{"id":50592,"date":"2025-08-16T03:45:09","date_gmt":"2025-08-16T03:45:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/50592\/"},"modified":"2025-08-16T03:45:09","modified_gmt":"2025-08-16T03:45:09","slug":"el-vuelco-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/50592\/","title":{"rendered":"El vuelco de la tierra"},"content":{"rendered":"<p class=\"ft-text ft-helper-closenews\">Mi aproximaci\u00f3n a este libro resulta cuando menos curiosa. Era apenas un estudiante de bachillerato cuando, en clase de filosof\u00eda, el profesor don Francisco Sancho Soriano nos habl\u00f3 de El vuelco de la Tierra y de su autor Juan Bonet Beltr\u00e1n a quien calific\u00f3 simplemente de \u201cgenio\u201d. Aquella rese\u00f1a me qued\u00f3 grabada en la memoria de tal modo que, no obstante, no haber o\u00eddo hablar nunca m\u00e1s de aquel libro, m\u00e1s de 40 a\u00f1os despu\u00e9s recordaba t\u00edtulo y autor. Como una suerte de d\u00e9j\u00e0 vu se me revel\u00f3 la portada del libro. Fue en la <strong>Biblioteca Nacional donde call\u00f3 en mis manos por primera vez un ejemplar de la obra de Bonet. De manera que, acudiendo por las tardes a la BNE me entregu\u00e9 a su apasionante lectura.<\/strong><\/p>\n<p class=\"ft-text\">El discurso narrativo parte de un viaje a Egipto y con ello comienza un aut\u00e9ntico \u201cviaje inici\u00e1tico\u201d para el autor y para el lector que se deje seducir por la voz narrativa. En un escenario hist\u00f3rico, en Guiza, inicia un di\u00e1logo fant\u00e1stico entre el autor\/narrador y la esfinge de piedra que acompa\u00f1a el relato durante toda la exposici\u00f3n. Lo que puede hacer que el lector dude si se encuentra ante una especie de \u201crevelaci\u00f3n\u201d o ante un recurso narrativo m\u00e1s propio de literatura de ficci\u00f3n. A medida que avanza el relato, el autor va casando h\u00e1bilmente la argumentaci\u00f3n cient\u00edfica con pruebas y evidencias extra\u00eddas de los mitos y textos de distintas tradiciones, la arqueolog\u00eda y autores cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">El libro formula la teor\u00eda que llama el vuelco del planeta, seg\u00fan la cual, aparte de las estaciones, existir\u00eda otro cambio alternativo o c\u00edclico en el clima terrestre. Bonet introduce una originalidad en la literatura de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica: la mitolog\u00eda y la arqueolog\u00eda como fuentes de apoyo e interpretaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis cient\u00edfica.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">En un lenguaje ameno y accesible al gran p\u00fablico, el autor parangona la Tierra a un giroscopio y trasladando el funcionamiento de este aparato al sistema solar explica las causas que originan la precesi\u00f3n de los equinoccios, as\u00ed como las razones que dan lugar a la precesi\u00f3n de plano en la que la Luna (retr\u00f3grada cada 19 a\u00f1os en su \u00f3rbita alrededor de la Tierra) <strong>es causa del movimiento de balanceo o cabeceo del eje terrestre llamado nutaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Las mareas que se producen en la Tierra por las atracciones gravitatorias que ejercen la Luna y el Sol son las fuerzas de frenado que act\u00faan sobre el giroscopio terrestre. La Luna parece ser la principal responsable de la inclinaci\u00f3n del eje terrestre por efecto de su proximidad a la Tierra y a causa de la atracci\u00f3n gravitacional.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">\u00abLa Tierra tiene el eje orientado hacia el Sol [\u2026] durante largu\u00edsimos periodos de tiempo, y por ello interviene una diferencia constante de radiaci\u00f3n solar sobre la Tierra, producida por una desigualdad entre los tiempos que transcurren entre el equinoccio de primavera al de oto\u00f1o, que es de 186 d\u00edas, y el que emplea la Tierra en recorrer la \u00f3rbita desde el equinoccio de oto\u00f1o al de primavera que es de 179 d\u00edas [\u2026] un tiempo de siete d\u00edas durante el cual el hemisferio Norte recibe mayor radiaci\u00f3n en su tiempo c\u00e1lido que la recibida por el hemisferio Sur en su \u00e9poca c\u00e1lida tambi\u00e9n\u00bb. Y es precisamente este periodo de siete d\u00edas la causa por la que, a lo largo de milenios, un hemisferio se calienta m\u00e1s que el otro y, como consecuencia de ello, los hielos polares retroceden al tiempo que avanzan en el polo opuesto. \u00ab<strong>Esta y no otra es la causa de las glaciaciones\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p class=\"ft-text\">De aqu\u00ed