ansiedad y una sensaci\u00f3n constante de provisionalidad entre los j\u00f3venes\u201d, opina. \u201cLa precariedad residencial impacta directamente en la salud mental\u201d, incide.<\/p>\n<p class=\"\">La otra cara de la realidad est\u00e1 en la poblaci\u00f3n mayor. Seg\u00fan el Bar\u00f3metro de la Vivienda de 2025 del Consejo General de la Arquitectura T\u00e9cnica de Espa\u00f1a (CGATE), el 35% de las personas mayores de 65 a\u00f1os cree que su casa influye directamente en su sensaci\u00f3n de soledad. Adem\u00e1s, cuatro de cada diez temen sentirse solos en el futuro.<\/p>\n<p class=\"\">Actualmente, existen m\u00e1s de una decena de programas de convivencia intergeneracional, normalmente gestionados por universidades, ayuntamientos o fundaciones. En el programa Convive de Madrid, la clave no es simplemente compartir piso. Jos\u00e9 Luis Pol, trabajador social y coordinador del proyecto, lo define como \u201cun programa en donde todos los participantes ganan\u201d. La vivienda es solo el punto de partida. Los estudiantes se comprometen a pasar tiempo con la persona mayor (hablar, pasear, cocinar o acompa\u00f1arla a gestiones) y a regresar al domicilio antes de las 22.30, salvo en su d\u00eda libre semanal. La convivencia suele durar un curso acad\u00e9mico, aunque puede prorrogarse mientras contin\u00faen los estudios. Si bien no ha crecido de manera exponencial el n\u00famero de j\u00f3venes que solicitan entrar en Convive, \u201cs\u00ed han aumentado los estudiantes procedentes de Latinoam\u00e9rica\u201d, comenta Pol. Tambi\u00e9n son m\u00e1s mayores las personas que ofrecen su hogar, con una edad media de 81 a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"\">La idea de conectar estas dos realidades no se circunscribe solo a estudiantes, sino tambi\u00e9n a j\u00f3venes profesionales. Una iniciativa de este tipo es zInterVIVE, fundada por Cristina Aliaga, un proyecto nacido con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza que est\u00e1 ahora en fase piloto. Propone una convivencia intergeneracional acompa\u00f1ada profesionalmente, con talleres previos, mediaci\u00f3n y seguimiento. Y parte de una convicci\u00f3n: \u201cNo son crisis independientes, sino necesidades complementarias. El reto no es solo habitacional; es relacional\u201d, explica Aliaga. Aunque este programa no ha iniciado su primera convivencia, ya cuenta con 32 j\u00f3venes en lista de espera, lo que confirma la demanda de alternativas habitacionales m\u00e1s asequibles.<\/p>\n<p class=\"\">El sector privado ha visto un nicho de mercado. Kuvu es una empresa fundada por Joan Fern\u00e1ndez para, en un inicio, combatir la soledad no deseada. Pero con el tiempo, su fundador observ\u00f3 otro fen\u00f3meno: muchas personas mayores no solo buscan compa\u00f1\u00eda, sino tambi\u00e9n <a href=\"https:\/\/elpais.com\/educacion\/2023-11-26\/yo-pongo-la-casa-y-tu-la-compania-el-nido-se-queda-vacio-y-estos-estudiantes-intentan-llenarlo.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/educacion\/2023-11-26\/yo-pongo-la-casa-y-tu-la-compania-el-nido-se-queda-vacio-y-estos-estudiantes-intentan-llenarlo.html\">un ingreso extra para complementar su pensi\u00f3n<\/a>.<\/p>\n<p>Mejorar la pensi\u00f3n<\/p>\n<p class=\"\">Las convivencias funcionan como pisos compartidos entre generaciones, sin que el inquilino, sin l\u00edmite de edad, tenga funciones de cuidador. \u201cNo se trata de un alquiler encubierto ni de asistencia. Es compartir hogar desde la autonom\u00eda y el respeto\u201d, afirma Fern\u00e1ndez. El coste de la habitaci\u00f3n nunca puede ser superior al precio del mercado; en ese caso \u201crechazamos a los clientes\u201d. Hasta ahora han gestionado 232 contratos de convivencia en diferentes ciudades.<\/p>\n<p class=\"\">Precisamente a este programa de Kuvu acudi\u00f3 Marina Temprano, de 78 a\u00f1os, con residencia en Leioa, cerca de Bilbao (Bizkaia). Comparte casa, desde hace dos a\u00f1os, con Sara, una estudiante de Ir\u00fan que paga 325 euros por la habitaci\u00f3n. En la zona apenas hay oferta de alquiler. \u201cHay muy pocas habitaciones disponibles y ninguna baja de 400 euros\u201d, explica Temprano. Para esta propietaria, la convivencia aporta compa\u00f1\u00eda, sobre todo por la noche, y un ingreso que ayuda a completar la pensi\u00f3n. No obstante, tambi\u00e9n observa una barrera cultural: \u201cMuchos mayores dependen de la opini\u00f3n de sus hijos y eso les frena\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Tambi\u00e9n Jennifer Guzm\u00e1n, administrativa de 30 a\u00f1os, es usuaria del servicio. Lleg\u00f3 a Espa\u00f1a desde Rep\u00fablica Dominicana y durante un tiempo vivi\u00f3 en un piso compartido con j\u00f3venes. Despu\u00e9s, decidi\u00f3 buscar otra f\u00f3rmula: ahora convive en Bilbao con una mujer de 93 a\u00f1os. Adem\u00e1s del v\u00ednculo personal, la diferencia econ\u00f3mica tambi\u00e9n influye: en Bilbao una habitaci\u00f3n puede costar unos 550 euros, mientras que ella paga alrededor de 400.<\/p>\n<p class=\"\">Con todo, los expertos coinciden en que estas iniciativas no pueden sustituir las pol\u00edticas p\u00fablicas de vivienda. Desde el Consejo de la Juventud de Espa\u00f1a subrayan que este tipo de convivencia puede ser positiva socialmente, pero no resolver\u00e1 por s\u00ed sola la crisis de acceso a la vivienda. \u201cDebe entenderse claramente como una medida complementaria\u201d, sostiene Gonz\u00e1lez Henry. De la misma opini\u00f3n es Alfredo Sanz, presidente del CGATE, para quien \u201cpuede ser un parche temporal, pero nunca una soluci\u00f3n\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Dos crisis se ceban sobre miles de personas: la de la vivienda y la de la soledad. 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