llega a la conclusi\u00f3n \u00abrevolucionaria\u00bb que la diferencia de calentamiento de ambos hemisferios de la Tierra produce en uno de los polos la fusi\u00f3n de hielos y, en el otro, una acumulaci\u00f3n o glaciaci\u00f3n. Este desequilibrio de la masa a lo largo del eje del planeta, sometida a la acci\u00f3n de la fuerza centr\u00edfuga orbital, provoca una brusca erecci\u00f3n del eje terrestre, y como consecuencia de ello, una violenta precesi\u00f3n, dando lugar a que en la Tierra se produzca un \u00abvuelco girosc\u00f3pico\u00bb. Los polos quedan invertidos (con ello el magnetismo terrestre cambia de polaridad), lo que significa que el Norte se sit\u00faa en el Sur y el polo Sur ocupa la posici\u00f3n del polo Norte. Las consecuencias de este cambio brusco y violento por inversi\u00f3n de los polos provoca un gran cataclismo.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">La Tierra mantiene por inercia la misma direcci\u00f3n de rotaci\u00f3n sobre su eje, pero invierte su giro respecto al Sol que saldr\u00eda lo que antes del vuelco era el Poniente y se ocultar\u00e1 por lo que era el Naciente. Los continentes cambian su tendencia de desplazamiento, manteni\u00e9ndose la constante de hacerlo en sentido contrario al giro de la Tierra, provocando plegamientos y deformaciones que producen violentos terremotos y un aumento de la actividad volc\u00e1nica. El cambio de giro terrestre provoca en las masas oce\u00e1nicas la formaci\u00f3n de violentas corrientes y oleajes de proporciones gigantescas. Al pasar el polo helado o en glaciaci\u00f3n (actualmente la Ant\u00e1rtida) a las zonas de mayor radiaci\u00f3n solar, el Sol funde r\u00e1pidamente grandes masas de hielo que en ingentes cantidades pasa a la atm\u00f3sfera en forma de vapor de agua y que, al condensarse, se precipitan en forma de lluvia torrencial provocando grandes inundaciones y aumento del nivel de las aguas oce\u00e1nicas. Y ello porque el polo, ahora en glaciaci\u00f3n, no es capaz de helar con la misma rapidez que la masa de agua liberada por el polo en deshielo.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">La tesis de Bonet sobre el vuelco de la Tierra est\u00e1 en l\u00ednea y a la altura -me atrevo a decir- de la teor\u00eda del deslizamiento de los polos formulada por Charles Hapgood en su libro The Earth\u2019s Shifting Crust (1958), prologado nada menos que por Albert Einstein; autor tambi\u00e9n de Path of the Pole (1970) en el que se esboza la teor\u00eda de la tect\u00f3nica de placas; o de Hugh Auchincloss Brown quien en 1948 lanz\u00f3 la hip\u00f3tesis del desplazamiento polar catastr\u00f3fico, entre otros autores.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">En apoyo de estas teor\u00edas existen numerosas pruebas -seg\u00fan Bonet- que evidencian el desplazamiento son los restos de dinosaurios (animales como se sabe de climas c\u00e1lidos) en las Islas Spitzberg (Noruega), en el c\u00edrculo polar \u00c1rtico; o el descubrimiento en 1900 de un mamut congelado junto al r\u00edo Berezovka (Siberia) en perfecto estado de conservaci\u00f3n. Lo que es una prueba de que aquel animal debi\u00f3 verse sorprendido por una r\u00e1pida congelaci\u00f3n que le caus\u00f3 la muerte mientras pac\u00eda pl\u00e1cidamente, lo que se explicar\u00eda por un s\u00fabito desplazamiento de una zona menos fr\u00eda hacia una zona glacial. A esto se suman diversos argumentos y pruebas basadas en la arqueolog\u00eda, el paleomagnetismo y documentos antiguos, como los mapas de Reis.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Las teor\u00edas de este canario de adopci\u00f3n que fue Juan Bonet, sin quererlo, cobran actualidad en una \u00e9poca en que el debate y la disidencia cient\u00edfica un terreno cada vez m\u00e1s restringido por el dogmatismo dominante. Del autor poco sabemos, salvo que vivi\u00f3 en Canarias, fue piloto militar y a la postre comandante en la aviaci\u00f3n civil. Cuando est\u00e1n a punto de cumplirse los 50 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de El vuelco de la Tierra ser\u00eda deseable la reedici\u00f3n (para quien quiera recoger el guante) de este libro que bien merece una lectura con mente abierta y sin prejuicios y que contribuya al debate p\u00fablico y sosegado sobre un tema candente.<\/p>\n<p data-close=\"closedContent\" class=\"subscribeHideForDisplay\">Suscr\u00edbete para seguir leyendo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mi aproximaci\u00f3n a este libro resulta cuando menos curiosa. 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